Cada vez hay más esclavos en el mundo

Con técnicas de detección y metodologías de elaboración mejoradas, el Índice Global de Esclavitud muestra que este mal lo sufren 35,8 millones de personas en el mundo, un 23% más que el año pasado. El informe, fruto del esfuerzo de la ONG australiana Walk Free Foundation (WFF), toma en cuenta fenómenos como el tráfico de seres humanos, los matrimonios forzados, las esclavitudes por deudas y la explotación sexual con fines comerciales.


Se trata de problemáticas difundidas en 167 países del mundo, aunque el 61% de los casos se concentran en cinco naciones: India con 14,29 millones de personas estimadas en condiciones de esclavitud en alguna de sus variadas formas, China (3,24 millones), Pakistán (2,06 millones), Uzbekistán (1,2 millones) y Rusia (1,05 millones).

El continente asiático domina el cuadro, en virtud de su demografía y de las dinámicas económicas y de desarrollo, con 23,5 millones de nuevos esclavos.

Es un dato significativo el de la densidad del fenómeno sobre la población. Usando este parámetro, en lo alto de la lista de países con mayor proporción de personas en esclavitud sobre el total  de sus habitantes, se encuentra Mauritania, con el 4%, seguida por Uzbekistán (3,97%), Haití (2,3%), Qatar (1,36%) e India (1,14%).

Andrew Forrest, presidente y fundador de WFF, señala que “estos datos muestran que la esclavitud moderna existe en todos los países”, que “no es cosa del pasado” y que “el primer paso hacia su erradicación es determinar su magnitud” para permitir que “todos juntos –gobiernos, empresas y sociedad civil– terminemos finalmente con la forma más dura de explotación” en el lapso de una generación.

El informe determina que los países más activos en la lucha contra el problema son Noruega, Holanda, el Reino Unido, los Estados Unidos, Suecia y Suiza. Sólo Australia, Brasil y Estados Unidos están empeñados en combatir la esclavitud a través del control de las licitaciones gubernamentales y de las actividades productivas.
[MISNA: CO/NBJ]

25 AÑOS DEL MARTIRIO SALVADOREÑO

por Victor Codina en el Blog de Cristianisme i Justicia
Mártires-de-la-UCA

Mártires de la UCAVictor Codina. El 16 de noviembre de 1989 el ejército salvadoreño asesinó brutalmente a cinco jesuitas -Ignacio Ellacuría, Segundo Montes, Ignacio Martín Baró, Amando López, Juan Ramón Moreno, Joaquín López y López- la mayoría profesores de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas de San Salvador (UCA) y a dos mujeres, Elba Ramos, empleada del hogar y su hija Celina de 16 años. Después de 25 años podemos preguntarnos por las causas y consecuencias de este histórico martirio salvadoreño.

En Medellín (1968) y Puebla (1979), los obispos latinoamericanos al releer el concilio Vaticano II desde América Latina, decidieron optar por los pobres. En 1974, hace 40 años, la Compañía de Jesús, en su Congregación General 32 redefinió el carisma ignaciano como el servicio a la promoción de la fe y la lucha por la justicia, y lúcidamente advirtió que esta opción tendría su costo, tendrían que pagar un precio. La Universidad Centroamericana (UCA) desde sus orígenes se orientó no solo a formar profesionales sino a orientarlos al servicio de los pobres del país y a la construcción de una sociedad justa, fraterna y solidaria. En 1980 fue asesinado Mons. Romero, obispo de San Salvador, mientras celebraba la eucaristía, un pastor profeta al servicio de los pobres.

Este contexto histórico y sobre todo el contacto con los pobres, convirtió a estos jesuitas de intelectuales de la academia en profetas de los pobres, en discípulos de Romero, en genuinos hijos de Ignacio de Loyola, verdaderos seguidores y compañeros de Jesús.

