Familia Comboniana en la Feria del libro de Granada

Por segundo año, la Familia Comboniana ha participado en la Feria del Libro de Granada que se ha celebrado  del 17 al 26 de Abril.

Este año, además de las revistas y libros de la editorial Mundo Negro, se organizaron dos talleres para niños y jóvenes: uno de cuentacuentos africanos y otro de máscaras africanas. Además  durante el fin de semana estuvo en la caseta Angelines San José, caricaturista de Aguiluchos e ilustradora de algunos de los libros de la editorial Mundo Negro.

Han sido unos días intensos  en los que hemos tenido la oportunidad de  acercar hasta nosotros la realidad de África y de la misión

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Ecos de la Pascua Juvenil en Granada

¿Por qué se celebra la Pascua en primavera y no en verano?¿Realmente resucitó Jesús en primavera?  … Pascua etimológicamente es paso. Pero para los que tenemos la inmensa suerte de vivir por estas latitudes o meridianos o lo que sea, es más Explosión. Explosión de vida. Explosión de luz, colores y, sobre todo, olores. Y si la Pascua la vives en Andalucía, concretamente en Granada, ya no es explosión, es mucho más que eso.

IMG_4309 (1)¿Resucitó realmente Jesús durante la primera luna llena de la primavera?  Si no hubiera sido así, hubieran hecho bien en poner la fiesta en estas fechas. Y  si la resurrección hubiese acaecido en Noruega, por ejemplo, la hubieran tenido que cambiar a una de estas zonas. El paso de la muerte a la vida, y Vida con mayúsculas, se ve, se huele y se siente aquí más que en ningún otro sitio. El paso de una naturaleza muerta, muda y opaca del invierno a una explosión de vida, sonido, colores y olores en Casería de Montijo, Granada, es antropológicamente el mejor casamiento posible hecho en una religión (conclusión a la que habría llegado Marvin Harris). Y si la naturaleza no solo acompaña, sino que invita a vivir esa explosión de vida, el espíritu está más dispuesto. Los humanos somos así de imperfectos y Él –que nos creó- lo sabe. Y nos anima a vivir una Pascua –experiencia viva de Vida- con una naturaleza –también obra suya- que nos empuja, nos arroja de cabeza a su misma Vida. A creer en la Vida. Y todo nuestro hacer, nuestras oraciones, incluso aquellas de un Viernes o Sábado santo, (día en que Dios permanece en silencio, aparentemente) nos llevaban a intuir la vida que esperamos. La que veíamos en los mazos de flores nacientes, las plantas, la luz, el calor y los  olores  por las plazuelas de Casería de Montijo o en el canto de los pájaros en el campo de los Combonianos –más que los tambores lejanos de las procesiones-.

Las oraciones, catequesis y reflexiones. Y las celebraciones en la parroquia. Con la gente del barrio. Parecía propiamente que nos esperaban como “agua de mayo”. Y hemos sido nosotros los que hemos salido “empapados”. Empapados por su ejemplo, su tesón fuerza y fe. Carmen me preguntaba  varias veces –quejándose de la poca gente que acude a las celebraciones-: ¿Qué hemos o estamos haciendo mal?  Siempre culpándonos a nosotros mismos. Tal vez, le decía, es que el bien no le sienta bien a todo el mundo. Y este Bien es, a la vez, exigente. Está hecho para personas fuertes,  constantes, ilusionadas e ilusionantes, como Usted, como los pocos que vienen y participan tanto en las celebraciones como en la vida de la parroquia.

