Campaña por la Hospitalidad

campaa%20solidaridadLa campaña es una iniciativa abierta en la cual participan obras de la Compañía de Jesús, asociaciones, redes y ciudadanos y ciudadanas a título personal. Puede sumarse toda persona y organización que comparta sus mensajes y visión social.

A través de este blog y de las redes sociales vamos a compartir materiales y experiencias de hospitalidad desde lo local hacia lo global y viceversa.

La campaña quiere:

  • INFORMAR y FORMAR sobre la realidad de las personas migrantes, refugiadas y desplazadas, sus derechos y el respeto a la diversidad cultural.
  • SENSIBILIZAR generando empatía y compromiso en favor de estas personas.
  • Invitar a ACTUAR y MOVILIZARSE en lo local en ocasión de algunas fechas clave (hitos) para manifestar solidaridad, practicar la hospitalidad e influenciar a la opinión pública.
  • PEDIR mejoras y el cumplimiento de las políticas públicas que garantizan los derechos de las personas migrantes, refugiadas o desplazadas.

Más información en campañaporlahospitalidad.com

Manos Unidas lanza su campaña ‘Plántale cara al hambre: siembra’

Plántale cara al hambre:Siembra- #ManosUnidasSiembra

Manos Unidas lanza su nueva Campaña Anual «Plántale cara al hambre: siembra» (#ManosUnidasSiembra) y celebra varios eventos en torno al próximo domingo 14 de febrero, cuando se celebra en toda España la Jornada Nacional de Manos Unidas. En esta ocasión 30 misioneros y expertos de todo el mundo contarán en España sus experiencias en torno a cómo plantar cara al problema del hambre en nuestro mundo.

Esta nueva campaña marca el inicio de un Trienio de lucha contra el hambre (2016-2018) en los que Manos Unidas, la ONG de Desarrollo de la Iglesia Católica en España, trabajará para dar respuesta a las causas y problemas que provocan el hambre en el mundo desde una triple perspectiva: el mal uso de los recursos alimentarios y energéticos; un sistema económico internacional que prima el beneficio y excluye a los débiles y unos estilos de vida y consumo que aumentan la vulnerabilidad y la exclusión.

Para Manos Unidas, solucionar el problema del hambre pasa por acompañar a los más pobres y reforzar el derecho a la alimentación de los pequeños productores, contribuir al cambio hacia unos sistemas alimentarios más justos y educar para una vida solidaria y sostenible.

 

 UNA SEMANA ESPECIAL CON VARIAS CITAS IMPORTANTES

MIÉRCOLES 10 DE FEBRERO a las 11 h.: Victoria Braquehais, misionera en República Democrática del Congo y responsable de proyectos de desarrollo en Kanzenze (Katanga/Lualaba) y Carlos Arriola, doctor experto en desnutrición infantil y presidente de la organización ASSAJO, socio local de Manos Unidas en Guatemala, el país de América Latina con índices más altos de desnutrición crónica infantil, acompañados por Soledad Suárez, Presidenta de Manos Unidas, ofrecerán una RUEDA DE PRENSA DE LANZAMIENTO NACIONAL de la Campaña de Manos Unidas, que tendrá lugar en los Servicios Centrales de Manos Unidas (Barquillo 38, 3ª , Madrid).

JUEVES 11 DE FREBRERO a las 19 h.: En el Auditorio de la Mutua Madrileña (Pº de la Castellana 33, 28046 Madrid) tendrá lugar el Acto Institucional de Lanzamiento de la Campaña, en el que los dos invitados contarán sus experiencias a los socios, donantes, voluntarios y colaboradores de la organización y quien quiera asistir. Acto presentado porJuanma Castaño, periodista de Cuatro y COPE y con la actuación musical de la Agrupación Coral Iter.

VIERNES 12 DE FEBRERO: como gesto de apoyo a los 793 millones de personas que sufren el hambre, cada día, en el mundo, Manos Unidas celebra el Día del Ayuno Voluntario con eventos en toda España y propone donar el importe de nuestra comida de ese día a los proyectos de desarrollo que realiza Manos Unidas en todo el mundo.

Exclusión social y exclusión financiera, un mal endémico de nuestra sociedad

DIACO-BO-15 En ciencias sociales se entiende la exclusión social como una situación de desventaja que dificulta la integración de una persona o colectivo en algunos sistemas de funcionamiento social. Varios sindicatos y entidades sociales alertan de que una de las vertientes, y causa, de esta lacra es la exclusión financiera, que también preocupa severamente a las entidades de finanzas éticas. En este sentido, incluso el propio Banco Mundial explica que, en las últimas décadas, además de ONG u otras instituciones de desarrollo comunitario, “las cooperativas han ofrecido servicios financieros que han supuesto nuevas oportunidades a personas excluidas de este sistema”.

