Mensaje del Papa para la Jornada mundial de la alimentación 2015

alimenMENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO PARA LA JORNADA MUNDIAL DE LA ALIMENTACIÓN 2015

Al Profesor José Graziano da Silva Director General de la FAO

  1. Esta jornada en la que se celebra el septuagésimo aniversario de la fundación de la FAO, pone en un primer plano a tantos hermanos nuestros que, no obstante los esfuerzos realizados, pasan hambre y malnutrición, sobre todo por la distribución inicua de los frutos de la tierra, pero también por la falta de desarrollo agrícola. Vivimos en una época donde la búsqueda afanosa del beneficio, la concentración en intereses particulares y los efectos de políticas injustas frenan iniciativas nacionales o impiden una cooperación eficaz en el seno de la comunidad internacional. En este sentido, queda mucho por hacer por lo que se refiere a la seguridad alimentaria, que se divisa aún como una meta lejana para muchos. Este doloroso escenario, Señor Director General, está reclamando con urgencia que se retome la inspiración que condujo al nacimiento de esta Organización y nos compromete a buscar los medios necesarios para librar a la humanidad del hambre y promover una actividad agrícola capaz de satisfacer las necesidades reales de las diversas áreas del planeta.

Se trata ciertamente de un objetivo ambicioso, pero improrrogable, que se debe perseguir con renovada voluntad en un mundo donde aumentan las diferencias en los niveles de bienestar, ingresos, consumos, acceso a la asistencia sanitaria, educación y por lo que concierne a una mayor esperanza de vida. Somos testigos, a menudo mudos y paralizados, de situaciones que no se pueden vincular exclusivamente a fenómenos económicos, porque cada vez más la desigualdad es el resultado de esa cultura que descarta y excluye a muchos de nuestros hermanos y hermanas de la vida social, que no tiene en cuenta sus capacidades, llegando incluso a considerar superflua su contribución a la vida de la familia humana.

El tema elegido para la Jornada Mundial de la Alimentación de este año: Protección social y agricultura para romper el ciclo de la pobreza rural, es importante. Un problema que pone de relieve la responsabilidad hacia los dos tercios de la población mundial que carece de protección social, incluso mínima. Un dato aún más alarmante por el hecho de que la mayoría de esas personas viven en las zonas más desfavorecidas de aquellos países donde ser pobre es una realidad olvidada y la única fuente de supervivencia está ligada a una escasa producción agrícola, a la pesca artesanal o a la cría de ganado en pequeña escala. En efecto, la carencia de protección social afecta sobre todo a los pequeños agricultores, ganaderos, pescadores y agentes forestales, obligados a vivir precariamente, porque el fruto de su trabajo depende con frecuencia de condicionamientos naturales, que a menudo escapan de su control, y a la falta de medios para enfrentar las malas cosechas o para obtener las herramientas técnicas necesarias. Paradójicamente, además, incluso cuando la producción es abundante, se encuentran con serias dificultades para el transporte, la comercialización y el almacenamiento de los frutos de su trabajo.

Durante los viajes y las visitas pastorales, he tenido numerosas oportunidades de escuchar a estas personas expresar sus penosas dificultades, y es natural que yo me haga portavoz de las arduas preocupaciones que me han confiado. Su vulnerabilidad, en efecto, tiene repercusiones muy gravosas en su vida personal y familiar, ya abrumada por el peso de tantas contrariedades o por jornadas agotadoras y sin límite de tiempo, como no sucede en tantas otras categorías de trabajadores.

  1. Las condiciones de las personas hambrientas y malnutridas pone de manifiesto que no es suficiente ni podemos contentarnos con un llamado general a la cooperación o al bien común. Tal vez la pregunta sea otra: ¿Es aún posible concebir una sociedad en la que los recursos queden en manos de unos pocos y los menos favorecidos se vean obligados a recoger sólo las migajas?

