LMC España

Laicos Misioneros Combonianos y ONGD AMANI

Escuela de verano en Etiopía

CLM Ethiopia¿Cuál es la mejor manera de pasar las vacaciones? Esta pregunta no estaba en la cabeza de los niños que viven en el barrio de la clínica en la que trabajo. Vienen principalmente de familias pobres y grandes y sus padres no pueden permitirse ninguna actividad de vacaciones para ellos. El tiempo pasa mientras se aburren. Nosotros decidimos sacarlos de este verano ocioso.

Usando su tiempo, que tienen en abundancia, y con los medios económicos recibidos del grupo de los Laicos Misioneros Combonianos de Polonia, tratamos de prepararles algo divertido y útil al mismo tiempo. Organizamos una escuela de verano. 80 niños y niñas de entre 12 a 18 años participaron en ella. Los niños se dividieron en tres grupos: los niños mayores y las niñas por separado y los estudiantes más jóvenes – juntos. Cada grupo asistió a un programa de una semana.

Empezamos cada día con la oración del ” Padre Nuestro”. Durante las clases se les enseñó sobre alimentos nutritivos, higiene, protección del medio ambiente, método de planificación familiar y primeros auxilios. Se les enseñó acerca de los problemas que enfrentan los adolescentes es decir: adicciones, SIDA, enfermedades de transmisión sexual, abortos, mutilación genital femenina y matrimonios prematuros forzados.

CLM EthiopiaCon el fin de aprovechar mejor el aprendizaje de las lecciones muchas se llevaron a cabo como actividades al aire libre: ejercicios prácticos o juegos. Después de las clases sobre comida nutritiva los niños fueron a hacer un poco de jardinería, donde aprendieron cómo hacer plantones y plantar verduras. Al final de la lección de higiene se distribuyeron cepillos de dientes y dentífricos y todos los niños se cepillaron los dientes. Durante el taller de primeros auxilios, cuando se mostraban películas cortas de “qué hacer”, seguían los ejercicios prácticos, donde los jóvenes estudiantes desempeñaban el papel de personas desmayadas, quemadas y ahogadas, así como de sus salvadores. Durante uno de los juegos aprendieron a comportarse adecuadamente frente a diferentes situaciones – por ejemplo al ver a una persona blanca cómo era mejor saludarla en lugar de llamar “Tu, Tu ,Tu”. Lo que aprendieron durante toda la semana lo pintaron durante la última lección.

CLM EthiopiaUna de las clases concernía a la creación del mundo. Se mostraron imágenes que demuestran la belleza del mundo creado por Dios, como los maravillosos paisajes de Etiopía, una hermosa puesta de sol en el lago Awassa (el lado donde viven). Justo después de eso se presentaron fotos de la basura esparcida en su vecindario. Después de este breve taller fuimos todos motivados a recoger la basura del complejo de la clínica.

Durante el receso escolar cada estudiante recibió un paquete de galletas. Cada niño recibía un almuerzo diario nutritivo: injera (comida típica) con verduras diferentes, lo que podría ser considerado como un buen ejemplo de comida nutritiva que aprendieron durante estas clases. La escuela terminó con una ceremonia oficial de graduación, donde se distribuyeron los certificados de asistencia. Cada estudiante recibió como regalo un conjunto escolar compuesto de libros de ejercicios, un bolígrafo, un lápiz y un afilador, lo que para muchas familias fue una reducción significativa de los gastos del hogar. Además, doce de los estudiantes más activos recibieron un conjunto de matemáticas extra (compás, regla, escuadra y cartabón).

A todos les gustó mucho la escuela. Los maestros estaban contentos de que los estudiantes estuvieran tan interesados ​​en todos los temas. Los niños ya están esperando otra escuela de verano el próximo año.

Tobiasz Lemański, LMC Etiopía

CLM Ethiopia

Noticias de los LMC Liliana y Flávio – Fiesta de la cosecha en Piquiá, Brasil

LMC PiquiaEl pasado domingo 9 de junio se realizó la Fiesta de la Cosecha en la comunidad San José del asentamiento João do Vale de la parroquia Santa Luzía de Piquiá (Brasil), que contó con la presencia de más de 1000 personas de las diferentes parroquias de la ciudad de Acailândia y del Obispo de la diócesis de Emperatriz D. Vilson Basso.

El objetivo de esta gran fiesta, que ya llegó a su 10ª edición, es celebrar el don de la cosecha y reflexionar sobre la tierra como lugar de trabajo y medio de subsistencia de las familias, recordar sus luchas y reclamar la justicia en el derecho a la tierra y en el respeto de la creación.

 

El tema de este año fue “Agricultura familiar en defensa de la vida” y el lema “Cultivar y guardar la creación” Gn 2: 15.

