Primer viaje del Papa León XIV a África

El viaje del Papa León XIV a África tendrá lugar del 13 al 23 de abril de 2026. El pontífice aceptó la invitación de los gobiernos y líderes eclesiásticos de Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial para su primera visita papal al continente. El Papa ya conocía muy bien África, pues la había recorrido de norte a sur antes de su pontificado, cuando el Papa Francisco lo nombró Prefecto del Dicasterio para los Obispos.

Aunque aún no se conocen los detalles del viaje, el Vaticano ya ha anunciado que el Papa León visitará Argel y Annaba en Argelia (del 13 al 15 de abril); Yaundé, Bamenda y Douala en Camerún (del 15 al 18 de abril); Luanda, Muxima y Saurimo en Angola (del 18 al 21 de abril); Malabo, Mongomo y Bata en Guinea Ecuatorial (del 21 al 23 de abril).

Según los medios de comunicación del Vaticano, el viaje representa un acontecimiento de gran valor pastoral y simbólico, destinado a fortalecer los  lazos entre la Santa Sede y las Iglesias africanas , en un continente que hoy representa una de las realidades más dinámicas y en desarrollo del catolicismo mundial, donde el 20% de la población está bautizada.

Argelia  lo llevará  tras los pasos de San Agustín , fundador de la orden agustiniana , a la que pertenece el Papa Prevost. «Espero ir a Argelia para visitar los lugares de San Agustín, pero también para continuar el diálogo y tender puentes entre el mundo cristiano y el musulmán», declaró el Papa León XIII en una entrevista concedida durante el vuelo de regreso de su viaje al Líbano a principios de noviembre.

«Al visitar esta tierra como «apóstol de la paz»», dijeron los obispos de Argelia, «donde celebramos el trigésimo aniversario del martirio de los monjes de Tibhirine, el Papa trae, junto con el mensaje de Cristo, un estímulo para que, más allá de cualquier fricción pasada o presente, relaciones difíciles o malentendidos, podamos ante todo imbuirnos de un sincero deseo de vivir juntos en paz».

Tras el anuncio de la visita del Papa a  Angola , el presidente João Lourenço declaró: «Esperamos que la visita del Santo Padre sea una oportunidad para redescubrir los valores que han forjado al pueblo angoleño y compartirlos con las diferentes comunidades que viven y trabajan en todo el mundo».

Por su parte, el nuncio católico en  Camerún , monseñor Evelino Bettencourt, declaró: «En un contexto de constantes desafíos políticos y de seguridad, consideramos la visita del Papa a Camerún un signo de esperanza para la Iglesia y para los cameruneses». Añadió que el gobierno está trabajando para garantizar el éxito de esta visita, que «tendrá como objetivo fortalecer la fe de los católicos cameruneses, promover la paz y colaborar para abordar la crisis humanitaria del país».

Tras anunciar que la última visita papal a  Guinea Ecuatorial  tuvo lugar hace 44 años, cuando Juan Pablo II fue el único papa que pisó el país, Juan Domingo-Beka Esono Ayang, obispo de Mongomo y presidente de la Conferencia Episcopal, declaró que será una ocasión de gracia y alegría para todos.

Mientras tanto, el presidente Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, de 83 años y en el poder ininterrumpidamente desde 1979, comentó: «Guinea Ecuatorial está preparada para recibir al Santo Padre, garantizándole una bienvenida entusiasta como siempre lo hace con las grandes personalidades que visitan el país».

Nigrizia

Caminamos juntos, compartimos alegría

El próximo domingo el 1 de marzo , la Iglesia española recuerda su especial vinculación con las Iglesias hermanas de Hispanoamérica, con las que comparte la fe, que un día llevaron los misioneros que partieron de la península, y con las que hoy “Caminamos juntos, compartimos alegría”. Este es el lema propuesto para esta Jornada, que también recuerda a las misioneras y misioneros españoles en América Latina, el continente con el mayor número de misioneros españoles.

Para esta jornada, la Comisión Episcopal para las Misiones y Cooperación con las Iglesias de la Conferencia Episcopal ha elaborado diferentes materiales que puedes encontrar aquí

Mensaje del Papa para la Cuaresma 2026

Escuchar y ayunar.

La Cuaresma como tiempo de conversión

Queridos hermanos y hermanas:

La Cuaresma es el tiempo en el que la Iglesia, con solicitud maternal, nos invita a poner de nuevo el misterio de Dios en el centro de nuestra vida, para que nuestra fe recobre su impulso y el corazón no se disperse entre las inquietudes y distracciones cotidianas.

