LMC España

Laicos Misioneros Combonianos y ONGD AMANI

Campo de trabajo Familia Comboniana. Agosto 2017

Cuenta el Antiguo Testamento que una vez los hombres y mujeres de la Tierra se reunieron para construir una torre tan alta que llegara al cielo. Ante su actitud de omnipotencia Dios decidió hacerles hablar diferentes lenguas para confundirlos, de tal forma que la torre se quedara sin terminar y los trabajadores se dispersaran desde Oriente Medio a Europa y África, a Lejano Oriente y América, pasándose a llamar ese lugar Babel y la torre, la mítica Torre de Babel.
A día de hoy, a 20 minutos de Granada, en Sierra Elvira, un grupo de hombres y mujeres, niños y niñas, de diferentes rincones de la Tierra, vecinos de la Alhambra y de otras partes de España, del otro lado del Estrecho y de la otra orilla del charco, se han visto reunidos construyendo un proyecto tan profundo que el cielo llega a él. Ante su actitud de solidaridad, Dios se ha hecho presente entre ellos, fortaleciéndolos en su diversidad, de tal forma que la torre no termine de construirse y los trabajadores se sientan unidos por el vínculo de la fraternidad, esta Torre de Elvira se llama Fundación Escuela de Solidaridad (FES).
Nuestro pequeño grupo de Jóvenes en Misión se sumó con ilusión a este proyecto durante unos días (27 julio-1 agosto), conviviendo con los residentes y con el resto de voluntarios, provenientes no solo de diferentes partes de España sino de otros países como Estados Unidos o Italia. FES es un lugar donde se apuesta por la autogestión para dar un hogar a familias que de otra forma tendrían que separarse, o a personas que tendrían que vivir en la calle, todas ellas con su historia y cada una con su cruz. Con tantos caminos, tantas cruces, tanta diversidad, la convivencia tiene sus dificultades, pero en este espacio encontramos comprensión, acogida y compañía. Por eso todos hablan el lenguaje universal de la solidaridad, por eso esta Torre de Elvira sí se puede construir.
El lenguaje de la solidaridad es complejo, tiene muchos dialectos y a veces puede ser difícil entenderse, pero su gramática básica común surge del amor. Como nos decía Ignacio, fundador y coordinador de la fundación, el amor es vulnerable, donde haya seguridad no hay amor, esa vulnerabilidad bien la experimentamos en la enfermedad tres de nosotros la última noche (y un cuarto el día siguiente), la enfermedad nos hizo cargar con el dolor y la frustración, pero nos hizo receptores del cuidado y la atención, del amor, por lo que no me queda más que agradecer ese final, que lejos de suponer un fracaso, fue un regalo para entender en una dimensión más la solidaridad. También esta vulnerabilidad se muestra en la apertura permanente de las puertas de la fundación, así, del amor nace la hospitalidad, cualquier persona puede entrar a buscar un hogar o a echar una mano. Y con ella, su mochila, sus historias de sueños perseguidos devorados por serpientes en forma de maltrato, desahucio o pateras, sus sentimientos de dolor, tristeza y fracaso, todo ello también llega, y se va reconstruyendo en, y con, la Torre de Elvira.
 De esta forma la hospitalidad es germen de la comprensión y la empatía, reconociendo en el otro a un hermano nos hacemos cargo de su cruz, nos solidarizamos con su pasión y lo apoyamos en su Gólgota, la solidaridad es circunscribirnos en la causa del otro, pero sabiendo que es su causa. Así se consolida la solidaridad con los cercanos, y construimos la solidaridad con los lejanos, siendo conscientes que para mantener nuestro nivel de vida explotamos ecoespacios más allá de nuestras fronteras, empobreciendo a hermanos y hermanas que se ven empujados a buscar oportunidades encontrándose con nuestras concertinas, y creemos que llevando el Norte al Sur les socorremos, perpetuando los procesos colonizadores.
Por eso la huella que dejó nuestro grupo en las paredes de FES es la frase de Comboni, adelantada para su época y revolucionaria para la nuestra, Salvar África con África. La solidaridad nos conduce por tanto a la fraternidad, a reconocernos hermanos y hermanas, hijos de un mismo Dios, no en vano uno de los lemas de la fundación es Construyendo familia, familia de sangre, pero también familia universal, una familia cosmopolita donde todas aportemos, donde coger lo mejor del Norte y lo mejor del Sur para imaginar un mundo donde la solidaridad y la fraternidad sean superiores al miedo y la discriminación. Por ello necesitamos escuelas de solidaridad, como la Torre de Elvira.

