LIBERIA QUEDA LIBRE DE ÉBOLA

Liberia queda libre de ébola y la OMS da por terminado el fin del peor brote de la historia del Ébola.

Desde diciembre de 2013, la epidemia afectó a más de 28.000 personas y se llevó la vida de otras 11.315. El virus deja un reguero de lecciones aprendidas. Casi dos años después de que la OMS diera la voz de alarma, anuncia el fin del brote en Liberia (se declaró el 7 de noviembre del pasado año en Sierra Leona y el 29 de diciembre en Guinea Conakri). Esto significa que han transcurrido 42 días sin que se haya detectado ningún caso nuevo.»
Ahora llega lo que se llama la etapa post ébola: países con sistemas de salud totalmente colapsados, por no mencionar la parte económica y social, estigma de los supervivientes, secuelas medicas, psicologicas… queda mucho por hacer. Sobre todo, no bajar los brazos en la investigación y el desarrollo

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Talleres “Aprender a cuidar nuestra casa común”

APRENDER A CUIDAR NUESTRA CASA COMÚN CON LA ENCÍCLICA LAUDATO SI

TALLERES PARTICIPATIVOS

Francisco 800

Formulario de inscripción

Cuándo:
– Cuatro lunes seguidos, de 19.30 a 21.30 h.: 25 de enero, 1, 8 y 15 de febrero de 2016
– El lunes 22 de febrero habrá una sesión para los participantes que quieran prepararse para impartir estos mismos talleres.

Dónde: locales de la Vicaría IV de Madrid. Calle Arroyo del olivar, 100 – 28018 Madrid (junto a la parroquia de Ntra. Sra. de la Misericordia). Metro Portazgo, salida Calle Teniente Muñoz Díaz.

Nº de plazas: 45

Organiza: Cristianismo y Ecología (anima: José Eizaguirre).

Metodología: Talleres participativos con dinámicas de trabajo personal, en pequeño y gran grupo, proyecciones didácticas y momentos de interiorización.

Las plazas se reservarán por orden de inscripción.
Se recomienda venir con puntualidad a las cuatro sesiones.
Habrá un bote para contribuir conscientemente a los gastos de materiales y local.

Contenidos:

Lunes 2 de enero: ver
– Presentaciones y dinámica inicial.
– La belleza de nuestra casa común. Contemplación y alabanza.
– Todo está relacionado / Todo está conectado.

Lunes 1 de febrero: juzgar
– Lo que hay detrás de algunos objetos cotidianos de consumo. Repercusiones en las personas y en la naturaleza.
– Desenmascarando un sistema de producción y consumo injusto e insostenible.

Lunes 8: convertirse
– Nuestro bienestar se apoya en sufrimiento ajeno.
– Objeciones razonables y resistencias frecuentes ante la necesaria conversión.
– Claves de comportamiento para una conversión ecológica.

Lunes 15: actuar
– Algunas líneas de orientación y acción.
– Compromisos para una ecología integral.
– Final: oración por la Creación

Lunes 22: divulgar (sesión opcional)
– Materiales y recursos para animadores de estos talleres.

Mirando de frente a 2016: los retos africanos para el nuevo año

Ébola y elecciones en R. Centroafricana, los desafíos pendientes

Centro de tratamiento de Médicos Sin Fronteras contra el Ébola en Kailahum (Sierra Leona) / Fotografía Sylvain Cherkaoui-MSF

Dos retos que tenían posibilidades de conseguirse en 2015 han quedado finalmente sin resolver. Se trataba, por un lado, de poner fin a la epidemia del Ébola en África occidental y, por otro, de culminar las elecciones presidenciales en República Centroafricana, cuya primera vuelta se realizó el pasado 27 de diciembre.

 

En África occidental, donde ha habido 28.601 casos y el virus ha matado a 11.300 personas en Sierra Leona, Guinea y Liberia, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), hubo la esperanza de que pudiera acabarse con la epidemia a finales de 2015. Terminar con el virus no solo supone que no haya más enfermos ni casos, sino que no haya personas en cuarentena y que el país afectado supere un total de 42 días sin ningún nuevo caso.

