Otro año de acrobacias

Varias elecciones, cambios en organizaciones continentales y regionales, la contradicción de un crecimiento económico que no llega a la población, crisis humanitarias que se eternizan ante la ceguera mundial… Estos y otros acontecimientos serán protagonistas en África en 2025.


En un contexto global marcado por la incertidumbre, el auge de los populismos, las guerras en Ucrania y Oriente Próximo y las sacudidas climáticas, África trata de encontrar una voz propia mientras se enfrenta a sus demonios. El año 2025 comenzará políticamente en febrero, con la elección de una nueva comisión de la Unión Africana (UA) que tendrá la tarea de conducir al continente hacia una mayor unidad económica y política. Sin embargo, procesos de ruptura como el que vivirá la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO) con la salida de Malí, Níger y Burkina Faso, son palos en las ruedas. La previsible retirada de las tropas francesas de Senegal y Chad y la creciente influencia rusa, pero también turca o iraní, anuncian una nueva geopolítica.

Como apuntábamos, en febrero todas las miradas se girarán hacia Adís Abeba, donde se resolverá una batalla decisiva para África. Tras ocho años al frente de la Comisión de la UA, el chadiano Moussa Faki Mahamat se despide y toca renovar el gobierno continental con la elección de un presidente, un vicepresidente y seis comisarios. Cuatro candidatos han sido preseleccionados para suceder a Mahamat: se trata del opositor y ex primer ministro keniano Raila Odinga, que parte como favorito ante su principal rival, el exministro de Exteriores yibutiano Mahamoud Ali Youssouf, y los otros dos aspirantes, con menos opciones, Anil Gayan, de Mauricio, y el malgache Richard Randriamandrato. 

Para la vicepresidencia, que corresponde al Magreb, la pugna entre las candidatas marroquí, la periodista Latifa Akherbach, y argelina, la diplomática Selma ­Malika Haddadi, promete echar chispas. Mientras tanto, lo que no despierta ninguna duda es quién ocupará la presidencia de turno de la UA: el angoleño João Lourenço, que se encuentra en pleno segundo mandato, sustituirá también en la cumbre prevista en febrero al mauritano ­Mohamed Ould Ghazouani. 

Al mismo tiempo que se reconfigura el principal órgano de gobierno de la UA, tambores de ruptura suenan en la región occidental. En enero está previsto que se oficialice la salida de Malí, Níger y Burkina Faso de la CEDEAO, haciendo saltar por los aires uno de los bloques económicos africanos que se presentaba como modelo de integración para el resto. Estos tres países, gobernados en la actualidad por juntas militares llegadas al poder mediante golpes de Estado, han creado su propio organismo regional, la Alianza de Estados del Sahel, una confederación de ayuda militar mutua que ha evolucionado rápidamente hacia un bloque económico y político. 

Un ciudadano namibio se somete a una comprobación biométrica antes de votar en las recientes elecciones presidenciales celebradas en su país. Fotografía: Simon Maina/Getty

La sombra de Francia

Los tres países decidieron romper sus acuerdos de colaboración con Francia y acercarse a Rusia como nuevo gran aliado internacional. La retirada de las tropas galas de Malí, Burkina Faso y Níger fue el primer paso de un repliegue francés que no ha dicho su última palabra y que en los próximos meses vivirá dos nuevos episodios de enorme importancia. El Gobierno de Chad ha seguido los pasos de sus vecinos y ha roto los acuerdos con París que amparaban la presencia de un millar de soldados franceses en su territorio, abriendo la puerta a una retirada que bien podría hacerse efectiva este año. Por su parte, el presidente de Senegal, Bassirou Diomaye Faye, anunció también el cierre de la única base militar gala en su país, aunque el calendario no está claro.