Los datos más impactantes se ven a nivel mundial. Según el Banco Mundial, hay 2.000 millones de personas, es decir el 38% de los adultos de todo el mundo, que no utilizan servicios financieros formales. Alerta de que ello se debe a menudo “a las distancias de viaje y a los requisitos, complejos, que hay que cumplir para poder abrir una cuenta”. En una publicación, la entidad argumenta que “a pesar de que las personas pobres puedan tener más problemas para acceder a servicios financieros, su necesidad de obtenerlos podría ser superior a la de personas con más recursos”, ya que el acceso a la financiación podría “empoderar a las mujeres, y aumentar el consumo, las inversiones productivas, los ingresos y la productividad”.

El Banco Mundial deja caer un dato definitivo. El 20% de los adultos más ricos en países en desarrollo tiene el doble de probabilidades que el 20% más pobre de tener acceso a una cuenta corriente. La exclusión social se da con datos más flagrantes a nivel mundial, y en especial en los países del Sur, pero también existe aunque de forma más moderada, en los países del llamado primer mundo.

Exclusión financiera en los países desarrollados

El catedrático de economía Joan Ramon Sanchis explica que con la reestructuración bancaria se han cerrado cerca de 10.000 oficinas, lo que ha propiciado el despido de unas 42.000 personas, “con el objetivo de eficiencia y productividad”. Se queja de que no se ha producido una verdadera reforma bancaria, sino que se han eliminado la mayoría de entidades del antiguo sistema de cajas en beneficio del tamaño y volumen de negocio de los bancos, que se han visto beneficiados. Esto provoca que se primen criterios de productividad, ante la función social, y “ha dejado una parte de la población, generalmente la más vulnerable, sin acceso a servicios financieros”. Así lo corrobora un estudio de la Fundación de las Cajas de Ahorros: desde 2012 se han cerrado un 23% de las sucursales bancarias.

Sanchis concluye que “esta vocación de servicio común e inversión en proyectos sociales ahora se encuentra en las entidades de finanzas éticas y cooperativas”.

El resultado de ello son 2,6 millones de personas en exclusión financiera en el Estado español y 12,1 millones de sub-atendidos, según un estudio elaborado por Mastercard, frente a un total de 93 millones de personas en esta situación en toda Europa Occidental. La exclusión financiera se da en varias facetas, una de las más relevantes es por motivos económicos, ya que un 40% de este grupo social no ha recibido ningún tipo de remuneración o ayuda en los últimos tres meses, y la mayoría de personas en exclusión financiera son mujeres (un 55%).

Por otra parte, se da la exclusión geográfica. Desde el estallido de la crisis hasta 2012, habían aumentado en 81.282 las personas que vivían en municipios donde no existía ninguna oficina bancaria, 16.000 de ellas en la provincia de Barcelona. Según un estudio de la Universidad de Salamanca, un 40% de los municipios del Estado español no cuenta con ninguna oficina bancaria, lo que contrasta con el escenario previo a la crisis. Entonces, España era el país con más sucursales por habitante y con una bancarización más alta, del 97’7%.

La exclusión financiera genera preocupación en las entidades de finanzas éticas, que se centran en combatirla a través de sus líneas de inversión, pero también a través de actividades educativas y de sensibilización en todas sus facetas. Tanto las mejoras tecnológicas de los últimos años en el acceso a servicios financieros, como las microfinanzas o las finanzas éticas y cooperativas de ámbito más local, contribuyen de una forma importante a la lucha contra la exclusión social y financiera, tanto en nuestro país como en países en vías de desarrollo. Sin embargo, todavía queda mucho trabajo por hacer, y también habría que preguntarse si todos los tipos de servicios financieros y bancarios generan inclusión social o no.

Publicado en Cristianisme i Justícia

 

JORNADA INFANCIA MISIONERA 2016

cartelLa imagen del grano de mostaza propuesta por Jesucristo al referirse a la Iglesia bien puede aplicarse a Infancia Misionera. Nació como una iniciativa humilde, integrada por un grupo de niños a quienes se pedía sencillamente una avemaría al día y una pequeña limosna al mes. Después de muchos años, ha crecido y se ha desarrollado hasta el punto de cobijar bajo sus ramas a millones de niños, procedentes de más de 130 países. Su finalidad es ofrecerles a ellos, los predilectos del Señor, algunos recursos para crecer y madurar como personas y como cristianos, a través de la labor educadora de sus padres, maestros y catequistas. Infancia Misionera no es un “verso suelto” en el contexto de la formación integral de los más pequeños, ni una “acción buena” para algunos grupos de niños. Va mucho más allá, porque se inserta armónicamente en el paulatino desarrollo de la iniciación de los niños a la fe y a la vida cristiana.

