Más allá de la barrera del idioma: encontrando vínculos en la República Centroafricana

Han pasado poco más de dos meses desde que llegamos a la República Centroafricana (RCA). Desde el momento en que aterrizamos, los Laicos Misioneros Combonianos (LMC) y el sacerdote responsable nos dieron una cálida bienvenida en el aeropuerto. Desde entonces, hemos estado recorriendo juntos este camino de fe y servicio. En Bangui, hemos podido familiarizarnos con el país gracias a que la familia comboniana nos ha mostrado sus alrededores, desde los bulliciosos mercados hasta la belleza de la capital. También hemos tenido el privilegio de acompañar a los MCCJ (Misioneros Combonianos) mientras celebraban misa en diversos lugares.

Un momento destacado de nuestra estancia en Bangui fue la oportunidad de reunirnos con los tres obispos combonianos que actualmente prestan servicio en la República Centroafricana. Hablar con ellos nos proporcionó una comprensión más profunda de la historia y la fuerza de la misión comboniana, haciéndonos sentir aún más conectados con la gran familia de la que ahora formamos parte.

Superando barreras

Al principio, la barrera del idioma se percibía como una «piedra en el camino» entre nosotros y la comunidad local. Sin embargo, nos esforzamos a diario por salvar esa brecha. Actualmente estamos recibiendo clases intensivas de francés mientras nos alojamos en la casa provincial de Bangui, para poder comunicarnos de forma más eficaz y servir más profundamente en los próximos meses.

Pascua en Mongoumba

Como llegamos durante la Cuaresma, las LMC nos invitaron a celebrar la Pascua juntos como una familia. Durante la Semana Santa, viajamos a Mongoumba, el corazón de nuestra misión. Fue maravilloso pisar por fin el terreno de la misión y volver a conectar con los LMC y la comunidad local.

El viaje estuvo lleno de expectación. Cuando más tarde nos preguntaron por nuestras impresiones, nos dimos cuenta de que cada uno de nosotros había vivido la experiencia desde una perspectiva diferente. A pesar de estos diferentes antecedentes, nos unió la encantadora bienvenida que recibimos de los Misioneros Combonianos y de la gente de Mongoumba. Celebrar la Pascua con los cristianos locales fue un regalo; el culto, los bailes, los cantos y la vibrante sensación de unión nos recordaron que, efectivamente, ¡Cristo ha resucitado!

Aunque la comunidad de Mongoumba habla la lengua local, el sango, lo que sigue siendo una barrera para nosotros, la gente aún así encontró la manera de comprender nuestra presencia y nuestras intenciones. Cada día nos ofrecía una nueva oportunidad de aprender algunas palabras de ellos, lo que demostró que la conexión a menudo va más allá del lenguaje hablado.

Servicio en la clínica

Después de la Pascua, nos quedamos una semana más para ayudar a nuestra compañera de equipo, Elia, mientras se preparaba para regresar a Portugal. Ella dirigió la clínica y pasó sus últimos días guiándonos a través de las operaciones, mostrándonos la coordinación con el hospital vecino y el trabajo vital que se está realizando con la comunidad pigmea y la población en general.

La experiencia en la clínica fue profundamente conmovedora y, en ocasiones, difícil. Ver llegar a los pacientes para que les curaran las heridas y les trataran nos permitió sentir, literalmente, su dolor. Fue un momento sombrío y que nos hizo sentir humildes a ambos, al ser testigos de la cruda realidad de la misión y del trabajo que nos espera. Aunque durante esta visita nos centramos en el hospital, esperamos poder participar pronto en otras actividades de la misión. También tuvimos la oportunidad única de participar en un taller de Laudato Si’ dirigido a la comunidad pigmea.

Mirando hacia el futuro

Regresar a Bangui fue emotivo, ya que significaba despedirnos de Elia. Es difícil decir adiós tan pronto y, al verla partir, nos golpea la realidad de la tarea que nos espera. Darnos cuenta de que la continuidad de esta labor vital recae ahora sobre nosotros es a la vez una responsabilidad que nos hace sentir humildes y un reto que nos preparamos para afrontar con todo nuestro corazón.

Para honrar su estancia aquí, organizamos una pequeña fiesta para celebrar sus numerosas contribuciones. Aunque fue duro verla partir, estamos profundamente agradecidas a Dios por todo lo que ha logrado y la despedimos con muchas bendiciones.

