Carta al Capítulo General de los Misioneros combonianos sobre la justicia, la paz (JPIC) y la reconciliación

Combonianos, peregrinos en busca de regeneración para el mundo

Carta abierta al Capítulo de los Misioneros Combonianos 2015

Para que todos tengan vida, y la tengan en abundancia” (Jn 10,10)

Como Misioneros Combonianos, somos enviados a defender la vida en una sociedad que atraviesa una crisis espiritual, ha perdido la esperanza, está vaciando la existencia de su significado más profundo, descarta muchas personas y compromete la existencia de las futuras generaciones.

El sueño de Dios es que todos vivan en la dignidad y la libertad de hijos e hijas, hermanos y hermanas, compartiendo los beneficios de su Reino. Es esta la misión a la que estamos llamados y que enardece el corazón, al hacer memoria de nuestra vocación, caminando siempre con la virtud propia del peregrino: ¡la alegría!

Una inspiración para la misión comboniana en defensa de la vida es el compromiso de San Daniel Comboni contra la esclavitud. La esclavitud moderna es síntoma de la crisis profunda de valores de nuestra sociedad y fruto amargo de un mundo injusto. Asume nombres distintos, en los distintos contextos en que se practica: esclavitud por deudas, servidumbre de la gleba, trabajo coactivo, explotación sexual, matrimonio forzado precoz, esclavitud por motivos rituales o religiosas. Tiene los rostros de niños explotados por la industria de los tapetes; braceros inmigrantes de los campos en el sur de Italia; jóvenes trabajadoras de las fábricas fronterizas de México; familias expulsada de su tierra por las multinacionales agrícolas.

Unidos a Dios escuchamos el grito del pobre, del excluido, del descartado, del esclavo (EG 187). Cuidamos de las fragilidades, poniendo en el centro de la acción transformadora “la dignidad de la persona humana y el bien común” (EG 210-218).

La esclavitud y los Misioneros Combonianos

Entre las distintas necesidades de compromiso contra las esclavitudes, la intuición y la práctica comboniana en el curso de la historia reciente del instituto han priorizado algunos caminos de liberación concretos y articulados.

Evangelizar el mundo a través de la defensa de los derechos humanos es uno de los ámbitos en los que, hoy, podemos promover la regeneración de los más pobres y abandonados. Tenemos una rica experiencia en las periferias urbanas y en los cinturones de miseria y varios combonianos se consagran desde hace tiempo en la reconciliación en los contextos de guerra; es significativo también nuestro papel en redes como AFJN, AEFJN o VIVAT Internacional.

La promoción del diálogo entre las culturas y las religiones es una práctica cotidiana de muchas comunidades combonianas, que se responsabilizan de las heridas abiertas por varios fundamentalismos y por el terrorismo, tratando de construir una cultura de la inclusión (EG 186, 225). Pensamos en el trabajo de muchos de nosotros en la animación misionera, por ejemplo, o el compromiso comboniano en la educación o en el arduo compromiso de la acogida de migrantes y en la lucha contra la trata de los seres humanos.

Caminar junto con los pueblos indígenas, o deportados, o con las minoría étnicas es otra opción que los combonianos han asumido desde hace tiempo, al lado de grupos humanos no sólo explotados, sino considerados poco relevantes para el modelo social y económico de hoy y por eso mismo excluidos y descartados (EG 53). Pensemos en los pueblos afroamericanos, en los nómadas de África oriental, o en los pigmeos del Congo.

La defensa de la Creación es hoy anuncio del Evangelio de la vida y lucha contra la esclavitud: la injusticia ambiental segrega cada vez más personas, la explotación ávida de los bienes comunes expulsa comunidades enteras de sus propias tierras, los cambios climáticos amenazan con gravísimas consecuencias sobre la vida de millones de marginados. Los combonianos están empeñados también en estos sectores que el Papa Francisco indica frecuentemente como decisivos para la Iglesia. Pensamos en el acompañamiento de las comunidades en conflicto con las industrias extractivas, en el intenso trabajo de algunos co-hermanos contra el calentamiento global, el acaparamiento de la tierra y la privatización del agua, así como el papel de los combonianos en la Red Eclesial Panamazónica.

