El arzobispo de Bangui se la juega por el presidente de las iglesias evangélicas

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“De aquí no me voy hasta que este hombre sea puesto en libertad”. Con esta contundencia se expresó el arzobispo de Bangui, monseñor Dieudonné Nzapalainga, ante los militares que custodiaban al pastor Nicolas Guerekoyame, presidente de la asociación de iglesias evangélicas en la República Centroafricana. El reverendo había sido detenido por la tarde del 6 de agosto y había sido trasladado a una sede de los servicios de seguridad del Estado, acusado de estar implicado en actividades subversivas. Cuando el arzobispo católico tuvo noticia de su detención se presentó de inmediato para acompañarle.

Tuve la suerte de escuchar el relato en primera persona esta mañana (7 de agosto) en la oficina de monseñor Nzapalainga, donde había acudido para verle por otros asuntos. Inocente de mí, lo primero que hice fue preguntarle si tenía noticias del reverendo Nicolas. “Salió ayer de prisión a la una y media de la madrugada, y yo estuve con él hasta que le liberaron”, me respondió. “Les dije que si le detenían a él me tenían que detener también a mí, porque trabajamos juntos”, añadió. La acción del arzobispo provocó un rápido intercambio de comunicaciones entre altos cargos del gobierno de la República Centroafricana, y al final decidieron dejar el libertad al religioso.

Desde diciembre del año pasado, cuando el conflicto estalló en Centroáfrica y los rebeldes de la coalición Seleka comenzaron su ofensiva en el país, los representantes de las tres confesiones religiosas principales del país se unieron en un grupo interconfesional por la paz para intentar una mediación y que las cosas no fueran a peor. A pesar de sus esfuerzos, a finales de marzo del año pasado la Seleka tomó el poder por la fuerza y desde entonces la inseguridad reina en el país. En el centro de Bangui hay una cierta calma, en parte motivada por la presencia de soldados de una fuerza de intervención de los países vecinos de África Central, pero en los barrios más en la periferia y en las zonas del interior ni pasa un día sin que se siga matando, secuestrando y atemorizando a la población sin respiro. Lo más curioso del paso, es que aunque el gobierno ha prometido repetidas veces que no habrá impunidad contra los autores de estos hechos (atribuídos siempre a supuestos “elementos incontrolados”) en realidad quienes están bajo el punto de mira de las nuevas autoridades son los que denuncian los abusos de derechos humanos, a los que el nuevo presidente Michel Djotodia ha llegado a llamar “personas con malas intenciones que quieren denigrar la imagen del país”.

No ha sido el reverendo Guerekoyame el único en sufrir intimidación. También el presidente de la comunidad islámica en Bangui el Sheik Kobine Layama, fue llamado al orden hace pocos días por el ministro del interior, el general Nouroudine Adam, quien le avisó de que sus críticas al gobierno no eran del agrado de las autoridades. Los nuevos jefes de la Seleka son casi todos musulmanes, algunos de ellos de corte más bien integrista, y nada les molesta más que ver algunas de las críticas por los abusos que cometen contra la población vienen de algunos imanes –como el sheik Layama- que les dicen a las claras que sus acciones de violencia no tienen nada que ver con el Corán. Cuando sheik refirió al arzobispo el tirón de orejas que acababa de recibir le comentó: “es posible que usted sea el próximo”. La respuesta del arzobispo, envuelta en una carcajada, no dejó lugar a dudas: “Les espero aquí tranquilamente”.

Es una pena que este tipo de acciones de líderes religiosos en lugares en conflicto atraigan muy poco la atención de los medios de comunicación, a menudo atraídos por noticias del ámbito religioso que puedan tener tintes más llamativos, cuando no escabrosos. En la República Centroafricana hay ahora mismo un riesgo muy serio de confrontación inter-religiosa entre cristianos y musulmanes, ya que en la mayoría de los casos la Seleka ha atacado sólo a viviendas y negocios de cristianos, e incluso ha mostrado una especial crueldad en saquear y destruir instituciones de la Iglesia católica, llegando incluso a profanar iglesias y a agredir a sacerdotes y religiosas. En bastantes casos los milicianos de la Seleka han vendido los objetos robados a comerciantes musulmanes, y esto ha creado fuertes tensiones entre dos comunidades que tradicionalmente, y salvo escasos incidentes, han vivido siempre en coexistencia pacífica. Si la sangre no ha llegado aún al río esto se debe en buena parte gracias a los esfuerzos de los líderes religiosos de las tres confesiones distintas.

