Cuaresma en clave de Justicia y Paz

Como cada año, al inicio de la Cuaresma la Familia marianista nos proponen una serie de materiales para vivir ese tiempo en clave de Justicia y Paz.

Este año el VII Informe Foessa va a ser el hilo conductor de esta cuaresma, junto con las lecturas de cada día. El magnífico análisis de Cáritas ,que elabora cada seis años, corre el peligro de que se quede en un documento más, por eso debemos pasarlo por la vida. Que no nos dediquemos a hablar de la exclusión, sino que nos mueva a acercarnos a los excluidos.

Ojalá que este material nos sirva para avanzar en el camino cuaresmal fijos los ojos en el Señor y por lo tanto en lo que Él mira, especialmente a los hombres y mujeres que peor lo pasan.

Más información en http://www.40ultimos.org/

Cuaresma es un camino. Hay un punto de partida: el Miércoles de Ceniza, y un punto de llegada: la Vigilia Pascual. Cada día cuaresmal es un paso hacia la celebración de la Pascua.

Jornada de Oración contra la trata de personas: » Enciende una luz contra la trata»

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El Papa Francisco ha denunciado de forma rotunda y reiterada la trata de seres humanos, una práctica que ha definido como un «crimen contra la humanidad». Respondiendo a su llamada, el Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes, el Pontificio Consejo de Justicia y Paz y la Unión Internacional femenina y masculina de Superiores Generales convocan este año, el 8 de febrero, la Primera Jornada Internacional de Oración y Sensibilización contra la Trata.

bakhitaLa fecha elegida coincide con la fiesta de Santa Josefina Bakhita, una esclava de origen sudanés que, al ser liberada, se convirtió en religiosa y fue canonizada en el año 2000, símbolo de esperanza y libertad.

El primer objetivo de esta iniciativa es crear mayor conciencia sobre este fenómeno global para impulsar una movilización que llegue a todos los rincones del mundo y permita reflexionar sobre las situaciones de violencia e injusticia que viven tantas personas que hoy en día se ven privadas de libertad y de dignidad. Hablamos de las víctimas del grave delito de la trata, pero, también, de las situaciones de pobreza y vulnerabilidad en las que se ven inmersas y que las convierten en simples instrumentos para el lucro de otros.

«Enciende una luz contra la trata» es el lema elegido para esta jornada, con el que se expresa el objetivo de arrojar luz sobre la oscuridad que pesa sobre este crimen. Esta convocatoria, que será secundada con la celebración de Vigilias de Oración en distintos países de todo el mundo, tendrá su punto culminante en Roma el domingo 8 de febrero, durante el rezo del Ángelus en la plaza de San Pedro.

El drama de la trata de personas es una de esas «periferias» pastorales a las que se refiere el papa Francisco en las que la Iglesia católica está presente desde hace mucho tiempo: denunciando, sensibilizando y, sobre todo, estando al lado de las personas que son víctimas de esa tráfico y necesitan mayor apoyo. Por ese motivo, otro de los principales objetivos de esta jornada es seguir aportando desde las organizaciones de la Iglesia más involucradas en la respuesta a este problema soluciones urgentes e iniciativas concretas de lucha contra esta forma moderna de esclavitud que viola los derechos y la dignidad de tantas personas en todo el mundo.

Cáritas, el Secretariado de la Comisión Episcopal de Migraciones, CONFER y Justicia y Paz se suman con fuerza a esta iniciativa e invitan a todas las diócesis, parroquias, asociaciones, familias y personas a reflexionar y rezar juntos en esta Jornada contra la Trata. Reafirmamos la necesidad inaplazable de defender, en primer lugar, los derechos humanos de las víctimas y de aplicar con voluntad real la legislación vigente en favor de su protección y su dignidad irrenunciable.

La invitación de estas entidades anima a recorrer un camino que vaya «desde la conciencia a la oración, de la oración a la solidaridad, y de la solidaridad a la acción concertada, hasta que la esclavitud y la trata desaparezcan», como señala el cardenal Peter Turkson, presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz. Todo ello para visibilizar, según recuerdan los obispos españoles, el «drama humano y moral» de esta realidad.

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Campaña Manos Unidas 2015: “LUCHAMOS CONTRA LA POBREZA ¿TE APUNTAS?”

 “LUCHAMOS CONTRA LA POBREZA ¿TE APUNTAS?” es el tema central de la campaña de Manos Unidas para este año. Con el que se pretende contagiar a nuestro mundo de la sed de ser constructores de desarrollo integral, social y cultural, continuando en la senda del trabajo que humaniza.

