MANUAL SOBRE DERECHOS HUMANOS Y POBREZA EXTREMA

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«Las sociedades que no respetan la dignidad fundamental de sus ciudadanos y la de aquellos que residen dentro de sus fronteras, no sólo hacen daño a las personas más afectadas, principalmente las que viven en la pobreza extrema y se ven privados de todos los derechos, marginados y excluidos, sino que también se socavan las bases mismas sobre las que se construyen las sociedades humanas”.

El Movimiento Internacional ATD (Todos Juntos por la Dignidad en su sigla inglés) Cuarto Mundo y la Familia Franciscana Internacional ha preparado el siguiente manual que quiere ser una ayuda para los que trabajan en defensa de los derechos de las personas que viven en pobreza extrema y para implementar los Principios Guía de las Naciones Unidas sobre Pobreza Extrema y Derechos Humanos.

Tomando el impulso del actual compromiso político de los líderes mundiales, se pretende asegurar que la situación de los que viven en extrema pobreza sea abordada en la agenda post-2015, y lo sea de una manera que respete a cabalidad sus derechos y su dignidad. Los políticos, los que aseguran los servicios públicos y las leyes, casi siempre dejan a un lado o pasan por alto a la gente que vive en la pobreza extrema. El hecho de no tener voz en la política, en los asuntos financieros y sociales, y su endémica exclusión social, los hacen invisibles a los ojos de la población en general.

Descargar manual en español

http://franciscansinternational.org/fileadmin/docs/Extreme_Poverty/pobreza_extrema_720.mp4
http://franciscansinternational.org/fileadmin/docs/Extreme_Poverty/pobreza_extrema_720.mp4

100 días

 

100 días del mayor crimen ambiental en la historia de Brasil.

17 personas muertas, una comunidad completa destruida, lodo tóxico que destruye Rio Doce, caminando 600 km hasta llegar al océano Atlántico y contaminarlo.
100 días sin ningún plan concreto para la recuperación del Río Doce.
100 días de impunidad absoluta.
100 días sin que nadie vaya a la cárcel.

El día 5 de noviembre de 2015 se presentaba un día tranquilo en la comunidad de Bento Rodrigues, un pequeño pueblo del interior de Minas Gerais, con 600 habitantes. Ese día, a las 16:30 de la tarde, los teléfonos móviles de los habitantes comenzaron sonar como gritos que venían de lejos. Gritos que advertían la rotura de la presa que contenía el barro de la minera Samarco (Vale).
Un río de lodo a una velocidad terrible, que se dirigió hacia la comunidad, y en poco tiempo, golpeó otra para entrar en el Rio Doce y luego en el océano y contaminarlo.
Un lodo tóxico con sus 15 metros de altura de violencia y destrucción.
La violencia que destruyó para siempre el río, la vegetación, la fauna, la comunidad, dejando lodos rojos que ya no permiten generar vida.
100 días han pasado y todavía permanece inmune, la noticia se dejó a un lado como si nada hubiera pasado, como algo que no importa más, para volver a una normalidad aparente y falsa.
Pero la normalidad es aquella de la injusticia, la normalidad es la que reina en las ganancias de esta multinacional, Vale y compañía, que no todavía no se ha responsabilizado por lo que cometió.
Ante esta grave situación, el gobierno del estado no trató esto como una emergencia, dejando a la empresa la tarea de resolver el problema con sus medios, abogado, sus ingenieros de control operativo y científicos… su beneficio e interés.
En 2013 una comisión denunció la irregularidad de la presa debido a un aumento en la erosión de la montaña que puso en peligro la seguridad de la misma. Un aviso de peligro causado por la explotación del territorio. En el momento de la catástrofe se descubrió que la compañía no tenía un plan de emergencia y no se tomaron medidas de seguridad.
En Minas Gerais, hay 754 presas que contienen residuos de lodo de las compañías mineras y de ellas, 42 no tienen certificación de seguridad. Dándose corrupción, balances falsos, intereses…
Estamos hablando de compañías multinacionales que hacen miles de millones.
En Minas, empresas mineras y políticos siempre fueron socios, como dos viejos amigos juntos, en un sistema que crea ventajas, ganancias, pero no para el bien común, no para el pueblo, no para nuestra tierra sagrada.
Este desastre ambiental nos involucra a todos, porque el daño es global, no sólo local, y siempre será una gran herida abierta en la historia de este país.
Daños permanentes irrecuperables, tales como la muerte de personas y de un ecosistema que nunca será el mismo.
La campaña de fraternidad de este año de la Iglesia Católica en Brasil, tiene como lema «casa común: nuestra responsabilidad”. «Scorra come acqua il diritto e la giustizia come un torrente perenne».
(Amos 5: 24). La Casa Común es nuestra Tierra, una casa tan destruida, maltratada y explotada. Tenemos que trabajar por una cultura ecológica que sepa defender, amar y sanar el mundo y donde todos somos responsables de esta curación.
Y al cuidar de la tierra, también hay que desafiar al sistema capitalista que explota, mata y crea desigualdad colocando en primer lugar el dinero y no el valor de la vida.
100 días pasaron, 100 días que no se han olvidado, y no debemos olvidar, no podemos construir el futuro con un presente cojo y enfermo, ni debemos dejar de denunciar.
La casa común: ¡nuestra responsabilidad!
La extracción de minerales por las empresas mineras destruyen las montañas de Minas Gerais, así como en otros países del mundo.
Durante el trabajo de extracción se utilizan productos químicos altamente peligrosos que contaminan la tierra, el agua y crean presas de lodos tóxicos que ponen en peligro la población y las comunidades.