A mediados de noviembre se celebraba el final del Ébola en Guinea, único país en el que entonces continuaba la enfermedad. Médicos Sin Fronteras comunicaba el 16 de noviembre que Nubia, una bebé de tan solo 21 días y último paciente en Guinea, se había recuperado en el centro de tratamiento de esta organización en Conakry, la capital del país.

Con esta buena nueva se esperaba el fin de la epidemia. Sin embargo, el 20 de noviembre la OMS confirmaba que un niño de diez años había dado positivo en un barrio de Monrovia, poniendo en alerta una vez más a Liberia. Este país ya había sido declarado libre de la enfermedad tras superar 42 días sin nuevos casos en dos ocasiones, la última de ellas el 3 de septiembre de 2015.

Más tarde, el padre y un hermano del chico infectado –que falleció– también daban positivo, pero eran dados de alta el 3 de diciembre. A pesar de que 165 personas siguen en cuarentena en Liberia tras este suceso, el país ha iniciado por tercera vez la cuenta atrás para ser declarado libre del virus.

Estos últimos acontecimientos hacen que permanezcamos pendientes de la evolución de la situación y esperamos que lo antes posible se pueda celebrar de manera definitiva el fin de la epidemia en África occidental.

Una fila de personas delante de la Asamblea Nacional Centroafricana / Fotografía: José Carlos Rodríguez Soto
Otro desafío que se quedó en la cuerda floja en 2015 es la elección de un nuevo presidente en República Centroafricana. Se trata de una convocatoria electoral controvertida puesto que, como ha demostrado el aplazamiento de estos comicios, el país tiene muchos asuntos pendientes que resolver. Los mecanismos necesarios para celebrar las elecciones presidenciales deben ponerse en marcha en todo el territorio nacional y se necesita desplegar a las Fuerzas de Seguridad para evitar la violencia en las urnas. Es necesario que los resultados sean aceptados por todas las partes, sean representativos y creíbles.

El país esperaba tener un nuevo presidente elegido en las urnas antes de terminar 2015. La fecha elegida para la celebración de los comicios fue el 18 de octubre con la intención de poner fin a la crisis que se inició en diciembre de 2012. Entonces, los líderes de la coalición de grupos armados denominada Seleka se levantaron contra el presidente François Bozizé porque consideraron que había incumplido un acuerdo firmado en 2007 en el que se acordó la liberación de los presos políticos y el pago a los rebeldes que se desarmaran. Su avance en el territorio del país, un golpe de Estado y la violencia entre musulmanes y cristianos mantienen al país en crisis desde entonces.

La cita electoral del 18 de octubre no tuvo lugar y se pospuso a finales de diciembre. En la primera vuelta, ninguno de los candidatos obtuvo la mayoría –el principal favorito, Anicet Ggeorges Dologuele, ex primer ministro, obtuvo casi el 24 por ciento de los votos, seguido por otro ex primer ministro, Faustin Archange Touadera, que consiguió el apoyo de cerca del 20 por ciento de los electores-. El balotaje tendrá lugar el 31 de enero.

El yihadismo se expande

Varios tanques en Mogadiscio, capital de Somalia / Fotografía: Archivo Mundo Negro

La lucha contra el yihadismo internacional es el tema estrella tras los atentados de París, y el continente no se queda descolgado en esta cuestión. Son tres los frentes yihadistas abiertos en África subsahariana. Por un lado, encontramos a Boko Haram sembrando el terror en Nigeria, Chad, Níger y Camerún. Por otro lado, al este del continente está el grupo somalí Al-Shabab, atentando en Somalia y Kenia. Y, por otro, Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) y otros grupos que circulan por Malí, Níger y, en los últimos meses, también en las fronteras con Burkina Faso.