Durante esta campaña, Manos Unidas invita a toda la sociedad española a acabar con la indiferencia realizando gestos concretos para terminar con la pobreza.

¿Te apuntas a mirar a los pobres y a caminar con ellos? ¿A asumir el reto de salir de las pobrezas del mundo desarrollado? ¿A recuperar el significado más profundo de la caridad y la solidaridad?

¿Qué entendemos por pobreza?

Principalmente, el término pobreza se refiere a la carencia material de derechos y bienes imprescindibles para la vida. Sin embargo no podemos olvidar, que hay otras miserias como la moral, la espiritual y la miseria en las relaciones que nos han conducido a la búsqueda insaciable de los bienes materiales dejando atrás a los que más necesitan, creando una sociedad cada vez menos humana.


¿Quiénes son los pobres
?

No hay trabajo exitoso si no ponemos en cada persona en el centro de nuestra tarea. Nos sentimos obligados a mirar a aquellos que sufren la exclusión de una sociedad centrada en un modo de vida “exitista y privatista”, tal y como lo describe el Papa Francisco. Abrimos nuestras manos a los que están solos, los débiles, los que son objeto de diversas formas de trata de personas; las mujeres que sufren exclusión, maltrato y violencia; las víctimas de conflictos bélicos o persecuciones; también a los que tienen el corazón cerrado a la solidaridad, la justicia y la paz.

El desarrollo desde el año 2000 hasta hoy

 “Los Objetivos de Desarrollo del Milenio” representaron un hito histórico para la lucha contra la pobreza ya que se plantearon como responsabilidad compartida de todos los estados. Gracias a este programa, se han logrado avances muy significativos, como la reducción a la mitad de las personas que viven en situación de pobreza extrema, la accesibilidad a fuentes de agua potable, se ha avanzado en la lucha contra la malaria y la tuberculosis, y también ha disminuido la tasa de mortalidad materna.

Sin embargo,  no podemos ser indiferentes al hecho de que, todavía hoy, una de cada ocho personas en el mundo sigue padeciendo hambre; todavía hay muchos niños que crecen con un peso deficiente para su edad; el conocimiento sobre el VIH/s ida, y cómo evitar su transmisión, sigue siendo muy pobre; se ha ralentizado la meta de lograr la enseñanza primaria universal en 2015; persiste la desigualdad por cuestión de sexo; las emisiones de CO2 son cada vez más altas; el ritmo de desarrollo entre los ámbitos rural y urbano sigue siendo muy desigual, y, en general, hay menos ayuda económica a los países en desarrollo.

mo luchamos contra la pobreza

Acabar con las pobrezas del mundo necesita un empeño constante, de personas e instituciones, de gobiernos y empresas; es necesario destinar medios y exigir políticas respetuosas con la dignidad y derechos de las personas. Pero ante todo, necesita el impulso de corazones abiertos, dispuestos a recuperar el significado profundo de la solidaridad, entendiéndola como una exigencia propia y connatural a las relaciones humanas y principio social ordenador de las instituciones. Como virtud moral, es la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común; esto es, por el bien de todos y cada uno, para que “todos seamos verdaderamente responsables de todos”.

Solidaridad es pensar en “nosotros”, reconociendo la función social de la propiedad, decidiendo devolverle al pobre lo que le corresponde; es “atención amante” que se inicia con una profunda preocupación por todos, especialmente por los más pobres. Y Manos Unidas desarrolla la solidaridad así entendida desde los diferentes ámbitos en los que está presente:

  • Manos Unidasconstructora de un desarrollo integral.
  • Manos Unidas en laIglesia.
  • Manos Unidaseducadora.
  • Manos Unidas creadora de una conciencia social a través de la comunicacióny la presencia pública.

Los que viven en pobreza ya no son lejanos

El mundo intercomunicado nos posibilita estar cada vez más cerca unos de otros, pero no la tecnología para abrir el corazón a los otros. Reclamamos a todos el compromiso de romper los muros que nos separan e iniciar un nuevo modo de establecer relaciones, promoviendo una auténtica cultura del encuentro, que pone en el centro la dignidad de cada persona y su valor trascendente, cambiando el modo de vida que excluye por un estilo de vida que incluya a los más necesitados. Luchamos contra la pobreza, ¿te apuntas?

