LMC España

Laicos Misioneros Combonianos y ONGD AMANI

Noticias de los LMC Liliana y Flávio – Fiesta de la cosecha en Piquiá, Brasil

LMC PiquiaEl pasado domingo 9 de junio se realizó la Fiesta de la Cosecha en la comunidad San José del asentamiento João do Vale de la parroquia Santa Luzía de Piquiá (Brasil), que contó con la presencia de más de 1000 personas de las diferentes parroquias de la ciudad de Acailândia y del Obispo de la diócesis de Emperatriz D. Vilson Basso.

El objetivo de esta gran fiesta, que ya llegó a su 10ª edición, es celebrar el don de la cosecha y reflexionar sobre la tierra como lugar de trabajo y medio de subsistencia de las familias, recordar sus luchas y reclamar la justicia en el derecho a la tierra y en el respeto de la creación.

 

El tema de este año fue “Agricultura familiar en defensa de la vida” y el lema “Cultivar y guardar la creación” Gn 2: 15.

La fiesta se inició con la acogida en la cancha deportiva del asentamiento y con un desayuno especial preparado en base a los productos retirados de la tierra (mandioca, calabaza y diversas frutas) provenientes del compartir las diferentes comunidades que se hicieron presentes. Después, siguió la celebración de la eucaristía, donde el obispo D. Vilson Basso habló de la importancia de la agricultura familiar y del deber de luchar por la tierra y denunciar a aquellos que la quieren usurpar. Reforzó la importancia de no desistir por tratarse de una lucha justa y de la necesidad de que todos estén unidos. Recordó a los 10 trabajadores rurales asesinados en una hacienda en el Estado de Pará (https://www.cptnacional.org.br/index.php/publicacoes-2/destaque/3794-chacina-em-redenca-pa-deixa-pelo-menos -10-posseiros muertos) y de todos aquellos que son perseguidos y presionados para dejar sus tierras.

LMC PiquiaEn el momento del ofertorio las diferentes comunidades presentaron algunos de sus productos agrícolas en el altar del Señor en señal de agradecimiento y con la esperanza de una relación más respetuosa entre la humanidad y la creación.

Después de un almuerzo compartido siguieron varias presentaciones culturales, desde teatro, danzas tradicionales y juegos, terminando con la entrega de una muda de Ipê a cada comunidad y el anuncio de la comunidad donde se celebrará la fiesta de la cosecha el próximo año.

LMC Piquia

Liliana Ferreira y Flávio Smitch LMCs en Brasi

NUEVAS SEMILLAS EN TIERRA COMBONIANA 

Hace unas semanas llegaron a Quito, capital del Ecuador procedentes de España, Portugal, Polonia y Costa Rica. Sus nombres son Lucía, Vera, Magda y María Marta y desde el pasado 2 de septiembre, son novicias de las MISIONERAS COMBONIANAS. Empieza ahora un camino de formación donde compartir el sueño y la vocación de una vida entregada a Cristo y a la MISIÓN ad gentes, más allá de las fronteras, donde los pueblos esperan el gozoso anuncio y testimonio del EVANGELIO.

¡Gracias por vuestra disponibilidad y entrega! Os acompañamos con nuestra oración