El gesto del arzobispo tiene un coraje extraordinario. Podría simplemente haberse sentado y pensado que la detención del reverendo no tenía nada que ver con él, pero decidió ir al lugar de su detención y solidarizarse con él. Los que tienen interés en sojuzgar a este pueblo intentan ahora intimidar a los líderes de la sociedad civil que hablan claro y que pueden unir más a la población. A Dios gracias, con personas como el arzobispo Nzapalainga lo tendrán bastante difícil.

J.Carlos Rodríguez

Guerra en Rep. Centroafricana: encuentro informativo con Juan José Aguirre

juanjose_aguirre_en_republica_centroafricana_foto__fund_El misionero comboniano español y obispo de Bangassou (República Centroafricana) Monseñor Juan José Aguirre, visita estos días nuestro país. Con el objetivo de informar de la grave situación que atraviesa el país africano y cómo está afectando todo esto a la población, ofrecerá un encuentro informativo mañana JUEVES 25 de julio  a las 10:00 h en los Servicios Centrales de Manos Unidas en C/Barquillo 38, planta 3ª, Madrid.

Será un momento interesante para acercarnos de primara mano a la situación que está viviendo el pueblo y la Iglesia centroafricanos.

Riqueza natural y pobreza social en la República Democrática del Congo

es184El cuaderno “Las minas del rey Leopoldo” analiza el sector minero en la República Democrática del Congo: un país que se estrenó en la comunidad internacional bajo el nombre de “Estado Libre del Congo” (1885-1908), pero que a la práctica era propiedad personal del rey Leopoldo de Bélgica. En 1908 pasó a ser colonia belga, y en 1960 obtuvo la independencia. Desde entonces ha alternado los nombres de RD Congo y Zaire.

En este país, extensísimo (2.345 millones de Km2) y poco densamente poblado (25 hab./Km2) la riqueza natural es inmensa. Y sin embargo la pobreza también lo es: en 2011, la RD Congo fue clasificada en términos de Índice de Desarrollo Humano de la ONU como el país número 187… ¡de 187 países en lista! (De hecho hay media docena fuera de lista). Y esto es así a pesar de la riqueza natural. Las dinámicas de explotación minera explican en buena parte este paradoja, y dan cuenta en buena parte también del sufrimiento de personas como Adon Kalenga (joven artesano minero) o las mujeres del lago Kivu (que sufren la violencia de grupos armados de la zona): personajes reales que abren e inspiran nuestro cuaderno.

 congo-mineros-300x159En concreto, los minerales del rey Leopoldo son explotadas bajo dos regímenes político-industriales diferentes: las zonas de alto nivel de conflicto y las zonas de bajo nivel de conflicto.

a) Zonas de alto nivel de conflicto: se trata de las provincias nororientales de Norte Kivu, Sur Kivu, Maniema y parte de la Provincia Oriental. Los minerales que se explotan son principalmente el coltán y el estaño, y el modelo político industrial es el siguiente. El mineral es excavado y extraído por los llamados “artesanos mineros”: individuos o pequeños grupos (fuera del marco de cualquier empresa) que usan tecnología muy rudimentaria, explotan minas a menudo de manera ilegal (no tienen la propiedad o el permiso de explotación), están expuestos a altos riesgos laborales, y además no desarrollan la actividad de manera ambientalmente responsable. Una vez han extraído el mineral, lo venden a comerciantes o exportadores, pero durante el proceso de transporte son obligados a pagar exacciones ilegales por parte de grupos armados (rebeldes o unidades del ejército regular congoleño actuando por libre). Estos grupos se financian en buena parte a través de la extorsión a los artesanos mineros.