Reafirmando prioridades y remodelando estructuras

A pesar de los límites y la fragilidad, los Misioneros Combonianos están actualizando, al menos en parte, la intuición de Comboni en defensa de la vida de los más pobres y contra la esclavitud. Las provocaciones de la Evangelii Gaudium, sin embargo nos desafían para que explicitemos mejor este nuestro carisma y a remodelar nuestras estructuras, de modo que no sean obstáculo sino incentivo a este estilo de vida misionero.

Nos parece indispensable que este Capítulo y la nueva Dirección General reafirmen explícitamente el empeño por la Justicia, la Paz, la Integridad de la Creación y la Reconciliación como urgencia para el mundo de hoy y como intrínseca a toda nuestra presencia misionera. Y esto con signos concretos y opciones precisas para que esta prioridad sea asumida y encarnada en las provincias y comunidades proponemos:

1. Reunir el Secretariado para la Evangelización, la Animación Misionera y el oficio de Justicia y Paz en un únicoSecretariado para la evangelización, compuesto por tres co-hermanos que disciernen y trabajan juntos.

Los provinciales reunidos en la intercapitular han afirmado que estos tres sectores trabajan a menudo aislados; ello puede conducir a una comprensión de la misión que separa evangelización, animación misionera y JPIC. Reunir las tres dimensiones ayuda a repensar la misión de modo más unificado. Mantener un único Secretariado de Evangelización con tres miembros refuerza su relación institucional con el Consejo General y dinamiza el discernimiento interno del Secretariado en el acompañamiento y estimulo de las iniciativas de base. En varias de nuestras provincias ya es así: los consejos provinciales han unido en un solo secretariado evangelización, comunicación social, animación misionera y JPIC, encontrando en este organismo un importante interlocutor para el acompañamiento de las prioridades provinciales.

2. Crear grupos de trabajo temáticos a nivel de Familia Comboniana (MCCJ, SMC, LMC y Seculares) que, como “Ministerios Interprovinciales”, faciliten el intercambio entre misioneros/as comprometidos en ámbitos específicos de la misión de hoy.

La organización en Provincias tiende a aislar los unos de los otros. Nuestro empeño misionero corre el riesgo de asumir una dimensión “provincial”, en toda la extensión de la palabra. Los desafíos de la evangelización y de la regeneración de las esclavitudes de hoy, por el contrario, siendo cada vez más complejas y globales nos invitan a afrontarlas en red y con una visión de conjunto e inclusiva.

Los ámbitos temáticos podrían ser los antes mencionados: defensa de los derechos humanos, diálogo interreligioso, defensa de la creación. La articulación entre misioneros/as que trabajan con las poblaciones indígenas podrá realizarse más fácilmente a nivel regional, dadas las especificidades de las distintas culturas.

  • El grupo sobre la defensa de los derechos humanos tendría la tarea de sistematizar la metodología comboniana que en diversas provincias crea y refuerza entidades y centros de defensa de los derechos. Podría profundizar el vínculo con instituciones y redes internacionales, especialmente AFJN, AEFJN y Vivat International, de las que hace tiempo formamos parte.
  • El grupo sobre el diálogo interreligioso podría concentrarse inicialmente en el diálogo entre islam y cristianismo, reuniendo los combonianos y combonianas más competentes e interesados en este tema en África y Europa y  ofreciendo reflexiones y propuestas d de trabajo pastoral y de articulaciones con las iglesias y las sociedades civiles de las provincias en las que estamos presentes.
  • El grupo de la defensa de la creación podría estimular la interacción entre combonianos y combonianas activos en los temas del acaparamiento de la tierra, del agua y de otros bienes comunes, lo mismo que del cambio climático. Favorecería la reflexión teológica a nivel regional y mundial. Reforzaría, particularmente, la participación de la Red Eclesial Panamazónica.

