LMC España

Laicos Misioneros Combonianos y ONGD AMANI

Carmen Aranda desde Uganda

P1040199A mis queridísimos LMC.

Os escribo especialmente contenta……sorprendida una vez más por la creatividad de Dios, por su manera de “cambiar” las cosas, de hacerlas nuevas, de dibujar nuevos escenarios con los mismos elementos……¡qué grande!

 Os escribo si cabe con más ilusión que al principio, porque pasa el tiempo rápido, y te vas dando cuenta de cosas, vas “viendo”, y al final de cada jornada me sorprendo dando un gracias sincero, de corazón, sentada en nuestra capilla y con tanta gente en la mente……..

 Nuestros niños cada día están “más guapos”, los discapacitados más receptivos, más despiertos, más limpios y menos rígidos. Y creo que nosotras (o por lo menos yo) más libres, menos condicionadas por lo “que tenemos que hacer”.

 Tengo la sensación de que en cierta manera ya estoy “aquí”, en mi rutina, en mi salsa, en una realidad y un tipo de vida que sabéis llevaba tiempo buscando. No sé es extraño, no me siento “en misión en África” me siento viviendo mi vida con perfecta normalidad y la sensación me gusta mucho. No hay tanta “distancia” como al principio, estoy aceptando lo que hay y lo que se pueda mejorar juntos lo intentaremos, lo que no como en otras partes del mundo (porque en todos sitios hay lacras) simplemente afrontarlo, aceptarlo y sin frustrarme intentar entenderlo para finalmente amarlo (sea lo que sea).

 DSC_6058Lo único que me importa es que “nuestros” críos sigan sonriendo y que compartamos lo mejor de este momento de vida, con lo que somos (tanto ellos como nosotras) sin exigencias o expectativas extrañas, sin rallarme con las diferencias, viendo lo bueno que tienen aquí y no sólo lo que les falta.

 Seguimos con nuestras responsabilidades. Ahora va a haber una serie de cambios porque varios trabajadores que no hacían nada se marchan y en su lugar ha llegado una chica que nos tiene bastante ilusionadas. Es una persona activa que se preocupa por hablar con los niños (a pesar de intentarlo con el Acholi, no pasamos de una conversación superficial, con algunos podemos ir más allá con el inglés pero no con todos). Era la pieza que nos faltaba porque queremos hacer más que “jugar” u organizar actividades, queremos que haya otro tipo de intercambio, y esta chica esta por la labor. Creemos que los niños necesitan que se les escuche, algunos tienen historias difíciles a sus espaldas, y como consecuencia, comportamientos bastante extraños.

 Joana está haciendo un trabajo precioso con Jackeline una chica autista, intentando buscar un canal de comunicación con ella, trabajando una hora diaria. Además ha ayudado a los alumnos más grandes a preparar sus exámenes, con clases de apoyo después de la escuela.

P1030069 Ewa pasa mucho tiempo con los bebes mientras las madres trabajan en el granero (antes estaban solos por el compaund haciendo todo tipo de cosas). Además pone películas a los mayores, que están un poco “descolgados” por el tipo de vida que se lleva aquí más enfocado a los peques. Ewa está muy en contacto con todos, y es la que nos “arrastra” a jugar al baloncesto, vóley o lo que sea con ellos……..

 Con los mayores tenemos un proyecto bonito, queremos adecentar el dormitorio y hacer como una sala para reuniones con mesa y sillas, para poder pasar tiempo, leer, hablar como personas normales. Ese espacio no existe y te los encuentras siempre sentados por el compaund o andando de un sitio para otro.

 Yo me estoy encargando (con ellos) de “lavarle la cara” a las habitaciones, hemos pintado  las taquillas que estaban muy viejas y con un color desvaído con los colores de la bandera ugandesa apaisada, que eligieron ellos, y ahora pondremos el nombre de cada uno en su puerta, con letras “chulas”.