La respuesta no puede limitarse a buenas intenciones y propósitos, radica más bien en «la paz social, es decir, la estabilidad y seguridad de un cierto orden, que no se produce sin una atención particular a la justicia distributiva, cuya violación siempre genera violencia» (Enc. Laudato si’, 157). En efecto, para las personas y las comunidades, la falta de protección social es un factor negativo en sí mismo y no puede restringirse sólo a las posibles amenazas para el orden público, puesto que la desigualdad afecta a los elementos fundamentales del bienestar individual y colectivo, como, por ejemplo, la salud, la educación, la calidad de vida, la participación en los procesos de decisión.

Pienso en los más desfavorecidos, en aquellos que, por la falta de protección social, sufren las nocivas consecuencias de una crisis económica persistente o de fenómenos relacionados con la corrupción y el mal gobierno, además de padecer los cambios climáticos que afectan a su seguridad alimentaria. Son personas, no números, y reclaman que las apoyemos, para poder mirar el futuro con un mínimo de esperanza. Piden a los gobiernos y a las instituciones internacionales que actúen cuanto antes, haciendo todo lo posible, aquello que dependa de su responsabilidad.

Tener en cuenta los derechos de los hambrientos y acoger sus aspiraciones significa ante todo una solidaridad transformada en gestos tangibles, que requiere compartir y no sólo una mejor gestión de los riesgos sociales y económicos o una ayuda puntual con motivo de catástrofes y crisis ambientales. Es esto lo que se pide a la FAO, a sus decisiones y a las iniciativas y programas concretos que se lleven a cabo en los distintos lugares.

Esta perspectiva antropológica, sin embargo, muestra que la protección social no puede limitarse al incremento de los beneficios, o quedar reducida a la mera idea de invertir en medios para mejorar la productividad agrícola y la promoción de un justo desarrollo económico. Se debe concretizar en ese «amor social» que es la clave de un auténtico desarrollo (cf. ibíd., 231). Si se considera en su componente esencialmente humana, la protección social podrá aumentar en los más desfavorecidos su capacidad de resiliencia, de asumir y sobreponerse a las dificultades y contratiempos, y a todos hará comprender el justo sentido del uso sostenible de los recursos naturales y del pleno respeto de la casa común. Pienso, en particular, en la función que la protección social puede desarrollar para favorecer la familia, en cuyo seno sus miembros aprenden desde el inicio lo que significa compartir, ayudarse recíprocamente, protegerse los unos a los otros. Garantizar la vida familiar significa promover el crecimiento económico de la mujer, consolidando así su papel en la sociedad, como también apoyar el cuidado de los ancianos y permitir a los jóvenes continuar su formación escolar y profesional, para que accedan bien capacitados al mundo laboral.

  1. La Iglesia no tiene la misión de tratar directamente estos problemas desde el punto de vista técnico. Sin embargo, los aspectos humanos de estas situaciones no la dejan indiferente. La creación y los frutos de la tierra son dones de Dios concedidos a todos los seres humanos, que son al mismo tiempo custodios y beneficiarios. Por ello han de ser compartidos justamente por todos. Esto exige una firme voluntad para afrontar las injusticias que nos encontramos cada día, en particular las más graves, las que ofenden la dignidad humana y afectan profundamente nuestra conciencia. Son hechos que no permiten a los cristianos abstenerse de prestar su contribución activa y su profesionalidad, sobre todo a través de diversas organizaciones, que tanto bien hacen en las zonas rurales.

Ante las dificultades, no puede prevalecer el pesimismo o la indiferencia. Lo que hasta ahora se ha hecho, no obstante la complejidad de los problemas, es ya motivo de aliciente para toda la Comunidad internacional, para sus instituciones y sus líneas de acción. Entre ellas, pienso en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, aprobada recientemente por las Naciones Unidas. Espero que no se quede sólo en un conjunto de reglas o de posibles acuerdos. Confío que inspire un modelo diverso de protección social, tanto en el plano internacional como nacional. Se evitará así utilizarla en beneficio de intereses contrarios a la dignidad humana, o que no respetan plenamente la vida, o para omitir responsabilidades que dejan los problemas sin resolver, agravando de esta manera las situaciones de desigualdad.

Que cada uno, en aquello que dependa de él, dé lo mejor de sí mismo en espíritu de genuino servicio a los demás. En este esfuerzo, la acción de la FAO será fundamental si dispone de los medios necesarios para asegurar la protección social en el marco del desarrollo sostenible y de la promoción de cuantos viven de la agricultura, la ganadería, la pesca y los bosques.