Campo de trabajo Familia Comboniana. Agosto 2017

Cuenta el Antiguo Testamento que una vez los hombres y mujeres de la Tierra se reunieron para construir una torre tan alta que llegara al cielo. Ante su actitud de omnipotencia Dios decidió hacerles hablar diferentes lenguas para confundirlos, de tal forma que la torre se quedara sin terminar y los trabajadores se dispersaran desde Oriente Medio a Europa y África, a Lejano Oriente y América, pasándose a llamar ese lugar Babel y la torre, la mítica Torre de Babel.
A día de hoy, a 20 minutos de Granada, en Sierra Elvira, un grupo de hombres y mujeres, niños y niñas, de diferentes rincones de la Tierra, vecinos de la Alhambra y de otras partes de España, del otro lado del Estrecho y de la otra orilla del charco, se han visto reunidos construyendo un proyecto tan profundo que el cielo llega a él. Ante su actitud de solidaridad, Dios se ha hecho presente entre ellos, fortaleciéndolos en su diversidad, de tal forma que la torre no termine de construirse y los trabajadores se sientan unidos por el vínculo de la fraternidad, esta Torre de Elvira se llama Fundación Escuela de Solidaridad (FES).
Nuestro pequeño grupo de Jóvenes en Misión se sumó con ilusión a este proyecto durante unos días (27 julio-1 agosto), conviviendo con los residentes y con el resto de voluntarios, provenientes no solo de diferentes partes de España sino de otros países como Estados Unidos o Italia. FES es un lugar donde se apuesta por la autogestión para dar un hogar a familias que de otra forma tendrían que separarse, o a personas que tendrían que vivir en la calle, todas ellas con su historia y cada una con su cruz. Con tantos caminos, tantas cruces, tanta diversidad, la convivencia tiene sus dificultades, pero en este espacio encontramos comprensión, acogida y compañía. Por eso todos hablan el lenguaje universal de la solidaridad, por eso esta Torre de Elvira sí se puede construir.
El lenguaje de la solidaridad es complejo, tiene muchos dialectos y a veces puede ser difícil entenderse, pero su gramática básica común surge del amor. Como nos decía Ignacio, fundador y coordinador de la fundación, el amor es vulnerable, donde haya seguridad no hay amor, esa vulnerabilidad bien la experimentamos en la enfermedad tres de nosotros la última noche (y un cuarto el día siguiente), la enfermedad nos hizo cargar con el dolor y la frustración, pero nos hizo receptores del cuidado y la atención, del amor, por lo que no me queda más que agradecer ese final, que lejos de suponer un fracaso, fue un regalo para entender en una dimensión más la solidaridad. También esta vulnerabilidad se muestra en la apertura permanente de las puertas de la fundación, así, del amor nace la hospitalidad, cualquier persona puede entrar a buscar un hogar o a echar una mano. Y con ella, su mochila, sus historias de sueños perseguidos devorados por serpientes en forma de maltrato, desahucio o pateras, sus sentimientos de dolor, tristeza y fracaso, todo ello también llega, y se va reconstruyendo en, y con, la Torre de Elvira.
 De esta forma la hospitalidad es germen de la comprensión y la empatía, reconociendo en el otro a un hermano nos hacemos cargo de su cruz, nos solidarizamos con su pasión y lo apoyamos en su Gólgota, la solidaridad es circunscribirnos en la causa del otro, pero sabiendo que es su causa. Así se consolida la solidaridad con los cercanos, y construimos la solidaridad con los lejanos, siendo conscientes que para mantener nuestro nivel de vida explotamos ecoespacios más allá de nuestras fronteras, empobreciendo a hermanos y hermanas que se ven empujados a buscar oportunidades encontrándose con nuestras concertinas, y creemos que llevando el Norte al Sur les socorremos, perpetuando los procesos colonizadores.
Por eso la huella que dejó nuestro grupo en las paredes de FES es la frase de Comboni, adelantada para su época y revolucionaria para la nuestra, Salvar África con África. La solidaridad nos conduce por tanto a la fraternidad, a reconocernos hermanos y hermanas, hijos de un mismo Dios, no en vano uno de los lemas de la fundación es Construyendo familia, familia de sangre, pero también familia universal, una familia cosmopolita donde todas aportemos, donde coger lo mejor del Norte y lo mejor del Sur para imaginar un mundo donde la solidaridad y la fraternidad sean superiores al miedo y la discriminación. Por ello necesitamos escuelas de solidaridad, como la Torre de Elvira.

 Íñigo Vitón García

La Virgen de la Palomita

El pasado 15 de agosto, fiesta en toda España, Madrid celebraba especialmente su Virgen de la Paloma, muy querida por los bomberos, por los toreros, por los castizos viejos. También es la fiesta civil de Arequipa, y se celebran varias devociones marianas en América, como la del Cisne (Ecuador) y la de Urkupiña (Bolivia).