Cada grupo, compuesto por 5-6 miembros de la Familia Comboniana inseridos en las respectivas provincias que, sin embargo, se intercomunican sería el órgano especializado y operativo del Secretariado de Evangelización.

3. Descentralizar progresivamente el acompañamiento de las provincias a nivel continental. Es necesario reforzar el papel del provincial coordinador de la misión en cada continente y permitir que el Consejero General encargado de cada continente permanezca allá más tiempo, interactuando a distancia con el Consejo General, articulando y monitoreando más de cerca la ejecución de las prioridades misionera continentales, en diálogo con el Secretariado de la Misión y de las provincias, en un espíritu de eficaz colegialidad.

4. Incluir cada vez más las temáticas de Justicia, Paz, Integridad de la Creación y Reconciliación en la Formación de Base para que los jóvenes candidatos perciban cuánto estos temas son parte integrante e imprescindible de la misión comboniana. Insistir en estructuras formativas simples y lo más posible inseridas en la vida de las comunidades pobres. Facilitar el encuentro de los jóvenes en formación con las experiencias combonianas más significativas en esta línea, favoreciendo experiencias prolongadas o invitando los combonianos a compartir con más frecuencia testimonios, encuentros y reflexiones con los grupos en formación. Lo mismo vale en el ámbito de la Formación Permanente y, valorizando particularmente los medios de comunicación combonianos y las redes sociales, dar visibilidad y profundizar nuestra opción de “vivir el Evangelio de la fraternidad y de la justicia” (EG 179)

5. Avanzar en la definición de “medidas concretas en modo de acercar nuestras comunidades a la vida de la gente, en sintonía con la opción preferencial por los pobres” (AC 2009, 11.3).

La nueva Dirección General insista para que cada provincia promueva experiencias de inserción física en contextos de pobreza y marginación, como signo de la presencia (testimonio de vida) y camino concreto y específico de metodología misionera.

Inserción y estructuras sencillas sean principios claves en el discernimiento de las opciones estructurales de las provincias para los próximos años. Quizá la presencia comboniana en las periferias no será entre las más competentes y articuladas, pero el simple hecho de ser, “presencias simples en situaciones difíciles”, nos da autoridad y credibilidad en el proceso de regeneración de los excluidos.

6. Profundizar el papel de los laicos misioneros en nuestro Instituto: además de una colaboración competente en los campos específicos de trabajo, los laicos más cercanos a nosotros combonianos pueden compartir a varios niveles el carisma y la mística que nos anima, vinculándose así a nosotros en un nivel más profundo del exclusivamente profesional. Invertir en ellos y reforzar la comunión con los LMC ensancha nuestra comprensión del mundo y amplía nuestras redes de relación, garantizando continuidad a los procesos de evangelización y transformación de la realidad.

7. El Ecónomo General y los ecónomos de circunscripción verifiquen con cada vez mayor atención y con la asesoría de personas expertas, la ética de nuestras inversiones financieras, evitando bancos o fondos que invierten en armas u otro tipo de negocios que contradigan nuestros valores y nuestras posturas.

Auspiciamos que el Capítulo elabore un documento sintético, con declaraciones claras y vinculantes para el sexenio de la nueva Dirección General, más que un texto largo, articulado y que incluya todo.

Junto con el Apóstol Pablo, punto de referencia en la experiencia misionera de San Daniel Comboni, también nosotros hoy, impulsados por la caridad (2Cor 5,14), confirmamos nuestro empeño de ser embajadores de reconciliación entre los hombres y Dios, en nuestras comunidades apostólicas y entre los pueblos de la tierra (2Cor 5,20), siempre listos a dar razón de la esperanza que nos anima (1Pe 3,15), reconociendo los signos de la presencia del Reino de Dios en el mundo.

Matices para una guerra

José Javier Parladé, misionero comboniano en Sudán del Sur, analiza el conflicto en el país más joven de África.

«El gran problema de Sudán del Sur es que la mentalidad es totalmente una mentalidad de violencia y de guerra. Todo se quiere solucionar con la fuerza, y es normal. Yo llevo en el país 43 años y no he conocido la paz, salvo tres o cuatro años. Muchos de ellos decían ‘Hemos nacido en la guerra y vamos a morir en la guerra'». 

