Jesús Ruiz, misionero comboniano español, nombrado obispo auxiliar de Bangassou

Jesús Ruiz Molina ha sido nombrado obispo auxiliar de Bangassou, en la República Centroafricana. El nuevo prelado, de 58 años, es misionero comboniano y es natural de La Cueva de Roa (Burgos). Casualidades de la vida, el anuncio se ha realizado el dia en que el religioso celebra sus 30 años de ordenación sacerdotal.

«Sé que es una misión difícil, pero acepto con confianza en el Señor, al que siempre he visto a mi lado en los momentos complicados de mi vida», me decia el nuevo obispo esta mañana hablando desde su misión de Mongoumba, en el sur de Centroáfrica. Decir que ha pasado por momentos complicados sería poco para este querido amigo, que lleva cerca de 10 años batiéndose el cobre en su misión de Mongoumba, en el sur de Centroáfrica, con gente muy pobre, entre ellos varias comunidades pigmeas a las que la misión comboniana lleva mucho tiempo ayudando a que vivan con más dignidad.

Anteriormente trabajó 15 años en el sur de Chad. Pero las dificultades de trabajar en estas zonas no son solo tener que recorrer enormes distancias, quedarse atascado en carreteras que son barrizales o encontrarse con ríos sin un puente en las visitas pastorales, sino encontrarse con fanáticos que hacen temer por la propia vida.

Asi le ocurrió al padre Jesús en enero de 2014, cuando las milicias «anti-balaka» llegaron a su zona y empezaron la caza al musulmán. Con un gran valor, el religioso hizo todo lo que pudo para impedir que destruyeran la mezquita, salvó a cientos de musulmanes de una muerte segura y atrajo hacia sí la enemistad y los malentendidos de los extremistas cuando el Imam de Mongoumba, antes de huir, le confio los libros del Corán para que los guardara en la parroquia.

Recuerdo haber leido su diario durante aquellos dias y sentir el temor de quien no sabe si llegara al ver la luz del dia siguiente al sentirse amenazado y vivir expuesto en un lugar vulnerable. Es un pastor que ha desarrollado su carrera con comunidades muy pobres en selvas y sabanas africanas, realizando pastoral de parroquia a pie de obra. Estuvo también algunos años como formador de postulantes combonianos en Granada, donde dedicó buena parte de su tiempo a trabajar con inmigrantes africanos.

Jesus Ruiz irá a la diocesis de Bangassou, al Este del pais, una diócesis con una extensión como algo más de la mitad de Andalucia, donde desde hace una década y media deja su vida otro comboniano espanol que se juega la vida todos los dias: Juan José Aguirre. «Se que es una diócesis en cuidados intensivos», me comentaba esta manana. A pesar de los enormes esfuerzos realizados por la Iglesia allí desde 2013 para que la gente pudiera vivir en paz, desde mediados de mayo de este año la localidad de Bangassou y otros lugares de la diocesis como Rafai y Zemio sufren la violencia de los guerrilleros «anti-balaka» que han llegado con una agenda de limpieza étnica basada en un odio hacia los musulmanes, a los que quieren eliminar.

Alli demostró monseñor Aguirre que la Iglesia está con todos los seres humanos sin distinción, cuando el 13 de mayo pasado se puso a la entrada de la mezquita y defendió a mil musulmanes contra el odio ciego de los anti-balaka. Desde entonces, el centro de la diócesis alberga a algo mas de 2.000 personas que han encontrado en sus muros seguridad, consuelo y refugio, aunque prácticamente todos los días los fanáticos que están apostados en sus alrededores disparan para molestar todo lo que pueden e impedir que la gente pueda regresar a sus hogares.

Bienvenido, monseñor Jesús Ruiz, a pastorear este pueblo sufriente donde Dios esta presente como padre de todos, musulmanes, cristianos y animistas, y donde sus servidores intentan hacer realidad el mensaje que el Papa Francisco dejó a los centroafricanos durante su visita a finales de noviembre de 2015: «Cristianos y musulmanes somos hermanos, y debemos tratarnos como tales».

