LMC España

Laicos Misioneros Combonianos y ONGD AMANI

Día de Hispanoamérica 2017

El próximo domingo celebraremos el Día de Hispanoamérica, su lema «Vayan sin miedo, para servir» nos hace recordar a los misioneros españoles que un día salieron si miedo para anunciar el Evangelio y servir al Señor en América

Los misioneros españoles que trabajan en América conocen bien el riesgo que entraña muchas veces el predicar el Evangelio. Muchos de ellos, sobre todo los que trabajan en “pastorales especialmente difíciles”, han de sentirse más de una y de dos veces como corderos en medio de lobos y son conscientes de que, a menudo, se juegan la vida.

En América evangeliza hoy el grueso de los misioneros salidos de nuestro país: 9.000 de un total de 13.000. La gran mayoría de ellos son religiosos y religiosas de distintas órdenes y congregaciones, pero entre ellos hay también un puñado de sacerdotes diocesanos y laicos.

Anastasio Gil invita a celebrar esta jornada misionera del Día de Hispanoamérica porque “es una gracia divina para comprobar que, por la puerta abierta de la Iglesia local, están llegando fieles y presbíteros de otras Iglesias para ayudar y colaborar con las comunidades eclesiales en España, igualmente necesitadas de ayuda. No es un simple intercambio de operarios: es la expresión de la riqueza de la cooperación entre las Iglesias”. 

Iglesia a Fondo

Revista Misioneros Tercer Milenio, febrero 2017

Llamamiento del Papa por la trágica situación en el Sudán del Sur

Ante el agravamiento de la crisis humanitaria y alimentaria, sumada al conflicto que sufre la población de Sudán del Sur, el Papa Francisco ha dirigido un apremiante llamamiento: «Despiertan particular preocupación las dolorosas noticias que llegan del atormentado Sudán del Sur, donde a un conflicto fratricida se une una grave crisis alimentaria que afecta a la Región del Cuerno de África y que condena a la muerte por hambre a millones de personas, entre ellos a muchos niños. En este momento, es más necesario que nunca el compromiso de todos a no quedarse sólo en declaraciones, sino a hacer que sean concretas las ayudas alimentarias y a permitir que puedan llegar a las poblaciones que sufren. El Señor sostenga a estos nuestros hermanos y a cuantos obran para ayudarlos.» 

Unidos por la Paz el diálogo interreligioso

Durante esta semana  los galardonados con el premio Mundo Negro a la Fraternidad, el Cardenal Dieudonné Nzapalainga, arzobispo de Bangui y el Imám Oumar Kobine Layama, Presidente del Consejo Islámico de Centroáfrica visitaron  la ciudad de Granada, ciudad de encuentro y de encrucijadas de culturas.

A través de su testimonio pudimos acercarnos a la realidad compleja de este  país. Su trabajo para promover el encuentro y la fraternidad entre los miembros de las diversas religiones ha contribuido a desenmascarar la raíz más profunda del problema que se vive en Centroáfrica:  la lucha por el control de las riquezas económicas del país y por el poder, especialmente por el control de los yacimientos de diamantes.

Actualmente trabajan por construir una plataforma que consolide la acción de reconciliación y se extienda no solo al propio país centroafricano sino que sirva de ejemplo para la acción en otros lugares de África.

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Premio Mundo Negro a la Fraternidad 2016

No hay texto alternativo automático disponible.En Bangui,la capital de la martirizada República Centroafricana, la gente los llama los ‘mellizos de Dios’. Y eso que son muy diferentes en casi todo. Uno es el cardenal Nzapalainga, alto y fornido, arzobispo de Bangui y, lógicamente, católico. El otro es el imán Kobine Layama, pequeño, delgado, líder musulmán de la capital y, como es lógico, musulmán. Distintos, pero iguales en su lucha por conseguir la paz a través del diálogo y buscar un futuro mejor y reconciliado para su pueblo.

Los dos mellizos están en Madrid, para recoger el premio ‘Mundo negro a la Fraternidad 2016’ y participar, como ponentes, en el ‘XXIX Encuentro África’, que organiza anualmente la revista ‘Mundo negro’ de los misioneros combonianos.

El lema de las jornadas de este año es ‘Islam y cristianismo, diálogo bajo un mismo techo’ y encaja a la perfección con lo que piensan y viven estos dos líderes religiosos centroafricanos. Los dos se han entregado, desde hace años, a la búsqueda de la paz. Y no sólo de forma teórica, sino jugándose la propia vida.

Desde que, en marzo de 2013, las milicias de la Seleka (musulmanas) tomaron el poder, se encontraron con la réplica de los milicianos ‘anti Balaka’ (cristianos). Desde entonces, el arzobispo y el imán se convierten en constructores de paz, negando con su propia experiencia que se trate de una guerra religiosa.

«La guerra de Centroáfrica no es ni nunca fue una guerra religiosa. Es una guerra militar y política, en la que se ha instrumentalizado a la religión. No hay nada religioso en ella», asegura, con convicción, el cardenal Nzapalainga. Y añade: «La violencia la sufren los pobres por ser pobres y, para hacerle frente, caen también ellos en ella».

Y pone varios ejemplos de amistad y paz entre ambas comunidades religiosas. «Abrimos las puertas de nuestras casas y de nuestras parroquias, que se llenaron de refugiados musulmanes, y lo mismo hicieron los musulmanes con los cristianos, abriendo para ellos sus casas y su mezquitas, con riesgo de sus propias vidas», explica el purpurado.

