El pueblo Maya y el acaparamiento de tierras

P. Gian Paolo Pezzi, misionero comboniano, ha dirigido del 2 al 12 de octubre dos seminarios sobre el problema de las tierras en Guatemala, específicamente en la Parroquia de San Luis, departamento del Petén, en la famosa región del Tikal Maya. En el primero, en lengua Q’eqchi’ –que ha requerido una preparación previa de algunos días para la traducción– han participado 140 líderes indígenas; en el segundo, en español, estuvieron presentes 80 líderes campesinos, quienes son comúnmente conocidos como «castellanos», ya que hablan español.

 Los dos seminarios hacen parte de un programa piloto para la preparación de un curso de 25 módulos que, con el patrocinio de VIVAT International, está organizando el equipo de Justicia y Paz de la provincia comboniana de Norteamérica, y que se prevé esté disponible en línea en los próximos meses.

La experiencia en el Petén guatemalteco ha aportado dos contribuciones específicas a la iniciativa. Ha puesto en evidencia, ante todo, la variedad de situaciones que pueden presentarse cuando está en juego el grave fenómeno del acaparamiento de tierras y, también la gran sensibilidad hacia la naturaleza del pueblo maya. Para comprender la problemática propia del Petén en el sector de las tierras, hay que volver un poco atrás. En un territorio de unos 108.000 km2 –la extensión total de Guatemala– el departamento de Petén ocupa una tercera parte, unos 37.000 km2, con una población que no alcanza los 800.000 habitantes, una mínima parte de los 16-20 millones de habitantes del País. Los datos son inseguros. La misma prensa local a menudo se queja por la falta de un censo reciente; parece que el último fue en el año 2002.

La visita en el Tikal ha sido la oportunidad para descubrir hechos sorprendentes. En el período de esplendor del dominio maya –llamado clásico– la ciudad de Tikal tenía 150.000 habitantes, con decenas, o incluso centenares, de templos, pirámides, altares rituales construidos con materiales locales: la pirámide más alta es un conjunto compacto de 76 m. La extracción masiva y la necesidad de obtener espacios para los cultivos de alimentos llevaron a una destrucción imprevista de la selva de los alrededores. El maíz, que era y es el elemento básico de la alimentación maya, necesita mucha agua. La deforestación causó una grave disminución progresiva de las lluvias, única fuente de agua potable y de irrigación, a dicho fenómeno climático la mentalidad religiosa del pueblo maya no supo responder más que con la construcción de otros templos o altares votivos al dios de la lluvia: la necesidad de más material, y la consiguiente destrucción de otro bosque injertaron un círculo vicioso que causó “un período de aproximadamente 30 años de sequía”. Poco a poco, empezando por los ricos y nobles con su personal, seguidos de cerca por los sacerdote con sus siervos, la ciudad fue abandonada. Al final se fueron incluso los pobres, pero no antes de haber ritualmente decapitados el dios de las lluvias, como demuestra el bajorrelieve del último altar construido. La ciudad del Tikal fue reabsorbida por la selva –sólo las fotos satelitales llevaron a su descubrimiento– y en la zona del Petén permaneció sólo una minoría Maya Mopán, los últimos entre los últimos.

 La sobrepoblación de la capital Ciudad de Guatemala –actualmente se habla de unos 7-8 millones– y de la región occidental del País, indujo el gobierno de turno a promover la repoblación de inmensa región del Petén. Los Q’eqchis’ –que representaban la clase social de los sirvientes, de los esclavos y de los pobres en Tikal y desde siempre campesinos– respondieron de forma masiva: he encontrado a muchas familias que llegaron aquí hace 25-30 años saliendo numerosas desde una misma aldea. En el Petén compraron a precios muy baratos lotes consistentes de tierra fértil. Tan solo en la parroquia de San Luis se encuentran 180 comunidades rurales, pueblitos y aldeas de 20-30 familias, además de centros más densamente poblados; todos han nacido a partir del fenómeno de la migración interna.

Esta es la base histórica de uno de los fenómenos graves que están ocurriendo en el Petén: la compraventa de terrenos. Los campesinos, atraídos por el dinero aceptan vender, a los nuevos ganaderos y latifundistas, sus terrenos a un precio de 20-30 y hasta 40 veces superior con respecto al que invirtieron en la compra, malgastan en poco tiempo este dinero y muy pronto se encuentran en la miseria. Es un gran dolor escuchar a los campesinos que quedan fieles a su tierra y su trabajo y que se encuentran siempre más rodeados por latifundistas, que les cierran el espacio o el acceso al agua para convencerlos a vender los lotes que cruzan las grandes extensiones de tierra destinadas al ganado y a los productos de exportación para la ciudad y el extranjero.

