Vivir la misericordia en el trabajo por la justicia, la paz y la integridad de la creación

Vivir la misericordia en el trabajo por la justicia, la paz y la integridad de la creación

El Papa Francisco ha convocado a la Iglesia en este año a “tener la mirada fija en el misterio de la misericordia”, que es la entraña misma de Dios, para dejar que empape nuestra vida, transforme nuestro corazón y nos mueva a ser nosotros también signo de su misericordia (MV 2-3).

Dice José Laguna que la misericordia es “abrazar visceralmente, con las propias entrañas, los sentimientos o la situación del otro”[1], un amor de absoluta donación, que se vuelca sobre el otro, que desciende a su lugar para abrazar su pobreza, cargarla sobre sí y socorrer su debilidad. Este es el amor con el que Dios nos ama y que ha manifestado de forma radical en Jesús de Nazaret, identificado en el logo de este Jubileo con el samaritano de la parábola (Lc 10,25-37). En esta reflexión, queremos poner de relieve cómo la profundización en este “misterio de la misericordia” a la que nos invita el Papa puede iluminar y alimentar nuestro compromiso con la Justicia, la Paz y el cuidado de la Tierra, como señala el mismo Francisco en sus textos más significativos.

1. La misericordia nos impulsa a luchar contra la globalización de la indiferencia,  a resistir la anestesia o la sensación de impotencia que puede producir en nosotros la contemplación del sufrimiento masivo de la humanidad. Francisco nos urge a tomar conciencia de nuestra responsabilidad sobre nuestros hermanos y hermanas y a hacer de la solidaridad un programa personal de vida y una cultura social (Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2016). “Abramos nuestros ojos para mirar las miserias del mundo, las heridas de tantos hermanos y hermanas privado de la dignidad, y sintámonos provocados a escuchar su grito de auxilio. Nuestras manos estrechen sus manos, y acerquémoslos a nosotros para que sientan el calor de nuestra presencia, de nuestra amistad y fraternidad. Que su grito se vuelva el nuestro y juntos podamos romper la barrera de la indiferencia que suele reinar campante para esconder la hipocresía y el egoísmo” (MV 15). A esto nos ha de llevar el seguir a Dios en ese descenso solidario a “los abajos” de nuestra historia que es la Encarnación.

2. La misericordia nos lleva a comprometernos en el trabajo por la justicia y la transformación social. La misericordia tiene también una vertiente estructural imprescindible que la Doctrina Social de la Iglesia llama “caridad política”  y que el Papa recoge también en su encíclica Laudato si´: “El amor es también civil y político y se manifiesta en todas las acciones que procuran construir un mundo mejor. El amor a la sociedad y el compromiso por el bien común son una forma excelente de caridad, que no sólo afecta a las relaciones entre individuos, sino a las macro-relaciones, como las relaciones sociales, económicas y políticas… Las acciones comunitarias que buscan recrear un nuevo tejido social, que cuidan el mundo y la vida de los más pobres, cuando expresan un amor que se entrega, pueden convertirse en intensas experiencias espirituales” (LS 231 y 232).

3. La misericordia nos compromete en el cuidado de la casa común, a vivir a solicitud por la vida en todas sus formas y al reconocimiento de esa red interdependiente que constituyen todas las criaturas: “Todo está relacionado y todos los seres humanos estamos juntos como hermanos y hermanas en una maravillosa peregrinación, entrelazados por el amor que Dios tiene a cada una de sus criaturas y que nos une también, con tierno cariño, al hermano sol, a la hermana luna, al hermano río y a la madre tierra” (LS 92). Toda la creación es expresión de la misericordia que el Padre tiene con nosotros y hoy también necesita de nuestra misericordia. Las criaturas de la Tierra son tan valiosas que no podemos degradarlas convirtiéndolas sólo en objeto de nuestra voracidad. Y sus recursos son tan imprescindibles para la vida que no podemos acapararlos sólo para unos cuantos. La sobriedad y simplicidad de vida son, en verdad, una forma de amor y de servicio a las criaturas y a nuestros hermanos/as más vulnerables.

4. La misericordia implica cultivar la no violencia y promover la reconciliación. “El mundo contemporáneo con sus heridas, que sangran en tantos hermanos nuestros, nos convoca a afrontar todas las polarizaciones que pretenden dividirlo en dos bandos” (Discurso del Papa Francisco ante el Congreso de EEUU). Lo estamos viendo cada día y viviendo con más intensidad en estos últimos meses. Parece que nuestras sociedades van cediendo cada vez más a la lógica del “o tú o yo”, de los “buenos” y los “malos”, de la imposibilidad de vivir juntos los diferentes y la aniquilación del adversario. El “otro” es un intruso o un enemigo. En medio de todo ello, vivir la misericordia implica también capacitarnos para con-vivir con los diferentes, superando prejuicios y generalizaciones. Supone tratar de tender puentes por el acercamiento, el encuentro y el difícil diálogo con quien es diferente y empeñarse en rehacer “el vínculo humano”, tan deteriorado.