(José Carlos Rodríguez Soto)

Periodista Digital

OMP pide al gobierno que reconozca el papel de los misioneros en la nueva Ley del Voluntariado

Obras Misionales Pontificias pide al Ministro de Justicia que reconozca el papel de los misioneros como voluntarios en labores humanitarias

Representantes de la Iglesia Española entre los que se encontraba Anastasio Gil García,director nacional de OMP, mantuvieron ayer una reunión con el ministro de Justicia, Rafael Catalá, en ella manifestaron su interés en que se reconozca el papel de los misioneros como voluntarios en labores humanitarias y en adecuar los estudios eclesiásticos a la normativa europea sobre títulos universitarios.

En declaraciones a la Agencia EuropaPress, Anastasio Gil García, afirma que: «La situación de los españoles no religiosos que son misioneros en países de todo el mundo y no pueden cotizar a la Seguridad Social es una preocupación que se tiene desde hace tiempo. Esa preocupación se trasladó ya hace un año a los obispos españoles durante la celebración de la CVII Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española (CEE), en abril de 2016. «Son voluntarios que parten a la misión sin ninguna contraprestación económica. No son cooperantes, ni pueden ser considerados como tales. Al no ser reconocidos como empleados por cuenta ajena, ni siquiera tienen la posibilidad de darse de alta en la Seguridad Social. Igualmente, carecen de una cobertura sanitaria para cualquier enfermedad o accidente», precisó Gil.

«La diferencia entre el laico misionero y el cooperante radica en el contrato, inexistente en el caso de los primeros. Al no tener un contrato laboral, no se pueden dar de alta en la Seguridad Social y tampoco cotizar. Los convenios especiales permiten a estos misioneros no religiosos cotizar mediante el ingreso de una cuota mensual que, según indicó Gil en declaraciones a Europa Press, es de 150 euros como mínimo, una cantidad «más allá de las posibilidades de estos misioneros»

EuropaPress
25 de mayo de 2017

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Nuestro único futuro digno es incluir a todos

Un modelo valiente para nosotros, sin temor a adentrarse en terrenos donde me puedo sentir ajeno. Y sin duda el mensaje que difunde Francisco en esta charla es puntero e innovador, porque está por hacer: Todo está conectado, un hombre con esperanza significa que no es noche del todo, el único futuro que merece la pena construir es uno en el que quepamos todos, pensar en «nosotros» significa adentrarse en la revolución de la ternura… El Espíritu nos habla a través de este pastor y nosotros, misioneros, le escuchamos.

Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y Jornada de Vocaciones Nativas: 7 de mayo de 2017

Empujados por el Espíritu: «Aquí estoy, envíame»


 “Empujados por el Espíritu…” Así titula el papa Francisco su Mensaje para la 54 Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones. Es el Espíritu el que mueve los corazones para ir a evangelizar. La dimensión misionera nace de la entraña de la fe. Es Dios mismo quien llama y envía. La vocación no es algo añadido: es fruto del amor de Dios que llama.

“Aquí estoy, envíame” La llamada a una vida de especial consagración o al sacerdocio implica una respuesta de docilidad y confianza. Es el compromiso para dejar a un lado la tranquilidad de una vida más o menos acomodada, y salir al encuentro del otro para llevarle a Dios.

 

materiales de la jornada

XIV Encuentro Misionero de Jóvenes: «UNA COSA TE FALTA» (Mc 10,21)

 

Obras Misionales Pontificias organiza el XIV Encuentro Misionero de Jóvenes del 21 al 23 de abril con el lema «Un cosa te falta» (Mc 10,21)

Se trata de  un encuentro dedicado a los jóvenes con el objeto de dedicar un espacio y un tiempo a reflexionar sobre la dimensión misionera en la vida del cristiano. Reflexión que lleva al compromiso y, en algunos casos, al descubrimiento de la vocación misionera, como experiencia temporal de corta o larga duración.

El Encuentro Misionero de Jóvenes pretende ayudar a los jóvenes, que suelen participar y colaborar en actividades misioneras, a profundizar en la dimensión misionera de la fe para que en un ambiente de escucha oracional y búsqueda puedan ir descubriendo el valor y el sentido de la vocación misionera de la Iglesia y de aquellos que son llamados a la misión. Es un encuentro abierto a todos aquellos jóvenes con inquietudes misioneras y que se sienten atraídos por la labor de los misioneros.

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