LMC España

Laicos Misioneros Combonianos y ONGD AMANI

Despegando a Uganda

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Después de un año intenso de formación en Madrid, Polonia e Inglaterra, el pasado 18 de agosto Carmen Aranda, salía con destino a Uganda donde formará parte de una nueva comunidad LMC internacional formada por tres polacas y una española.

El envío misionero de Carmen se celebró a primeros de agosto en la Eucaristía de cierre de la Asamblea anual de los LMC de España. Como familia LMC compartimos la alegría  y emoción de sentirnos enviados con ella.

Mucho ánimo en esta nueva etapa, y ya sabes… cuenta con todo nuestro apoyo y oración.

 

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                                                               ¡PREPARADOS, LISTOS… YA!
IMG-20140802-01064 - copiaHa pasado un año completo, muy completo y ya todo está listo para viajar a África, a encontrarme con mis amigas, con mi Comunidad, con la gente de Gulu, con los misioneros y misioneras combonianos, y a encontrarme con ese Dios que a pesar de acompañarme en el viaje, ya me está esperando allí.
El proceso de formación ha tenido varias etapas, diferentes y completas, en distintas ciudades de Europa, y con experiencias y recuerdos que también llevaré en la maleta.
Empecé en Madrid (en septiembre del 2013) con el curso de Misionología viviendo con Palmira una secular comboniana y los compañeros de Ocasha. En el curso conocí a gente muy diferente entusiasmada con la misión.
Con las distintas materias que estudiamos disfruté de muchos descubrimientos y de una revisión constructiva de mi propia fe, y del bagaje personal que llevaba. Fue un tiempo importante de apertura, algo fundamental para viajar a otro país y otra cultura.
Después, en enero, volé hasta Cracovia donde conocí a la que será mi Comunidad en Gulu: Ewa, Asia y Monika, tres chicas polacas que como yo, habían iniciado un camino de preparación para esta aventura a la que nos sentimos llamadas.
Juntas terminamos en Londres, haciendo un curso intensivo de inglés y empezando a caminar despacito por el que será nuestro proyecto común como laicas misioneras combonianas los próximos años. Hemos puesto en marcha lo que significa ser comunidad y hemos intentado poner también sobre la mesa nuestras expectativas, voluntad, y sueños en lo que juntas tendremos que construir poco a poco en tierras africanas.
Ha sido un tiempo de conocer, entender y amar un poquito más esta vocación que descubrí hace un par de años. Aprender y escuchar de las convivencias con miembros de la familia comboniana, trabajar cosas de mi personalidad y sobre todo estar atenta a lo que estaba pasando a mi alrededor, a lo que Dios me estaba diciendo a través de personas, y de situaciones extraordinarias (como la de estar en constante movimiento por distintos países, con las dificultades que conlleva la lengua y el llegar a sitios nuevos).
Ha habido días de todo, porque en un año tienes tiempo para que la ilusión, la esperanza y esa fe que te tiene atrapada te sorprenda con preguntas, con situaciones que no te habías planteado y con dudas que no se pueden resolver. Interrogantes que se quedan prendidos precisamente en esa confianza grande a la que aspiro, una confianza que se mueve muchas veces en medio de la inseguridad humana y la ausencia de respuestas. Una confianza en Dios y en que mi vida está en sus manos, con todo lo que eso significa.
El año “ha terminado” en la Asamblea que celebramos los laicos combonianos españoles en Collado Mediano (Madrid). Ha sido una semana fantástica de convivencia, de reflexión, de risas y de mucha emoción, muchísima. Me he sentido muy querida y apoyada por todos. Qué bonito cuando percibes con fuerza que Dios te ha llamado por tu nombre, que te ha buscado, que te invita a seguirle…….ha sido la culminación a un tiempo de búsqueda, de inquietud. La misa de envío además de ser muy bonita por todo lo que compartimos y por la presencia de tantos niños, tuvo también la visita sorpresa de mi madre, que quería estar en conmigo en este momento tan importante y especial. Hubo muchas lágrimas de alegría y muchos abrazos de cariño. ¡Gracias a todos!
Tengo ganas de seguir viviendo con intensidad, con la tranquilidad de saber que este es mi camino porque así lo siento en el fondo del corazón, también hay curiosidad y sobre todo mucho agradecimiento a los laicos, esta familia que me ha acompañado durante todo este periodo. Agradecida a los misioneros y misioneras combonianas por abrirnos las puertas de sus casas, por acogernos sin reservas estemos en el país que estemos. También agradezco de corazón a mi familia y amigos por dejarme soñar, por no poner nunca obstáculos en mí camino y por ayudarme tanto a estar bien y sonriente.
Agradecida por supuesto a Dios por mi vida, una vida llena de amor, y con ganas de seguir viviéndola ahora…….un poquito más lejos.
Carmen Aranda Arnao, (lmc española)

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