Han pasado 25 años, cayó el muro de Berlín y cayeron las Torres gemelas de Nueva York, se ha pasado de la modernidad ilustrada a la postmodernidad, de Prometeo a Narciso, hay nuevos desafíos y nuevos paradigmas: TICs, feminismo, diálogo intercultural e interreligioso, teología india y afroamericana, ecología, etc. Sin embargo todavía resuena la voz de Ellacuría: hacerse cargo de la realidad, encargarse de la realidad, cargar con la realidad, bajar de la cruz a los crucificados de la historia, construir una civilización no de la riqueza sino de la austeridad y pobreza compartida, revertir el curso de la historia…

También ha cambiado el clima eclesial, hemos pasado del invierno de la contrarreforma del Vaticano II a la primavera eclesial del Papa Francisco que desea una Iglesia pobre y de los pobres, critica el sistema económico actual que idolatra el dinero y mata a los pobres, y que en Lampedusa lanza un mensaje profético contra la sociedad envuelta en la cultura del bienestar que ha perdido el sentido de la solidaridad, tiene el corazón anestesiado y se ha vuelto incapaz de llorar por los muertos y de custodiar la naturaleza. El Papa pide para los sectores populares tierra, techo y trabajo.

En este contexto el asesinato de la UCA ya no se puede considerar como consecuencia de su ideología marxista, sino como martirio del seguimiento histórico de Jesús de Nazaret. Gracias a su muerte se aceleró la paz política en El Salvador.

Pero este martirio nos cuestiona. Interroga a los centros educativos de la Iglesia, colegios y universidades, si forman simplemente profesionales competentes para que se inserten en el statu quo del sistema social y eclesial, o si educan para un mundo diferente y para una Iglesia nazarena. ¿Ayudamos a que los cristianos puedan dar razón de su esperanza con razones sólidas, o los mantenemos en la rutina de la tradición religiosa de siempre? ¿Nos limitamos a enseñar doctrinas y normas o iniciamos a la experiencia y al encuentro personal con Jesús?

Han pasado 25 años, en la capilla de la universidad reposan los cuerpos de los mártires salvadoreños y en el jardín donde fueron asesinados, el jardinero Don Obdulio, marido de Elba y papá de Celina, plantó ocho rosales rojos. Estas 8 rosas son memorial de su martirio y símbolo de la esperanza pascual. No nos dejemos robar esta esperanza…

Mas información en la entrevista de Xavier Alegre http://blog.cristianismeijusticia.net/?p=11556&lang=es

CADDY ADZUBA PREMIO PRÍNCIPE DE ASTURIAS DE LA CONCORDIA 2014

adzuba-2El pasado 24 de octubre Caddy Adzuba recibía el premio Príncipe de Asturias  de la Concordia 2014.

Reconocida activista por la libertad de prensa, la reconstrucción de la paz y los derechos humanos, especialmente los de la infancia y las mujeres en zonas de conflicto, Caddy Adzuba denuncia, a través del periodismo, las torturas y violaciones de las que son víctimas las mujeres y las niñas congoleñas y promueve su reinserción en una sociedad en la que son, por este hecho, repudiadas.

Caddy nació hace 33 años en Bukavu, la capital de la provincia Kivu Sur, al este de la RDC, región que sufre desde hace 20 años una intolerable situación de conflicto y violencia generalizada, provocada por la invasión de tropas y milicias extranjeras, con el fin de expoliar sus inmensas riquezas naturales. Gracias a este y otros premios anteriores concedidos en Europa, la periodista se ha convertido en la cabeza visible de una larga y dura lucha de la sociedad civil congoleña por denunciar la agresión que sufren desde hace décadas, por hacer visible la situación de violencia, abuso y miseria en que se ven obligados a vivir cada día, debido a intereses económicos extranjeros. La periodista aprovecha la plataforma que le confiere este reconocimiento internacional para casi suplicar a los gobiernos de los países occidentales y sus multinacionales que dejen de apoyar esta agresión en nombre de los beneficios económicos, y apela a su conciencia para acabar con esta guerra, que no tendría lugar sin el apoyo de las grandes potencias.

A continuación transcribimos  su discurso tras recoger el premio Príncipe de Asturias. Todo un desafío en favor de la justicia y la paz.