coltan-660x350b) Zonas de bajo nivel de conflicto: se trata de las provincias del Katanga, Kasai Oriental y Kasai Occidental. Se extrae, procesa y exporta cobre y cobalto (Katanga) y diamantes (los Kasai). Aquí la actividad minera es realizada por empresas convencionales, muchas de ellas multinacionales, que se han establecido en el país bajo el amparo del Código Minero de 2002. Los principales problemas de este modelo son los impactos económicos, ecológicos y sociales de la actividad de las empresas (incluida la expulsión de los artesanos mineros que operaban ilegalmente en las minas antes de la llegada de las empresas). En una perspectiva amplia, el principal problema es la falta de sostenibilidad económica de la minería, que es por definición insostenible a largo plazo.

Tras la presentación de estas situaciones, los actores sociales implicados, y especialmente de la forma en que afectan al pueblo congoleño, presentamos vías de mejora de la situación. Estas pasan principalmente por:

a) En las zonas de alto conflicto: una serie de acciones políticas y militares porque sin paz no se puede hacer casi nada a nivel económico, y la implicación de las empresas globales que compran minerales provenientes de la zona en mecanismos de certificación de el origen de los minerales, trazabilidad y diligencia debida.

b) En las zonas de bajo conflicto, por una acción concertada entre empresas, gobiernos y sociedad civil/ONG a fin de ir superando los efectos social y ambientalmente negativos e ir aprovechando las oportunidad de desarrollo que genera la actividad minera.

m23_goma_12El cuaderno termina con posibles acciones a realizar desde los países ricos, porque cada uno de nosotros tiene más instrumentos de los que se piensa para cambiar la situación de la Adon Kalenga y de las mujeres que sufren la violencia de los grupos armados en la zona de alto conflicto del lago Kivu.

Finalmente, queremos remarcar que este cuaderno ha sido realizado en nuestros despachos de Barcelona y Bruselas (en ciertos momentos conectados por internet), pero también durante varias visitas sobre el terreno, donde hemos conocido y dialogado con los protagonistas de la historia que contamos. Estamos abiertos a los comentarios y sugerencias de quienes tendrá la indulgencia de leer este cuaderno. Os invitamos a hacerlo porque, al menos nosotros, hemos aprendido muchas cosas todo redactándolo.

En el siguiente enlace podéis leer el cuaderno completo: “Las minas del rey Leopoldo”.

Misioneros ante los impactos de la minería

659_Industria_MinerariaCon ocasión del encuentro del Observatorio de Conflictos Mineros en América Latina (OCMAL), que se realizará el 9 y 10 de noviembre próximo, en Lima, un grupo de misioneros – entre los cuales se encuentran los combonianos – religiosos y laicos del Brasil, Perú, Ecuador y Uruguay, con la participación también de la “Misereor (Alemania), se está organizando para crear una amplia red de reflexión y actuación sobre el problema de la minería en todo el continente.

El tema de la industria extractiva –con todos los conflictos sociales y medioambientales que con ella se relacionan– interesa de manera particular a los Misioneros Combonianos. Ellos definieron – en el último Fórum Comboniano en Túnez, en marzo de 2013 – los crímenes a las poblaciones y a la naturaleza ocasionados por las mineras como una de sus prioridades pastorales a nivel del continente americano.

Hay algunos puntos en común que se pueden obtenerse del breve análisis de la situación social y eclesial de algunos de los países del continente (Brasil, Honduras, Perú, Guatemala, Costa Rica, etc.). Los puntos comunes para reflexionar y profundizar durante el encuentro de noviembre son los siguientes:

  • Los conflictos y tensiones existentes entre los cristianos      comprometidos y la jerarquía de la Iglesia.
  • El cambio de un lugar a otro de sacerdotes, religiosos y laicos que      están involucrados en la resistencia desde las bases.
  • Apoyar los cristianos, las comunidades cristianas y los obispos que en      el continente se destacan por su compromiso contra la minería.
  • Dar continuidad a la larga historia de resistencia y mejorar la comunicación de red entre todos los involucrados en la pastoral de defensa      de las personas afectadas por la minería.
  • Reflexionar sobre la posición de la Iglesia, no sólo con respecto a la minería, sino también más general mirando al cuidado de la Creación.
  • Hacer una reflexión a dos niveles: hacia adentro y hacia afuera de la Iglesia.