Mientras continuamos con nuestras clases de francés, nos preparamos para el siguiente capítulo. Sabemos que aprender sango es nuestra próxima gran tarea, especialmente porque Teresa también regresará pronto a su país de origen, dejándonos a nosotras sus responsabilidades.

Seguimos aprendiendo unos de otros y creciendo como equipo. Aunque el camino es difícil, nuestros corazones siguen centrados en la misión y en las personas a las que hemos venido a servir.

Saludos a todos, y que la paz esté con vosotros.

Neema, LMC en RCA

A la escucha de Comboni. Abril 2026

En Comboni, la confianza en Dios fue el motor de toda su vida. Él se lanzó a la misión sin garantías humanas, pero con una certeza inquebrantable: Dios nunca abandona a quien se entrega por amor.

Su misión floreció porque se atrevió a creer que, cuando todo parece imposible, Dios sigue abriendo caminos.

Hoy su legado nos recuerda que la vocación no se sostiene en nuestras fuerzas, sino en esa certeza profunda de que “Dios lo hace todo”. Y desde ahí, todo es posible.

Jornada Vocaciones Nativas 2026: «Todos oramos por todos»

El próximo  domingo 26 de abril de 2026, la Iglesia celebrará la Jornada de Vocaciones Nativas, una iniciativa promovida por las Obras Misionales Pontificias (OMP) que tiene como objetivo principal apoyar, mediante la oración y la colaboración económica, a los jóvenes que han sido llamados al sacerdocio o a la vida consagrada en los territorios de misión.

Esta jornada coincide con el cuarto domingo de Pascua, conocido como el Domingo del Buen Pastor, y se celebra conjuntamente con la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones bajo el lema «Todos oramos por todos».

Una llamada universal a la oración

La Jornada de Vocaciones Nativas es, ante todo, una invitación a toda la comunidad cristiana a rezar por las vocaciones en todo el mundo, especialmente en aquellos lugares donde la Iglesia está en crecimiento y cuenta con menos recursos.

En estos territorios, muchas vocaciones surgen con fuerza, pero encuentran dificultades económicas para completar su formación. Por ello, esta jornada busca sensibilizar sobre la importancia de sostener estas vocaciones, que son fundamentales para el futuro de las Iglesias locales.

El papel de las Obras Misionales Pontificias

Las OMP, a través de la Obra Pontificia de San Pedro Apóstol, canalizan la ayuda económica que permite sostener seminarios y noviciados en los países de misión. Estas aportaciones se integran en un fondo universal de solidaridad que garantiza una distribución equitativa de los recursos.

Gracias a esta colaboración, miles de jóvenes pueden continuar su camino vocacional y convertirse en sacerdotes, religiosos o religiosas al servicio de sus propias comunidades.

accede a los materiales de esta jornada

Revistas Mundo Negro y Aguiluchos. Abril 2026

Estrenamos mes y con él entramos de lleno en el tiempo de Pascua. Toda la Iglesia celebra que Jesús resucitado, vive y está siempre con nosotros a nuestro lado.

El número de abril de Mundo Negro pone el acento en la creatividad y la resiliencia de África, sin olvidar sus heridas más profundas, en línea con el espíritu de los Misioneros Combonianos.

-El tema central destaca el crecimiento de la moda africana, una expresión cultural que afirma la identidad del continente y se convierte en motor de desarrollo, mostrando cómo el talento local puede generar futuro con raíces propias.

-Al mismo tiempo, denunciamos con claridad el drama de la guerra en Sudán, una de las mayores crisis humanitarias actuales, donde la población sufre las consecuencias del conflicto y se organiza para sobrevivir ante el abandono institucional.

-Anunciamos el primer viaje del Papa León XIV a África, donde visitará Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial y entrevistamos a Mons. Alberto Vera, obispo de Nacala (Mozambique).

-También se abordan cuestiones globales como la cooperación sanitaria internacional, invitando a reflexionar sobre justicia, responsabilidad y autonomía de los pueblos africanos.

-En conjunto, un número que combina la denuncia profética y la esperanza evangélica, mostrando una África herida pero creativa, y animando a acompañar, escuchar y caminar junto a sus pueblos en la construcción de un futuro más digno.

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