Con estos deseos, invoco sobre usted, Señor Director General, y sobre cuantos colaboran en este servicio a la familia humana, la bendición de Dios rico en misericordia.

Vaticano, 16 de octubre de 2015.

FRANCISCO

Inmigrantes y refugiados: más allá de medidas de emergencia

FOR USE AS DESIRED, YEAR END PHOTOS - FILE -In this March 4, 2011 file photo, men from Bangladesh, who used to work in Libya but recently fled the unrest, walk with their belongings alongside a road, as they head to a refugee camp after crossing the Tunisia-Libyan border, in Ras Ajdir, Tunisia. (AP Photo/Emilio Morenatti, File)
FOR USE AS DESIRED, YEAR END PHOTOS – FILE -In this March 4, 2011 file photo, men from Bangladesh, who used to work in Libya but recently fled the unrest, walk with their belongings alongside a road, as they head to a refugee camp after crossing the Tunisia-Libyan border, in Ras Ajdir, Tunisia. (AP Photo/Emilio Morenatti, File)

 Comunicado de la Fundación Sevilla Acoge

Publicado en  Eclesalia.Net


 La historia y la memoria nos muestran que las guerras, tragedias y catástrofes producen siempre una masiva y dramática huida de hombres y mujeres, niños y ancianos. A lo largo del tiempo los hemos llamado migrantes, asilados, desplazados, refugiados… La actual situación de su llegada a través de Europa exige ante todo la solidaridad de los gobiernos, de las instituciones públicas y de la ciudadanía consciente y comprometida, para disminuir en lo posible el sufrimiento de esas miles de personas y de las que seguirán llegando si no se abordan políticamente las causas de estos éxodos humanos. Pues la situación no es coyuntural, sino estructural y su solución no reside sólo en adoptar medidas rápidas de emergencia, sino en afrontar un cambio a fondo respecto a la inmigración, al derecho de asilo y el respeto efectivo de los Derechos Humanos aquí y en todas partes.

Recordemos que no estamos ante algo nuevo, por desgracia, sino ante una situación permanente en muchas áreas del mundo. Son muchos millones los inmigrantes, desplazados y refugiados que buscan o encontraron ya un lugar mejor para vivir, y de los cuales sólo una mínima porción llega a Europa, aunque eso despierta alarma social y fuertes medidas de control. En nuestra Fundación SEVILLA ACOGE cumplimos ya 30 años de presencia entre ellos y sabemos que nadie emigra o huye de su país por capricho, sino que se trata de víctimas de desplazamientos forzosos para salir de un estado de necesidad. Necesidad causada por la enorme desigualdad que aumenta sin cesar entre nuestro mundo enriquecido y sus países de origen.

De ahí que una verdadera política de inmigración y de asilo debería actuar sobre las causas de esa desigualdad, es decir, sobre las causas de las guerras, la miseria, la enfermedad, el desempleo, los débiles medios educativos, los criterios patriarcales y los fanatismos, el déficit de libertades y derechos, etc. Por eso, la primera proclama de nuestros responsables políticos y de los ciudadanos conscientes debiera ser la defensa del derecho a no emigrar nunca por la fuerza de la necesidad, y defender en el mundo unas condiciones de vida que nivelen el foso de las desigualdades existente entre el centro y la periferia; así nadie saldría de su país forzado, sino libremente si lo desea. Es cinismo político e hipocresía social si sólo se acogen a quienes huyen del fuego, pero no se adoptan los medios necesarios para apagar los incendios provocados en tantas partes del mundo. De modo que, si no vamos a las causas, de poco sirve lamentar y paliar en algo las consecuencias.

