Reportaje informe de investigación: Dossier Carajás, Corrupción y dejadez

Dividido en cuatro capítulos, el primer episodio muestra parte de los impactos que uno de los trenes de carga más grandes del mundo deja en las 28 ciudades y más de 100 pueblos que atraviesa. El gran informe de investigación revela cómo la riqueza de la minería contrasta con la miseria y el sufrimiento de los vecinos del ferrocarril de Carajás, cómo la falta de puentes peatonales expone a los residentes a la rutina de accidentes en los cruces y cómo los escándalos de corrupción desangran las arcas públicas de los municipios cortados por la CFE.

En este informe podemos ver la realidad de las comunidades afectadas por los problemas de la minería en el noreste de Brasil, la Familia Comboniana acompaña estas comunidades. Nuestra comunidad LMC está presente desde hace más de 25 años.

Dejamos este video (en portugués) del canal de Justicia de los Caminos de JnT*

* Justiça nos Trilhos trabaja para fortalecer las comunidades del Corredor de Carajás en el noreste de la Amazonia brasileña y denunciar las violaciones de los derechos humanos y del medio ambiente, responsabilizando al Estado y a las empresas y evitando nuevas violaciones de los derechos humanos.

1300 días de…

…FRAGILIDAD

La parroquia de San Jorge en Mongoumba tiene un pequeño dispensario para suplir las deficiencias estructurales del sistema de salud de Centroáfrica y la inexistencia del Estado de bienestar. Aquí los Laicos Misioneros Combonianos realizan el servicio de acoger la vida, “hacer causa común con los más abandonados”, “abrazar a toda la familia humana…, estrechar en nuestros brazos y dar el beso de paz y amor a nuestros hermanos y hermanas infelices”, diría San Daniele Comboni. Bebés, niños de todas las edades, jóvenes, madres, padres, ancianos, encuentran en el pequeño dispensario un punto de referencia, un hogar más que un hospital, donde pueden ser reconocidos como seres humanos, escuchados en su dolor, cuidados en su sufrimiento. Cada jornada, día y noche, a todas horas, nos encontramos con el misterio de nuestra fragilidad humana, experimentamos los límites humanos y volvemos a la gran pregunta existencial: “¿Dónde está Dios en el sufrimiento y el dolor, cuando más lo necesitamos? Incluso haciendo lo mejor posible según nuestras habilidades y posibilidades, a veces, por no decir a menudo, perdemos la batalla con la vida, teníamos que rendirnos a la evidencia de que no éramos omnipotentes. Hay un límite humano que no podemos superar, somos frágiles, sin embargo… la fe permanece… en un otro, Otro con O mayúscula, y cuando tocamos la amargura de la derrota sólo quedan las lágrimas y las oraciones a Dios, Padre de toda la humanidad…

…HERMANDAD

La parroquia de San Jorge de Mongoumba gestiona una escuela que apoya al sistema educativo centroafricano, que se tiene que suspender cada vez que estalla la guerra, para garantizar un mínimo de educación a las nuevas generaciones. San Daniel Comboni escribió: “… creo que es más útil recurrir a la acción de los misioneros para educar a los pequeños negros de ambos sexos en varios institutos… esta educación debe tener como objetivo preparar en los propios alumnos a los futuros apóstoles…”. Como laico misionero comboniano, he tratado de transformar la escuela en un pequeño oratorio, sobre todo el de Ndobo, a 5 km del centro, cercana a los campamentos de pigmeos. El oratorio es una casa de regeneración, un espacio de hermandad, y aún sin disponer de mega-estructuras, mezclando las lecciones escolares con bailes, talleres manuales, juegos, música, la escuela de Ndobo, un pequeño edificio de ladrillos rojos inmerso en el bosque, se había convertido en un lugar de promoción social, crecimiento humano y evangelización. La transformación en el estilo de un oratorio ha funcionado, “…el Plan funciona…”, estando presente todos los días, y casi todo el día, trabajando en el tiempo y no en el espacio, ha creado relaciones y vínculos, nos hemos convertido en una gran familia, todos nos hemos convertido en hermanos y hermanas, y hemos podido hablar de Jesús, nuestro Hermano, y dar testimonio de Dios, Padre de toda la humanidad: “una infinidad de hermanos y hermanas que pertenecen a nuestra misma familia, teniendo un Padre común arriba en el cielo…” …