De hecho, el cardenal acogió en su propia casa, durante más de 9 meses, al imán Lamaya y a toda su familia, al que los milicianos le habían quemado su mezquita y su propio hogar. «Lo acogí, para mostrar a todos nuestra amistad», dice el purpurado. Un gesto criticado por los radicales de uno y otro bando, que recelaban de esta forma de acogida y respeto mutuo.

Con el paso del tiempo y la visita del Papa Francisco, la búsqueda de la paz se hizo más ardiente, la gente empezó a valorar el gesto y comenzó a llamar ‘mellizos de Dios’ al prelado y al imán.

Poco a poco, la gente fue entendiendo que era posible «tratarse como hermanos» y los ‘mellizos de Dios’ crearon una plataforma interreligiosa, que actúa como «los bomberos, apagando muchos fuegos en el país». Y con reconocimiento exterior, tanto en Usa como en Alemania u Holanda, donde el imán y el cardenal recibieron varios premios.

Vayan donde vayan, ofrecen la receta de la educación para romper la espiral de la violencia. «Hay que educar y formar, para convencer de que, en la sociedad, no es la fuerza física, sino la estima y el respeto las que tienen la última palabra. Porque, muchas veces, el que no responde a la violencia es tachado de débil, cuando es todo lo contrario», dice Nzapalainga.

Desde el Islam, el imán Lamaya dice que «la violencia descansa sobre la ignorancia religiosa. Sólo el creyente que no conoce bien su religión puede responder con la violencia. Muchos extremistas son ignorantes religiosos». Y cita, en apoyo de su tesis, una sura del Corán.

Precisamente porque les parece violenta, ambos líderes religiosos denuncian la decisión del presidente USA, Donald Trump, de cerrar sus fronteras a siete países musulmanes. «Una decisión nada sabia. Es una muestra más de la instrumentalización política de la religión. Hay que llamar gato al gato y perro al perro y diferenciar al criminal del creyente», explica el imán.

«No es una buena solución, porque en esos países hay gente de bien que nada tiene que ver con el extremismo. Meter a todos en el mismo saco es el mejor camino para radicalizar a los buenos y, además, toma como rehenes a toda la población de un país», añade el cardenal. Y concluye: «No queremos que los políticos manipulen la religión y tampoco queremos meternos nosotros en política, porque no somos políticos».

Los ‘mellizos de Dios’ se levantan, tras la rueda de prensa y se dan la mano para las fotos. Se palpa el buen feeling que hay entre estos dos constructores de paz y, por eso mismo, hermanos y amigos.

 

De paso por Bangui

Ania LMCLlegamos a Bangui para buscar a Irene, LMC procedente de Kinshasa, ella es del grupo de Congo, y estará aproximadamente un mes con nosotros. ¡Es muy simpática! Dios permita que podamos para darle un buen testimonio misionero y que sea, para ella, una experiencia inolvidable también.
Hemos traído con nosotras una de las huérfanas que ayudamos con la leche materna, la pequeña Mervelle, que nació con 1,850 Kg. Ahora tiene cinco meses. Estaba creciendo normalmente, pesando ya cerca de cinco kilos. El día 2 apareció con 900g menos, la abuela dijo que tenía diarrea. La enviamos a la UNT y fue hospitalizada Estaba desnutrida, tenía fiebre todos los días… El director del hospital, junto con otro técnico médico, Tenda, la observaron y pensaron que podía ser meningitis. Este miércoles decidieron transferirla a Bangui.
El viernes, llegamos a Emergency, una ONG italiana que trabaja en Bangui en el área pediátrica del hospital, llegamos hacia el mediodía y nos fuimos a las cuatro. Con pruebas de un lado para otro, con radiografía en los pulmones, y finalmente Maravilla se quedó hospitalizada en cuidados intensivos por neumonía, síntomas de meningitis, anemia y malaria. Inmediatamente comenzaron a darle oxígeno. Con gran dificultad pudieron obtener la sangre para el análisis… Que el Señor le ayude a recuperarse rápidamente, si esa es su voluntad! Que Él la guarde. ¡Gracias a Dios, hoy, domingo, estaba un poco mejor, según el enfermero!

El 8 de diciembre tuvimos la clausura del Año de la Misericordia, con la participación de personas de todas partes de la parroquia. Fue una Eucaristía larga, tres horas, pero todo el mundo estaba contento. A las seis de la mañana rezamos el rosario juntos, acompañado de muchas canciones, con la imagen de María en procesión por todas las comunidades Mongoumba. ¡Los rostros de la gente brillaban de alegría y devoción a la Madre del Cielo!
El Jubileo de las familias resultó muy bueno. Hubo catequesis para padres e hijos. Fue bueno ver en la Eucaristía a los padres junto con todos los niños (normalmente están todos separados). Después de la misa cada matrimonio fue a buscar a una pareja que no ha recibido el sacramento del matrimonio, quedando con la responsabilidad de catequizarlos, de manera que pronto ellos también reciben el Sacramento.

¡También queremos compartir con todos que tenemos nuevo coche! Gracias a la generosidad de los Combonianos de seis provincias, que compartieron con nosotros lo que les ofrecen a ellos sus bienhechores. Agradecemos a Dios por haberles dado la virtud de ayudarnos, de ser solidarios, de amar.
No se olviden de rezar por nosotras. Nosotras rezaremos por todos ustedes también.
LES DESEAMOS A TODOS UNA SANTA NAVIDAD Y UN BUEN 2017 PLENO DE PAZ, ALEGRIA Y MUCHO AMOR.

Besos de las LMC Anna y Maria Augusta (Mongoumba, RCA)