Simposio: «África: Continente en camino»

Del 13 a 15 de marzo se está celebrando en Roma, un simposio organizado por el consejo general de los misioneros combonianos, en colaboración con las hermanas misioneras combonianas, para celebrar el 150 aniversario de la publicación del’ «Plan para la regeneración de África» de san Daniel Comboni . El título del simposio es «África: Continente en camino» . El objetivo de este encuentro es hablar sobre África, sus problemas, los retos que el gran continente tiene que afrontar, los resultados logrados, la diáspora de los africanos en Italia y en Europa y la contribución que África puede dar a este mundo convertido en una «aldea global».

Cadena de Oración Familia Comboniana

Este domingo es el día del  nacimiento de Daniel Comboni, y como bien sabéis, es el año de la Vida Consagrada, propuesto por el Papa Francisco.
Las misioneras combonianas, a nivel europeo, nos proponen un rato de oración por todos los consagrados y consagradas, en concreto, l@s misioner@s que ya son o están en camino.
Se trata de sentirnos en comunión con tant@s jóvenes de Italia, Portugal, Reino Unido, España, y otros lugares del Mundo que el domingo 15 de marzo, la usarán como nexo de unión y oración. 
Comboni decía: » la Omnipotencia de la Oración es nuestra fuerza». Pues hagamos fuerza uniéndonos en oración.
Que cada un@ elija el momento del día que mejor le venga, lo importante es sentirnos pequeña luz que, junto a tantos jóvenes en ese mismo día, quieren formar parte del gran fuego del Espíritu Comboniano.
¡Contamos con cada un@ de vosotr@s! 

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¡Peligro de contagio!

¿Te arriesgas…?

Este 2015 es para la Iglesia un año especial, ya que Papa Francisco ha querido dedicarlo a la Vida Consagrada. La vida consagrada es, efectivamente, una llamada constante a seguir a Cristo y a imitarlo, donde la iniciativa siempre es de Dios, haciéndonos ir adelante y ayudándonos a que sea Cristo el centro de nuestras vidas. Cuando permitimos que Cristo sea nuestro centro, entonces la vida se descentra y se abre a los demás.  Sabemos que la vida con Jesús se hace más plena y es más fácil el encontrarle sentido a cada cosa.

Silencio…

Esa fue la experiencia de Marta, María y Lázaro cuando acogieron a Jesús en su casa, como EL QUE TENIA QUE VENIR, dando lo mejor de ellos y dejando que su perfume impregnase toda la casa. A eso estamos llamados todos los cristianos y en especial la vida consagrada a que nuestro perfume se expanda por todo el mundo.

Evangelio: Jn 12, 1.8

Seis días antes de la Pascua, vino Jesús a Betania, donde estaba Lázaro, el que había estado muerto, y a quien había resucitado de los mImagen2uertos. Y le hicieron allí una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban sentados a la mesa con él. Entonces María tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos; y la casa se llenó del olor del perfume.

Uno de sus discípulos, Judas Iscariote hijo de Simón, el que le había de entrega, dijo: ¿Por qué no fue vendido este perfume por trescientos denarios, y dado a los pobres?

Pero dijo esto, no porque se cuidara de los pobres, sino porque era ladrón, y teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella.

Entonces Jesús dijo: Déjala; para el día de mi sepultura ha guardado esto. Porque a los pobres siempre los tendréis con vosotros, más a mí no siempre me tendréis.

 Silencio…. 

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Salmo de unción

Unge mi cabeza para que todos mis pensamientos

broten de la fuente  de tu ser

para que me llene de tu gracia y de tu paz.

Unge mis ojos para que pueda ver claramenteDSCF1584

tu Presencia y Providencia

Unge mis oídos para que pueda oír

el clamor de los pobres y el susurro de tu Palabra.

Unge mis labios para que pueda anunciar

la Buena Nueva allí donde me encuentre.

Unge mis manos para curar y afianzar

tantas vidas quebradas.

Para que pueda hacer el bien,

Y dar esperanza allí donde se necesite.

Unge mis pies para ir al encuentro de mis hermanos.

Unge mi corazón con el fuego de tu amor

Para que pueda ser signo de compasión y de misericordia,

ante la necesidad de mi prójimo.

Unge todo mi ser, para que sea templo de tu espíritu,

y con mi vida pueda testimoniarte.

