Los niños del Orfanato de S. Judas

LMC GuluNuestra Comunidad de Laicos lleva vivido en St. Jude por unos meses. Trabajamos, pero también aquí vivimos con las madres y los niños. En nuestro orfanato viven más de 130 niños de diferentes edades. Más de 40 niños discapacitados en diversos grados, incluidos niños sordos y ciegos, niños con parálisis cerebral, niños que sufren de paraplejia y dos jóvenes que han tenido varios accidentes. También niños con VIH y tuberculosis viven aquí en St. Jude. Otros niños, aunque estén sanos físicamente, están enfermos en el sentido espiritual, después de la experiencia del rechazo de la familia y la experiencia de la guerra.

A pesar de todas estas enfermedades y las experiencias difíciles nuestros hijos están llenos de vida, alegría y sonrisas. Cada mañana escuchamos sus juegos, la risa y el canto. Nuestros niños están hechos para inventar nuevos juegos, sobre todo para la fabricación de juguetes partiendo de la nada. Ellos pueden encontrar un pedazo de cartón, un círculo y un palo y un nuevo y “moderno” coche de carreras se apresura a través de nuestro patio. Los neumáticos viejos son los mejores juguetes para ellos- usarlos para hacer carreras les da una alegría extraordinaria. Sin embargo, a las chicas les encanta jugar a imitar a las madres. Si encuentran un oso de peluche, inmediatamente lo visten, juegan y pretenden tener un hijo. Es mejor cuando se encuentran con un trozo de tela para poner el oso a la espalda y tener las manos libres, entonces lo llaman “byelo”.

Los niños mayores ayudan a las madres en sus hogares. Las niñas aprenden cómo cuidar de la casa, cocinar platos típicos Acoli como “malakwan” o “boo”. Los niños ayudan en el almacén donde guardamos los alimentos: maíz, arroz y diferentes variedades de frijoles. Eso es todo durante las vacaciones. Cuando comienza la escuela la mayoría de ellos asisten a clases de 8:00 am hasta las 5:00 pm.

La vida de los niños con discapacidad es más monótona. Tratamos de dar vida a la misma. Durante el día los llevamos a dar un paseo por el patio, tienen también la rehabilitación, jugamos con ellos en una sala especial con juguetes para despertar su imaginación y cambiar el ambiente. Y a pesar de que algunos de ellos tienen un alto grado de discapacidad han aprendido a reconocernos. También sabemos lo que les gusta, por ejemplo a Gerard le gusta ver los tractores pasar al volver de la granja. Luego toca los neumáticos y observa cómo es la cabina. Mientras que a Geoffrey le gusta cuando le acariciamos las mejillas. Bridget sonríe cuando le dices “buenos días mi hermosa Bridget”. Nuestros niños están llenos de alegría y lo demuestran a través de su sonrisa, algunos incluso gritan y en sus ojos podemos ver la amistad y la confianza que ponen en nosotros.

Nuestra vida aquí se centra en los niños, el tiempo pasa muy rápido, pero a veces sucede algo que nos “congela” durante algún tiempo. Hace más de un mes, Isaac murió. Isaac era un niño con discapacidad. Le encantaba cuando lo llevábamos de paseo con su cara al viento para sentir el roce. Tenía una sonrisa inusual. Cuando lo cogías él se aferraba y cuando lo ponías de nuevo en la silla de ruedas apretaba sus pequeños labios -como un guerrero- para no llorar. Hoy se ha ido de entre nosotros, pero esta experiencia se ha adherido en nuestros corazones.

Cada nuevo día comienza de la misma manera, lleno de energía nos enfrentamos a nuevos desafíos. Por la noche, damos gracias a Dios en nuestra pequeña capilla de la casa por la fuerza y ​​el amor que recibimos. Cansadas pero felices, esperamos un nuevo día.

LMC en Gulu- Uganda

Voz desde la misión

VOZ DESDE LA MISIÓN. Desde Mongoumba

Aunque hoy no es Samedi (sábado), ¡Samedi llegó! Como siempre fuera de hora, cuando ya he cerrado la puerta del dispensario y con ganas de descansar un poco, pues el cansancio ya se siente. Sin embargo, aunque me pongo a refunfuñar con su madre, porque no viene en horas, su sonrisa, sus ojitos brillantes como dos estrellas, sus bracitos extendidos hacia mí, me hacen dejar a un lado por completo mi mal humor. Todos son “mis queridos”, pero Samedi tiene un lugar especial en mi corazón. ¡Él fue uno de mis primeros casos de éxito! Era un niño destinado a morir, pero ¡la Vida ganó!

Palmira

En la segunda semana de mi llegada, un cierto día, cuando tenía que cerrar la puerta del dispensario, aparece una mujer, para más señales pigmea, que me dio la impresión de tener algo de retraso, y que sostenía en sus brazos a un niño pequeño que la según la explicación de alguien que la acompañaba sería prematuro, recién nacido y que la madre no tenía leche para darle de comer. Pesé al bebé, que realmente no alcanzan los 2 kilos porque los pigmeos son pequeños, pero que ya tenía un “tiempo”. Lo que él realmente tenía era hambre, ya que la madre, que parecía deprimida, aunque con unos enormes pechos, no estaba motivada para dar de mamar, por lo que las glándulas mamarias necesitan ser estimuladas por la succión del bebé para producir “el jugo de la vida”.