«Con profunda gratitud y gran humildad me presento ante ustedes en este día, para darles las gracias desde lo más profundo de mi corazón.
Mediante este prestigioso galardón, han elegido reconocer la labor pacífica de lucha contra la violencia sexual de la que son víctimas las mujeres en tiempos de guerra, en la zona oriental de la República Democrática del Congo, y la lucha contra la pobreza.
Honorables miembros del Jurado, acepten nuestro sincero agradecimiento por esta distinción.
Es un gran honor para mi humilde persona. Hubiese querido que este honor fuera recibido por las miles de mujeres congoleñas,víctimas de la guerra y de la violencia sexual y despojadas de todo honor desde que sus cuerpos fueron transformados en campos de batalla. Y quiero compartir este honor con las mujeres activistas de todo el mundo, y en especial con las de la República Democrática del Congo que, día y noche, luchan para defender los derechos humanos, con el exclusivo fin de establecer la justicia.
 Majestades, Distinguidos invitados, Señoras y Señores:
Hoy, la mujer congoleña víctima de los conflictos armados, violentada y violada, ha perdido toda su dignidad y vive en la deshonra. Ella, cuyos órganos genitales fueron sometidos a los ultrajes más viles, condenada a la esclavitud sexual y rechazada por su propia comunidad, lleva 18 años sufriendo: 18 años de tortura, 18 años de destrucción, 18 años de huida errante y desplazamiento, 18 años de pobreza extrema.
Los niños nacidos de esta atrocidad que es la esclavitud sexual en tiempos de guerra, son a su vez víctimas de violaciones cuando son niñas, y reclutados a la fuerza en las bandas armadas cuando son niños: un círculo vicioso de sufrimiento y desolación que pone directamente en peligro el futuro de la nación congoleña, a causa de los miles de niños sin educación y traumatizados por los horrores de la guerra.
 Majestades, Distinguidos invitados, Señoras y Señores:
No es secreto para nadie. Varios informes de Organizaciones No Gubernamentales internacionales y de expertos de las Naciones Unidas han denunciado la masacre organizada y planificada en el este de la República Democrática del Congo. Los diversos encuentros de paz y acuerdos firmados por el gobierno congoleño y los beligerantes nos llevaron a confiar en un final inminente del conflicto. Pero, lamentablemente, las mujeres siguen siendo violadas, los niños siguen siendo reclutados a la fuerza en los grupos armados, las familias siguen errando por los caminos del exilio, aldeas enteras siguen siendo incendiadas, los bienes de la población siguen siendo saqueados.
No, nuestra guerra no ha terminado. Estamos en guerra. Una guerra que,  intencionadamente, se ha relegado en el olvido. Ante esta situación, nos tenemos que preguntar: ¿Por qué esta guerra? ¿Por qué tanto sufrimiento para las mujeres violadas? La paz y la dignidad humana, ¿son un lujo para las mujeres pobres? ¿Están condenadas a sufrir los horrores de una guerra que no han planificado?
 Estas preguntas atañen a todos los que estamos en esta sala. Las causas del conflicto en la República Democrática del Congo son múltiples. Los actores, responsables directos e indirectos, se conocen y han sido detallados en los informes que he mencionado anteriormente. De ellos se desprende que la República Democrática del Congo es víctima de la inmensa riqueza de su subsuelo.
 Permítanme pedir cuentas a ciertas empresas multinacionales que, en busca de sus propios intereses, han contribuido a asolar a sangre y fuego este gran y hermoso país de Congo, arrebatándoles la vida a más de 6 millones de personas y su dignidad y su honor a más de 500.000 mujeres violadas.
 Majestades, Distinguidos invitados, Señoras y Señores:
¿Durante cuánto tiempo vamos a seguir insensibles al dolor de las mujeres violadas en la República Democrática del Congo? Las mujeres congoleñas heridas en cuerpo y alma, reclaman justicia y reparación; que se persiga tanto a los autores indirectos y ocultos en la sombra, como a los autores materiales. Es justo y necesario que todos aquellos que financian y alimentan este horror por razones económicas respondan de sus actos.
 España, uno de los pocos países europeos que ha vivido los horrores de la dictadura en un pasado reciente y que ha logrado construir en tan poco tiempo un país de derechos humanos, en el que los derechos de las mujeres son respetados a escala nacional e internacional, un remanso de paz, un país de justicia… España –decía− sabrá intervenir con todo su peso ante la comunidad internacional en favor de esas mujeres congoleñas que sólo piden poder vivir en paz en su país y satisfacer las necesidades de sus hijos.
 Esta justicia requiere instituciones fuertes y competentes. Por ello sugerimos que se cree un Tribunal Penal Internacional (TPI) para la República Democrática del Congo como el que se creó para Ruanda. De manera que los crímenes cometidos contra las mujeres congoleñas en estos últimos 18 años no queden impunes y para reforzar al mismo tiempo el mandato de la Corte Penal Internacional.
 Majestades, Distinguidos invitados, Señoras y Señores:
El prestigioso Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2014 con el que nos han honrado, es para nosotros una gran oportunidad de difundir aún con más fuerza y proyección nuestros mensajes de sensibilización, nuestras reivindicaciones y nuestras alegaciones. Este premio servirá de altavoz para la defensa de la causa de las mujeres violadas en el mundo en general y en particular en la República Democrática del Congo.
Por ello queremos dar las gracias muy sinceramente: a la Corona de España por haber instaurado este Premio Príncipe de Asturias, a los miembros del jurado por haber confiado en nuestra causa, a las organizaciones que han presentado nuestra candidatura a este galardón, a las Organizaciones de la sociedad civil española que nos han apoyado y acompañado en nuestra sensibilización a nivel internacional.
Sin olvidar el muy importante papel que desempeñan las Radios de Paz en la República Democrática del Congo, y en especial Radio Okapi, que es un buen ejemplo de esta labor.
 Permítanme concluir mi mensaje con un poema español que dice:
«Necesitamos dos manos para escribir
dos para acariciar
dos para aplaudir
y todas las manos del mundo para la paz».
 Unan, pues, sus manos a nuestras manos para que podamos reconstruir la paz y la concordia en la República Democrática del Congo, y devolver su honor y su dignidad a las mujeres violadas.
 Muchas gracias.»