Emma Chiolini LMC

Siguiendo la pista a la ropa barata

El pasado domingo el programa Salvados puso el foco en el fenómeno conocido como fast fashion: la ropa barata que se renueva en las tiendas constantemente. De la mano de Jordi Évole, el programa viaja, entre otros destinos, a Camboya, uno de los países del sudeste asiático en los que grandes marcas occidentales contratan a proveedores locales para producir a bajo coste.
¿Quién, cómo y dónde se fabrica la ropa que vestimos? ¿De dónde proceden los bienes de consumo que adquirimos y utilizamos? Son preguntas que debemos hacernos siempre, intentando después tomar decisiones que busquen alcanzar una vida plena, humanizante y feliz para nosotros y para los demás -incluidas las generaciones futuras”.
Como dice María Almazán, ex trabajadora de una gran marca, al final del reportaje de Salvados: “No se trata de que una parte del mundo consuma a morir y otra parte del mundo produzca a morir. Se trata de que haya un equilibrio entre todas las partes”.

Fuente: http://www.biotropia.net

Cobro 128 dólares

Programa salvados

 

Pacificar el ambiente

PACIFICAR EL AMBIENTE
Obras de misericordia social

 

Paz...Desde que el Papa Francisco inauguró el Año de la Misericordia en el mes de diciembre se están refrescando en el ambiente cristiano lo que todos sabíamos por las enseñanzas recibidas en la catequesis y recordadas hasta con aquellas musiquillas que nos hacían más fácil recordar largas listas cuando éramos pequeños.

Las pongo aquí para contribuir a la difusión iniciada por el Papa, compartiendo pequeños comentarios de lo que me provoca cada una. Después, con todo respeto, explicaré y animaré a la acción de lo que he llamado una obra de misericordia social.

Obras de misericordia espirituales:

  • Enseñar al que no sabe, y tener la suficiente humildad de aprender del sencillo e instruido por la vida.
  • Dar buen consejo al que lo necesita, o sencillamente dar nuestro tiempo gratis para escuchar a quien lo necesita.
  • Corregir al que yerra, siempre y cuando mis propios errores me hagan bajar a comprender el error del otro.
  • Perdonar las injurias, con amor y humor, sin que te echen a perder tu autoestima. El que injuria puede necesitar tratamiento de profesionales en psicología.
  • Consolar al triste, con escucha, abrazos, pañuelos.
  • Sufrir con paciencia los defectos del prójimo, o lo que creo que son defectos: en la familia, al jefe, al compañero trepa o plasta en el trabajo, al vecino, etc.
  • Rogar a Dios por los vivos y las almas perdidas, aplicando la oración por los vivos que son los que más lo necesitamos, seguimos sin ver claro. Lo de las almas perdidas me crea confusión, pues Dios es infinitamente justo y pero también misericordioso. Releo aquello de “la misericordia se ríe del juicio” (Sant 2,13) y sé que Dios resuelve infinitamente.

Obras de misericordia corporales:

  • Visitar y cuidar a los enfermos, especialmente a los de larga duración, a los que no tienen quien los visite, los que sólo puedes hacerles una caricia porque ya no te reconocen.
  • Dar de comer al hambriento, al que tenga cerca pero con la vista puesta en que más de dos tercios de la humanidad está en situación de hambre y necesidad de todo tipo.
  • Dar de beber al sediento, lo mismo que la anterior.
  • Dar posada al peregrino, al refugiado político que huye de situaciones de conflicto y muerte;  al inmigrante que huyen por motivos de supervivencia económica… ellos son más que peregrinos.
  • Vestir al desnudo: desde esta parte del mundo parece imposible que alguien pueda estar desnudo de vestido, con la gran producción de moda que nos caracteriza.
  • Liberar al cautivo, ayudándole mientras cumple condena y procurando que se libere de lo que le tiene preso interiormente.
  • Enterrar a los muertos… pienso en el  mar Mediterráneo convertido en un cementerio acuático en el que siguen muriendo seres humanos que no logran llegar a las fronteras de Europa.