El yihadismo se ha expandido en los últimos siete años en África. Fue en enero de 2008 cuando la empresa organizadora del conocido rally París-Dakar decidió la suspensión de este beneficioso evento ante las amenazas terroristas. Ya en 2007 hubo que suspender dos etapas por este motivo. A finales de diciembre de aquel año, cuatro turistas franceses habían sido asesinados en Mauritania.

En 2009, el grupo nigeriano Boko Haram intensificaba sus atentados y en 2014 y 2015 aumentaba la intensidad y gravedad de los ataques golpeando también en territorios fronterizos de los países vecinos al norte de Nigeria: Níger, Chad y Camerún. Debe tenerse en cuenta también la enésima revuelta tuareg en Malí en 2012, que fue aprovechada por los grupos yihadistas para imponerse en esta zona del Sahel.

También Somalia –donde surgió Al-Shabab por el conflicto que parte el país– es territorio de especial importancia en esta cuestión, debido a que desde él se dominan las principales rutas marítimas hacia el Índico y el mar Rojo.

Con el atentado del Estado Islámico en París como punto de inflexión en la lucha contra el terrorismo internacional, el yihadismo en África será un foco de interés este año a pesar de que los 149 estudiantes que murieron en el ataque de Al-Shabab en la universidad de Garissa (Kenia) en abril de 2015, las miles de personas asesinadas por Boko Haram, los más de 2 millones de desplazados internos en Nigeria y los casi 180.000 refugiados en Níger, Camerún y Chad a causa de sus ataques sean tratados por los medios occidentales como “víctimas de segunda”.

 Burundi, la crisis olvidada 

Un diputado participa en la apertura de las sesiones de la Asamblea Nacional, el pasado 27 de julio / Fotografía: Getty Images

Este año, junto a República Centroafricana, es importante tener presentes los eventos que se sucedan en Burundi, un país que desde abril de 2015 vive con tensiones constantes y al que, sin embargo –al igual que a República Centroáfrica–, no se le ha dedicado espacio suficiente en los medios de comunicación.

Así, parece que en Burundi no ocurriera nada tras lo vivido el 25 de abril de 2015, cuando el presidente Pierre Nkurunziza decidiera optar a un tercer mandato a pesar de que en la Constitución del país se limita a dos el número de legislaturas en el poder.

La oposición burundesa dio por inconstitucional la decisión de Nkurunziza pero el presidente de Burundi no lo vio así. Según él, su primer mandato no fue elegido en las urnas, en agosto de 2005, sino por las dos cámaras del Parlamento, tras la guerra civil y la crisis política que vivió este país entre 1993 y 2005. Por lo tanto, según esa visión, tendría derecho a un tercer mandato.

A pesar de las manifestaciones en contra de la posibilidad de otro mandato más para Nkurunziza, el Tribunal Constitucional del país aceptó la decisión del presidente. Tras la dimisión del vicepresidente, que se había manifestado en contra de esa opción, y un intento de golpe de Estado fallido, las elecciones que se iba a celebrar en junio de 2015 se aplazaron a julio después de meses de protestas. Nkurunziza ganó los comicios con el 70 por ciento de los votos, manteniendo la presidencia.

Toda esta crisis política ocasionó, además de varios muertos en diversas manifestaciones, 100.000 desplazados a los países vecinos en las primeras semanas de disturbios.

El flujo de refugiados, desde abril de 2015, ha ido aumentando cada mes. En la actualidad, 234.262 personas han huido de Burundi según los últimos datos recogidos por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Tanzania es el país que más refugiados burundeses acoge (113.124 personas). Le siguen Ruanda (72.004), República Democrática de Congo (18.382) y Uganda, (16.266), según datos de ACNUR.

La situación en el país se mantiene tensa por lo que habrá que estar al tanto de los acontecimientos en Burundi en los próximos meses.

La obsesión: el tercer mandato

Un ciudadano ruandés muestra su apoyo al presidente Paul Kagame / Fotografía: Archivo Mundo Negro

Pierre Nkurunziza no es el único presidente que ha querido optar a un tercer mandato en el continente africano. En los últimos tiempos también lo desean Denis Sassou-Ngueso, presidente de Congo desde 1997, Paul Kagamé, presidente de Ruanda desde 2000, y Joseph Kabila, presidente de República Democrática de Congo desde 2001.