 Íñigo Vitón García

La Virgen de la Palomita

El pasado 15 de agosto, fiesta en toda España, Madrid celebraba especialmente su Virgen de la Paloma, muy querida por los bomberos, por los toreros, por los castizos viejos. También es la fiesta civil de Arequipa, y se celebran varias devociones marianas en América, como la del Cisne (Ecuador) y la de Urkupiña (Bolivia).

En la parroquia de San Lorenzo, a dos minutos del metro de Lavapiés, desde hace unos años se reúnen distintas comunidades latinoamericanas. El barrio chino-bangla-hindi-pakistaní-gitano tiene también su pedazo latino. A las 18:30 se anuncia la misa en honor a la Virgen de Urkupiña, “palomita” en quechua. Desde esa hora, el padre ensaya los cantos con la asamblea. Al entrar, una laica muy sonriente te entrega la hoja de cantos y una banderita boliviana.

Lo primero que dice el padre al subir al ambón es dónde están los baños, dónde dejar las intenciones de misa y pide a las mamás que ocupen las zonas de adelante, reservada para carritos de bebé, allá procesionan diez mamás bolivianas cargando sus wawas y carros. Visten elegantes, a la europea, pero muy guapas.

Me siento al final, junto a un hipster español. Ensayamos los cantos, algunos conocidos de Perú. Gran alegría al recordarlos. Parece que los bolivianos no dan palmas al cantar. Cuando llevamos media hora de ensayo, el hipster se va discretamente.

Cuando ya empieza la misa, son pocos los blancos que quedamos. El padre entra en procesión desde atrás, ondeando su banderín boliviano, y toda la asamblea le seguimos. Tras el canto de entrada, saluda en quechua, y todos, menos yo, responden con alegría. Él es español, pero tiene un carisma de apertura extraordinario. Me acuerdo cuando visitamos a Conrado en Valencia, antes de ir a Arequipa, cuando visitamos los grupos de latinos, que llenaban también el templo. Se sentían como en su casa. Ese es el mensaje de este padre.

La homilía anima a reencontrarse con Jesús, a pesar de todo lo que llevemos en la mochila. Habla en la jerga del pueblo, habla de lo que habrán dejado allá, de cómo se habrán encontrado a veces con malas caras de los de acá. Muy emocionado, echo de menos no tener alguien cercano a mi lado, estoy “de incógnito” entre el pueblo. Ahí me he metido, sin haber pisado Bolivia en mi vida, intuyendo que se iba a mover mucha vida esta tarde en San Lorenzo. Hoy soy boliviano, igual que he sido peruano. Quiero seguir siendo puente, sonrisa de acogida y abrazo que acompaña.

En las ofrendas, entran en procesión las banderas del Vaticano, España y Bolivia. Durante la consagración, las banderas se inclinan también en reverencia. Y al terminar, una pequeña procesión alrededor del templo, reparto de limonada y de nuevo al templo. La gente mueve los bancos para ensanchar el pasillo central, donde diez grupos de danza van a honrar a la Virgen. Los trajes, preciosos, con bordados con los colores de Bolivia y España. Seguramente inclumplimos más de una norma litúrgica, pero qué hermoso ver a la gente como en casa, solo faltaba la chela corriendo de mano en mano. Uno de los grupos coloca al terminar su poncho al padre, que lo recibe muy feliz.

Cada domingo, a las doce, este templo se llena con los latinos, viniendo de toda la ciudad, porque son bien acogidos. Y dedican diez minutos sin prisa a orar por cada una de las intenciones, la señora fulanita de tal que pide a San Ramón Nonato por el hijo que lleva en su vientre, otro que pide por el año de fallecimiento, otro que da gracias porque encontró trabajo. Una gozada participar en una autentica celebración de la Vida.

Gonzalo Violero. LMC

Asamblea Anual LMC España

Algunos momentos de la Asamblea Anual de los LMC de España que se celebró durante la primera semana de Agosto.

Han sido días de encuentro y oración , de compartir en familia, y disfrutar de nuestra amistad con momentos de charla, aprovechando la presencia de las personas que retornan o están en misión, para aprender unos de otros, rezar y celebrar la vida juntos.

Gracias a todos/as por participar.

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III Encuentro Africano LMC: Frutos

Nuestro encuentro ha traído al grupo las realidades de nuestra vocación misionera.