La fiesta se inició con la acogida en la cancha deportiva del asentamiento y con un desayuno especial preparado en base a los productos retirados de la tierra (mandioca, calabaza y diversas frutas) provenientes del compartir las diferentes comunidades que se hicieron presentes. Después, siguió la celebración de la eucaristía, donde el obispo D. Vilson Basso habló de la importancia de la agricultura familiar y del deber de luchar por la tierra y denunciar a aquellos que la quieren usurpar. Reforzó la importancia de no desistir por tratarse de una lucha justa y de la necesidad de que todos estén unidos. Recordó a los 10 trabajadores rurales asesinados en una hacienda en el Estado de Pará (https://www.cptnacional.org.br/index.php/publicacoes-2/destaque/3794-chacina-em-redenca-pa-deixa-pelo-menos -10-posseiros muertos) y de todos aquellos que son perseguidos y presionados para dejar sus tierras.

LMC PiquiaEn el momento del ofertorio las diferentes comunidades presentaron algunos de sus productos agrícolas en el altar del Señor en señal de agradecimiento y con la esperanza de una relación más respetuosa entre la humanidad y la creación.

Después de un almuerzo compartido siguieron varias presentaciones culturales, desde teatro, danzas tradicionales y juegos, terminando con la entrega de una muda de Ipê a cada comunidad y el anuncio de la comunidad donde se celebrará la fiesta de la cosecha el próximo año.

LMC Piquia

Liliana Ferreira y Flávio Smitch LMCs en Brasi

Domingo 21 T.O. 27 de agosto de 2017

Mateo 16,13-20
En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?» Ellos contestaron: «Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas.» Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?» Simón Pedro tomó la palabra y dijo: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.» Jesús le respondió: «¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo.» Y les mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que él era el Mesías.

¿QUÉ DECIMOS NOSOTROS?

También hoy nos dirige Jesús a los cristianos la misma pregunta que hizo un día a sus discípulos: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». No nos pregunta solo para que nos pronunciemos sobre su identidad misteriosa, sino también para que revisemos nuestra relación con él. ¿Qué le podemos responder desde nuestras comunidades?

¿Nos esforzamos por conocer cada vez mejor a Jesús o lo tenemos «encerrado en nuestros viejos esquemas aburridos» de siempre? ¿Somos comunidades vivas, interesadas en poner a Jesús en el centro de nuestra vida y de nuestras actividades o vivimos estancados en la rutina y la mediocridad?

¿Amamos a Jesús con pasión o se ha convertido para nosotros en un personaje gastado al que seguimos invocando mientras en nuestro corazón va creciendo la indiferencia y el olvido? Quienes se acercan a nuestras comunidades, ¿pueden sentir la fuerza y el atractivo que tiene para nosotros?

¿Nos sentimos discípulos de Jesús? ¿Estamos aprendiendo a vivir con su estilo de vida en medio de la sociedad actual o nos dejamos arrastrar por cualquier reclamo más apetecible para nuestros intereses? ¿Nos da igual vivir de cualquier manera o hemos hecho de nuestra comunidad una escuela para aprender a vivir como Jesús?

¿Estamos aprendiendo a mirar la vida como la miraba él?¿Miramos desde nuestras comunidades a los necesitados y excluidos con compasión y responsabilidad o nos encerramos en nuestras celebraciones, indiferentes al sufrimiento de los más desvalidos y olvidados: los que fueron siempre los predilectos de Jesús?

¿Seguimos a Jesús colaborando con él en el proyecto humanizador del Padre o seguimos pensando que lo más importante del cristianismo es preocuparnos de nuestra salvación? ¿Estamos convencidos de que el modo mejor de seguir a Jesús es vivir cada día haciendo la vida más humana y más dichosa para todos?

¿Vivimos el domingo cristiano celebrando la resurrección de Cristo? ¿Creemos en Jesús resucitado, que camina con nosotros lleno de vida? ¿Vivimos acogiendo en nuestras comunidades la paz que nos dejó en herencia a sus seguidores? ¿Creemos que Jesús nos ama con un amor que nunca acabará? ¿Creemos en su fuerza resucitadora? ¿Sabemos ser testigos del misterio de esperanza que llevamos dentro de nosotros?

José Antonio Pagola

 

Asamblea Anual LMC España

Algunos momentos de la Asamblea Anual de los LMC de España que se celebró durante la primera semana de Agosto.

Han sido días de encuentro y oración , de compartir en familia, y disfrutar de nuestra amistad con momentos de charla, aprovechando la presencia de las personas que retornan o están en misión, para aprender unos de otros, rezar y celebrar la vida juntos.

Gracias a todos/as por participar.

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«Vuestro soy, para vos nací, ¿qué mandáis hacer de mi?»

Como ya anunciamos en nuestro blog, hace unas semanas se  hizo público el nombramiento del misionero comboniano Jesús Ruiz como nuevo obispo auxiliar de Bangassou en República Centroafricana.

Su relación con los LMC de España siempre ha sido muy intensa y cercana, desde el inicio de nuestra andadura de nuestro Movimiento en España, hasta el último periodo de tiempo en el que ha formado parte de la Comunidad Apostólica de  la misión de Mongoumba  en Repúbica Centroafricana.

A continuación transcribimos parte del último Diario de misión que nos ha llegado  que nos hace sentirnos en comunión con la Iglesia de Bangassou y pedimos al Señor por ella,  por su gente y por su nuevo obispo. Que el Señor le acompañe y guíe en esta nueva tarea que le ha sido encomendada.