En la parroquia de San Lorenzo, a dos minutos del metro de Lavapiés, desde hace unos años se reúnen distintas comunidades latinoamericanas. El barrio chino-bangla-hindi-pakistaní-gitano tiene también su pedazo latino. A las 18:30 se anuncia la misa en honor a la Virgen de Urkupiña, “palomita” en quechua. Desde esa hora, el padre ensaya los cantos con la asamblea. Al entrar, una laica muy sonriente te entrega la hoja de cantos y una banderita boliviana.

Lo primero que dice el padre al subir al ambón es dónde están los baños, dónde dejar las intenciones de misa y pide a las mamás que ocupen las zonas de adelante, reservada para carritos de bebé, allá procesionan diez mamás bolivianas cargando sus wawas y carros. Visten elegantes, a la europea, pero muy guapas.

Me siento al final, junto a un hipster español. Ensayamos los cantos, algunos conocidos de Perú. Gran alegría al recordarlos. Parece que los bolivianos no dan palmas al cantar. Cuando llevamos media hora de ensayo, el hipster se va discretamente.

Cuando ya empieza la misa, son pocos los blancos que quedamos. El padre entra en procesión desde atrás, ondeando su banderín boliviano, y toda la asamblea le seguimos. Tras el canto de entrada, saluda en quechua, y todos, menos yo, responden con alegría. Él es español, pero tiene un carisma de apertura extraordinario. Me acuerdo cuando visitamos a Conrado en Valencia, antes de ir a Arequipa, cuando visitamos los grupos de latinos, que llenaban también el templo. Se sentían como en su casa. Ese es el mensaje de este padre.

La homilía anima a reencontrarse con Jesús, a pesar de todo lo que llevemos en la mochila. Habla en la jerga del pueblo, habla de lo que habrán dejado allá, de cómo se habrán encontrado a veces con malas caras de los de acá. Muy emocionado, echo de menos no tener alguien cercano a mi lado, estoy “de incógnito” entre el pueblo. Ahí me he metido, sin haber pisado Bolivia en mi vida, intuyendo que se iba a mover mucha vida esta tarde en San Lorenzo. Hoy soy boliviano, igual que he sido peruano. Quiero seguir siendo puente, sonrisa de acogida y abrazo que acompaña.

En las ofrendas, entran en procesión las banderas del Vaticano, España y Bolivia. Durante la consagración, las banderas se inclinan también en reverencia. Y al terminar, una pequeña procesión alrededor del templo, reparto de limonada y de nuevo al templo. La gente mueve los bancos para ensanchar el pasillo central, donde diez grupos de danza van a honrar a la Virgen. Los trajes, preciosos, con bordados con los colores de Bolivia y España. Seguramente inclumplimos más de una norma litúrgica, pero qué hermoso ver a la gente como en casa, solo faltaba la chela corriendo de mano en mano. Uno de los grupos coloca al terminar su poncho al padre, que lo recibe muy feliz.

Cada domingo, a las doce, este templo se llena con los latinos, viniendo de toda la ciudad, porque son bien acogidos. Y dedican diez minutos sin prisa a orar por cada una de las intenciones, la señora fulanita de tal que pide a San Ramón Nonato por el hijo que lleva en su vientre, otro que pide por el año de fallecimiento, otro que da gracias porque encontró trabajo. Una gozada participar en una autentica celebración de la Vida.

Gonzalo Violero. LMC

Asamblea Anual LMC España

Algunos momentos de la Asamblea Anual de los LMC de España que se celebró durante la primera semana de Agosto.

Han sido días de encuentro y oración , de compartir en familia, y disfrutar de nuestra amistad con momentos de charla, aprovechando la presencia de las personas que retornan o están en misión, para aprender unos de otros, rezar y celebrar la vida juntos.

Gracias a todos/as por participar.

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