Todo camino de conversión comienza cuando nos dejamos alcanzar por la Palabra y la acogemos con docilidad de espíritu. Existe, por tanto, un vínculo entre el don de la Palabra de Dios, el espacio de hospitalidad que le ofrecemos y la transformación que ella realiza. Por eso, el itinerario cuaresmal se convierte en una ocasión propicia para escuchar la voz del Señor y renovar la decisión de seguir a Cristo, recorriendo con Él el camino que sube a Jerusalén, donde se cumple el misterio de su pasión, muerte y resurrección.

Escuchar

Este año me gustaría llamar la atención, en primer lugar, sobre la importancia de dar espacio a la Palabra a través de la escucha, ya que la disposición a escuchar es el primer signo con el que se manifiesta el deseo de entrar en relación con el otro.

Dios mismo, al revelarse a Moisés desde la zarza ardiente, muestra que la escucha es un rasgo distintivo de su ser: «Yo he visto la opresión de mi pueblo, que está en Egipto, y he oído los gritos de dolor» (Ex 3,7). La escucha del clamor de los oprimidos es el comienzo de una historia de liberación, en la que el Señor involucra también a Moisés, enviándolo a abrir un camino de salvación para sus hijos reducidos a la esclavitud.

Es un Dios que nos atrae, que hoy también nos conmueve con los pensamientos que hacen vibrar su corazón. Por eso, la escucha de la Palabra en la liturgia nos educa para una escucha más verdadera de la realidad.

Entre las muchas voces que atraviesan nuestra vida personal y social, las Sagradas Escrituras nos hacen capaces de reconocer la voz que clama desde el sufrimiento y la injusticia, para que no quede sin respuesta. Entrar en esta disposición interior de receptividad significa dejarnos instruir hoy por Dios para escuchar como Él, hasta reconocer que «la condición de los pobres representa un grito que, en la historia de la humanidad, interpela constantemente nuestra vida, nuestras sociedades, los sistemas políticos y económicos, y especialmente a la Iglesia».[1]

Ayunar

Si la Cuaresma es tiempo de escucha, el ayuno constituye una práctica concreta que dispone a la acogida de la Palabra de Dios. La abstinencia de alimento, en efecto, es un ejercicio ascético antiquísimo e insustituible en el camino de la conversión. Precisamente porque implica al cuerpo, hace más evidente aquello de lo que tenemos “hambre” y lo que consideramos esencial para nuestro sustento. Sirve, por tanto, para discernir y ordenar los “apetitos”, para mantener despierta el hambre y la sed de justicia, sustrayéndola de la resignación, educarla para que se convierta en oración y responsabilidad hacia el prójimo.

San Agustín, con sutileza espiritual, deja entrever la tensión entre el tiempo presente y la realización futura que atraviesa este cuidado del corazón, cuando observa que: «es propio de los hombres mortales tener hambre y sed de la justicia, así como estar repletos de la justicia es propio de la otra vida. De este pan, de este alimento, están repletos los ángeles; en cambio, los hombres, mientras tienen hambre, se ensanchan; mientras se ensanchan, son dilatados; mientras son dilatados, se hacen capaces; y, hechos capaces, en su momento serán repletos».[2] El ayuno, entendido en este sentido, nos permite no sólo disciplinar el deseo, purificarlo y hacerlo más libre, sino también expandirlo, de modo que se dirija a Dios y se oriente hacia el bien.

Sin embargo, para que el ayuno conserve su verdad evangélica y evite la tentación de enorgullecer el corazón, debe vivirse siempre con fe y humildad. Exige permanecer arraigado en la comunión con el Señor, porque «no ayuna de verdad quien no sabe alimentarse de la Palabra de Dios».[3] En cuanto signo visible de nuestro compromiso interior de alejarnos, con la ayuda de la gracia, del pecado y del mal, el ayuno debe incluir también otras formas de privación destinadas a hacernos adquirir un estilo de vida más sobrio, ya que « sólo la austeridad hace fuerte y auténtica la vida cristiana».[4]

Por eso, me gustaría invitarles a una forma de abstinencia muy concreta y a menudo poco apreciada, es decir, la de abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo. Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias. Esforcémonos, en cambio, por aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad: en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos, en los medios de comunicación y en las comunidades cristianas. Entonces, muchas palabras de odio darán paso a palabras de esperanza y paz.  

Juntos

Por último, la Cuaresma pone de relieve la dimensión comunitaria de la escucha de la Palabra y de la práctica del ayuno. También la Escritura subraya este aspecto de muchas maneras. Por ejemplo, cuando narra en el libro de Nehemías que el pueblo se reunió para escuchar la lectura pública del libro de la Ley y, practicando el ayuno, se dispuso a la confesión de fe y a la adoración, con el fin de renovar la alianza con Dios (cf. Ne 9,1-3).