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Comboni quería que sus misioneros fueran portadores de luz  para los pueblos de África, pero sabíamuy bien que para eso tenían que estar en comunión con el centro: Cristo.  Este Instituto se vuelve por ello como un pequeño Cenáculo de Apóstoles para África, un punto luminoso que envía hasta el centro de la Nigricia tantos rayos como solícitos y virtuosos Misioneros salen de su seno. Y estos rayos, que juntos resplandecen y calientan, necesariamente revelan la naturaleza del Centro del que proceden”. (Escrito de Comboni).

Comboni  conocía la realidad africana y era consciente de la necesidad de misioneros y misioneras santos y capaces, es por eso que insistía constantemente en ello: Usted siga haciendo como hasta ahora, y como es su deseo, porque yo conozco bien y profundamente su espíritu y su intención: formar elementos santos y capaces. Lo uno sin lo otro vale poco para el que sigue la carrera apostólica. El misionero y la misionera no pueden ir solos al paraíso. Solos irán a la perdición. El misionero y la misionera deben ir al cielo acompañado de las almas salvadas. Y ante todo, han de ser santos, o sea, completamente ajenos al pecado y a la ofensa a Dios; y humildes, eso no basta: necesitan tener caridad, que es la que los hace capaces”. (Escrito de Comboni).

De esa formación salieron las primeras Combonianas de las que Comboni se sentía verdaderamente orgulloso porque eran la imagen de las mujeres del evangelio:

“Si no tuviese un fárrago de ocupaciones, me gustaría darle una idea del apostolado de estas Hermanas, verdadera imagen de las antiguas mujeres del Evangelio. Con la misma facilidad con que enseñan en Europa el abecedario a la huérfana abandonada, afrontan en África Central viajes de meses y meses bajo 60° Réaumur; atraviesan desiertos en camello, y montan y dominan el caballo; duermen al raso bajo un árbol o en el rincón de un barcucho árabe; desafían al beduino armado; reprochan el vicio al hombre inmoral; consiguen que la amancebada haga penitencia; asisten al soldado en el hospital; reclaman justicia de los tribunales turcos o de los Bajaes en favor del infeliz y del oprimido; no temen a la hiena ni el rugido del león; y arrostran todas las fatigas, los viajes desastrosos, hasta la muerte, por ganar almas para la Iglesia y corresponder con sus fuerzas, con su milagrosa debilidad y con su vida a ese Corazón que ignemvenitmittere in terram”. (Escrito de Comboni).

 Reflexión personal…

 Padre nuestro…

Oración final

Virgen y Madre María,tú que, movida por el Espíritu,acogiste al Verbo de la vida en la profundidad de tu humilde fe,totalmente entregada al Imagen6Eterno,ayúdanos a decir nuestro «sí»ante la urgencia, más imperiosa que nunca,de hacer resonar la Buena Noticia de Jesús.

Consíguenos ahora un nuevo ardor de resucitados para llevar a todos el evangelio de la vida que vence a la muerte.Danos la santa audacia de buscar nuevos caminos ara que llegue a todos el don de la belleza que no se apaga.

Estrella de la nueva evangelización,ayúdanos a resplandecer en el testimonio de la comunión,del servicio, de la fe ardiente y generosa,de la justicia y el amor a los pobres,para que la alegría del Evangelio llegue hasta los confines de la tierra.

Amén.

Encuentro Misionero Fam. Comboniana en Limone (Italia)

DSC00762El encuentro se celebrará del 7 al 11 de abril en la casa comboniana de Limone sur garda ( Italia ), y el tema  escogido para este año es: «Ser una buena noticia en la Europa de hoy: Consolidar, profundizar e imaginar». Hay dos aspectos fundamentales para ser buena noticia: El primer aspecto es el de la espiritualidad ; el segundo es el de ser una alternativa al sistema. El simposio tiene como objetivo, por lo tanto, poner de manifiesto la importancia y los retos para ser ‘ buena noticia’ en Europa.

El simposio de tres días estará marcado por los tres verbos enunciados: Consolidar, profundizar e imaginar.

Consolidar las experiencias de trabajo en Europa . Profundizar las nuevas perspectivas, lo que es una buena noticia para el futuro  e Imaginar lo que proponer, para que la misión en Europa sea una expresión de alegría misionera.

Hna. Paciencia Melgar en Granada

 

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La revista Mundo Negro, de los Misioneros Combonianos  ha concedido el Premio a la Fraternidad 2014 a la Hna. Paciencia Melgar, misionera de la Inmaculada Concepción  que se contagió del Ébola en el Hospital de San José de Monrovia, la capital liberiana y que logró superar la enfermedad.