Precisamente sobre Faye y sus esfuerzos para resolver esta crisis recaerá buena parte de las miradas en 2025. Nombrado mediador por la CEDEAO para intentar devolver a las juntas militares al barco común de la organización regional, no tiene ante sí una tarea nada fácil a tenor de la firme voluntad de ir por libre expresada por los dirigentes de Malí, Burkina Faso y Níger, Assimi Goïta, Ibrahima Traoré y Abdourahamane Tiani, respectivamente. Sin embargo, a Faye le avalan su llegada al poder por las urnas y el reciente éxito electoral del panafricanismo de izquierdas de su partido, el Pastef, que ha convertido a su primer ministro, Ousmane Sonko, en el político de moda en África occidental. La emergencia de una alianza de partidos de ideología similar en la región se está fraguando desde hace meses y ya se ha concretado en una opción política en Gambia. El año 2025 podría ser el del nacimiento de otros partidos similares en la región.

En noviembre de 2023, los ejércitos de Francia y Senegal participaron en los ejercicios conjuntos Xaritoo. Dakar ha anunciado el cierre de la base militar gala que permanece operativa en su territorio. Fotografía: Cem Ozdel /Getty


Las urnas

En clave electoral, habrá que estar atentos a cinco países: Camerún, Costa de Marfil, Tanzania, Gabón y Togo. El fuego se abre en febrero en este último con unos controvertidos comicios de los que, previsiblemente, el presidente Faure Gnassingbé saldrá aún más reforzado. La aprobación de una nueva Constitución en 2024 supuso el cambio del modelo político togolés, que pasa de ser un régimen presidencialista a un sistema parlamentario. Ello supone que el presidente no será elegido por sufragio universal directo, sino por los diputados y senadores, y que, en teoría, el jefe de Estado pasa a tener un poder simbólico siendo el primer ministro quien pasa a detentar el verdadero mando. La oposición ha mostrado su rechazo a este cambio de la Carta Magna, así como a las legislativas celebradas en abril que dieron la victoria al partido gubernamental.

En Camerún, todo gira en torno al presidente Paul Biya. A punto de cumplir 92 años y tras 42 en el poder, el nonagenario dirigente y su entorno no quieren ni oír hablar de relevo. Con una salud cada vez más frágil y frecuentes ausencias de meses que hacen emerger todo tipo de especulaciones, la sucesión sigue siendo un tema tabú. Si la biología se lo permite y mientras no aparezca algún militar con ganas de aventuras políticas al estilo del vecino gabonés, Biya será de nuevo candidato en las elecciones presidenciales previstas para este año. 

Precisamente Gabón es otro de los países que podría tener cita con las urnas en 2025. Y no cualquier cita. Tras el largo reinado de medio siglo de los Bongo, primero el padre y luego el hijo, el golpe de Estado de 2023 condujo al poder al general Brice Clotaire Oligui Nguema en medio de un enorme respaldo popular. El fervor que despierta el sepulturero del régimen de los Bongo no parece haberse agotado, como muestra el gran respaldo obtenido en el referéndum para la reforma constitucional del pasado mes de noviembre, aprobado con un 92 % de los votos. Si se confirman los comicios, el propio Oligui Nguema, que ha logrado consolidar su imagen internacional, baraja estar entre los candidatos. Casi nadie duda en el país de que obtendría una sólida victoria.

Un grupo de mujeres hablan sobre la violencia sexual que sufren en el campo de desplazados de Bijombo (RDC). Fotografía: Alexis Hughet /Getty

Desde Tanzania llegan malas noticias. La llegada al poder de Samia Suluhu en 2021 tras la muerte de su predecesor, John Magufuli, supuso una ráfaga de aire fresco. Frente al perfil ­autoritario y represor del fallecido, Suluhu impulsó una serie de reformas para democratizar el espacio político y recuperar las libertades perdidas. Sin embargo, en los últimos meses y a medida que se acercan los comicios de 2025, Suluhu ha maniobrado para mantenerse en el poder y ha recuperado las viejas mañas de Magufuli, incrementando la represión contra la oposición y usando el aparato del Estado para sembrar el terror entre los críticos. Con estos precedentes, el escenario de unas elecciones ganadas de antemano por ella parece más que posible.

En Costa de Marfil, donde las elecciones están previstas para octubre, los viejos pesos pesados de la política se resisten a dejar la primera línea. La posible candidatura del actual presidente, Alassane ­Ouattara, que ya lleva más de 14 años en el poder, se uniría a las ya confirmadas del expresidente Laurent Gbagbo, su ­exesposa Simone Gbagbo, y de Pascal Affi N’Guessan, líder del Frente Popular Marfileño. Solo la muerte en 2023 de Henri Konan Bédié, del Partido Democrático de Costa de Marfil, ha facilitado la irrupción de un candidato más joven y un cierto atisbo de relevo generacional en la escena política. A falta de nueve meses, aún puede haber sorpresas.