El pasado 25 de octubre Sassou-Ngueso organizó un referéndum para poder modificar la Constitución, eliminar el límite de mandatos y poder ser candidato una vez más a las elecciones que Congo celebra en 2016. Con una jornada tranquila y sin mucho entusiasmo en las urnas, los resultados oficiales decretaron, con un 72 por ciento de participación, que casi el 93 por ciento de los votantes había dicho “sí” a modificar la Carta Magna para que el presidente pueda seguir siéndolo.

Paul Kagamé también quiere reformar la Constitución con el mismo fin. El pasado 17 de noviembre el Senado ruandés adoptaba por unanimidad un proyecto de reforma constitucional. Esta decisión abría la vía a un referéndum para eliminar la limitación de mandatos de la presidencia, que se esperaba celebrar en 2016. Finalmente, la consulta se organizó para el pasado 17 y 18 de diciembre. La modificación, que se espera sea aprobada mayoritariamente por la población, permitirá a Kagamé perpetuarse al frente del país.

Joseph Kabila, presidente de República Democrática de Congo es otro de los líderes que intenta prorrogar su poder en contra de la ley fundamental de su país. Su mandato debe concluir en noviembre de 2016, por lo que la cita con las urnas debería tener lugar antes de esta fecha.

En enero de 2015 la Asamblea Nacional aprobó una enmienda en la ley electoral congoleña que vinculaba la celebración de las presidenciales a la elaboración de un censo electoral. Este proceso podría retrasar los comicios incluso varios años, por lo que Kabila seguiría en el sillón presidencial que ocupa desde 2001, tras la muerte de su padre.

Tras la presión política y popular, el Senado acordó retirar dicha enmienda para aclarar que las presidenciales no estaría vinculada a la finalización del censo. Pero otro asunto está relacionado con el atraso de las elecciones: la reciente descentralización que ha dado lugar a que el país tenga nuevas provincias, pasando de 11 a 26 circunscripciones.

Así, en septiembre, el Tribunal Constitucional anunciaba que las elecciones legislativas y presidenciales previstas para 2016 se retrasarán para poder celebrar los comicios en las nuevas provincias. Esta decisión de Constitucional permite al Ejecutivo de Kabila prolongar su mandato y deja en vilo el futuro del país. Porque, al final, ¿cuándo se celebrarán elecciones en República Democrática de Congo?

 

Año electoral 

Ciudadanos tanzanos con el cartel electoral de uno de los candidatos en las últimas presidenciales / Fotografía: Sebastián Ruiz – Mundo Negro

Y, por último, si ya el año 2015 fue electoral en África subsahariana con la celebración de elecciones presidenciales en Zambia, Nigeria, Togo, Guinea, Costa de Marfil, Tanzania y Burkina Faso, el año 2016 se presenta aún más cargado. En más de una docena de países se prevé la celebración de elecciones presidenciales: República Centroafricana, Comoras, Níger, Benín, Uganda, Chad, Yibuti, Congo, Santo Tomé y Príncipe, Angola –donde el presidente es elegido de manera indirecta por los miembros de la Asamblea Nacional cada cinco años, y José Eduardo dos Santos es presidente desde 1979–, Zambia, Gabón, Cabo Verde, Gambia, Guinea Ecuatorial, República Democrática de Congo, Seychelles y Ghana.

Por María Rodríguez. Mundo Negro Digital

Cristianismo y Justicia lanza un llamamiento a una “revolución del afecto y la ternura”

149291_325760350881299_5500551493550277807_nLos retos ecológicos, la creciente desigualdad, el drama de los migrantes y refugiados, o la igualdad entre hombres y mujeres son algunas de las realidades que necesitan de forma urgente nuestra atención. El centro de estudios Cristianisme i Justícia las describe en su reflexión de fin de año, pero lo hace con un llamamiento al afecto y la ternura como vía de transformación de la realidady de nosotros mismos.