De cualquier forma la cultura maya ha quedado en el horizonte imaginario de los Q’eqchis’ y de los Mopanes, y también ha entrado en la cultura de los llamados «castellanos». Es una idea equivocada pensar que los mayas hayan desaparecido en la selva. El imperio maya del Tikal declinó y terminó mal –como terminaron los dominios de Babilonia y de Roma, de Grecia y de los Asirios, de París y de Londres como capitales de imperios– pero no los mayas y ni siquiera la cultura maya que vive en los distintos 22 grupos étnicos mayas y que se revela en su interés por el respeto y el «bien» de la Madre Tierra. Después de cada sesión había un sinnúmero de preguntas sobre cómo enfrentar, en la selva y en las aldeas, el problema de la basura, de la contaminación del agua, del aire y del suelo, sobre cómo eliminar los recipientes de plástico sin quemarlos para no contaminar la atmósfera y el aceite quemado sin derramarlo en el suelo y en los ríos. Un vistazo a las decisiones que se han tomado al terminar los seminarios, contestando a tres preguntas, revela estas preocupaciones.

Qué se propone. Proponemos que se forme un comité que desarrolle un Plan de acción articulado en una Visión de la Vida y en una Misión que hay que realizar; en los objetivos que hay que alcanzar y en las estrategias que hay que usar para detener la venta ulterior de tierras. Este comité tiene que convertirse en la expresión de una Asociación de las comunidades indígenas Mayas Q’eqchi» y Mopán.

Qué se pide. Pedimos que los cristianos se formen para el ministerio eclesial de la justicia social, involucrando las otras confesiones religiosas, los organismos estatales y las organizaciones que luchan por la defensa de la vida y de la naturaleza. Se tiene que hablar y sensibilizar la gente para estos temas, trabajar para lograr el consenso y luchar juntos para impedir la pérdida ulterior de tierras; podría ser escribiendo una carta abierta a todas las comunidades –mejor si la firma el obispo– exhortando a no vender las tierras y proponiendo iniciativas simples para limpiar las zancas y los caminos de la basuras, plantar árboles, promover la solidaridad entre todos y sensibilizar las comunidades sobre el problema de la contaminación del agua. La Parroquia debe convertirse en promotora de estas iniciativas y otras más.

Qué me comprometo a hacer. Me comprometo a proteger lo que tengo y la naturaleza y a invitar a los demás para que hagan lo mismo; a plantar y proteger los árboles; a buscar y obtener las leyes que prohíben cortar los árboles, que limitan y regulan la venta de tierras y a hacerlas conocer.

La participación y la determinación de estos grupos de líderes indígenas y campesinos ha sido la mejor confirmación de la intuición que nos ha impulsado a promover esta formación: los únicos que tienen el derecho y la fuerza de levantar constantemente su voz contra estas injusticias, por ser sus víctimas, son los campesinos, los pequeños agricultores y los mismos pueblos indígenas.

Una Iglesia pobre para los pobres y el Pacto de las Catacumbas

El 16 de noviembre de 1965, cuarenta padres participantes en el Concilio Vaticano II se encontraron en las Catacumbas de Domitila, en Roma, para una celebración eucarística. En esa ocasión redactaron y firmaron un documento titulado el “Pacto de las Catacumbas”, en el cual se comprometían a vivir un estilo de vida pobre y a relanzar una Iglesia “sierva y pobre”. Hoy el papa Francisco llama de nuevo a todos a la centralidad de una “Iglesia pobre y para los pobres”. Efectivamente, sólo una Iglesia pobre podrá caminar con los pobres, haciéndose voz de sus derechos negados. Cincuenta años después del Pacto de las Catacumbas, un numeroso grupo de religiosos y laicos se encontraron ayer, domingo 16, en Roma, para celebrar la memoria de aquel grande acontecimiento eclesial.

 Mientras el Concilio Vaticano II estabapor concluirse, el 16 de noviembre de 1965, cuarenta padres conciliares se dieron cita en las Catacumbas de Domitila, en Roma, para una celebración eucarística y dieron vida a un documento que marcó una etapa importante en la vida de la Iglesia.

En el texto, titulado “Pacto de las Catacumbas de Domitila”, los pastores se comprometían a vivir un estilo de vida pobre y a relanzar un Iglesia sierva de los pobres. El documento, con una poco común lucidez, tocaba los temas más candentes del momento y sigue siendo actual aunque falten enfoques más actuales como la ecología y la globalización de la guerra y del terrorismo.

Para conmemorar el 50º aniversario del hecho y del documento, convocados por los responsables de Justicia y Paz de los institutos religiosos, decenas de religiosos, religiosas y cristianos comprometidos se encontraron en las Catacumbas de Domitila para una celebración litúrgica de dos horas. En un clima de oración y de reflexión, el Pacto fue leído ante todos y luego retomado en pequeños grupos que, en diversas lengua, fue profundizado presentando algunas sugerencias concretas para ser realizadas en la comunidad religiosa los presentes.