Crecimiento, pobreza y conflictos

En el plano económico, África mantiene el ritmo: un crecimiento económico sostenido del 4 %, que el Banco Mundial ha revisado al alza para el período 2025-2026, pero que sigue sin tener su reflejo en los ingresos per cápita, fruto, entre otros factores, de la potencia demográfica de un continente que es el que más crece en población de todo el mundo. Esta situación sigue condenando a millones de africanos a sobrevivir bajo el umbral de la pobreza pese a los cambios estructurales que se están produciendo: aplicación de los primeros pasos de la Zona de Libre Comercio Continental y la emergencia económica de países como Marruecos, Nigeria o Sudáfrica. Esta nación ocupará este año la presidencia rotatoria del G20, desde donde tratará de luchar contra uno de los grandes lastres que pesan sobre el continente, la crisis de deuda que ya ha hecho caer a tres estados en suspensión de pagos: Zambia, Ghana y Etiopía. Otros países, como Kenia o Túnez, están en serio riesgo de entrar en incumplimiento de pagos en 2025.

El otro gran freno a las perspectivas positivas de la emergencia económica africana es la persistencia de conflictos enquistados que se resisten a morir. La guerra de Sudán entre el Ejército y los paramilitares de las Fuerzas de Apoyo Rápido, que estalló en 2023, ha provocado una de las peores crisis humanitarias del mundo, con unos 10 millones de personas huidas de sus hogares, de los que siete millones, en su mayor parte mujeres y niños, tienen un limitado acceso a alimentos. La sombra de la hambruna se cierne sobre ellas. Otros conflictos, como los del Sahel, el noreste de la República Democrática del Congo, norte de Mozambique o Somalia, continúan generando un enorme sufrimiento alejados del foco mediático.

A la derecha, la antigua vía de tren Abiyán-Uagadugú, convertida en un mercado informal a su paso por Abobo (Costa de Marfil). Fotografía: Sia Kambou /Getty


Aunque las catástrofes naturales son, por definición, impredecibles, la pauta de los últimos años anuncia que el próximo verano vendrá, de nuevo, cargado de riesgos. Los fenómenos meteorológicos extremos –y más en concreto las inundaciones– se han convertido cada estación de lluvias en una realidad objetiva fruto de un cambio climático que se deja sentir con gravedad en el continente africano. Los países de la banda saheliana, desde Senegal hasta Sudán y Kenia, han vivido un período de lluvias en 2024 de especial intensidad en cuanto a las precipitaciones torrenciales, que han provocado miles de víctimas. El propio desierto del Sahara ha visto emerger lagos en puntos de Argelia y Marruecos por el desplazamiento hacia el norte del llamado monzón africano. Su relación con el calentamiento global y la mayor presencia de CO2 en la atmósfera está fuera de toda duda y las posibilidades de que fuertes precipitaciones se repitan en 2025, con sus graves consecuencias en vidas humanas e infraestructuras, son elevadas.

Para finalizar, conviene recordar que este año toca Copa de África de Naciones de fútbol, un acontecimiento que promete emociones y que, desde el 21 de diciembre y hasta el 18 de enero de 2026, hará girar todas las miradas hacia Marruecos, el país organizador, que ya ha demostrado su solvencia en la preparación de grandes eventos y a quien esta CAN servirá como prueba de fuego para la Copa del Mundo 2030, que acogerá junto a España y Portugal. 

Aunque aún no se conoce la lista de sedes, todo está previsto para que los grandes estadios de Rabat, Casablanca, Tánger, Agadir, Fez y Marrakech acojan la competición, que en esta ocasión reúne a 24 selecciones. Con la anfitriona como gran favorita, sobre todo tras su llegada a semifinales en el Mundial de 2022, otros combinados tratarán de aguarles la fiesta, en especial históricos del fútbol africano como Camerún, Senegal, Egipto, Nigeria o Costa de Marfil.  