Encuentro LMC Zona Sur

?????????????

Este fin de semana nos reunimos en la casa de los MCCJ de Granada la Zona Sur de los LMC.

Ha sido un tiempo de encuentro, de compartir la vida, de oración y de celebración. Tuvimos la oportunidad de seguir trabajando en la Evangelii Gaudium y también avanzamos en nuestro proyecto de Animación Misionera de la Familia Comboniana de Granada. Un proyecto de formación y animación por parroquias, colegios e instituciones que estamos desarrollando junto con combonianos y combonianas.

?????????????

?????????????

Día de las Familias en Granada

El pasado día 10 de mayo celebramos en Granada un año más la fiesta de los Familiares Combonianos. En concreto, en Andalucía somos 30 misioneros/as entre Misioneras Combonianas, Misioneros Combonianos y Laicos Misioneros Combonianos, y un total de 75 personas entre adultos y niños nos juntamos a celebrarlo y a tenerlos a todos presentes.

El día comenzó con una dinámica preparada por las Postulantes Combonianas para romper un poquito el hielo e ir conociéndonos entre todos los asistentes. Juegos de grupo, cantos, mímica… algo para empezar con buen pié el día. Posteriormente, Gonzalo e Isabel (LMC) compartieron con todos su bonita experiencia de 7 años en la ciudad de Arequipa al sur del Perú y más concretamente en Villa Ecológica. Ellos centraron también su exposición en el cómo ellos han ido haciendo familia con los allí cercanos (Combonianos, vecinos, parroquianos…), ya que la familia biológica estaba lejos. El ratito se hizo corto, y nos quedamos con ganas de preguntarles muchas cosas, pero el día continuaba.

Sobre las 13:00 h comenzamos la eucaristía presidida por el provincial P. Ramón Eguiluz, en ella el Hno. Francisco Carrasco (perteneciente a la comunidad de Granada) renovó sus votos como hermano, ya que ahora parte hacia Colombia a continuar con sus estudios de Teología. Desde aquí le damos mucho ánimo para su nueva etapa y agradecerle todo el servicio prestado por Granada, y concretamente en la Parroquia de Ntra. Sra. de las Mercedes donde tanto lo quieren.

En el altar para el ofertorio, como frutos, tuvimos presentes a cada uno de los Misioneros/as andaluces, con sus nombres y apellidos… de uno en uno, teniendo presente el fruto que cada uno da en el lugar donde se encuentra.

Claro está, este bonito día no puede terminar sin compartir la mesa y después un jueguecito de bingos para terminar con alegría.

Fue un día muuuy familiar, con mucho compartido y mucho celebrado.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

En la boca del lobo

aguirre-obispo-bangassou-rep-centroafricanaAcababa de caer un chaparrón tropical, negro y con mucho aparato eléctrico. La selva está preñada de humedad. La gente está contenta porque ya pueden ir a sembrar los cacahuetes. Estoy recorriendo un largo trozo de pista en el este de Centroáfrica, donde en estos primeros meses de 2015 la LRA se ha regalado a placer con vejaciones, robos, secuestros y otras atrocidades.

Se habla mucho de los secuestros del Boko Haram en Nigeria, pero aquí llevamos viviendo 8 años de calvario y aún siguen más de 300 jóvenes, en régimen de esclavitud, desaparecidos en la selva, «missing» de sus más allegados, desesperación de sus padres y familiares. Hablo con ellos durante toda la visita que dura ya 12 días, itinerante por tierras mojadas y esperanzas rotas. Después de la Misa, me siento a pelar un mango y escucho sus penas. «Se lo llevaron hace 6 años» me dicen David y María, con 13 años». Su hijo!. Ahora dicen que, con 19, lo han entrevisto con un arma en las manos, joven zande con síndrome de Estocolmo, reconvertido a una causa perdida de antemano y capaz de partir el alma en pedazos, la suya y la de quien pille por delante.