No estamos ante una crisis humanitaria pasajera, sino ante el resultado del fracaso de unas políticas centradas sólo en el control de los flujos migratorios mediante inversiones millonarias para financiar sus dispositivos (Frontex, Eurosur), vigilar fronteras (Melilla, Ceuta, Italia, Grecia, Mediterráneo), la restricción de derechos a inmigrantes (devoluciones en caliente, negación de tarjeta sanitaria, etc.), la eliminación del 80% del presupuesto estatal para cooperación al desarrollo, etc…

No estamos ante una crisis de refugiados que cesará cuando termine la guerra en Siria, sino ante los resultados de una política geoestratégica de la OTAN, de los intereses de EE.UU en la zona, de los fundamentalismos político-religiosos de los países árabes y otros, del conflicto interminable en Israel-Palestina, de la invasión neocolonial de gran parte de África por poderes económicos multinacionales, de terrorismos diversos, etc. La magnitud de los conflictos provoca que la emigración no sea algo pasajero, por lo que la gente seguirá saliendo o huyendo de allí donde es muy difícil vivir. No habrá suficientes muros ni alambradas con cuchillas que los detengan. “Seguirán viniendo y seguirán muriendo, pero no hay nadie capaz de contener los sueños”. Por ello, cumplamos unos y otros -gobiernos y ciudadanos conscientes- con nuestras obligaciones humanitarias, pero sin olvidar el deber de conocer y denunciar las causas y a sus responsables y exigir sin cesar un orden mundial justo.

En muchos lugares crece el clamor ciudadano de personas y organizaciones de todo tipo y se multiplican innumerables iniciativas de ayuda ante la llegada imparable de refugiados a Europa. Ante este empuje cívico, los Gobiernos, a remolque y de mala gana, quieren asumir algunas medidas de acogida. Ojalá que toda esa reacción positiva sirva para cambiar las políticas de asilo -y también las de inmigración- en la Unión Europea y concretamente en nuestro país. Es un sarcasmo hipócrita mostrarse generosos con unos y duros con otros. Sería una cruel paradoja tratar a los refugiados como sujetos de derechos, pero negárselos al mismo tiempo a las personas inmigrantes, tanto a las que llevan años viviendo aquí como a todas las que calladamente siguen llegando. Por eso, queremos ver cuánto tiempo durará esta toma de conciencia del drama humano de la emigración y cuál será el impacto real sobre las decisiones de nuestros gobernantes, no sólo a corto sino a largo plazo.

La Fundación Sevilla Acoge, tras tres décadas haciendo acogida de personas migrantes, continúa en ese compromiso. Y ante la actual situación de emergencia humanitaria, está unida  con las diversas iniciativas ciudadanas que se están implantando en nuestra ciudad. Queremos una ciudad comprometida con los Derechos Humanos no sólo ahora sino siempre y en cualquier circunstancia humanitaria

MESA REDONDA SOBRE LA AMAZONIA

Mañana lunes 5 de octubre a las 17:00 tendrá lugar  en la Universidad Pontificia Comillas (Aula García Polavieja C/ Alberto Aguilera 23 Madrid) una mesa redonda sobre la Realidad Social y Económica de la Amazonia.

Participarán:

– Dário Bossi, Misionero Comboniano en Açailândia (Brasil), miembro de la Red Iglesias y Minería

– Federico Gerona, Voluntario de VOLPA/Entreculturas en Brasil

–  Sonia Olea, Experta en Derechos Humanos de Cáritas Española

Os esperamos.

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Las entidades católicas de cooperación piden a Rajoy que lidere en Nueva York

THAI PROYDEAnte la celebración de la Cumbre de Nueva York que comienza hoy en la sede de las Naciones Unidas para debatir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), las organizaciones católicas de cooperación al desarrollo que promueven la plataforma «Enlázate por la Justicia» –Cáritas, CONFER, Justicia y Paz, Manos Unidas y REDES- han dirigido una carta al presidente Mariano Rajoy para pedir que el Gobierno Español se comprometa en el éxito de un proceso orientado a impulsar un modelo de desarrollo centrado en las personas.

Liderazgo, voluntad política y recursos

En la carta se señala que «por nuestro trabajo de acompañamiento a los más vulnerables y a través de nuestras redes nacionales e internacionales, nuestras organizaciones han seguido de cerca el proceso de definición de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y somos conscientes del liderazgo que ha ejercido España en las negociaciones intergubernamentales». Reclaman, por ello, al Gobierno que «impulse este nuevo proceso con liderazgo, voluntad política, recursos y rendición de cuentas, a todos los niveles, que permita y fomente la naturaleza transformadora de esta nueva Agenda».