…FRAGANCIA

El día comenzaba temprano: levantarse a las 5.30 a.m., justo el tiempo para lavarme la cara, desayunar y luego salir, a las 6.30 a.m. ya fuera de casa y camino a Ndobo, a pie, con la mochila, la radio para bailar, la bolsa de fútbol, a menudo el ordenador para ver películas, el lunes con la caja de delantales limpios para comenzar la semana. Mientras la gente desayunaba a un lado de la carretera, antes de ir a trabajar a sus campos, yo caminaba por el pueblo y después de unos 50 minutos, llegaba a la escuela y comenzábamos el día jugando al fútbol, bailando y saltando mientras la música a todo volumen se extendía por el bosque. Si durante la semana iba a ver a los niños, el domingo tomaban el camino contrario, venían a la parroquia; y si llovía, llegaban todos embarrados, empapados y temblando de frío. Con el tiempo para lavarse las manos, la cara y los pies, ponerse camisas y pantalones cortos limpios, pedirle a Cristina (LMC Portugal) que les pusiera talco y una pizca de perfume, y salimos corriendo a la iglesia, dejando tras de sí un rastro que se extendía por el aire. Después de la misa, desayunamos juntos con leche caliente, cacao y galletas, el lugar se llenaba con el dulce aroma del chocolate, luego continuamos con música, baile y juegos: “fue un intento de encontrar un camino probable para iniciar una medida de regeneración” diría San Daniel Comboni, fue nuestra mirada de cercanía y proximidad para hacer presente la fragancia alegre y sabrosa de Jesús, nuestro hermano, y de Dios, Padre de toda la humanidad…

Simone Parimbelli, LMC Mongoumba (RCA)

Últimas noticias de Bangassou en Rep. Centroafricana

Compartimos las últimas noticias que nos llegan desde Bangassou en Rep. Centroafricana de la mano de mons. Juan José Aguirre. Una vez más el lenguaje de la violencia y de las armas se impone  al lenguaje de la paz. Nos unimos en oración y pedimos por el pueblo centroafricano que tan duramente está siendo golpeado por la guerra y la violencia en los  últimos años.

«Bangassou ha caído hoy en manos de rebeldes, muchos de ellos mercenarios y gente del Níger. ¡¡¡La mañana ha sido trepidante!!! Artillería pesada desde las 5 de la mañana y una treintena entre muertos y heridos.
Tendremos que adaptarnos a un nuevo régimen… Esperemos que se eviten agresiones y pillajes. Para la Iglesia, la población sigue ahí, los pobres no se han movido ni el Cristo que habita en ellos, la comunidad cristiana seguirá creciendo y nosotros con ella. ¡¡¡Union de oraciones!!!
En la foto un grupo de huérfanos que nos hemos traído a casa durante los días de tumulto e inseguridades.
Aquí están distraídos.
También ellos son inocentes, los miras a los ojos y no saben nada de rebeldes, de mercenarios, de luchas de poder… Sólo oyen los tiros y la ráfagas y se asustan mucho.
Estábamos trabajando en tantos bellos proyectos de reconstrucción del país… Ahora tendremos que volver a empezar muchos de ellos. ¡¡Tiempo del hombre, tiempo de Dios!!
Hay muchos traumatismos que hay que sanar. ¡¡Cristo sufriente está detrás de cada schock postraumático!!
Los ancianos de la casa de la esperanza no se ni cómo están hoy. ¿ Se habrán llevado hoy algo a la boca? Siempre los más vulnerables pagan los platos rotos.
Ha habido niños heridos de balas perdidas, niños que habían huido al Congo, nos separa nada más que el río, para escapar a la quema. Pero una bala le ha caído como una espada de Damocles sin saber de dónde venía. Hasta en su huida lo ha alcanzado la violencia de los agresores.
A otro, rebelde este, lo han asesinado a palos en justicia popular. He visto su foto. Anoche cuando dormía no podía ni imaginar que su cuerpo podría quedar totalmente destrozado.
Luego están los soldados del gobierno que han aguantado varias horas de esta fiesta de la Epifanía, hasta que el fuego cruzado los ha derrotado y han huido, dejándonos sólos, a mí y a mi gente, y Dios mudo a nuestro lado.
Pero esta tarde, durante las vísperas, se nos ha reconocido y nosotros hemos dicho: ¡¡¡sabíamos que estabas aquí!!!
«En la noche más negra, estabas pero dormido».
¡¡¡Dios es nuestro escudo!!!!»

De regreso a Etiopía

Queridos todos, queridas todas. Un saludo de corazón desde Etiopía, y, como dicen aquí: «egziabhier bebereket yimulachihu» (que Dios os colme de bendiciones).

La mayoría de los que recibiréis este mensaje me conocéis, pero como es difícil saber el verdadero alcance de los medios, me presento. Mi nombre es David, y os escribo como Laico Misionero Comboniano, desde Gilgel Beles, al noroeste de Etiopía, donde fui enviado hace más de año y medio a compartir vida con todas este pueblo, y ya de vuelta en este segundo periodo.

En primer lugar, a través del enlace que a continuación os dejo, os comparto cómo son los hermanos y las hermanas que me acogen por estas tierras (viviendas, aldeas y caminos, modo de vida, cultura, etc.), así como un resumen de cuáles fueron nuestros primeros pasos en los diferentes proyectos que se nos plantearon ante las enormes necesidades que nos encontramos.
Podéis vivir unos minutos con el pueblo Gumuz y conocer nuestra realidad en este click (todas las fotos y videos que aparecen están hechas por mí o por mis compañeros/as):

A mi vuelta, la situación ha empeorado bastante. Por un lado, en algunas regiones el conflicto armado entre las fuerzas del Gobierno y las locales está dejando tras de sí miles de muertos, heridos y cientos de miles de desplazados.

