República Centroafricana: ONGs cristianas y musulmanas unidas para promover la paz

 centroafrica250516.jpgBajo el nombre de “Colaboración interconfesional para la consolidación de la paz en la República Centroafricana” se estableció un proyecto común promovido por los representantes de las religiones más importantes del país. Además recogemos declaraciones del nuncio Franco Coppola, quien explicó el rol de la Iglesia en la reconstrucción del país, no solo material sino de los vínculos humanos y espirituales: “Ahora hay que volver a descubrir lo que es ser hijos de la misma tierra, que no tienen ninguna razón para combatir y destruirse recíprocamente, sino para construir juntos una casa que habitar”. Finalmente compartimos el testimonio de un exsacerdote misionero -con más de 30 años viviendo en África-, que transmite su percepción de lo vivido en los últimos meses, entre el proceso de transición política, las primeras semanas del nuevo presidente y el impacto de la visita de Francisco, seis meses después.

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El Cuerpo de Cristo Ultrajado

Este domingo la Iglesia celebra la fiesta de Corpus Christi, aunque en algunas ciudades se ha mantenido el jueves, uno de esos que brillan más que el sol. Reconozco que me costó explicar a una persona que no comparte la fe -ni la cultura católica- esta tradición de sacar en procesión el pan consagrado. Y más difícil puede resultar cuando, para darle solemnidad y con sincera devoción, se va adornando con oros, platas, campanillas, monaguillos… hasta el punto de que la forma consagrada resulta difícil de encontrar. Pues a pesar de la secularización en muchas ciudades y pueblos, familias enteras visten sus mejores galas para ver el cortejo sacramental.

Hace ya 17 siglos Juan Crisóstomo escribió algo que desde que lo leí por primera vez cambió mi mirada sobre la eucaristía: “¿Deseas honrar el cuerpo de Cristo? No lo desprecies, pues, cuando lo contemples desnudo en los pobres, ni lo honres aquí, en el templo, con lienzos de seda, si al salir lo abandonas en su frío y desnudez.”

Hace unos días veíamos las fotos de una barcaza volcando y el cuerpo de Cristo hundiéndose en el Mediterráneo. Murieron siete. Hoy nos enteramos que las fuerzas de seguridad en Melilla han devuelto en caliente el Cuerpo de Cristo. Treinta migrantes fueron devueltos en una práctica que la Convención Europea de Derechos Humanos considera ilegal. Hace unos días llegaba una chica africana a un centro de religiosas pidiendo que le ayuden a salir de una red de trata. El cuerpo de Cristo violado y esclavizado. Quedan miles de mujeres en esa situación, muchas menores.

Ya seamos curas, ministros, estudiantes o personas en desempleo no podemos recibir el cuerpo de Cristo si no nos duelen las entrañas al saber que se está ahogando, que lo están expulsando y que lo están violando. Tampoco podemos ir a la procesión del Corpus si no hacemos lo que está en nuestra mano para reparar estos sacrilegios.

Javier Montes SJ

fuente: http://www.pastoralsj.org

Logremos que Europa consuma minerales que no financian conflictos

MinasHace un año, el 20-5-2015, el Parlamento Europeo votó a favor de una regulación europea con carácter obligatorio que garantice la lucha efectiva contra el comercio de minerales que provienen de zonas de conflicto y cuyos beneficios alimentan a grupos armados, abusos contra la población civil y violaciones de los Derechos Humanos.

Esta propuesta de regulación, que actualmente está en su fase final de negociación en la Unión Europea, afecta a cuatro minerales de gran importancia para las empresas y consumidores europeos: Oro, Tántalo, Tungsteno y Estaño.

El problema es que en esta fase final de la negociación, el Consejo Europeo, formado por los gobiernos de los países, ha propuesto que la regulación sea de carácter voluntario y afecte casi en exclusiva a las empresas europeas que importan estos minerales, dejando fuera a las empresas que comercializan los productos elaborados con estos minerales.

Se trata de estar seguros de que nuestros teléfonos móviles, ordenadores, joyas, bombillas, baterías de coches…no contienen minerales que han sido extraídos explotando a la población local o alimentando conflictos armados en Congo, Togo, Burkina Faso o República Centroafricana.

La experiencia nos demuestra que las regulaciones voluntarias no son efectivas para garantizar que las empresas cumplan con su responsabilidad en el ejercicio de su actividad de no financiar conflictos, ni propiciar abusos de los derechos humanos, sea directa o indirectamente. En realidad es sencillo: algo voluntario no es realmente una ley.

REDES, como miembro de la Plataforma Europea de #Minerales libres de conflicto, que agrupa a unas 80 ONG, está trabajando activamente para que en el diálogo final que dará lugar a la nueva Regulación Europea, se adopte la propuesta del Parlamento Europeo: una regulación obligatoria, que afecte a las empresas en toda la cadena de suministro, tanto importadoras de la materia prima, como comercializadoras de los productos elaborados.

La Plataforma Europea de #Minerales libres de conflicto de la que REDES es parte, propone la obligatoriedad de la aplicación de la Guía de Diligencia Debida de la OCDE para el suministro responsable de minerales provenientes de zonas de conflicto o de alto riesgo. Un sistema respaldado por los 34 países miembros de la OCDE, entre ellos España y al que se sumaron otros 19 países y el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

La Guía de Diligencia Debida, es un sistema bien conocido por las empresas europeas, aunque actualmente menos del 10% lo aplican efectivamente. Es un sistema flexible y factible, que se adapta en su aplicación a las características y capacidades de cada empresa, pudiendo aplicarse tanto por grandes multinacionales como por PYMES.