 “…Llevo ya tres noches sin dormir como Dios manda; algo se ha alterado en mi organismo desde que el día 28 de junio, en mitad del consejo parroquial, la voz telefónica de David, secretario del Nuncio Apostólico, me dijera que tengo que presentarme lo más rápido posible a la Nunciatura.
Los rumores circulaban desde octubre de 2015 cuando, estando de vacaciones en España, los delegados del Capítulos venían de Roma con un rumor que a mí me sonaba algo surrealista…
Hoy lunes 3 de julio de 2017, el nuevo Nuncio Apostólico de Bangui, Santiago, acaba de darme la noticia: “el Santo Padre ha decidido nombrarte obispo auxiliar de Bangassou. Tiene prisas pues la situación de Bangassou está que arde y la salud de Juanjo nos preocupa. Dinos cuándo quieres que hagamos público tu nombramiento: este sábado o la semana próxima, pero lo antes posible…;Si necesitas unos días de reflexión…, pero dinos cuanto antes cuando pueden publicarlo en el Observatorio Romano y Radio Vaticana…”
Consciente de que esto no es para mí, que nunca se me había pasado por la mente y que no me podía ocurrir algo parecido, pensaban que se habrían olvidado de mí y estaba preparando maletas para regresar a España antes de final de año para estar un poco más cerca de mis ancianos padres después de casi veinticinco años en África.
Ante el Nuncio, no he necesitado más tiempo para discernir y decidir lo que ya he rumiado y orado mucho a salto de mata en estos últimos dos años. No me apetece lo más mínimo pero he dado mi “fiat”, acepto. Alguna alarma física se ha saltado en mi interior y por ello no llego a conciliar el sueño, pero estoy con una gran paz interior fruto de una decisión cara a cara con Aquél que es el fundamento de mi vida. Ahora encajo mejor aquellas vacaciones de 2015 donde tuve un subidón espiritual acompañado por la experiencia de la vida y obra de Teresa de Jesús: “vuestro soy, para vos nací, ¿qué mandáis hacer de mí?” Ahora comprendo que el Señor me ofrecía mi Tabor particular antes de ir a Jerusalén. El Señor me estaba metiendo el caramelo en la boca antes de indicarme la ruta hacia Jerusalén.
Humanamente hablando no me apetece lo más mínimo y hasta me suena algo a “kamikaze”; mi oración estos últimos días ha sido la misma: “si es posible aparta de mí este cáliz…, pero no se haga lo que yo quiero, sino lo que tú quieres…” Sé que será mi cruz, pero no me siento obligado… Soy consciente de dónde me va a llevar esta decisión, pero confío que será una cruz gloriosa…
Hace más de treinta y dos años, en Moncada, entregué mi vida al Señor; la entregué toda entera, no el 50 ó el 75%; no voy ahora escatimar o renegociar lo que hace muchos años entregué gratuitamente. “El que pierda gana…”, decía el Evangelio de este domingo. Mi aceptación es una cuestión de amor: “me amó y se entregó por mí”. En cuestiones de amor no caben medias tintas, ni porcentajes; o todo, o nada.
“¿Dime cuándo quieres que se publique?”, me insiste el Nuncio. Todos mis planes se fueron al garito: acompañar a mis padres; regresar a España y hacer un tiempo sabático; una discreta pre-jubilación antes de un último regreso a África; el descanso del guerrero después de la batalla… Por mucha exégesis que quiera hacer, el evangelio del domingo pasado resuena una y otra vez: “quien ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí…”.
 El nuncio valenciano, Santiago, me anima contándome su recién estrenada misión en Centroáfrica (llegó de la Nunciatura de Madrid la semana pasada) Intuyo que para un diplomático vaticano no es muy apetecible ser enviado al país más pobre del mundo, y encima con la que está cayendo… Sí, he pensado, hay una gran diferencia entre él y yo: para él serán 2-3 años, 4 al máximo, y luego le darán nueva misión en otro país del planeta; para mí, pensaba, esto es mi desposorio con este pueblo, al que quiero mucho, y que tanto me duele su sufrimiento; mi desposorio es por el resto de mis días. Para el Nuncio, he pensado, sería como un «noviazgo» más o menos forzado, luego cambiará de «novia» cambiando de país…; yo me desposo por amor para el resto de mis días con este pueblo que está muy enfermo, en la UVI. Sí, quiero.
Bangassou es ahora mi heredad, aunque siguiendo el parangón del noviazgo esto me suena a ‘agencia matrimonial por correspondencia’. Nunca antes he puesto el pie en esas tierras a unos 1000 km de donde yo vivo… No conozco ni sus gentes, ni sus lenguas, ni el clero, ni sus costumbres…Solo sé que hoy es una de las zonas más conflictivas del planeta, con masacres diarios ante un abandono internacional que no te deja más que suplicar al cielo para que este horror de muerte se pare.
Con el salmista quiero hoy cantar “Me ha tocado un lote hermoso, me encanta mi heredad…”