La hermana Paciencia ha sido galardonada por el trabajo de cuidado y atención a los enfermos del Hospital San José, gestionado por los  hermanos de San Juan de Dios, donde el ébola provocó la muerte de buena parte del personal sanitario, entre ellos, el hermano Miguel Pajares y la hermana Chantal, también misionera de la Inmaculada Concepción y que obligó a su cierre temporal.

Desde que llegó a España la hermana Paciencia ha desarrollado una intensa labor divulgativa sobre la incidencia del virus en África Occidental, así como del trabajo de los misioneros en crisis humanitarias como la que se ha producido a causa del virus.

La revista ‘Mundo Negro’ concede desde 1994 el Premio a la Fraternidad, que se otorga a personas que destaquen por la defensa de los derechos humanos, del medio ambiente, la promoción de la democracia, de la cultura o de los valores africanos, así como por el trabajo a favor de colectivos desfavorecidos.

Tras recibir el premio el pasado fin de semana, la hna. Paciencia estuvo  esta semana en Granada donde  compartió su testimonio  y nos habló de la  salud en África, más allá del Ébola. En su charla nos animó a todos los asistentes a seguir luchando contra las desigualdades e injusticias que son la causa de muchos de los males que azotan al continente africano.

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«Estoy preparada para volver. Cuando ves la necesidad de los demás, te olvidas de ti mismo».

Hna. Paciencia Melgar

Blog de Justicia y Paz de Misioneros Combonianos de la Provincia de Norte America

988445_272853989505269_2657838303771424015_n (1)Justicia, Paz e Integridad de Creación(JPIC)  habla de la realidad desalentadora a la que nos enfrentamos en este pobre, maltratado y herido mundo. La pobreza y el hambre, la violencia, la degradación del medio ambiente, el calentamiento global, las guerras por el agua, la actual violencia en nombre del petroleo, las batallas por la tierra y los alimentos, todo esto nos llama a cambiar.

La crisis es real, mas la primera y la última palabra es la esperanza: esperamos ya que hay cosas por las que vale la pena vivir, cosas que dan valor a la vida- el amor, la reconciliación, la compasión, la justicia, la paz, la solidaridad y la sanación-. En efecto, hemos creado un mundo que está en riesgo: si prestamos atención al mensaje de Jesús podemos volver a vivir de manera diferente: en vez de cultivar violencia, se debe cultivar la paz.

Que significa JPIC?

Es una espiritualidad que viene del Evangelio, expande la compasión de Dios rechazando las guerras y desorden económico y trabajando por la justicia social. JPIC es una forma de hacer misión comprendida como un compromiso con la justicia y la paz, y una metodología de trabajo en la promoción del desarrollo y en la realización de los proyectos asumidos. JPIC transforma la promoción de un mundo nuevo, la denuncia de la injusticia y la protesta contra el poder en una actividad evangélica donde la lucha es sin violencia.

La espiritualidad de JPIC

Puede ser resumida con las palabras de Pablo VI en la inauguración del comité que será luego la Comisión JPIC: “A nuestros ojos ustedes representan la realización del ultimo deseo del Concilio (GS 90). En otros tiempos –y también hoy- una vez construida la Iglesia o la torre de las campanas, se colocaba un gallo en la parte superior del techo como un símbolo de vigilancia en la fe y de toda vida cristiana. De la misma manera esta Comisión no tienen otra misión que “mantener los ojos de la Iglesia abiertos, su corazón sensible y sus manos prestas a la caridad que la Iglesia está llamada a cumplir en el mundo.” (Pablo VI)

Los Misioneros Combonianos, siguiendo el ejemplo de San Daniel Comboni, hemos hecho una opción por los más pobres y débiles de la tierra. Para cumplir con nuestro compromiso, tratamos de llamar por su nombre y analizar las causas profundas de las estructuras sistémicas de la opresión en los ámbitos económico, político, social, cultural y religioso, y buscamos construir la cultura de la no violencia y de la paz, y promover el respeto y la defensa de los Derechos Humanos y de la Creación, en consonancia con la Doctrina Social Católica. Por esta razón estamos comprometidos con JPIC.

Los Misioneros Combonianos trabajamos en estrecha colaboración con VIVAT International en la Naciones Unidas, con la Red África Fe y Justicia (AFNJ) en Washington, D.C., y con la Red África Europa Fe y Justicia(AEFNJ) en Bruselas. “En su actividad evangelizadora el misionero se compromete a una total liberación del hombre del pecado y del egoísmo, de la guerra y de la injusticia y de las estructuras de opresión”. (RV n.60)

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