La dejamos permanecer en el Centro de Rehabilitación alrededor de un mes y medio en el tratamos de alimentar a la madre e incentivarla a dar de mamar al niño, lo que fue tarea difícil, porque no siempre podíamos estar presentes y, cuando íbamos la encontrábamos tendida en la veranda del Centro dormida con su enorme pecho extendido, con el niño tumbado también al lado, pero, como es lógico, sin la capacidad de tomar el pecho y mamar. Utilizamos como estrategia, otra madre también pigmea, que estaba acompañando a su pequeñito desnutrido, Jean Pierre, otro de mis favoritos, a quienes confiamos el enseñarle y animarle a amamantar el niño. Y así se fue superando la fase más crítica, en la que, para empeorar las cosas fueron apareciendo algunas enfermedades (malaria, la neumonía, la diarrea, etc.) a la que respondimos con la medicación adecuada. Hasta que un día la madre decidió marcharse sin decir nada y entonces perdimos la esperanza y pensamos que iba a morir, ¡no va a tener oportunidad! Pero para nuestra sorpresa, ella apareció, dos semanas más tarde con el niño muy enfermo de neumonía, tremendamente debilitado y dudamos de poder salvarla. Pero permaneció aquí unos días, y comenzamos el tratamiento, alimentando a la madre para que ella a su vez alimentara al hijo, pero cuando todo comenzaba a ir bien deja el tratamiento y vuelve al “Campamento”. Y así continuó apareciendo cuando el niño estaba en las últimas y nosotros continuábamos diciendo: ¡De esta vez no pasará! Pero la “VIDA” es más fuerte que la muerte y ¡Samedi ganó! Ahora tiene 9 meses, sigue siendo pequeño (como todo pigmeo), pero ya pesa 8 kilos. ¡Qué bueno! Cuando me acerco a él, salta de alegría, sonriendo y abriendo sus bracitos para venir a mi regazo.

PalmiraLo aprieto contra mi pecho como a un hijo amado a quien siento que he ayudado a vivir. Él juega, ríe y se divierte. ¡Es un niño feliz! Sin dejar de tener sus crisis de paludismo, diarrea, bronquitis, etc., pero al menos la madre tiene consciencia de traerlo cuando está mal, porque además de la medicación, lleve siempre una bolsa llena de comida para dos.

Creo que para mí y para Dios: “Aunque, no haya hecho nada más, ya valió la pena venir a Mongoumba para ver este niño sonreír después de estar destinado a morir”

Un abrazo a tod@s.

Palmira Pinheiro (MSC)

Carmen Aranda desde Uganda

P1040199A mis queridísimos LMC.

Os escribo especialmente contenta……sorprendida una vez más por la creatividad de Dios, por su manera de “cambiar” las cosas, de hacerlas nuevas, de dibujar nuevos escenarios con los mismos elementos……¡qué grande!

 Os escribo si cabe con más ilusión que al principio, porque pasa el tiempo rápido, y te vas dando cuenta de cosas, vas “viendo”, y al final de cada jornada me sorprendo dando un gracias sincero, de corazón, sentada en nuestra capilla y con tanta gente en la mente……..

 Nuestros niños cada día están “más guapos”, los discapacitados más receptivos, más despiertos, más limpios y menos rígidos. Y creo que nosotras (o por lo menos yo) más libres, menos condicionadas por lo “que tenemos que hacer”.

 Tengo la sensación de que en cierta manera ya estoy “aquí”, en mi rutina, en mi salsa, en una realidad y un tipo de vida que sabéis llevaba tiempo buscando. No sé es extraño, no me siento “en misión en África” me siento viviendo mi vida con perfecta normalidad y la sensación me gusta mucho. No hay tanta “distancia” como al principio, estoy aceptando lo que hay y lo que se pueda mejorar juntos lo intentaremos, lo que no como en otras partes del mundo (porque en todos sitios hay lacras) simplemente afrontarlo, aceptarlo y sin frustrarme intentar entenderlo para finalmente amarlo (sea lo que sea).

 DSC_6058Lo único que me importa es que “nuestros” críos sigan sonriendo y que compartamos lo mejor de este momento de vida, con lo que somos (tanto ellos como nosotras) sin exigencias o expectativas extrañas, sin rallarme con las diferencias, viendo lo bueno que tienen aquí y no sólo lo que les falta.

 Seguimos con nuestras responsabilidades. Ahora va a haber una serie de cambios porque varios trabajadores que no hacían nada se marchan y en su lugar ha llegado una chica que nos tiene bastante ilusionadas. Es una persona activa que se preocupa por hablar con los niños (a pesar de intentarlo con el Acholi, no pasamos de una conversación superficial, con algunos podemos ir más allá con el inglés pero no con todos). Era la pieza que nos faltaba porque queremos hacer más que “jugar” u organizar actividades, queremos que haya otro tipo de intercambio, y esta chica esta por la labor. Creemos que los niños necesitan que se les escuche, algunos tienen historias difíciles a sus espaldas, y como consecuencia, comportamientos bastante extraños.