DSC_0087Y esta vida circundante nos empujaba a la Vida. Que en si misma alberga la muerte. Porque es difícil pensar en muerte, rodeados de tanta vida. Pero el mismo barrio, como la vida, tiene sus muertes continuas. Sus ancianos encerrados en casa, los enfermos, quien de alhzeimer, quien de otra dolencia mental. También olvidados. Apartados o marginados como a su propio barrio quieren hacerlo. Y como éste, ellos sufren la peor de las pobrezas, la pobreza de la soledad y el olvido por parte de sus familiares, vecinos. No, no de sus amigos, porque estas personas no tienen amigos. Solo están en el recuerdo y en el corazón de mujeres como Carmen, fuertes y constantes. En la mente y en el corazón de hombres como los Combonianos que se encargan de la parroquia. La vejez, la enfermedad, la pobreza, huelen mal. Pero ellos sonreían y hablaban de sus cosas con nosotros. Compartieron té y galletas unos, palabras, deseos ilusiones, otros. Y agradecimiento. Mucho agradecimiento. Y ¿Cómo agradecerle a la Gracia? La Gracia que con mayúsculas  ellos nos transmitieron.

Sí, esta Verdad es dura, este Bien es muy incomprensible. Dios que casó la Resurrección con la explosión viva de la naturaleza, casa la Vida con la muerte: pobreza, rechazo, abandono, olvido. Días de penitencia, espectáculo religioso, fiesta y vacaciones. Día tras día personas del barrio, el entorno, el bloque de vecinos, viviendo la verdadera pasión, el fracaso. Como ese Jesús, galileo, fracasado para tantos, incluso hoy, o precisamente hoy más. Pascua también es locura: unos locos paseando por los barrios de Granada llevando una Cruz, pidiendo en alta voz por los parados, los enfermos, las mujeres maltratadas, las de aquí o las del Líbano. ¡Qué gente tan loca! Pensarían los curiosos asomados a sus balcones y terrazas. ¡Qué locos! Pasear la noche del Viernes Santo por las calles y plazas de Casería cantando a un tipo colgado de una cruz simple, sin paso, sin flores, ni nazarenos, ni bandas de música. Ni siquiera nos sabíamos todas las canciones. Y pidiendo por quien ni siquiera conocen. ¿Por qué se meten en estos líos? Con lo bien que se está en casa viendo pelis de Jesús, o en el centro de la ciudad, extasiados ante unas imágenes de cristos y vírgenes inertes, borrachos de incienso y azahar. Y estos locos queriendo encontrarse con Él en los sin techo, en los viejos, las mujeres maltratadas, los parados, los hambrientos. Es por esto, Carmen, que no había mucha gente en las celebraciones -¡Pero que bien nos quedaron y lo bien que lo pasamos!-. Porque estamos locos. Y, seguramente, no todos estemos preparados para esta experiencia.

Pero que Gracia tan grande hemos recibido al ser tocados por esta locura. Y de poder compartirla con otros locos como nosotros en Granada o en Tokio, en Kenia o Bolivia, en cualquier parte del mundo donde los cristos sean de carne y hueso. De carne sufriente, como aquel Jesús fracaso colgado de unos palos pero que aun sigue transmitiendo su locura.

No podemos dar gracias a la misma Gracia por haberla recibido precisamente nosotros. Pero me atrevo a decirlo.

Gracias.

Juan Eugenio De las Heras. LMC

IV Domingo de Pascua (B). 26-05-2015

Juan 10,11-18
En aquel tiempo, dijo Jesús: «Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir el lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estrago y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas.

Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, igual que al Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas. Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a ésas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño, un solo Pastor. Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre.»

ACERCARNOS Y CONOCERNOS

Cuando entre los primeros cristianos comenzaron los conflictos y disensiones entre grupos y líderes diferentes, alguien sintió la necesidad de recordar que, en la comunidad de Jesús, solo él es el Pastor bueno. No un pastor más, sino el auténtico, el verdadero, el modelo a seguir por todos.

Esta bella imagen de Jesús, Pastor bueno, es una llamada a la conversión, dirigida a quienes reivindican el título de «pastores» en la comunidad cristiana. El pastor que se parece a Jesús, solo piensa en sus ovejas, no «huye» ante los problemas, no las «abandona». Al contrario, está junto a ellas, las defiende, se desvive por ellas, «expone su vida» buscando su bien.

Al mismo tiempo, esta imagen es una llamada a la comunión fraterna entre todos. El Buen Pastor «conoce» a sus ovejas y las ovejas le «conocen» a él. Solo desde esta cercanía estrecha, desde este conocimiento mutuo y esta comunión de corazón, el Buen Pastor comparte su vida con las ovejas. Hacia esta comunión y mutuo conocimiento hemos de caminar también hoy en la Iglesia.