Del mismo modo, nuestras parroquias, familias, grupos eclesiales y comunidades religiosas están llamados a realizar en Cuaresma un camino compartido, en el que la escucha de la Palabra de Dios, así como del clamor de los pobres y de la tierra, se convierta en forma de vida común, y el ayuno sostenga un arrepentimiento real. En este horizonte, la conversión no sólo concierne a la conciencia del individuo, sino también al estilo de las relaciones, a la calidad del diálogo, a la capacidad de dejarse interpelar por la realidad y de reconocer lo que realmente orienta el deseo, tanto en nuestras comunidades eclesiales como en la humanidad sedienta de justicia y reconciliación.

Queridos hermanos, pidamos la gracia de vivir una Cuaresma que haga más atento nuestro oído a Dios y a los más necesitados. Pidamos la fuerza de un ayuno que alcance también a la lengua, para que disminuyan las palabras que hieren y crezca el espacio para la voz de los demás. Y comprometámonos para que nuestras comunidades se conviertan en lugares donde el grito de los que sufren encuentre acogida y la escucha genere caminos de liberación, haciéndonos más dispuestos y diligentes para contribuir a edificar la civilización del amor.

Los bendigo de corazón a todos ustedes, y a su camino cuaresmal.

Vaticano, 5 de febrero de 2026, memoria de santa Águeda, virgen y mártir.

LEÓN XIV PP.

Revistas Mundo Negro y Aguiluchos. Febrero 2026

En este mes de febrero, en el que Manos Unidas nos recuerda que el hambre sigue siendo uno de los principales problemas de nuestro mundo, la revista Mundo Negro se suma a esta campaña presentando un proyecto concreto en el que la ayuda de Manos Unidas se traduce en más vida y desarrollo.

En esta ocasión, nos acercamos hasta la República Centroafricana para conocer el internado Sainte Monique, gestionado por las Dominicas Misioneras de África en Mbata. Se trata de un espacio educativo en el que 170 chicas, de entre 6 y 16 años, reciben formación para labrarse un futuro mejor y convertirse en agentes activos del desarrollo de su país.

En África muchas realidades están mejorando: hay avances, transformaciones y una creatividad artística cada vez más visible. Además, el ejemplo de millones de personas que demuestran una extraordinaria fuerza vital es una fuente de esperanza para un futuro mejor. Mundo Negro apuesta por comunicar estas realidades positivas, pero, como recuerda Manos Unidas, el hambre sigue presente en África y no tendría por qué ser así. El continente cuenta con los recursos, la solidaridad y los alimentos necesarios para erradicarla.

Suscríbete o compra el número suelto del mes en curso o de cualquier otro mes en: https://edimune.com/categoria-producto/revistas/

Puedes recibirla en papel en tu domicilio o en formato PDF en tu correo electrónico para leerlo en tu dispositivo digital.

También puedes suscribirte a través de nuestro correo electrónico: edimune@combonianos.com o en el teléfono: (+34) 91 415 24 12 indicándonos tus datos postales completos.

A través de este mismo correo electrónico y teléfono podrás comunicarte con nosotros para plantearnos cualquier duda o cuestión que le surja.

XII Jornada Mundial de Oración y Reflexión contra la Trata de Personas: La paz comienza con la dignidad

Cada año, el 8 de febrero, comunidades de todo el mundo se unen en oración, reflexión y acción con motivo de la Jornada Mundial de Oración y Reflexión Contra la Trata de Personas.

Este día coincide con la memoria litúrgica de Santa Josefina Bakhita, una religiosa sudanesa que fue secuestrada y esclavizada cuando era niña y que más tarde se convirtió en el símbolo universal del compromiso de la Iglesia para poner fin a la trata de personas.

El tema de la 12ª edición, “La paz comienza con la dignidad: Un llamamiento mundial para poner fin a la trata de personas”, está inspirado en el poderoso recordatorio del Papa León XIV de que la verdadera paz es suave y humilde, nace del amor y se sostiene allí donde se respeta la dignidad humana.

La trata de personas es una herida mundial que niega la dignidad humana y destruye la paz de las comunidades en todas partes.

Este año renovamos nuestro llamado a defender la dignidad y la libertad de toda persona, especialmente de mujeres, niños, migrantes y de todos aquellos que se encuentran en mayor riesgo de explotación.

En esta edición compartimos una Guía para la Vigilia de Oración como recurso para que prepares un momento de oración el 8 de febrero. Te invitamos a utilizar y adaptar la guía de la manera que mejor se adapte a tu comunidad local, ya sea en una parroquia, escuela, espacio comunitario o en casa

Guía Vigilia de oración

También te invitamos a visitar el sitio web oficial, donde encontrarás materiales promocionales descargables que pueden utilizarse y compartirse en tu página web, redes sociales, boletines o tablones de anuncios, lo que ayudará a crear conciencia y fomentar la participación.