Crisis humanitaria en República Centroafricana

Desde marzo de 2013 la República Centroafricana sufre un violento conflicto que ha causado miles de muertos y heridos, y un millón de desplazados. Primero, con la toma del gobierno por parte de la coalición armada Seleka entre marzo y abril y sus abusos contra la población centroafricana. Después con la creación de los grupos de autodefensa anti-Balaka, autores también de abusos contra la población, especialmente contra la comunidad musulmana.

La población refugiada en campamentos hacinados se enfrenta cada día a la falta de alimentos y medicinas, y a unas condiciones higienico-sanitarias muy deficientes. La desnutrición y enfermedades como la malaria amenazan a un pueblo en estado de shock por los niveles de violencia nunca vistos que ha alcanzado un conflicto aún por resolver.

Entrevistamos a Paula Cenalmor, responsable de Administración de Médicos Sin Fronteras en Bangui (capital de la República Centroafricana) entre septiembre de 2013 y marzo de 2014.

(Médicos Sin Fronteras ha lanzado la web elpaisperdido.msf.es para tratar de visibilizar el conflicto y la situación de los centroafricanos.)

Entrevista y realización: Javier Sánchez Salcedo
Fotos y vídeos de la RCA: Médicos Sin Fronteras
Música: Javier Sánchez Salcedo

Mundo Negro Digital
mundonegro.com

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Rafael Sabé, misionero en Guinea Conakry y miembro del Grupo de Prevención Anti-ébola

Rafael Sabé, misionero español en Guinea Conakry, es miembro del Grupo de Prevención Anti-ébola de la región de Siguiri, grupo que reúne a los representantes de las autoridades civiles, sanitarias, empresariales y religiosas de la zona. Misionero desde 1992, vive de primera mano la epidemia del ébola en uno de los países contagiados. En esta entrevista da las claves para entender el virus, y explica cómo se ve desde África la reacción de España. El salesiano afirma que en Siguiri rezan por Teresa Romero, y reivindica que el amor puede superar el miedo.