En estos 12 días no he visto un solo soldado de Naciones Unidas congolés, los que están en esta zona. Dicen que están por aquí para proteger a la población. Su rancho, de más de mil millones de euros al año, pagado por O.N.U., viviendo a cuerpo de rey, es de lo más escandaloso que he visto en Africa en estos años. Un experto de la ONU vino desde Francia hace un mes para decir que éstos soldados están haciendo un «excelente» trabajo, que «merecerían más dinero para poder trabajar mejor».

Todos nos miramos de reojo y nos decimos que estamos viendo dos películas diferentes, o que como mínimo, este hombre o está ciego o es un mentiroso consumado. Mi pueblo se muere de hambre y de miedo y estos soldados de la ONU van a su aire, hacen cientos de kilómetros para ir a buscar agua embotellada y precintada. Pocos kilómetros más allá, están los soldados ugandeses. Tanto de lo mismo. Están mejor pagados que en su país. No tienen ningún interés que el «affaire LRA» termine. Me fui de un pueblo llamado Guinekoumba (a quién interesa ese pueblo perdido en la selva? Sólo a mi!) a medio dia. A 15 km me enteré de que esa misma tarde la LRA había atacado el pueblo, robado todo, secuestrado 3 jóvenes como porteadores, creando la desolación y la amargura en todas sus casas. Machacan sólo a los pobres. La gente me mandó mensajes diciéndome que «me habían pasado rozando, que se alegraban que yo ya me hubiera ido cuando atacaron». Yo los vi medio escondidos, en la lejanía, cuando me iba de Guinekoumba. Las hermanas me dirían luego que me paseé por los dientes del lobo.

Todavía ningún soldado ha pasado por alli para enterarse del ataque. Dicen que no han venido a Centroáfrica «para morir por este mísero pueblo», mientras que cobran salarios de órdago, viven a sus anchas y fecundan a cualquier chica que se presente, entre 15-17 años, son sus preferidas, por una lata de lentejas. Ya lo denuncié en otro artículo pero tuvo poco eco.

Ahora se habla mucho del tema porque se trata de soldados franceses. Pero también están implicados soldados de Guinea Ecuatorial y chadianos, pero ya os digo que he sido testigo de lo que hacen en Nzacko los ugandeses o los congoleños en Bangassou. Carne fresca desesperada, que te deja entrar y desahogarte a cambio de una lata de sardinas. Se habla mucho de un grupo de franceses en el campo de desplazados de Mpoko, el aeropuerto de Bangui, pero de otras nacionalidades están también de esta mierda hasta el cuello. Por cierto que las latas son «made in Alicante» y llegan a través de los Emiratos Arabes.

Negocios de millones de euros, que luego algunos usan para tirarse a los blancos más frágiles. Con ellos he hablado y me lo cuentan. No os escribo de oídas. Mientras, en Bangui, lleva varios días celebrándose el Forum de la reconciliación, 600 personas venidas de todo el país, para abrir vías de paz. Llevan discutiendo en sesiones maratonianas sobre el mucho mal que se ha hecho por Selekas y anti balakas, por haber hundido Centroáfrica en un pozo sin fondo y sobre las vías de salida del túnel para preparar unas elecciones a condición de que los muchos guerrilleros armados dejen el bandidaje y dejen el resto de la población en paz. ¡Ardua tarea!

¡Ojalá no que todo al final en papel mojado! Basta salir a 12 km de la capital, para darte cuenta de que estamos aún muy lejos de una convivencia pacífica, que las barreras siguen en pié abusando de quién las quiera pasar y que la inmensa mayoría del pueblo centroafricano, musulmanes, cristianos y animistas confundidos, están hartos de abusos y olor a podrido y quieren simplemente volver a sus campos y sembrar los cacahuetes, aprovechando esta manta de agua que está cayendo y que fecunda la tierra y les llena de esperanza, a condición de que, desde el borde de sus campos, ningún indeseable les explote la cabeza con una certera bala blindada de un kalasnikoff de origen extranjero.

Juan José Aguirre, Obispo de Bangassou