En estos momentos no fáciles para la fe, necesitamos como nunca aunar fuerzas, buscar juntos criterios evangélicos y líneas maestras de actuación para saber en qué dirección hemos de caminar de manera creativa hacia el futuro.

Sin embargo, no es esto lo que está sucediendo. Se hacen algunas llamadas convencionales a vivir en comunión, pero no estamos dando pasos para crear un clima de escucha mutua y diálogo. Al contrario, crecen las descalificaciones y disensiones entre obispos y teólogos; entre teólogos de diferentes tendencias; entre movimientos y comunidades de diverso signo; entre grupos y «blogs» de todo género…

Pero, tal vez, lo más triste es ver cómo sigue creciendo el distanciamiento entre la jerarquía y el pueblo cristiano. Se diría que viven dos mundos diferentes. En muchos lugares los «pastores» y las «ovejas» apenas se conocen. A muchos obispos no les resulta fácil sintonizar con las necesidades reales de los creyentes, para ofrecerles la orientación y el aliento que necesitan. A muchos fieles les resulta difícil sentir afecto e interés hacia unos pastores a los que ven alejados de sus problemas.

Solo creyentes, llenos del Espíritu del Buen Pastor, pueden ayudarnos a crear el clima de acercamiento, mutua escucha, respeto recíproco y diálogo humilde que tanto necesitamos.

José Antonio Pagola

III Domingo de Pascua. 19 de abril de 2015

Lucas 24,35-47
En aquel tiempo, contaban los discípulos lo que les había pasado por el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan. Estaban hablando de estas cosas, cuando se presenta Jesús en medio de ellos y les dice: «Paz a vosotros.» Llenos de miedo por la sorpresa, creían ver un fantasma. Él les dijo: «¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestro interior? Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un fantasma no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo.» Dicho esto, les mostró las manos y los pies. Y como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo: «¿Tenéis ahí algo de comer?» Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió delante de ellos. Y les dijo: «Esto es lo que os decía mientras estaba con vosotros: que todo lo escrito en la ley de Moisés y en los profetas y salmos acerca de mí tenía que cumplirse.» Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras. Y añadió: «Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día, y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto.»

CREER POR PROPIA EXPERIENCIA

No es fácil creer en Jesús resucitado. En última instancia es algo que solo puede ser captado y comprendido desde la fe que el mismo Jesús despierta en nosotros. Si no experimentamos nunca «por dentro» la paz y la alegría que Jesús infunde, es difícil que encontremos «por fuera» pruebas de su resurrección.

Algo de esto nos viene a decir Lucas al describirnos el encuentro de Jesús resucitado con el grupo de discípulos. Entre ellos hay de todo. Dos discípulos están contando cómo lo han reconocido al cenar con él en Emaús. Pedro dice que se le ha aparecido. La mayoría no ha tenido todavía ninguna experiencia. No saben qué pensar.

Entonces «Jesús se presenta en medio de ellos y les dice: «Paz a vosotros»». Lo primero para despertar nuestra fe en Jesús resucitado es poder intuir, también hoy, su presencia en medio de nosotros, y hacer circular en nuestros grupos, comunidades y parroquias la paz, la alegría y la seguridad que da el saberlo vivo, acompañándonos de cerca en estos tiempos nada fáciles para la fe.

El relato de Lucas es muy realista. La presencia de Jesús no transforma de manera mágica a los discípulos. Algunos se asustan y «creen que están viendo un fantasma». En el interior de otros «surgen dudas» de todo tipo. Hay quienes «no lo acaban de creer por la alegría». Otros siguen «atónitos».

Así sucede también hoy. La fe en Cristo resucitado no nace de manera automática y segura en nosotros. Se va despertando en nuestro corazón de forma frágil y humilde. Al comienzo, es casi solo un deseo. De ordinario, crece rodeada de dudas e interrogantes: ¿será posible que sea verdad algo tan grande?