 

¿Por qué escogió ser misionero?

Yo creo que es gracias a la educación recibida de mis padres. En los años sesenta era normal ver a pobres mendigando por un plato para comer o un lugar para dormir. Yo me acuerdo de que en casa, cuando un pobre llegaba, mi madre Maria Colom, los acogía, preparaba un bocadillo. Hubo un día por la mañana que se presentó un pobre pidiendo algo de comer. Mis padres no estaban en casa. ¿Qué hacer? Mi hermana y yo nos miramos. Yo tenía cinco años, ella dos. Con mi hermana Carmen, que actuablemente es religiosa salesiana, cogimos un largo cuchillo, levantamos un jamón que pesaba muchísimo, cortamos con dificultad unos trozos de jamón y preparamos un bocadillo ofreciéndolo con alegría. Aprendimos de manera espontánea a transformarnos en caridad.

 

¿Desde cuándo trabaja en África, y en concreto en Guinea Conakry?

Una vez cursado los estudios de Derecho sentí en mi corazón el deseo de seguir los pasos de San Juan Bosco como salesiano. Y es en 1992 cuando fui destinado a Abijan. Hasta 2006 estuve en costa de Marfil, en las ciudades de Abijan, Duékoué et Korhogo- En 2006 fui destinado a Kara (Togo). Y finalmente en 2012 llegué a la Guinea Conakry trabajando en Kankan y Siguiri.

 

¿Puede explicarnos qué es el ébola?

Se trata de un virus que tiene la capacidad de burlar nuestro sistema inmunitario, lo que hace que nuestro organismo no lo detecte y pueda reproducirse fácilmente. El virus del ébola causa una fuerte fiebre hemorrágica viral, ocasionando una enfermedad infecciosa, altamente contagiosa y muy severa que afecta tanto a animales como a seres humanos. Fue descubierto en 1976 y se considera que los murciélagos son los portadores naturales del virus del ébola. Estos murciélagos lo transmiten a los animales y al hombre. Una vez que te contagias se conviertes en transmisor del virus.

Los síntomas son variables; el comienzo suele ser, generalmente, súbito y caracterizado por fiebre alta. Y a los pocos días aparecen en todo el cuerpo hemorragias de sangre y diarreas con abundantes pérdidas de sangre. Finalmente la presión sanguínea disminuye lo que hace que los órganos vitales como el corazón o los riñones fallan causando la muerte.

 

¿Cómo se transmite? ¿Quiénes son los que tienen más riesgos de sufrir esta enfermedad?

El ébola se transmite por contacto directo con líquidos corporales infectados como la sangre, la saliva, el sudor, la orina o los vómitos del enfermo. No se transmite por el aire. Y para transmitirse con un apretón de manos es necesario que el enfermo sufra una fiebre de 38º. El período de incubación varía de 2 a 21 días, aunque lo más normal es de 5 a 12 días. Como el contagio es por relación directa con el enfermo, los que tienen más riesgos son los familiares, los vecinos, amigos más próximos y el personal sanitario.

 

¿En qué consiste el Grupo de Prevención Anti-ébola? ¿Cuáles son las claves para que Guinea Conakry sea uno de los países afectados que mejor está controlando el virus?

En la región de Siguiri, el Prefecto ha creado un grupo de prevención contra el virus del ébola. Hay que prevenirlo creando las condiciones que dificulten su transmisión, como informando y facilitando el lavado de las manos por toda la ciudad. Este grupo lo forman las fuerzas vivas de una región: las autoridades locales (alcaldes, diputados), las autoridades sanitarias (doctores, enfermeros), los representantes de la policía, representantes de empresas y las autoridades religiosas -como son el Iman para los musulmanes y un sacerdote para los cristianos-. En este sentido yo soy el representante cristiano en la región de Siguiri. Este grupo sigue directamente la evolución del ébola en la región. Tenemos reuniones periódicas para reflexionar conjuntamente las soluciones a adoptar.