Con todo ello, podremos prolongar en nuestras vidas la dinámica misericordiosa de la Encarnación, que nos lleva a adentrarnos, acoger y “cargar con el peso de nuestro tiempo” (Hanna Arendt) y con el de nuestros hermanos y hermanas, entrañando sus heridas y fragilidades y tratando de sanarlas con nuestra compasión, al modo de Dios….

Ana Isabel González, mmb

Área de Justicia y Solidaridad de CONFER

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Celebración Jornada del Migrante y Refugiado en Granada

Con gran alegría celebramos ayer la jornada del Emigrante y Refugiado en la Parroquia de Nuestra Sra. De las Mercedes de Granada.

Nos reunimos en torno a la mesa de la Palabra y de la Eucaristía para rezar por todos nuestros hermanos/as que se ven obligados a dejar sus países de origen y migrar hacia otros países y culturas y también para dar gracias a Dios por todas las personas que con su esfuerzo y trabajo diario hacen de nuestro mundo una casa acogedora para todos y todas.

Fue una jornada festiva en la que también pudimos disfrutar de los cantos y danzas africanas.

Gracias a todos/as por participar y hacer posible este día de encuentro.

La Compañía de Jesús lanza «Hospitalidad.es», para promover la acogida con migrantes y refugiados

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Doscientos millones de personas. Un hipotético «quinto país del mundo» en número de habitantes, que sin embargo viven sin tierra, huyendo, sin futuro. Son los migrantes. 60 millones de ellos son refugiados, que escapan de la guerra, de la muerte y del odio ante el ominoso silencio de Occidente. No se trata de una emergencia puntual, sino de una necesidad de actuar. Esto es lo que intenta la Compañía de Jesús, que esta mañana lanzóHospitalidad.es, una campaña global que intenta promover, de una manera integral, una cultura de acogida, sensibilización, cooperación e incidencia.

La campaña «quiere traer la voz de los refugiados que ya viven con nosotros», porque «estamos viviendo una de las mayores crisis de migración de la Humanidad«.

 Ceuta y Melilla son el principal punto de entrada de España. Al país, lamentablemente, de las 19.000 «plazas» comprometidas sólo han llegado 18 personas, «algo que da mucho que pensar». Para los responsables de esta campaña, es preciso «afrontar la globalidad de la indiferencia, que ha alcanzado unas dimensiones mundiales«.

La Compañía de Jesús ha decidido actuar con la hospitalidad, con una respuesta generosa en integral, que no deje fuera a nadie. Con cuatro líneas: acogida, cooperación, sensibilización e incidencia.

Daniel Villanueva SJ, Director de la Fundación Entreculturas, subrayó cómo » la respuesta pasa necesariamente por acompañar, es irrenunciable». «Necesitamos trabajar en este asunto de manera transnacional, vinculando origen, tránsito y destino. No podemos olvidarnos de los que no han podido escapar de los conflictos», subrayó Villanueva, quien animó a «visualizar las causas de este éxodo, derribar estereotipos ante una población que se ha visto forzada a dejar sus países».

para más información sobre la campaña pinchar aquí

Jornada mundial del Emigrante y Refugiado 2016

12439260_1231612663519232_5172271590349108626_nEl próximo 17 de enero se celebra la Jornada Mundial del emigrante y del refugiado con el lema, “Emigrantes y refugiados nos interpelan. La respuesta del Evangelio de la Misericordia“. 

En este día queremos recordar que el mundo está viviendo la mayor crisis de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial. Conflictos enquistados en Siria, Afganistán o el Cuerno de África están produciendo la huida continua de población civil que busca salvar su vida y tener un futuro, sin olvidar que el Mediterráneo se ha convertido en la frontera más desigual y mortífera del mundo.

Una realidad que nos interpela y a la que no podemos dar la espalda.

 

Recursos para celebrar esta jornada

LIBERIA QUEDA LIBRE DE ÉBOLA

Liberia queda libre de ébola y la OMS da por terminado el fin del peor brote de la historia del Ébola.

Desde diciembre de 2013, la epidemia afectó a más de 28.000 personas y se llevó la vida de otras 11.315. El virus deja un reguero de lecciones aprendidas. Casi dos años después de que la OMS diera la voz de alarma, anuncia el fin del brote en Liberia (se declaró el 7 de noviembre del pasado año en Sierra Leona y el 29 de diciembre en Guinea Conakri). Esto significa que han transcurrido 42 días sin que se haya detectado ningún caso nuevo.»
Ahora llega lo que se llama la etapa post ébola: países con sistemas de salud totalmente colapsados, por no mencionar la parte económica y social, estigma de los supervivientes, secuelas medicas, psicologicas… queda mucho por hacer. Sobre todo, no bajar los brazos en la investigación y el desarrollo

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