Según el relato, Jesús se queda, come entre ellos, y se dedica a «abrirles el entendimiento»para que puedan comprender lo que ha sucedido. Quiere que se conviertan en «testigos», que puedan hablar desde su experiencia, y predicar no de cualquier manera, sino «en su nombre».

Creer en el Resucitado no es cuestión de un día. Es un proceso que, a veces, puede durar años. Lo importante es nuestra actitud interior. Confiar siempre en Jesús. Hacerle mucho más sitio en cada uno de nosotros y en nuestras comunidades cristianas.

 José Antonio Pagola

Dios, lo mismo que ha vencido a la muerte de Jesús, vencerá la nuestra y nuestros miedos religiosos y humanos. Ahí está la base de nuestras libertades externas, en la experiencia de la libertad interior.

NOS ESCRIBE LA COMUNIDAD DE GULU (UGANDA)

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Aquí en St Jude (Gulu), somos una comunidad de 4 LMC que viven y trabajan aquí. Somos muy afortunadas, porque alrededor de nosotros viven algunos LMC de Uganda, hermanos Combonianos, hermanas y padres que son muy abiertos. Sabemos todo el tiempo que podemos contar con ellos, cuando necesitamos algo siempre ayudan. Sentimos un gran, gran apoyo de ellos. Incluso cuando tuvimos momentos difíciles aquí, cuando nos hemos quedado un poco bajas, han venido a nosotras para conversar, aconsejar o para estar con nosotras. En estos momentos particulares nos mostraron que somos realmente una familia no sólo cuando hay una fiesta grande, una celebración, sino que estamos juntos también en los tiempos difíciles y tristes. Fue muy agradable sentirlo.

Organizamos nuestra vida comunitaria, que es muy importante para nosotras. Cada día descubrimos cómo una gran bendición para cada una de nosotras la comunidad. Es agradable volver del trabajo y hablar, hablar de dudas, de los momentos agradables y los malos, es muy bueno tener esta oportunidad para compartir. Cada una de nosotras está involucrada en muchas cosas pero tenemos nuestros propios momentos de comunidad. Oramos juntas todos los días. Cada una de nosotras es responsable de un día por semana y prepara la oración de la tarde. Tenemos nuestra propia pequeña capilla en casa, así que por la noche nos reunimos allí para orar, compartir y dar gracias por cada día, orando también para tener fuerza y amor para el día siguiente. El miércoles es el día de nuestra comunidad lo que significa que vamos juntas a la Misa que ofrecemos por nuestra comunidad. Otra ocasión cuando estamos juntas es durante las comidas. Este es un momento donde podemos compartir nuestro trabajo, experiencias, preguntar acerca de algo, discutir y recibir consejos.

Una vez al mes tenemos un día de retiro en Layibi. A veces pedimos al padre que nos prepare algo para nosotras y, en ocasiones sólo vamos a pensar, estar tranquilas y orar en paz. Por lo general, es medio día y después tenemos la oportunidad de hablar con los padres en Layibi, de preguntar acerca de un montón de cosas, comparar nuestra experiencia, recibir algunos consejos de ellos, debido a que tienen una larga experiencia de trabajo entre los Acholi.

Hemos creado nuestro primer proyecto comunitario. Creamos este proyecto educativo para que los niños tengan la oportunidad de ir a la escuela o de continuar la educación. La educación en Uganda es muy cara, los padres tienen que pagar un montón de dinero y realmente, no tienen. Así que decidimos hacer este proyecto para este tipo de familias y niños. Se incluyeron también a nuestros trabajadores. Cada uno de ellos podría elegir un niño de la familia y pagamos un término del año escolar. La misma situación pasa con nuestras madres. Otra parte de nuestro proyecto es apoyar a los niños todo el año. Con la ayuda de uno de nuestros trabajadores, hemos elegido 11 niños de familias muy pobres y decidimos apoyarlos para el año entero. Por supuesto, hemos elegido los niños que son realmente buenos, cuyos resultados fueron buenos y que querían continuar aprendiendo. Todos ellos van a la escuela secundaria y su situación en el país es muy difícil. La mayoría de ellos son huérfanos, otro con el padre con problemas de alcohol, otros con muchos hijos para estudiar lo que les resulta imposible. Les apoyamos pagándoles las cuotas escolares y otros requisitos (como tasas de exámenes, uniformes).