Fruto de esta convicción es desarrollar, desde la perspectiva misionera, las dimensiones de la iniciación cristiana, como se ha propuesto hacer el Secretariado de Infancia Misionera de 2015 a 2018. En este segundo año, el objetivo es ayudar a los niños a descubrir el origen de lo que son y de lo que tienen. Con la mirada puesta en la fe, se les va a invitar a contemplar a Dios como creador del universo y Padre providente, que cuida de las personas y las cosas para que toda la creación alcance la felicidad. Así, la acción de gracias nace como respuesta por el favor recibido. Ambos dinamismos, gratitud y donación, son siempre fuente de alegría. Muchas veces, ni siquiera es necesario usar palabras. Basta una acción que exprese el movimiento de todo el ser. Así es la actitud de las personas “agradecidas” que conocemos.

“Sed constantes en orar; dad gracias en toda ocasión” (1 Tes 5,17-18)

Jesús, con sus gestos y palabras, inicia a sus discípulos en el reconocimiento de que todo lo recibido es pura gratuidad de Dios. De esta certeza brota la oración de acción de gracias. Cuando aquellos le insisten en que les ayude a alcanzar una familiaridad con el Padre, como lo ven en su vida, no les enseña solo la oración del padrenuestro, sino que les indica que esta relación oracional debe ser humilde, como la del publicano que reconoce que todo lo que tiene le viene de Dios; constante, como la de la mujer cananea; y agradecida, como Él mismo hace en múltiples ocasiones.

Antes de resucitar a su amigo Lázaro, Jesús se dirige al Padre para darle gracias porque siempre le escucha (cf. Jn 11,41-42). Cuando experimenta ternura y misericordia con aquella gente que lleva tiempo sin comer, después de bendecir los siete panes, da gracias a Dios por el don de la comida (cf. Mc 8,6). También da gracias al Padre porque es a los sencillos y los pequeños a quienes les ha revelado las cosas importantes (cf. Mt 11,25). Y en la última cena, pronuncia ante sus discípulos la oración de “acción de gracias” antes de instituir la eucaristía (cf. 1 Cor 11,24). Los cristianos de los primeros siglos reconocían con ese nombre de “acción de gracias” la celebración litúrgica del memorial del Cuerpo y de la Sangre de Cristo. No podían elegir una expresión mejor, porque la eucaristía es la más grande de todas las acciones de gracias.

El niño de Infancia Misionera siempre dice: “Gracias”

La finalidad de esta Jornada misionera, por tanto, es suscitar en los niños la acción de gracias por:

El don de la creación. Al contemplar la naturaleza, conviene promover entre los niños una corriente de gratitud y respeto por la belleza de tantas cosas que proceden de la bondad de Dios.

El don de la vida. Los bienes disponibles para la subsistencia, como la comida, la vivienda, la salud, el vestido, la convivencia, etc., son regalos concedidos por Dios a través de la bondad y generosidad de los demás.

El don de la fe. Entre los dones recibidos destaca este, el cual nace de que alguien nos ha traído la buena noticia de que Dios es nuestro Padre. Al reconocer los fieles de Colosas el don del Evangelio, Pablo les anima a dar “gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados” (Col 3,16).

El don de ser “pequeños misioneros”. Los niños de Infancia Misionera descubren cada día que también ellos son protagonistas de esta corriente anunciadora de la bondad de Dios. Con su estilo de vida, su oración y generosidad, y sobre todo con su servicio a los demás, son como los misioneros que un día salieron de su tierra para estar muy cerca de los que más lo necesitan.

Para el niño de Infancia Misionera, la palabra “gracias” no es una simple respuesta de educación o convencional: es la expresión de lo que realmente siente en su corazón.

Anastasio Gil Director de OMP en España.-

Recursos:   Tríptico       Oración       Proyecto

Vivir la misericordia en el trabajo por la justicia, la paz y la integridad de la creación

Vivir la misericordia en el trabajo por la justicia, la paz y la integridad de la creación

El Papa Francisco ha convocado a la Iglesia en este año a “tener la mirada fija en el misterio de la misericordia”, que es la entraña misma de Dios, para dejar que empape nuestra vida, transforme nuestro corazón y nos mueva a ser nosotros también signo de su misericordia (MV 2-3).