En este país empezó el último brote del ébola y esto ha permitido que la población haya tenido más tiempo para darse cuenta que el virus existe, es real y mata.

 

¿Por qué es difícil que la población acepte la realidad del virus del ébola?

Para atacarlo hay que detectar a los enfermos, aislarlos totalmente y en caso de fallecimiento, hay que enterrarlos directamente. Y esto provoca una oposición en la población. En la tradición africana la muerte es un uno de los momentos más importantes de la vida del hombre. Es necesario honorar a nuestros difuntos. Conozco una familia que en las ceremonias funerarias perdió a nueve miembros por el ébola y varios se contagiaron, pero se han curado. Es por esto que el Grupo de Prevención hace su trabajo de sensibilización. Pero a pesar de todo aún hay contagios, aquí en dos semanas hemos tenido cinco casos. Desde mediados de agosto no habíamos tenido ningún caso. Parecía que se había dominado, pero el desplazamiento de la población ha provocado un volver a comenzar.

¿Cómo se ve la reacción de Europa desde allí?

En primer lugar, desearía transmitir el deseo de los guineanos de que Teresa Romero se restablezca rápidamente. Hoy en la Eucaristía han rezado por ella. Como dice el slogan, «Teresa somos todos». A ella, queremos decirle: «Teresa: desde Siguiri recibe nuestro apoyo».

La gente en África se sorprende de la reacción de pánico que existe en España. Aquí en Guinea se cuenta con unos 778 fallecidos, pero no ha estallado el pavor español. Es cierto que en África se vive muy de cerca el sufrimiento y esto crea carácter. Hace unos días enterré a una niña de cinco años muerta de paludismo. Los hermanos de la niña estaban todos presentes. Había lágrimas de dolor en el entierro, lágrimas de amor, pero no desesperación.

 

¿Qué les diría a los españoles ante el primer caso de ébola detectado en nuestro país?

En primer lugar diría que hay que superar el miedo. Yo comprendo que haya médicos que tengan miedo al ébola. El miedo te bloquea y hace que te equivoques. En el abril 2003 en la guerra de Costa de Marfil los rebeldes nos cogieron a los tres salesianos que estábamos en Korhogo y nos pegaron toda una tarde. Incluso me pusieron la pistola en la cabeza. Cuando nos liberaron, un mes más tarde, experimenté el miedo. Y el miedo me bloqueaba. Tuve que aprender a gestionar el miedo. Cuando el amor es más fuerte que el miedo a la muerte todo cambia.

Admiro a los médicos africanos que con poca protección se acercan a los enfermos. Hoy mismo le he dicho a un médico responsable de la lucha contra el virus, «cuídate, no te fíes». Si yo tuviera miedo ya hace tiempo que estaría fuera de Guinea. Eso no quiere decir que sea imprudente. Yo me lavo las manos muchas veces al día, no saludo dando las manos… La vida es un don y por esto hay que cuidarla. En nuestro centro de primeras curas les digo siempre al enfermero, a la enfermera y a la comadrona: atención a los enfermos que tienen fiebre. No se te ocurra tocarlos sin guantes y si crees que es ébola llama al equipo de médicos especialistas de inmediato.

 

¿Cómo cree que debe un cristiano afrontar esta situación desde su fe?

La fe no es fruto de mi imaginación. La fe es una experiencia real. Cuando vives la fe como una experiencia real liberadora, entonces delante una angustia inquietante, no tienes miedo en abandonarte en los brazos del Padre que te hace sentirte hijo y que te da fuerza para amar a todos como hermanos, especialmente a los más pobres.

Yo creo que el testimonio de los misioneros que han fallecido del ébola es admirable. El hombre no puede vivir sino es capaz de darse, y en el caso que no lo consiga a causa del egoísmo, entonces su persona, su ser personal es un misterio para sí mismo, ya que su vida está privada de sentido. La vida dada hace que el hombre pueda relacionarse con los demás haciendo posible la aparición del amor. Solamente una relación gratuita hace posible que experimentemos en el fondo de nosotros mismos el gozo de vivir para amar y ser amados.