Fuente: Mundo Negro. Enero 2025

ORACIÓN POR LA PAZ EN MOZAMBIQUE

Mozambique atraviesa una época de dificultades e incertidumbre política desde las pasadas elecciones del 9 de octubre. En los próximos días, previsiblemente hacia el 22 de diciembre, se harán oficiales los resultados de las elecciones y las medidas de gobierno correspondientes. Tanto las organizaciones de la Iglesia católica, como muchas otras organizaciones, están impulsando diálogos y caminos para un futuro de convivencia pacífica y justa.

En este contexto, los Obispos nos convocan a DEDICAR 15 MINUTOS DE ORACIÓN DIARIA por el pueblo mozambiqueño desde el domingo 15 de diciembre hasta el día 23. 

Unámonos a esta iniciativa pensando la manera más conveniente de hacerlo en cada uno de nuestros contextos. Como forma de solidarizarnos y sentir con nuestros hermanos y hermanas mozambiqueños, y de sensibilizarnos ante la realidad.

Sudán, una guerra más contra las mujeres

La guerra de Sudán, que ha dado lugar a la mayor crisis de desplazados internos del mundo, tiene efectos catastróficos para las mujeres y las niñas, según informó recientemente ONU Mujeres en una alerta de género titulada: Mujeres y niñas de Sudán: Fortalezas en medio de las llamas de la guerra.

De acuerdo con la agencia de Naciones Unidas, el número de personas que necesitan servicios relacionados con la violencia de género ha aumentado en un 100% desde que estallaron los enfrentamientos entre las Fuerzas Armadas Sudanesas (SAF, por sus siglas en inglés) y las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) a mediados de abril de 2023. En los últimos meses, un nuevo grupo se ha unido a los combates contra las RSF, the Armed Struggle Movements (Join Forces) que defiende los intereses de los grupos zaghawa en Darfur Norte. Lo que ha provocado nuevas olas de civiles desplazados internos y refugiados.

Unos 6,7 millones de mujeres y niñas están afectadas por este conflicto. Pero se estima que la cifra sea mayor. Si bien los hombres y los niños también son víctimas de la violencia de género, la mayoría de estos casos involucran a mujeres y niñas. La violencia registrada, en particular en los estados de Jartum, Darfur y Kordofán, ha exacerbado los riesgos a los que se enfrentan las mujeres y las niñas: explotación sexual y abuso se han convertido en un arma más de guerra en esta situación.

Como siempre, las guerras son cosa de hombres y las mujeres y los niños son sus principales víctimas. Las desigualdades de género se incrementan durante los conflictos y por ello las mujeres sufren más durante ellos. Según Naciones Unidas, las niñas tienen un 90% menos de posibilidades de tener acceso a la educación que los niños en zonas de conflicto. También son víctimas de matrimonios infantiles, de trabajo esclavo o, incluso, pueden ser reclutadas como niñas soldados.

Las labores domésticas, las normas sociales, normalmente restrictivas de la movilidad, y otros factores pueden hacer que las mujeres tengan, por lo general, menos capacidad de huida cuando la población civil es atacada, afirma Amnistía Internacional. Si lo consiguen, muchas se convierten en desplazadas internas o refugiadas, lo que las puede exponer a peligros como el tráfico de personas y la trata con fines de explotación sexual. Además, las mujeres detenidas o encarceladas pueden ser recluidas en instalaciones inadecuadas y, a menudo, corren el riesgo de ser sometidas a torturas basadas en el género, como la violación y otras formas de abuso sexual, a manos de sus carceleros o incluso otros reclusos.

Al partir muchos hombres al frente a luchar, durante los conflictos son las mujeres las que tienen que hacerse cargo de la familia. La alimentación y el cuidado básico de niños y ancianos recae, mucho más, sobre ellas, que se convierten en cabezas de familias monoparentales.

En Sudán, casi 5.8 millones (54%) de los desplazados internos sudaneses, son mujeres y niñas. Y, aproximadamente 3 millones de ellas son menores de 18 años que enfrentan riesgos de protección específicos. Ellas son particularmente vulnerables. Y muchos casos de abuso no se denuncian debido a la falta de apoyo adecuado y al temor al estigma y las represalias.