Dice José Laguna que la misericordia es “abrazar visceralmente, con las propias entrañas, los sentimientos o la situación del otro”[1], un amor de absoluta donación, que se vuelca sobre el otro, que desciende a su lugar para abrazar su pobreza, cargarla sobre sí y socorrer su debilidad. Este es el amor con el que Dios nos ama y que ha manifestado de forma radical en Jesús de Nazaret, identificado en el logo de este Jubileo con el samaritano de la parábola (Lc 10,25-37). En esta reflexión, queremos poner de relieve cómo la profundización en este “misterio de la misericordia” a la que nos invita el Papa puede iluminar y alimentar nuestro compromiso con la Justicia, la Paz y el cuidado de la Tierra, como señala el mismo Francisco en sus textos más significativos.

1. La misericordia nos impulsa a luchar contra la globalización de la indiferencia,  a resistir la anestesia o la sensación de impotencia que puede producir en nosotros la contemplación del sufrimiento masivo de la humanidad. Francisco nos urge a tomar conciencia de nuestra responsabilidad sobre nuestros hermanos y hermanas y a hacer de la solidaridad un programa personal de vida y una cultura social (Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2016). “Abramos nuestros ojos para mirar las miserias del mundo, las heridas de tantos hermanos y hermanas privado de la dignidad, y sintámonos provocados a escuchar su grito de auxilio. Nuestras manos estrechen sus manos, y acerquémoslos a nosotros para que sientan el calor de nuestra presencia, de nuestra amistad y fraternidad. Que su grito se vuelva el nuestro y juntos podamos romper la barrera de la indiferencia que suele reinar campante para esconder la hipocresía y el egoísmo” (MV 15). A esto nos ha de llevar el seguir a Dios en ese descenso solidario a “los abajos” de nuestra historia que es la Encarnación.

2. La misericordia nos lleva a comprometernos en el trabajo por la justicia y la transformación social. La misericordia tiene también una vertiente estructural imprescindible que la Doctrina Social de la Iglesia llama “caridad política”  y que el Papa recoge también en su encíclica Laudato si´: “El amor es también civil y político y se manifiesta en todas las acciones que procuran construir un mundo mejor. El amor a la sociedad y el compromiso por el bien común son una forma excelente de caridad, que no sólo afecta a las relaciones entre individuos, sino a las macro-relaciones, como las relaciones sociales, económicas y políticas… Las acciones comunitarias que buscan recrear un nuevo tejido social, que cuidan el mundo y la vida de los más pobres, cuando expresan un amor que se entrega, pueden convertirse en intensas experiencias espirituales” (LS 231 y 232).

3. La misericordia nos compromete en el cuidado de la casa común, a vivir a solicitud por la vida en todas sus formas y al reconocimiento de esa red interdependiente que constituyen todas las criaturas: “Todo está relacionado y todos los seres humanos estamos juntos como hermanos y hermanas en una maravillosa peregrinación, entrelazados por el amor que Dios tiene a cada una de sus criaturas y que nos une también, con tierno cariño, al hermano sol, a la hermana luna, al hermano río y a la madre tierra” (LS 92). Toda la creación es expresión de la misericordia que el Padre tiene con nosotros y hoy también necesita de nuestra misericordia. Las criaturas de la Tierra son tan valiosas que no podemos degradarlas convirtiéndolas sólo en objeto de nuestra voracidad. Y sus recursos son tan imprescindibles para la vida que no podemos acapararlos sólo para unos cuantos. La sobriedad y simplicidad de vida son, en verdad, una forma de amor y de servicio a las criaturas y a nuestros hermanos/as más vulnerables.

4. La misericordia implica cultivar la no violencia y promover la reconciliación. “El mundo contemporáneo con sus heridas, que sangran en tantos hermanos nuestros, nos convoca a afrontar todas las polarizaciones que pretenden dividirlo en dos bandos” (Discurso del Papa Francisco ante el Congreso de EEUU). Lo estamos viendo cada día y viviendo con más intensidad en estos últimos meses. Parece que nuestras sociedades van cediendo cada vez más a la lógica del “o tú o yo”, de los “buenos” y los “malos”, de la imposibilidad de vivir juntos los diferentes y la aniquilación del adversario. El “otro” es un intruso o un enemigo. En medio de todo ello, vivir la misericordia implica también capacitarnos para con-vivir con los diferentes, superando prejuicios y generalizaciones. Supone tratar de tender puentes por el acercamiento, el encuentro y el difícil diálogo con quien es diferente y empeñarse en rehacer “el vínculo humano”, tan deteriorado.

Con todo ello, podremos prolongar en nuestras vidas la dinámica misericordiosa de la Encarnación, que nos lleva a adentrarnos, acoger y “cargar con el peso de nuestro tiempo” (Hanna Arendt) y con el de nuestros hermanos y hermanas, entrañando sus heridas y fragilidades y tratando de sanarlas con nuestra compasión, al modo de Dios….

Ana Isabel González, mmb

Área de Justicia y Solidaridad de CONFER

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