Los organizadores manifestaron su satisfacción y reconocieron que la respuesta y la participación fue más numerosa de lo previsto.


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Cada vez hay más esclavos en el mundo

Con técnicas de detección y metodologías de elaboración mejoradas, el Índice Global de Esclavitud muestra que este mal lo sufren 35,8 millones de personas en el mundo, un 23% más que el año pasado. El informe, fruto del esfuerzo de la ONG australiana Walk Free Foundation (WFF), toma en cuenta fenómenos como el tráfico de seres humanos, los matrimonios forzados, las esclavitudes por deudas y la explotación sexual con fines comerciales.


Se trata de problemáticas difundidas en 167 países del mundo, aunque el 61% de los casos se concentran en cinco naciones: India con 14,29 millones de personas estimadas en condiciones de esclavitud en alguna de sus variadas formas, China (3,24 millones), Pakistán (2,06 millones), Uzbekistán (1,2 millones) y Rusia (1,05 millones).

El continente asiático domina el cuadro, en virtud de su demografía y de las dinámicas económicas y de desarrollo, con 23,5 millones de nuevos esclavos.

Es un dato significativo el de la densidad del fenómeno sobre la población. Usando este parámetro, en lo alto de la lista de países con mayor proporción de personas en esclavitud sobre el total  de sus habitantes, se encuentra Mauritania, con el 4%, seguida por Uzbekistán (3,97%), Haití (2,3%), Qatar (1,36%) e India (1,14%).

Andrew Forrest, presidente y fundador de WFF, señala que “estos datos muestran que la esclavitud moderna existe en todos los países”, que “no es cosa del pasado” y que “el primer paso hacia su erradicación es determinar su magnitud” para permitir que “todos juntos –gobiernos, empresas y sociedad civil– terminemos finalmente con la forma más dura de explotación” en el lapso de una generación.

El informe determina que los países más activos en la lucha contra el problema son Noruega, Holanda, el Reino Unido, los Estados Unidos, Suecia y Suiza. Sólo Australia, Brasil y Estados Unidos están empeñados en combatir la esclavitud a través del control de las licitaciones gubernamentales y de las actividades productivas.
[MISNA: CO/NBJ]

Festividad Jesucristo Rey del Universo. Domingo 23 de noviembre de 2014

Mateo 25,31-46

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda.

Entonces dirá el rey a los de su derecha: «Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme.» Entonces los justos le contestarán: «Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?» Y el rey les dirá: «Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis.»

Y entonces dirá a los de su izquierda: «Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de deber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis.» Entonces también éstos contestarán: «Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?» Y él replicará: «Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo.» Y éstos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.»

 

UN JUICIO EXTRAÑO

Las fuentes no admiten dudas. Jesús vive volcado hacia aquellos que ve necesitados de ayuda. Es incapaz de pasar de largo. Ningún sufrimiento le es ajeno. Se identifica con los más pequeños y desvalidos y hace por ellos todo lo que puede. Para él la compasión es lo primero. El único modo de parecernos a Dios: «Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo»

¿Cómo nos va a extrañar que, al hablar del Juicio final, Jesús presente la compasión como el criterio último y decisivo que juzgará nuestras vidas y nuestra identificación con él? ¿Cómo nos va a extrañar que se presente identificado con todos los pobres y desgraciados de la historia?

Según el relato de Mateo, comparecen ante el Hijo del Hombre, es decir, ante Jesús, el compasivo, «todas las naciones». No se hacen diferencias entre «pueblo elegido» y «pueblo pagano». Nada se dice de las diferentes religiones y cultos. Se habla de algo muy humano y que todos entienden: ¿Qué hemos hecho con todos los que han vivido sufriendo?

El evangelista no se detiene propiamente a describir los detalles de un juicio. Lo que destaca es un doble diálogo que arroja una luz inmensa sobre nuestro presente, y nos abre los ojos para ver que, en definitiva, hay dos maneras de reaccionar ante los que sufren: nos compadecemos y les ayudamos, o nos desentendemos y los abandonamos.

El que habla es un Juez que está identificado con todos los pobres y necesitados: «Cada vez que ayudasteis a uno de estos mis pequeños hermanos, lo hicisteis conmigo». Quienes se han acercado a ayudar a un necesitado, se han acercado a él. Por eso han de estar junto a él en el reino: «Venid, benditos de mi Padre».

Luego se dirige a quienes han vivido sin compasión: «Cada vez que no ayudasteis a uno de estos pequeños, lo dejasteis de hacer conmigo». Quienes se han apartado de los que sufren, se han apartado de Jesús. Es lógico que ahora les diga: «Apartaos de mí». Seguid vuestro camino…

Nuestra vida se está jugando ahora mismo. No hay que esperar ningún juicio. Ahora nos estamos acercando o alejando de los que sufren. Ahora nos estamos acercando o alejando de Cristo. Ahora estamos decidiendo nuestra vida.

José Antonio Pagola