 Joana está haciendo un trabajo precioso con Jackeline una chica autista, intentando buscar un canal de comunicación con ella, trabajando una hora diaria. Además ha ayudado a los alumnos más grandes a preparar sus exámenes, con clases de apoyo después de la escuela.

P1030069 Ewa pasa mucho tiempo con los bebes mientras las madres trabajan en el granero (antes estaban solos por el compaund haciendo todo tipo de cosas). Además pone películas a los mayores, que están un poco “descolgados” por el tipo de vida que se lleva aquí más enfocado a los peques. Ewa está muy en contacto con todos, y es la que nos “arrastra” a jugar al baloncesto, vóley o lo que sea con ellos……..

 Con los mayores tenemos un proyecto bonito, queremos adecentar el dormitorio y hacer como una sala para reuniones con mesa y sillas, para poder pasar tiempo, leer, hablar como personas normales. Ese espacio no existe y te los encuentras siempre sentados por el compaund o andando de un sitio para otro.

 Yo me estoy encargando (con ellos) de “lavarle la cara” a las habitaciones, hemos pintado  las taquillas que estaban muy viejas y con un color desvaído con los colores de la bandera ugandesa apaisada, que eligieron ellos, y ahora pondremos el nombre de cada uno en su puerta, con letras “chulas”.

 Después queremos pintar alguna escena (deportes o de alguna peli) en una de las paredes de dentro. La calcaremos con el proyector y podrán pintar todos (obviamente todos quieren participar).

 DSC_5663Yo paso casi todo mi tiempo libre con los discapacitados que me tienen “loca perdía”. Lavarlos, darles de comer, pasearlos, bailar con ellos ………. O simplemente sentarlos a todos juntos con cojines (hemos hecho un montón con la goma espuma de los colchones viejos) para cambiarles de posición, con música y al fresco.

 Mónica está haciendo un trabajo estupendo con ellos, fisioterapia para intentar quitarles un poco de esa rigidez que los tiene bloqueados a la mayoría. Además está haciendo gimnasia con los niños que tienen algún problema de movilización pero están bien “de cabeza” y a ellos les encanta.

 Nos sentimos en casa a pesar de algunas incomprensiones por ambas partes, la voluntad es buena y nos estamos cuidando mucho unas a otras.

 Y la “guinda” del pastel ha llegado esta semana. El hermano Elio está construyendo una iglesia. Esta semana han llegado de Italia un pintor y su hijo para empezar con la decoración (está totalmente vacía). Y yo me he enganchado al trabajo en mi día libre (los viernes los tenemos libres por “necesidades básicas”, desde hace dos semanas).Iré los jueves por la tarde, viernes y sábados por la mañana. Sólo serán tres meses, pero es una auténtica gozada, hoy mezclando los colores me sentía completamente feliz, encima del andamio pensaba “qué bonico eres Dios mío”. Cuando pensaba que no tendría oportunidad de trabajar “de lo mío”…….

 Además Luigi (el artista) es un encanto, está viviendo esto como un regalo de Dios, como una oración (después de haberse jubilado) y a ambos nos parece muy especial estar en Uganda haciendo esto, incluso habernos encontrado con la misma sintonía. Es un artista de los de verdad  y el proyecto es una pasada. A mí me viene genial como actividad “extra” para renovar energías.

 P1030490También estoy disfrutando yendo con Sister Teresa a las Capillas los domingos. La Liturgia de la Palabra, son momentos de espera (hasta que la gente va llegando), de miradas, de celebración juntos, de compartir tiempo, espera, comida. Les observo y me sorprendo de estar aquí, pero al mismo tiempo me siento unida a ellos como por un hilo que subyace por debajo de todo. Es extraño, no tenemos nada que ver, pero somos hermanos………y aunque a veces me cuesta sentirlo, pero otras lo percibo con tanta claridad que me siento en las nubes, plena, como si todo tuviera sentido.

 No me quiero enrollar más, madre mía!!! ……..que me engancho y no hay quien me pare, os tengo presentes a todos……..mientras trabajamos con los pequeños haciendo adornos e intentando montar un belén con los rollos del papel higiénico (a ver lo que sale….)

 Por lo demás, yo sigo aquí, “mirando” a mi alrededor………..siempre con un corazón agradecido.

 Un beso fuerte con todo mi cariño!

 Carmen Aranda. LMC

“El Reino de Dios empieza en una sonrisa”

 

III Asamblea Continental de los LMC de América

Del 15 al 20 de septiembre de 2014 tuvo lugar en Guatemala la tercera Asamblea continental de los Laicos Misioneros Combonianos (LMC) de América. En dicha Asamblea participaron  7 sacerdotes, 1 religiosa y 27 laicos de diferentes países del continente americano.

Fueron unos días de encuentro y reflexión  que sin duda sirvieron para ir estrechando lazos, compartir experiencias y definir los retos que nos presenta nuestra vocación misionera como LMC.