Además, Sudán se enfrenta a los peores niveles de inseguridad alimentaria jamás registrados en el país. El 84% de las mujeres en Sudán no pueden satisfacer la dieta mínima aceptable, lo que supone un aumento del 5% con los números del año pasado. Al menos el 80% de las mujeres desplazadas internamente en Sudán tienen dificultades para acceder a agua potable segura debido a razones de seguridad, de calidad y de distancia de las fuentes.

ONU Mujeres también alerta de que 1.2 millones de mujeres embarazadas y lactantes en los estados de Jartum, Darfur y Kordofán sufrirán desnutrición este año y se enfrentarán a graves complicaciones de salud durante el parto y después de él. Y más de 7.000 nuevas madres y 220.000 niños gravemente desnutridos, en las mismas zonas, corren el riesgo de morir en las próximas semanas y meses si no pueden acceder a servicios de salud materna y apoyo nutricional.

Igualmente, la crisis de la educación en Sudán es otro de los resultados devastadores del conflicto. Más de 2,5 millones de niñas, lo que representa el 74% de las menores en edad escolar, no asisten a la escuela. Circunstancia que aumenta el riesgo de que sean sometidas a prácticas nocivas como el matrimonio infantil y la mutilación genital femenina.

Por todo esto, ONU Mujeres demanda que se tomen medidas urgentes para garantizar la protección física de las mujeres y las niñas, así como el acceso seguro a alimentos, agua potable y servicios de salud sexual y reproductiva.

Estas acciones deberían realizarse en colaboración con grupos locales y organizaciones dirigidas por mujeres, con el fin de fortalecer la resiliencia y garantizar el acceso a servicios humanitarios esenciales para mujeres y niñas, pero también para hombres y niños afectados por la crisis. No se puede dejar a estos fuera si se quiere atender a la población.

Sin embargo, para poner en marcha estas medidas y paliar la situación de los sudaneses, hace falta dinero. Y el conflicto de Sudán es una más de esas guerras olvidadas y solapadas por otras crisis que no dejan de copar las primeras páginas de los medios de comunicación, como puede ser la de Ucrania, la invasión de Gaza por Israel o la creciente tensión en Oriente Próximo. De ahí que a las agencias internacionales les sea difícil recaudar fondos. En consecuencia, poco variará la situación actual de las mujeres y las niñas de Sudán. Es un conflicto que queda lejos y a nadie parece importar.

Publicado por Chema Caballero en Mundo Negro| octubre 2024

Chad: testimonio de Alejandro Canales

En esta segunda semana del Domund, compartimos el reciente testimonio de Alejandro Canales, misionero comboniano que ha pasado el verano por su tierra de Cantabria, donde ha celebrado sus 50 años de sacerdote. Su lengua, su mirada, habla siempre de Chad, donde acaba de regresar, con «licencia» de su médico que preferiría que estuviera más tiempo por acá.

Dos días antes del viaje, los LMC de la zona centro compartimos un rato en la casa comboniana de Madrid. Alejandro fue el formador de los LMC en su último ciclo en España, allá por 2008. Después de haber participado como formador también con los religiosos en Chad, ahora está de nuevo en una parroquia. Ya es el comboniano de mayor edad del país, y eso significa experiencia y profundidad.

Cuando le preguntamos por su país lo primero que cuenta es que están preocupados por las lluvias anómalas, que están causando muchas muertes, daños y la pérdida de cosechas. «El cambio climático está arruinando la agricultura». Y nos habla de los jóvenes de sus comunidades, que tienen la tentación de abandonar sus pueblos seducidos por el espejismo de las minas al norte del país. Es fácil ganar dinero allá, y es fácil perder la vida, pues las explotaciones forman parte de un negocio oscuro y sin ley, que no deja testigos.

Precisamente la semana anterior habíamos conversado con Railson, joven indígena brasileño de la zona de Maranhão donde vive nuestro compañero LMC Xoán Carlos Sánchez. Railson forma parte de la III Caravana por la Ecología Integral que en estos días concluye su paso por Europa. Junto a 8 compañeros han venido a denunciar la situación de sus comunidades, afectadas por la contaminación a causa de la minería, que promete «desarrollo», pero deja contaminación, muerte, y gran des beneficios para los inversores internacionales.