Las organizaciones miembros de «Enlázate por la Justicia» consideran que la cita de Nueva York -junto a las Cumbres mundiales de Addis Abeba, celebrada en julio pasado, y de París, prevista para diciembre-marca un hito fundamental «para erradicar la pobreza en todas sus dimensiones con el fin de lograr un mundo más equitativo y sostenible».

En ese sentido, recuerdan las palabras del Papa Francisco al señalar que aunque «se han dado muchos pasos en diferentes países, todavía estamos lejos de un mundo en el que todos puedan vivir con dignidad». De hecho, a pesar de que «la globalización ha elevado el nivel de riqueza mundial, la disparidad de ingresos ha aumentado y han surgido nuevas formas de pobreza». Por ese motivo, «nuestras organizaciones exhortan al Gobierno Español a comprometerse por la dignidad de las personas en situación de pobreza, dándoles la oportunidad de trazar su propio desarrollo». Un compromiso al que «Enlázate por la Justicia» se suma con una iniciativa común como organizaciones de Iglesia centrada en el «Cuidado de la Creación», que recoge la urgencia por atender el vínculo entre «la exclusión social y la degradación ambiental» que la encíclica «Laudato Si» del Papa Francisco plantea.

Seis recomendaciones políticas

La carta enviada al presidente Rajoy recoge seis recomendaciones políticas para asegurar con éxito la aplicación y seguimiento de los ODS:

• Adoptar una estrategia de desarrollo sostenible a través de un proceso de participación inclusivo que tenga presente a aquellas personas excluidas u organizaciones que les representan. Esta estrategia debería contener compromisos evaluables y medios adecuados y suficientes.

• Poner en marcha una Comisión Interministerial que marque directrices a los Ministerios para la concreción y seguimiento de la Agenda post 2015.

• Asegurar la disponibilidad de recursos suficientes para la implementación de los ODS. Para ello, es preciso comprometerse, tras lo acordado en la Cumbre de Addis Abeba, aaumentar la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) hasta alcanzar el compromiso internacional del 0,7% del PIB, así como la defensa por parte de España en los foros internacionales que los países más desfavorecidos puedan disponer de una fiscalidad más justa.

Impulsar mecanismos participativos e inclusivos para la puesta en marcha y rendición de cuentas de la Agenda ODS. Se debe garantizar que esta participación incluya miembros de la sociedad civil y personas en riesgo de exclusión o de aquellos que les representan.

• Asegurar que el Gobierno Español participe activamente en los procesos de evaluacióny rendición de cuentas acordados a nivel internacional.

• Bajo el principio de universalidad que recoge la nueva agenda, el Gobierno Español debe comprometerse a adoptar los 17 ODS de manera integral e incluirlos en los planes de desarrollo nacional.

La misiva, enviada el pasado 16 de septiembre al Palacio de La Moncloa, lleva la firma de Rafael del Río, presidente de Cáritas Española; Luis Ángel de las Heras, cmf, presidente de CONFER; Eduard Ibáñez, presidente de Justicia y paz; Soledad Suárez, presidenta de Manos Unidas; y Javier Sánchez, coordinador de Redes.

Cáritas, CONFER, Justicia y Paz, Manos Unidas y Redes cuentan con una base social de más 80.000 voluntarios y 5.000 trabajadores remunerados, junto a unos 47.000 religiosos y religiosas pertenecientes a 400 congregaciones españolas, y un volumen de recursos económicos superior a los 130 millones de euros anuales, invertidos en los distintos proyectos de desarrollo que se realizan en más de un centenar de países de todo el mundo.

 

 

Especial Objetivos Desarrollo Sostenible

Esa semana se celebra en Nueva York la Cumbre especial sobre desarrollo sostenible de la Asamblea General de Naciones Unidas. Las y los líderes mundiales van a establecer la nueva agenda para el desarrollo‪#‎Agenda2030‬ los ‪#‎ODS‬

¿Qué son los Objetivos de Desarrollo Sostenible y por qué son tan importantes?

Si quieres más información sobre los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible que se discuten en la ONU pincha el siguiente enlace

Objetivos Desarrollo Sostenible