Hemos dialogado sobre temas como la comunicación, vocación, economía, formación y muchos otros. A través de estas discusiones hemos evaluado nuestro caminar y analizado dónde hemos cumplido nuestras metas, las áreas en que necesitamos mejorar y los desafíos que enfrentamos al hacerlo.

Al igual que San Daniel Comboni, todos hemos encontrado algunas dificultades para anunciar el Reino de Dios. En el carisma de nuestro fundador e intercesor, encontramos la fuerza para continuar en nuestra misión y hallar el camino para hacerlo. Como la palmera que lleva fruto de cocos, no es fácil compartir el dulce sabor de la salvación, pero encontramos la fuerza para escalar, a través de nuestra fe y nuestra comunidad.

LMC África

XXV Aniversario LMC México 2017

LMC MexicoHoy, a 25 años del inicio de los LMC de México, nos reunimos en Sahuayo, Michoacán para llevar a cabo nuestra XIX Asamblea Nacional con mucha alegría, fe y entusiasmo que nos anima a seguir en esta vocación pues como dijo San Daniel Comboni “Esta obra no morirá”.

El día 30 de junio reflexionamos sobre la fidelidad a la vocación laical, y en ese camino, el llamado es una brújula que guía nuestros pasos y nos indica el camino correcto; mientras que la vocación es hacer aquello que se alinea con nuestra pasión y que de alguna u otra forma contribuye hacer al mundo mejor; ayudar, dar luz, generar bienestar, ser guía, armonía. Todos necesitamos encontrar nuestra vocación, pues nos lleva a disfrutar más la vida. El consejo en este sentido fue: “Si estás haciendo lo que te apasiona, síguelo haciendo y mejor”. Seguir la vocación involucra conocernos y desarrollar nuestros talentos ¿para qué soy bueno? Sentirnos elegidos de Dios, somos personas especiales sobre las cuales puso su mirada.

LMC MexicoPosteriormente, el día primero de julio reflexionamos sobre lo que debe distinguir a un LMC, y coincidimos en que el LMC es fraterno, actúa con solidaridad y empatía para liberar y acompañar a los más pobres y abandonados. En cuanto a su personalidad es un hermano que da confianza, te hace sentir parte de su familia y comparte contigo penas y alegrías. Además debe ser amable, generoso, tener la libertad y alegría de servir. En esta vocación no todo es fácil, aunque no queremos estar allí, Dios lo quiere y él nos mantiene de pie en los momentos difíciles.

De igual forma, se comenzó a desarrollar un Plan de trabajo con base en la experiencia laical misionera del grupo, para poder avanzar en este plan se requiere observar, acercarse a la realidad, escuchar y aprender de lo sencillo para finalmente poder actuar con paciencia. El misionero no siempre puede resolver las cosas, debe iniciar procesos para que esto cambie. Así, de la experiencia de trabajo en comunidades indígenas en Guerrero, las áreas de trabajo identificadas son: educación, empleo, nutrición, promoción de la mujer e inclusión a discapacitados.

Asimismo, tuvimos la alegría de compartir este festejo con un grupo de simpatizantes quienes nos acompañaron y trabajaron durante estos dos días sobre su proyecto de vida y reflexionaron sobre su vocación laical y sobre si ésta puede ser al lado de los LMC. Además de escuchar testimonios misioneros, participaron activamente en los momentos de oración y celebración.

Finalmente, llegó el gran día, el día dos de julio tuvimos la oportunidad de escuchar los testimonios misioneros de LMC mexicanos pioneros en este caminar. Ha sido una bendición contar con la presencia de la Familia Cornejo Castillo, Olivia Ayala, Martha Navarro y Manuelita Valladares quienes con sus testimonios y entrega han dejado huella en este camino.

LMC MexicoLa celebración eucarística de acción de gracias fue presidida por el P. Enrique Sánchez, Provincial de los mccj, y sin duda alguna fue un momento muy emotivo para reiterar las GRACIAS a todos los que han escrito parte de esta historia y los que continuarán escribiéndola.

Agradecemos también el acompañamiento del Hermano Joel Cruz, mccj y el P. Gustavo Covarrubias mccj, actual Asesor de los Laicos Misioneros Combonianos en México y a todos quienes se unieron en oración y de corazón a este festejo.

La vida está hecha de momentos. Fue en julio de 1992 que se realizó un primer encuentro de formación LMC y fue en julio de 1996 que nuestros primeros LMC Silvia, Pablo, Oli y Ana Luz fueron destinados a Guatemala. Y en este mismo mes hemos dado gracias, especialmente por aquellos que han aceptado el llamado misionero de salir de misión ad gentes.

 

LMC Mexico

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