La Casa Común y sus habitantes está sufriendo, en África, en la Amazonía… en todo el mundo. Y los misioneros, como Alejandro, nos lo recuerdan.

La Iglesia de Austria, un ejemplo para la Iglesia Universal

Inversiones que no generen más violencia y despojo en el Sur Global: Conferencia Episcopal de Austria emite una directriz con lineamientos éticos

La  Conferencia de Episcopal Austriaca ha publicado recientemente una directriz sobre inversiones éticas titulada “Inversiones financieras como cooperación. Directriz para las inversiones éticas”(según su título en inglés), que supone un avance importante en acciones concretas, en materia del cuidado de la Casa Común, así como un aporte fundamental para la Iglesia universal  en las reflexiones de los relacionamientos del Norte y el Sur Global.

Entre algunos postulados, esta directriz prohíbe inversiones en empresas que extraigan oro.   Desde la Red Iglesias y Minería – RIM celebramos este acuerdo y se reconocemos y agradecemos todo el esfuerzo que se ha hecho durante años, para construir un documento consensuado, que prioriza la búsqueda de la justicia, con énfasis en las relaciones financieras, que en el sentido más amplio comprometen al sistema económico en el que estamos inmersos, como indica la misma directriz. En este proceso han participado de manera comprometida la Coalición Católica de Austria (KOO), en la que participan DKA Austria y Horizon3000, con quienes desde la RIM venimos construyendo una agenda de reflexiones y encaminamientos sobre teología, ecología y extractivismo.

“Invertir dinero no es éticamente neutro” invoca el documento de la directriz aprobada, lo que tiene una implicación directa con las decisiones financieras y de inversiones que toman las organizaciones de fe.

“«Comprar es siempre un acto moral -y no simplemente económico». (Papa Francisco, Encíclica Laudato si’#206, citando al Papa Benedicto XVI,Encíclica Caritas in veritate #66). La riqueza no solo crea la base económica para las instituciones y las personas, sino que también ejerce influencia en las estructuras de una sociedad. Porque te da la capacidad de hacer cosas, tienes la obligación de utilizar esta capacidad de manera responsable. Invertir dinero es una palanca importante para dirigir los procesos económicos y provocar cambios sistémicos.”

La directriz aprobada por la Conferencia Episcopal, pretende ser vinculante en general para todas las diócesis en Austria, órdenes religiosas, parroquias y otras entidades jurídicas eclesiásticas que si están bajo la autoridad de un obispo en asuntos financieros, también están llamado a aplicarla.

Iniciativas que van de la mano en las iglesias

La red Iglesias y Minería promueve desde hace varios años la Campaña de Desinversión en Minería, que está muy relacionada con la directiva que han emitido los Obispos austriacos. La Campaña es una respuesta concreta a los postulados de la Encíclica Laudato Si, a las mociones del documento Querida Amazonía y a la reciente Laudate Deum, que llaman a ser conscientes de las implicaciones políticas, económicas, sociales y culturales, para trabajar en favor de la ecología y el cuidado de la Casa Común.

Quién financia la destrucción de la madre tierra? Cómo se enfrenta un modelo económico extractivista que socava a algunos en beneficio de otros? Son las preguntas que generan la Campaña de Desinversión para provocar reflexiones internas de las Iglesias, que se ligan a los postulados éticos de cómo se manejan las finanzas, y a quienes benefician y perjudican.

La extracción de minerales, como el oro, en América Latina ha estado vinculado a la violencia, violación de derechos y despojo. Esta situación es reconocida en la directriz para la iglesia de Austria. Extraer más oro, por ejemplo, supone la radicalización de estas violencias. Invertir en empresas que extraen minerales, genera la misma violencia, de maneras menos directas y es esto lo que se pone en juego en la directriz de inversiones éticas.

La directriz aprobaba en la Iglesia de Austria abre los ojos y las miradas a la iglesia universal

En América Latina, la ruta del oro está cada vez más marcada por la violencia y el despojo. Cada vez a mayor velocidad vemos territorios absolutamente devastados, territorios que son hogares de miles de familias.  El oro que se extrae deja una estela de contaminación, enfermedad y muerte. Los  casos son escandalosos son territorios enteros tomados por la minería de oro, enfrentando con violencia al pueblo contra el pueblo.  El oro que sale de manera ilegal de muchos ríos y  territorios, termina siendo una mercancía “limpia” en la compra y venta internacional de este mineral.