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Llamamiento urgente para África Central

648_RCA_Mappa La situación  que se está viviendo en la República Centroafricana es cada día más insostenible. No podemos cerrar los ojos ante esta realidad.

El P. Jesús Ruiz, Misionero comboniano en  Centroáfrica, nos hace un breve relato de lo que se ha vivido en este tiempo y aún sigue ocurriendo:

«La República Centroafricana está siendo borrada del mapa. Vivimos en un país fantasma, un país que no existe.

Hoy, dos meses y medio después del triste golpe de Estado llevado a cabo por la coalición Seleka, no hay ninguna escuela oficial en todo el país que funcione, ningún funcionario acude al trabajo, ningún hospital puede atender a los enfermos por falta de medicamentos, la paga de los funcionarios se ha bloqueado, los bancos no tienen liquidez y se ven colas interminables de gente que quiere acceder a su cuenta bancaria sin conseguirlo, la desnutrición y los signos del hambre aparecen en zonas rurales  donde la agricultura ha sido abandonada por el temor a los hombres armados, el 10% de la población (500.000 habitantes) ha huido a refugiarse a los países vecinos… Ningún tejido social se tiene en pie: ni funcionariado, ni gendarmería, ni policía, ni justicia, ni educación, ni alcaldías… Solo los soldados, armados hasta los dientes, se sirven ellos mismos erigiéndose en jueces y policías de la población, pero incluso éstos comienzan a pasar hambre.

Las autoridades sometidas por estas huestes mercenarias de la Seleka son escalofriantes: decenas de miles de mujeres y chicas violadas, innumerables muertos, saqueo sistemático de toda institución pública y privada, atracos a mano armada todos los días en todos los barrios, pueblos y barrios quemados, secuestros de personas y petición de sumas millonarias como rescate… Los soldados de la Seleka (la mayoría  mercenarios chadianos y sudaneses) sigue campando cada día a sus anchas robando, matando e imponiendo la  ley de la selva.

 El recién autoproclamado presidente, Michel Ndjotodia, no consigue controlar la situación ni a sus mismos soldados que no le obedecen y hasta teme un magnicidio.

Mientras tanto la opinión internacional no sabe qué hacer. Un puñado de soldados de la FOMAC y otro puñado de franceses no consiguen controlar a estos miles de mercenarios. Apenas hay quien llore al antiguo presidente Bozizé, pero este golpe de Estado orquestado por las grandes potencias con la complicidad de los líderes de algunos países del África Central (Chad) ven ahora cómo el golpe se les ha ido de las manos y temiendo represalias de la Corte Penal Internacional nadie se atreve abiertamente a apoyar a Miche Ndjotodia. Los elementos armados siguen destruyéndolo todo…

649_Appello_RCACentroáfrica año 0. Los países de la CEACE (Comunidad Económica del África Central) e incluso la ONU miran impasibles tanto atropello y no se atreven a invertir en personal militar o en ayuda económica para levantar el país pues en lo que era la República Centroafricana hoy solo impera el caos, la violación de todos los derechos humanos y la impunidad.

 Es el 5º golpe de Estado desde la independencia en 1960, y la 23ª revuelta militar, pero esta vez el atropello armado tienen claros tintes islámicos posiblemente financiados por Arabia Saudita y Qatar. Las iglesias cristianas y la católica en particular ha sido golpeada con saña y rabia por estos mercenarios de corte islámico…. De 30 ministros 15 son musulmanes y la mayoría de los nuevos Prefectos, subprefectos y alcaldes que están siendo nombrados son musulmanes en una población total donde la confesión islámica no cuenta más que con un 13% de la población.

Nunca antes Centroáfrica había caído tan bajo. A nivel internacional todos miran cómo el barco se hunde, pero nadie hace nada.»

Jesús Ruiz Molina MCCJ

Ante esta realidad no podemos pernacer callados. Todos podemos echar una mano.

Únete y firma exigiendo una solución al conflicto.

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http://www.comboni.org//contenuto/view/id/106538

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