Si se pusieran en práctica las catorce Obras de Misericordia que propone la Iglesia, el mundo sería una balsa de aceite; la calma y la alegría reinarían por doquier y el mundo sería un recinto fraterno donde todos los seres humanos sin distinción de raza, cultura, sexo o religión viviríamos en paz y sin sobresaltos.

Pero como la realidad es bastante distinta reflexionaba con mi grupo de oración hace unos días sobre este tema: estamos demasiado expuestos a los medios de comunicación, olvidamos porqué suceden las cosas y la trayectoria que siguieron hasta llegar al punto actual. No escuchamos al que tiene otro pensamiento, otra ideología, etc.

Peligroso es que entre los mismos grupos cristianos haya confrontaciones que derivan de la política, la crisis, de las ideologías… Peligroso es que el miedo se inyecte en la vida de unos y otros y vivamos en permanente estado de debate.

Propuse en mi grupo que nos empeñáramos en pacificar el ambiente. Romper el estado de debate alrededor de una taza de café y queriendo arreglar el país, el mundo, la Iglesia… Romper la confrontación escuchando a los otros desde una dimensión que, reconozco, es complicada, pero habrá que intentarlo: ver al otro como alguien al que tengo que escuchar. Escuchémonos.

Así que propongo una obra de misericordia social: pacificar el ambiente. Ya sea en casa, con los amigos, en el trabajo, en el grupo de la parroquia, en la reunión de vecinos, en la del colegio de los niños, en el gimnasio, en la universidad, en el supermercado… ¡Venga, pacifiquemos el ambiente, con creatividad, como esas pequeñas flores que crecen en terrenos hostiles!

Personalmente, lo voy a intentar aunque sólo sea, en principio, por lo que mi propio nombre indica.

Publicado por MARI PAZ LÓPEZ SANTOS, pazsantos@pazsantos.com  en Eclesalia.net 

VICTOR OCHEN, PREMIO MUNDO NEGRO A LA FRATERNIDAD 2015

Victor Ochen con el director de Mundo Negro P. Jaume Calvera
Victor Ochen con el director de Mundo Negro P. Jaume Calvera

 “Si la única cooperación que Europa ofrece al continente africano es militar, no servirá para sembrar ni paz ni reconciliación en África. La cooperación debe ser cooperación para la paz y el desarrollo”.

Así lo ha señalado el ugandés Victor Ochen en un encuentro con medios de comunicación que mantuvo el pasado viernes, en la Casa Provincial de los Misioneros Combonianos. Ochen se encuentra en España para recoger el Premio Mundo Negro a la Fraternidad 2015 y participar en el 28 Encuentro África, que se celebrará hasta el domingo con el tema “Sueños de paz”.

El fundador de la African Youth Iniciative Network (AYINET),  ha reconocido que durante siete años no pudo completar nada más que una comida al día, o que 21 de sus 34 años de vida los ha pasado en campos de desplazados, como refugiado interno, debido al conflicto que ha vivido su país. En ese contexto, Ochen ha explicado que “cada vez que me preguntaba por lo que tenía delante de mí, me ponía a mirar a todos lados y me preguntaba dónde estaría la solución. Entonces me fijé en mí mismo y me convencí de que había que acabar con la tendencia al sufrimiento de la comunidad. Dejé de mirar la solución militar como una vía para solucionar el conflicto y comencé pensar en clave de paz”.

A continuación ha señalado que “África necesita paz, pero también justicia”.

 

Con esta convicción fundó AYINET, con el objetivo primordial de proteger a los jóvenes de la violencia y para convencerlos de que se podían convertir en agentes de paz. Además, comenzó a ofrecer apoyo de todo tipo a chicas que habían sido violadas, a jóvenes mutilados y a comunidades que habían quedado devastadas por el horror.

En el trasfondo de toda esa actividad se encuentra la convicción de que la paz es posible, a pesar de que algunos procesos de reconciliación y perdón entre víctimas y verdugos, según Ochen, no han tenido en cuenta dos aspectos fundamentales: la responsabilidad de los agresores y la reparación a las víctimas.