La directriz aprobada por la Conferencia Episcopal de Austria representa un modelo para otras conferencias episcopales alrededor del mundo, conferencias de religiosos, congregaciones, organizaciones internacionales vinculadas a las iglesias y todas las organizaciones de fe. Nos abre la puerta a un diálogo ineludible para la Iglesia, ¿De lado de quien estamos en el sistema económico que, como denuncia el Papa Francisco, genera descartados y descartables?

Además provoca reflexiones sobre las relaciones que se tejen entre Iglesias, ésta directriz excluye inversiones en oro o en minería de oro, por lo que profundiza implicaciones que tiene el Norte Global, sobre los territorios del Sur Global. El documento habla de la cooperación, pensar en las inversiones como una manera interrelacionada de construir posibilidades de inversiones en las que las preocupaciones de las organizaciones de fe en estos temas, no se vean afectadas, pero que irrestrictamente tomen en cuentan a los derechos humanos y medio ambientales.  Una cooperación capaz de brindar futuro para todas las partes involucradas.

Con esta directriz sobre inversiones éticas, la Iglesia de Austria plantea alternativas claras a las organizaciones católicas y ecuménicas. Cada año, desde el 2022, la red Iglesias y Minería realiza la Caravana por la Ecología Integral para sensibilizar, visibilizar y actuar respecto a los impactos en los territorios afectados por la minería en América Latina.  En conjunto con organizaciones vinculadas a la iglesia en Europa, se hace incidencia política en diferentes espacios como la Unión Europea, la ONU, y otros y también se hacen propuestas sobre cómo generar lazos entre las iglesias para la defensa de la Casa Común y los pueblos victimizados. Este año 2024, la Caravana por la Ecología Integral  tendrá como una gran apuesta, proponer más iniciativas como la de la Conferencia Episcopal de Austria,  en respuesta concreta a la crisis climática y a la injusticia socio ambiental.

Una directriz consecuente con el evangelio y realista con las necesidades de sostenibilidad

La directriz que guía la inversiones éticas en la Iglesia de Austria es un gran avance en materia del respeto a los derechos humanos y cuidado de la Casa Común, promovido por la iglesia católica, con un propuesta sólida y fundamentada sobre la importancia de las inversiones en la sostenibilidad de las iglesias y la relación con los principios evangélicos y éticos.

Por eso mismo, reconoce la dificultad de mediar entre los impactos de las decisiones tomadas en el ámbito económico financiero y la responsabilidad y consecuencia evangélica, frente a los más vulnerables, que debe primar en las decisiones internas.

“ La Iglesia actúa con aversión al riesgo, ya que el objetivo primordial de la inversión es preservar el valor del capital invertido. En este sentido, la Iglesia inversor no difiere de muchos otros inversores. Sin embargo, hay una diferencia: La Iglesia es consciente de que puede dar ejemplo y tener un impacto a través de sus inversiones.

En consecuencia, pretende contribuir a mejorar la sociedad y el medio ambiente.

Por lo tanto, las inversiones de la Iglesia se caracterizan por la inclusión de principios de inversión éticos y sostenibles junto con principios de inversión puramente financieros.

Además, la Iglesia tiene claro que los beneficios financieros no deben generarse a expensas de las personas y el medio ambiente.

Numerosos estudios científicos han demostrado ya que dar prioridad a criterios sociales y

medioambientales no conlleva automáticamente una menor rentabilidad, un mayor riesgo o una menor liquidez y que, por tanto, la rentabilidad de las inversiones éticamente sostenibles está asegurada.”

El documento de la Directriz sobre inversiones éticas, que entró en vigencia en Austria,  significa una avance trascendental para la defensa de la vida y de los derechos humanos, así como en relación a las cuestiones económicas y financieras en las organizaciones fe, que producto de investigaciones y experiencias, logra consensuar aspectos sensibles en la vida cotidiana de las Iglesias.