 Después queremos pintar alguna escena (deportes o de alguna peli) en una de las paredes de dentro. La calcaremos con el proyector y podrán pintar todos (obviamente todos quieren participar).

 DSC_5663Yo paso casi todo mi tiempo libre con los discapacitados que me tienen “loca perdía”. Lavarlos, darles de comer, pasearlos, bailar con ellos ………. O simplemente sentarlos a todos juntos con cojines (hemos hecho un montón con la goma espuma de los colchones viejos) para cambiarles de posición, con música y al fresco.

 Mónica está haciendo un trabajo estupendo con ellos, fisioterapia para intentar quitarles un poco de esa rigidez que los tiene bloqueados a la mayoría. Además está haciendo gimnasia con los niños que tienen algún problema de movilización pero están bien “de cabeza” y a ellos les encanta.

 Nos sentimos en casa a pesar de algunas incomprensiones por ambas partes, la voluntad es buena y nos estamos cuidando mucho unas a otras.

 Y la “guinda” del pastel ha llegado esta semana. El hermano Elio está construyendo una iglesia. Esta semana han llegado de Italia un pintor y su hijo para empezar con la decoración (está totalmente vacía). Y yo me he enganchado al trabajo en mi día libre (los viernes los tenemos libres por “necesidades básicas”, desde hace dos semanas).Iré los jueves por la tarde, viernes y sábados por la mañana. Sólo serán tres meses, pero es una auténtica gozada, hoy mezclando los colores me sentía completamente feliz, encima del andamio pensaba “qué bonico eres Dios mío”. Cuando pensaba que no tendría oportunidad de trabajar “de lo mío”…….

 Además Luigi (el artista) es un encanto, está viviendo esto como un regalo de Dios, como una oración (después de haberse jubilado) y a ambos nos parece muy especial estar en Uganda haciendo esto, incluso habernos encontrado con la misma sintonía. Es un artista de los de verdad  y el proyecto es una pasada. A mí me viene genial como actividad “extra” para renovar energías.

 P1030490También estoy disfrutando yendo con Sister Teresa a las Capillas los domingos. La Liturgia de la Palabra, son momentos de espera (hasta que la gente va llegando), de miradas, de celebración juntos, de compartir tiempo, espera, comida. Les observo y me sorprendo de estar aquí, pero al mismo tiempo me siento unida a ellos como por un hilo que subyace por debajo de todo. Es extraño, no tenemos nada que ver, pero somos hermanos………y aunque a veces me cuesta sentirlo, pero otras lo percibo con tanta claridad que me siento en las nubes, plena, como si todo tuviera sentido.

 No me quiero enrollar más, madre mía!!! ……..que me engancho y no hay quien me pare, os tengo presentes a todos……..mientras trabajamos con los pequeños haciendo adornos e intentando montar un belén con los rollos del papel higiénico (a ver lo que sale….)

 Por lo demás, yo sigo aquí, “mirando” a mi alrededor………..siempre con un corazón agradecido.

 Un beso fuerte con todo mi cariño!

 Carmen Aranda. LMC

“El Reino de Dios empieza en una sonrisa”

 

III Asamblea Continental de los LMC de América

Del 15 al 20 de septiembre de 2014 tuvo lugar en Guatemala la tercera Asamblea continental de los Laicos Misioneros Combonianos (LMC) de América. En dicha Asamblea participaron  7 sacerdotes, 1 religiosa y 27 laicos de diferentes países del continente americano.

Fueron unos días de encuentro y reflexión  que sin duda sirvieron para ir estrechando lazos, compartir experiencias y definir los retos que nos presenta nuestra vocación misionera como LMC.

Finaliza el III encuentro LMC América

Antigua

El III Encuentro de los Laicos Misioneros Combonianos en América se llevó a cabo en Ciudad de Guatemala, del 16 al 20 de Setiembre, junto con el Comité Central de los LMC. La semilla plantada por san Daniel Comboni no ha dejado de dar frutos abundantes en los corazones que hacen silencio para escuchar la voluntad de Dios.