Si queremos lograr que Europa consuma minerales libres de conflicto, tenemos que pasar de las palabras a los hechos. No basta con decir: “la gestión responsable de toda la cadena de suministro de nuestras empresas es esencial para que nuestra política comercial responda a los Valores Europeos” (Nueva Estrategia UE para el Comercio).

Únete a REDES y a la Plataforma Europea de #Minerales libres de conflicto y firma nuestra petición en change.org y retuitea #conflictminerals #trilogo o #oecdminerals, si quieres estar seguro de que tu teléfono móvil o tu ordenador no contienen minerales que han producido sufrimiento y abuso de los DDHH. ¡Ahora es el momento!    

   

La santidad solo puede ser radical (más sobre Francisco en Lesbos)

Welcomerefugees Ya he escrito en otro lugar sobre el viaje del papa Francisco a Lesbos y su regreso a Roma, acompañado de tres familias de refugiados, acogidas en el Vaticano. He leído también cómo algunas personas, creyentes y comprometidas, andan incómodas con el gesto. Yo mismo sigo notando cierta incomodidad, en parte por cómo me interpela este hecho, en parte porque hay interpretaciones que me parecen distorsionadas e injustas. Una de ellas se puede ver en este artículo de Ruth Toledano, de quien tomo el título y varias de las frases entrecomilladas que cito a continuación. A ver si consigo aclararme en tres pasos y medio.

Lo que se ve. Me parece indudable que el viaje del Papa ha servido para visibilizar una realidad sufriente e injusta, para llevarla al centro del debate. Quizá sea excesivo decir que la ha llevado al centro de los corazones y de las decisiones, pero ahí está, visibilizando lo invisible y a los invisibles. Poniendo rostro, palabra y llanto. Ya sé yo (y lo sabe Francisco) “que las autoridades ‘adecentaron’ el recorrido que haría el Papa, llegando a encalar muros en los que había pintadas de apoyo a los refugiados y de denuncia de su indecente situación”. Ya sé yo que hay ambigüedad cuando se televisan estas cuestiones (“que no sepa tu mano derecha lo que hace tu mano izquierda…”). Pero me parece que lo que hemos visto ha sido nítido. Solo que no hay peor ciego que quien no quiere ver. Hemos podido ver palabras, gritos, plegarias, pancartas, silencios, lágrimas, anhelos, abrazos, dibujos. Lo que se ve es lo que se vive.

Lo que se hace. Si el Papa habla de la situación de los refugiados, dicen que es palabrería; si los visita, le acusan de ‘postureo’; si toma una medida concreta como acoger a doce refugiados, dicen que “no pasa de ser un gesto caritativo y no una solución justa”. Pero, ¿por qué se oponen caridad y justicia? Cuando alguien está perseguido, encerrado, estigmatizado o amenazado de expulsión, sentir una palabra cercana y un gesto cálido es algo muy importante. Lo hemos vuelto a ver este sábado en Lesbos. ¿Eso es caridad o justicia?  Dicen que lo ha hecho “para acallar las conciencias”. ¿Para acallarlas o para incomodarlas, movilizarlas, agitarlas? Dicen que las Iglesias no han hecho caso a la petición del Papa, ya hace meses, de abrir las puertas de sus parroquias y conventos. “No lo ha hecho ni uno”. Eso es sencillamente falso y solo se puede afirmar por ignorancia o por mala fe. Lo cierto es que, a pesar de las trabas de los Estados a la reubicación de refugiados, en estos meses las Iglesias han acogido ya a cientos de personas (sin llamar la atención ni tocar la trompeta, trabajando en red con otras entidades y movimientos ciudadanos, como veníamos haciendo desde hace años), practicando la hospitalidad.

Lo que se dice. “¿Por qué no se refirió explícitamente a los acuerdos de la vergüenza?”. La pregunta es razonable. Incluso puedo pensar que el Papa “podía y debía” haberlo hecho. No siempre es fácil medir las palabras. Pero de ahí a decir que “la caridad es complaciente con los culpables” y que, por ello, el Papa “acaba por ser cómplice”, me parece excesivo. El Papa  debía “lanzar un mensaje a los gobiernos” sin “permitirse la tibieza”. Pero, ¿de verdad se la permitió? ¿Acaso no recordamos las palabras vigorosas del Papa denunciando que “esta economía mata” y criticando “la globalización de la indiferencia” que genera tanta muerte y exclusión? ¿O  es que no sabemos leer entre líneas? ¿O tampoco sabemos leer lo que explícitamente dice la Declaración firmada en Lesbos el sábado en la que pide urgentemente desarrollar un programa internacional de asistencia, “para sostener el estado de derecho, para defender los derechos humanos fundamentales, para proteger las minorías, combatir la trata y el contrabando de personas, eliminar las rutas inseguras, como las que van a través del mar Egeo y de todo el Mediterráneo, y para impulsar procesos seguros de reasentamiento”? ¿O tampoco recordamos las manifestaciones, explícitas y contundentes, de la Iglesia católica contra el acuerdo entre la Unión Europea y Turquía, incluyendo recogida de firmas y declaraciones de obispos?

Dicho esto, vuelvo al título. La santidad solo puede ser radical. Radical porque va a la raíz. Radical, pues, en el sentido místico del término, que nos enraíza en la Raíz más honda (para los cristianos, Jesús de Nazaret, el Cristo). Radical, también, en el sentido político, que nos exige luchar por la justicia social, no ceder ante poderes injustos y generar alternativas radicales. Para ello, la santidad debe ser radical también en el sentido eclesial, para alimentar una comunidad creyente que sea verdadera alternativa al sistema dominante. (Si alguien quiere, puede seguir leyendo en este post y en este libro). Pero, aún más importante que leer, es vivir, ver, hacer y decir.

Welcomerefugees

Publicado por Daniel Izuzquiza en Cristianismo y Justicia