«No podemos con más desconfianza, más miedo y más indiferencia«, asegura el texto. Y es por esta razón que «en un mundo hostil a la vida y a la humanidad, que nos endurece el corazón y nos desintegra, reivindicamos la revolución del afecto y la ternura como punto de partida, como lentes con las que mirar el mundo y las personas». Según el centro, los costes de abandonar esta dimensión los pagan nuestra salud, la naturaleza, las relaciones familiares y de vecindad, y las personas más vulnerables.

«La revolución ecológica empieza por nosotros»

Cristianisme i Justícia alerta nuevamente de las consecuencias del agotamiento de la Tierra: «hay lugares en los que el cambio climático y la acción irresponsable del ser humano sobre la tierra, matan». Ante esto, pide una conversión a la sobriedad y una cultura compartida de respeto a todo lo que nos rodea. En definitiva, una nueva forma de vivir, de consumir y de concebir el mundo y las relaciones «no solo permitirá que viviendo nosotros con menos, otros puedan vivir, sino que se revelará como factor de liberación para nosotros mismos».

«No podemos seguir viviendo así»

La creciente e «insoportable» desigualdad es uno de los puntos que recoge el texto con más preocupación, y que se manifiesta en la cronificación de la pobreza y la precarización del trabajo. «Ahora sabemos que no podemos seguir viviendo así si queremos que otros puedan vivir mejor» asegura la declaración, «pero tampoco podemos seguir viviendo así porque este modelo no nos hace más felices, más solidarios ni más humanos».

De la hostilidad y el rechazo a la hospitalidad y la acogida

Ante el desplazamiento forzado de personas, Cristianisme i Justícia denuncia la actuación criminal por parte de algunos estados que «en vez de abordar las causas y buscar la protección de todas estas personas, han corrido a proteger sus fronteras para dificultarles el paso». Frente a esto el centro pide un trabajo de abajo a arriba que vaya generando una cultura de la hospitalidad, para combatir los discursos xenófobos y los muros que se levantan entre las personas. «Estamos obligados a ello, por una ley de humanidad escrita en nuestros corazones y que va más allá de cualquier ordenamiento jurídico».

La revolución de los cuidados

No puede haber una verdadera justicia social si por el camino dejamos de cuidar a las personas que nos rodean o si los cuidados recaen exclusivamente en las mujeres. Por este motivo, el texto señala la necesidad de socializar el cuidado, buscando también la igualdad entre mujeres y hombres, porque, aunque cuidado, afecto y ternura son valores atávicamente atribuidos a las mujeres, el mundo no se puede permitir que el 50% de la humanidad delegue estos valores en las mujeres, ni los hombres no se pueden permitir renunciar a los beneficios que, para su vida puede suponer cuidar a los demás.

La misericordia

Finalmente, el texto acaba recordando que el papa Francisco ha impulsado la celebración del Año de la Misericordia porque quiere que la Iglesia mire el mundo desde esta perspectiva. Es necesaria, según los autores del texto «para dejar de mirar a todos los marginados de nuestra sociedad como culpables» y «pide al ser humano una acogida sin condiciones».

transformemos el mundo desde el afecto y la ternura

 

Clima

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 La llamada Cumbre del Clima que se ha celebrando en París no es como las anteriores. Hasta ahora, los chicos revoltosos de Greenpeace, los Verdes o los movimientos de extrema izquierda que querían caldear el ambiente a costa del enfriamiento del Planeta, eran los que lanzaban llamadas de atención sobre las emisiones nocivas por su repercusión en el hábitat de nuestro planeta Tierra.

Pero eso ya no es así. Ahora, la opinión mayoritaria de los expertos así como la realidad del daño a la Tierra que se está produciendo en forma de evidencias, son una llamada de atención muy seria para revertir la situación o abocarnos a una realidad que ya es inquietante a no mucho tardar en forma de efectos devastadores de los que ahora tan solo conocemos la avanzadilla: cambios climáticos exagerados  que causan pandemias, o cada vez más ciudades como Pekín con una polución que sobrecoge.