Por otro lado, en otras regiones (y muy especialmente la mía) los conflictos étnicos han paralizado la vida (administración, colegios y otros centros educativos, hospitales y centros sanitarios, mercado básico, transporte, etc.), provocado también la huida de miles de familias a lugares donde no puedan ser perseguidos o reclutados por las guerrillas locales, y mantienen a la población viviendo en el miedo. En esta tesitura, los problemas ya existentes (y que habéis podido comprobar en el video) se han visto agravados por la nueva situación de enfrentamiento.

Nuestra labor aquí pretende ser el soporte social y estructural a los proyectos que los Padres Combonianos y las hermanas Combonianas desarrollan; no obstante, la situación actual (conflicto, precariedad, gran dificultad de movimiento, falta de medios e inseguridad) nos obliga a replantear aquí nuestra presencia, pero procurando siempre poner en el centro a estos hijos e hijas de Dios, a su servicio.

Por esa razón, son los tres los aspectos que vamos a intentar atender:

-Por un lado, la pastoral del enfermo: manteniendo los tratamientos comenzados y/o empezando nuevos tratamientos que sean requeridos; acudiendo a las aldeas para acercar a los enfermos al centro sanitario más cercano, colaborando en su transporte, asistencia, pago del precio del médico y los medicamentos (para quien no pueda afrontarlo, total o parcialmente), seguimiento de dicho tratamiento y consultas posteriores.

-Por otro lado, la pastoral de la infancia y la juventud: nuestro primer objetivo era la colaboración con los colegios y guarderías (material escolar, alimentos diarios para los estudiantes, etc.), así como atender a casos de especial abandono que hemos ido encontrando; no obstante, la nueva realidad nos hace abrir el abanico y estar disponibles para todas las situaciones que puedan surgir (sostenimiento de menores abandonados o en familias sin recursos, urgencias alimentarias, apoyo a los centros educativos en cualquier actividad que desarrollen, etc.).

-Por último, la pastoral de la mujer: son numerosas las situaciones de vulnerabilidad que nos encontramos entre las mujeres por múltiples razones (viudedad, abandono del marido, situaciones relacionadas con los conflictos, escasos o nulos recursos para mantener a la familia y mantenerse, imposibilidad de trabajar, enfermedad, etc.). Por esa razón, nuestro objetivo será atender las urgencias, pero también plantear algún proyecto, en cooperación con las hermanas Combonianas, que permita dar trabajo y salida digna a estas mujeres a largo plazo.

Estos tres puntos son las propuestas para llevar a cabo; la nueva situación de conflicto no permite concretar más, ni ser precisos en su planteamiento. No obstante, todo los medios que podamos obtener se pondrán al servicio de estas tres pastorales, en cualquiera que sea su desarrollo. Incluso, si la realidad demorara excesivamente la continuación de todos los proyectos, pondríamos los medios a disposición de los Padres Combonianos y de las hermanas Combonianas para que sean ellos y ellas los que den continuidad y sigan construyendo en este sentido, en estas pastorales (enfermos, infancia/juventud y mujeres), asentándolas a largo plazo.

Somos conscientes de que la situación que se vive en todo el mundo no es fácil, tanto por la Pandemia como por sus consecuencias económicas y sociales. Que sea el discernimiento personal y la libertad de cada uno los que sustenten la colaboración que se pueda dar.

Para ello, os hago llegar el número de cuenta de AMANI, la asociación creada hace años por nuestro movimiento de los Laicos Misioneros Combonianos; ésta quiere servir de cauce para las ayudas recibidas, así como sostener los proyectos que desde los diferentes lugares en los que estamos presentes se envían para el desarrollo de nuestros hermanos y hermanas.
El número de cuenta es: ES5514910001203000059881 (Triodos Bank, banca ética).

Si vuestra colaboración es para Etiopía y los proyectos arriba presentados, os pedimos lo especifiquéis en el envío (por ejemplo, Donativo Etiopía o Donativo Gumuz). No obstante, también se puede hacer una colaboración general, que será enviada a los proyectos en los que como Laicos Combonianos estamos presentes (Mozambique, Brasil, República Centroafricana, Perú, etc.). Podéis conocerlos también entrando en la web de la asociación (Laicos Misioneros Combonianos y ONGD AMANI). Cualquier colaboración será recibida con enorme gratitud.

Si queréis mantener el contacto conmigo durante mi periodo en Etiopía, os hago llegar el correo electrónico que, cuando me sea posible, leeré con mucho gusto y contestaré con alegría: davidap.etiopia@gmail.com

Desde Etiopía, os envío un abrazo enorme a todos y todas. Estamos unidos/as en la causa que el Padre nos encomendó: hacer de este mundo su Reino.
¿Estamos dispuestos?

-David Aguilera Pérez, Laico Misionero Comboniano-