Acerca de nuestro trabajo… Yo (Asia) todavía ayudo al hno. Elio a mantener adecuadamente la administración del centro. Este tipo de trabajo lo hago hasta la hora del almuerzo. En la tarde soy maestra con los que van a la escuela y maestra de los niños con necesidades especiales. Trato de ayudar con el Inglés, porque nuestros hijos tienen un gran problema con eso. También trabajo con una niña autista, trato de encontrar un canal de comunicación con ella. Quiero que estas lecciones le ayuden a crecer y extender horizontes. Trabajo también con los niños mayores. Los preparo para exámenes, los exámenes finales en la escuela.

Ewa pasar mucho tiempo con los bebés mientras sus “madres” trabajan en el granero (antes estaban solos por el patio haciendo todo tipo de cosas “peligrosas” para ellos).

También ponemos algunas películas para los niños mayores que a veces están un poco “fuera de su ambiente” para el tipo de vida que hay aquí más centrada en los niños pequeños. Ewa está muy en contacto con todo el mundo, y los “arrastrar” a jugar al baloncesto, voleibol o lo que sea con ellos…

A nivel de la institución se encarga de los trabajadores, controlar horarios y tareas. También disfruta de trabajar con las madres en el trabajo físico todos los días, poniendo el maíz, mijo, frijoles y otras cosas para que se seque, y luego se colocan en los silos.

Con los niños de más edad tenemos un hermoso proyecto, queremos poner los dormitorios en orden juntos y preparar un lugar especial para ellos en el interior, con mesas y sillas para que puedan leer, dibujar y hablar en lugar de estar todo el día en el patio sin nada que hacer.

Carmen está trabajando (con ellos) para “blanquear” las habitaciones, pintar las taquillas, que eran muy viejas y descoloridas, con los colores de la bandera de Uganda, que ellos mismos eligieron, y ahora vamos a poner los nombres con letras “chulas”.

Después queremos también pintar una escena (o algunos deportes o películas) en una de las paredes interiores. Vamos a utilizar el proyector para copiar la imagen para que todos ellos puedan ayudar (obviamente, todo el mundo quiere participar).

Ayuda también con la organización del almacén y la distribución de alimentos, ropa y otros artículos de primera necesidad para los niños. Todo se registra para gestionar mejor los recursos. Es un gusto trabajar en la tienda como Ewa, estamos muy orgullosas de cómo los alimentos están perfectamente colocados, después de mucho trabajo, para su uso en la estación seca.

Nuestro tiempo libre nos gusta compartirlo con los niños con problemas de movilidad, para todas nosotras que son muy especiales.

Mónica está haciendo un gran trabajo con ellos, la fisioterapia ayuda a eliminar la rigidez que les ha bloqueado a la mayoría. Ella también está haciendo gimnasia con los niños que tienen problemas de movilidad, pero están bien de “cabeza” y ellos lo adoran.

Todos disfrutamos cuando nos sentamos junto a ellos con el frescor de la tarde, con música, juguetes, cambiar de posición, con la ayuda de un montón de cojines de colores que hemos hecho con unos viejos colchones de espuma.

Nos sentimos como en casa, a pesar de algunos malentendidos que surgen de la diferencia en nuestras culturas, pero la voluntad es buena y nos estamos cuidando unas de las otras. En los momentos de dificultad, apreciamos estar juntas y estar tan bien, agradecemos la comunidad que somos.

Como se puede ver, estamos involucradas en muchas actividades. Todos los días tratamos de encontrar algo diferente que hacer con los niños para cambiar algo la rutina. Todos los días tratamos de hacer lo mejor con nuestro mejor esfuerzo para hacer su vida mejor, más feliz y más interesante.

LMC en Gulu-Uganda