Estamos en el clímax del clima, y no solo porque llegamos en esta Cumbre a punto culminante o de máxima tensión, sino porque desde el ángulo opuesto, clímax también significa en el diccionario la etapa final de una sucesión ecológica en la que se llega al estadio biológico óptimo y estable de una comunidad vegetal: y este clímax sería el objetivo añorado por todas las personas que aman la vida y quieren un Planeta con un ecosistema saludable. Son muchas cumbre climáticas fallidas, con promesas incumplidas contra una humanidad atónita que ve cómo el problema no es solo para el Tercer Mundo, víctima y ahora ya como verdugo, por la magnitud de industrias contaminantes que se han levantado allí en los últimos tiempos.

Esta vez, 200 países que han dado su visto bueno al primer acuerdo mundial contra el calentamiento global frente a los 37 que firmaron en Kyoto. Pero no es suficiente lo acordado, a pesar de la alegría del Papa Francisco por los avances. Son muchos lustros de fracasos e incumplimientos desde la publicación del decisivo Informe Brundtland, cuando introdujo en 1987 la noción de “desarrollo sostenible” que habría de popularizarse tanto. Resumo mi decepción en algunos puntos que dejan en manos de los de siempre nuestro futuro a pesar de la toma de conciencia colectiva de los peligros del cambio climático:

1. El reconocimiento de que el cambio climático es una cuestión de “derechos humanos” se ha quedado fuera del texto legal relegado al preámbulo, lo que hace que pierda fuerza declarativa.

2. Este gran acuerdo entrará en vigor en 2020 y cada Estado tiene hasta mayo de 2017 para ratificarlo. Pero tampoco será efectivo si no lo firman al menos 55 países, y que entre ellos sumen el 55% de las emisiones globales.

3. No se ha logrado que la temperatura del planeta no sobrepase los 1,5 grados de aumento a final de siglo, fijándose en 2 grados.

4. Los compromisos de reducción de emisiones de efecto invernadero son voluntarios, y no obligatorios. No habrá sanciones si se incumplen los compromisos firmados por los asistentes.

5. Tampoco se fijan metas concretas en el medio plazo, fiándolo todo a un voluntarismo impropio de la gravedad del efecto invernadero.

6. Se comprometen los países desarrollados a movilizar 100.000 millones de dólares anuales a partir de 2020 para que los países más pobres puedan adaptarse a las consecuencias del cambio climático, una cantidad revisable al alza.

Está muy bien, pero al final se ha quedado fuera del articulado y encima es algo que se puede cambiar -a peor- en futuras cumbres. Igual que se han quedado fuera del acuerdo las emisiones derivadas del transporte aéreo y marítimo (un 10% del total).

Y por último, pero no menos preocupante, se propone como solución es la construcción de cientos de centrales nucleares porque producen poco CO2, pero conllevan otros peligros no menos letales como los residuos radioactivos. Y nadie con poder parece tomarse en serio la posibilidad de un desarrollo no ligado exclusivamente al crecimiento sino adecuado a la Huella Ecológica sostenible para no esquilmar el Planeta. Como afirma Ignacio Ramonet, cambiar de modelo energético sin modificar el modelo económico significa correr el riesgo de que sólo se desplacen los problemas ecológicos.

No es suficiente lo acordado en París, pero es verdad que se puede hacer algo más que violentarse o resignarse. Cabe asumir nuestra propia responsabilidad ecológica, ser cada uno solución del problema, individualmente, como una gota en el océano pero todos a la vez. En cada uno de nosotros está parte de la solución y del problema; en nuestro derroche, en la falta de reciclaje, en tanto consumismo superfluo. Que los cristianos somos los primeros muchas veces en liderar las malas prácticas

Publicado por GABRIEL Mª OTALORA el 16/12/15 en ECLESALIA .-