El Encuentro contó con la participación de los LMC del continente –EUA/Canadá, México, Guatemala, Costa Rica, Colombia, Perú, Brasil- así como de los padres asesores y una hermana Comboniana. Éste fue realmente un encuentro lleno de culturas e idiomas, pero unidos por un mismo espíritu misionero y comboniano.

Cada día, todos nos encontramos en la Santa Eucaristía, la cuál fue el alimento necesario para enfrentar los desafíos de trabajo que se nos presentaron conforme avanzó el Encuentro.

Después de la misa, en las jornadas de trabajo se tocaron diferentes temas, relacionados con el Camino de los LMC: coordinación, estructura, economía, formación, misión, entre otros; con el fin de llegar a acuerdos y propuestas que ayuden a cada comunidad a seguir profundizando en este hermoso carisma que hemos recibido como don de Dios.

Fueron días de mucho cansancio, de debate, de buscar el Camino común. Pero también fueron días de alegría, de compartir, de conocernos y sentirnos parte de una hermosa familia que va creciendo, quizás no a pasos agigantados, pero sí a pasos firmes bajo el peso precioso de la cruz de Cristo.

También, días de sentirnos hermanos, más allá de un idioma o una nacionalidad, más allá de las fronteras físicas, nos sentimos hijos bajo la protección de san Daniel Comboni. Cada día pudimos recordar que nuestro ser comboniano brotó del corazón traspasado de Cristo, clavado a ese madero.

Entre las sesiones de trabajo, pudimos conocer, también, más sobre la labor que se está realizando en cada Comunidad LMC de los distintos países participantes, y de esta manera, enriquecer la experiencia comunitaria vivida. Y nuestros hermanos guatemaltecos nos regalaron varias actividades culturales, para conocer más de la riqueza, historia y tradiciones “chapinas”.

Hoy, al mirar hacia atrás, no queda otra cosa que sonreír, con paz en el corazón por el trabajo realizado, sabiendo que el verdadero encuentro apenas comienza. Si queremos que las conclusiones del Encuentro den fruto, todos debemos poner manos a la obra, debemos trabajar juntos y esforzarnos por llevar el mensaje de Cristo a tantos hermanos que aún no lo conocen.

Necesitamos estar más en comunicación, reconocer que la misión no le pertenece a un país, sino a la Iglesia, a todos los que la conformamos. Necesitamos el apoyo de nuestros hermanos mayores, los MCCJ, y asumir nuestro papel protagonista como Laicos Misioneros Combonianos. Necesitamos construir juntos, y comprometernos en un trabajo misionero más global. Falta camino por recorrer, pero justamente nuestras carencias son las que deben motivarnos a seguir adelante, buscando crecer y mejorar, para acercarnos más al llamado específico de Dios. El camino se recorre más fácilmente cuando lo caminamos juntos.

Algunos, quizás, querrán saber si el Encuentro valió la pena, o si fue un éxito. Creo que las cosas de Dios no se pueden medir en estos términos, pues podríamos malentender la obra. Y esta obra se construye desde el Amor, con Amor y por Amor. Ese Amor que incluye el sacrificio de estar dispuestos a dar la vida.

Sin embargo, algo que sí podemos afirmar, es que el Encuentro ayudó para asumir juntos nuestro papel, para estrechar lazos, para conocer los rostros –y sobre todo los corazones- de quienes, desde sus realidades y países, van construyendo el carisma de San Daniel Comboni en la cotidianidad y el anonimato, conscientes que el único protagonista de la obra es Jesucristo, como bien lo entendió Comboni.

Christian Madriz

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Encuentro de la familia LMC – América

Guatemala 1

Hace 150 años, un 15 de setiembre, en Roma, un joven sacerdote llamado Daniel Comboni, inquieto por la salvación de las almas más abandonadas, y dejándose guiar por el Amor que ardía en su corazón, escribió un plan para llevar un mensaje de esperanza y alegría a estos hermanos, sin imaginarse jamás que esta semilla llegaría a ser fecunda y daría frutos hasta hoy.

Hoy, tantos años después, su carisma sigue inquietando corazones alrededor del mundo, de personas que no quieren quedarse de brazos cruzados, y que necesitan compartir la felicidad de saberse amado por Cristo, a todo el mundo.

Guatemala 2Esto es lo que está sucediendo durante esta semana, del 15 al 20 de setiembre, en Guatemala, donde los Laicos Misioneros Combonianos (LMC) de América se han reunido, como una sola familia, para profundizar en su realidad, conocer y apropiarse de la historia del movimiento, y fortalecer la comunicación, sintonía y relación entre las diferentes comunidades del continente americano.

En dicho encuentro, participan 20 personas de 11 países distintos, todos deseosos de trabajar juntos y buscar nuevas estrategias y líneas de acción que respondan a las necesidades actuales de nuestras comunidades y pueblos que claman por escuchar y recibir el mensaje siempre actual y vivificador de Jesús misionero que llama a todos, porque a todos ama. Esta multiculturalidad enriquece y acrecienta el espíritu de apertura y de fraternidad que debe caracterizar al misionero comboniano.

Guatemala 3El primer día de Encuentro inició con una reseña histórica de lo que ha sido este camino de los LMC, desde sus inicios hasta hoy, así como de los desafíos y obstáculos que aún se deben enfrentar, para ir perfeccionando el Camino que Dios nos presenta.

Esta primera exposición nos permite conocer más a profundidad todos los esfuerzos realizados hasta hoy, y sentirnos más identificados y comprometidos con el trabajo que se debe llevar a cabo. Asimismo, nos presenta un panorama más amplio de nuestra realidad, para tener claro todo el trabajo que aún queda por hacer.

La segunda parte del trabajo, durante este día, amplió aún más la visión de los LMC, pues se trataron dos temas de suma importancia para las comunidades: nuestro grupo de referencia y la estructura y coordinación de los LMC.

La ponencia general de cada comunidad, ayudó a entender cuán variada es la manera de organizar nuestras comunidades LMC en América, y aclarar un poco el rumbo a seguir. Este primer trabajo fue la base, para profundizar, más tarde, en pequeños grupos, sobre estos temas, y las soluciones y propuestas necesarias para poder desarrollar juntos un esquema de trabajo, que nos unifique a todos y nos haga sentir más identificados con nuestro ser laico, misionero y comboniano.

Finalmente, las comunidades LMC de Perú, Costa Rica y Guatemala presentaron la realidad de cada una de sus comunidades, lo que enriqueció a los participantes, con sus propios caminos y experiencias, y permitió tener más claro el trabajo que se está llevando a cabo en cada país.

Guatemala 4En los recesos, entre las sesiones de trabajo, los miembros LMC pudieron compartir e intercambiar experiencias, lo cual permite incentivar un fértil diálogo entre comunidades, y profundizar en las relaciones fraternas de los participantes.

Hace 150 años, un joven sacerdote, enamorado de la tierra africana, soñó con un mundo mejor para sus hermanos más abandonados. Hoy; su sueño, hecho realidad, sigue inquietando corazones enamorados como el suyo, que desean romper las fronteras a punta de Amor, para construir juntos, un mundo más fraterno, más justo, más igualitario.

Guatemala 5Hoy, estas 20 personas, sin un idioma o historia en común, están unidos en un pequeño salón de Guatemala, trabajando juntos, por el fuego misionero que arde en sus corazones, donde todos entienden únicamente una cosa: el Amor de Dios es capaz de ir más allá de idiomas, culturas o fronteras, para transformar la realidad que nos rodea. La misión brota del corazón enamorado de Cristo.