Óscar Romero declarado mártir y beato

romeroEl Papa ha proclamado beato al arzobispo de San Salvador (El Salvador), Óscar Romero, asesinado el 24 de marzo de 1980, al reconocer que el obispo es mártir, ya que fue asesinado in odium fidei (en odio por su fe) mientras oficiaba una misa en la iglesia de la Divina Providencia en San Salvador. Según ha informado el Vaticano en una nota de prensa, Francisco autorizó a la Congregación de la Causa de los Santos del Vaticano, tras una reunión con el Prefecto cardenal Angelo Amato, la promulgación del decreto de martirio de Romero.

La disposición del Papa representa la última etapa en la sorprendente aceleración que ha caracterizado la última parte del camino de Romero hacia los altares: los peritos teólogos del dicasterio vaticano para los santos habían expresado, unánimemente, su visto bueno para la beatificación el pasado 8 de enero. Mientras los obispos y los cardenales de la Congregación manifestaron su aprobación hoy. La confirmación del Papa en relación con la promulgación del decreto estaba prevista para el próximo jueves, pero decidió reducir los tiempos y firmar inmediatamente. Una decisión que contrasta con las lentitudes, los sabotajes y los obstáculos que acompañaron la causa de beatificación, a pesar de que desde hace tiempo los católicos latinoamericanos lo llamen «San Romero de América».

La causa de beatificación de Romero llegó a Roma en 1996, después de que en El Salvador hubiera concluido la fase diocesana. Desde entonces, los tiempos se dilataron a pesar de las cartas con las que el episcopado salvadoreño, superando antiguas divisiones, había comunicado a Roma los votos unánimes para que se reconociera rápidamente el martirio de Romero; y a pesar de las numerosas peticiones de los fieles, que esperaban ver beatificado a Romero en el año del jubileo.

En esos años, en Roma, existía una influyente facción de altos prelados que alimentaban resistencias subterráneas a la canonización de Romero. Un episodio notable sucedió al cardenal Francisco Javier Nguyen Van Thuan: justo en el año 2000, mientras predicaba los ejercicios espirituales para la Curia Romana y el Papa, el ya fallecido purpurado vietnamita había recordado a Romero, como uno de los grandes testimonios de fe de nuestros tiempos. Y justamente por ello, al final de las meditaciones, recibió duras recriminaciones por parte de algunos purpurados latinoamericanos, que lo acusaban de haber exaltado frente al Papa a una figura que, según sus opiniones, era controvertida, cuando no «subversiva». Pocos meses después llegó la publicación de las meditaciones de Cuaresma y en ellas no figura el nombre de monseñor Romero, ni siquiera en citas o alusiones fugaces.

Durante mucho tiempo, lo que había justificado el retraso en la causa fue el examen que hizo el ex-Santo Oficio sobre las homilías, el diario y los escritos públicos de monseñor Romero. Se pretendía constatar la absoluta conformidad con la doctrina católica. Muchos años y miles y miles de páginas. Y la conclusión fue que en el magisterio episcopal de Romero no había errores doctrinales.

Durante esos años, quien asumió un papel preponderante en la gestión del expediente Romero fue en particular el cardenal colombiano Alfonso López Trujillo, influyente asesor de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que falleció en 2008. Y por influencia suya, llegaron a la Congregación para las Causas de los Santos algunas disposiciones en contra de la beatificación. Desde entonces no había llegado al mismo dicasterio ninguna indicación que fuera en sentido opuesto y que fuera capaz de desbloquear el curso del proceso, para que pudiera encausar los procedimientos ordinarios del resto de las causas.

En mayo de 2007, mientras volaba hacia Brasil para su primer viaje a Latinoamérica, Benedicto XVI respondió a una pregunta sobre el proceso de beatificación de Romero. El Papa respondió con una pequeña apología del obispo asesinado: lo describió como «un gran testimonio de fe» y recordó que su muerte había sido «verdaderamente increíble», frente al altar. No se refirió en esa ocasión a la categoría del martirio, pero dijo que la persona de Romero «es digna de beatificación». Increíblemente, estas palabras pronunciadas por el Papa Ratzinger ante las cámaras televisivas y ante varias grabadoras fueron olvidadas en las versiones oficiales de las transcripciones de la entrevista publicadas en los medios vaticanos.

Según algunos sectores, llevar a Romero a los altares habría significado beatificar la Teología de la Liberación, o, incluso, algunos movimientos populares de inspiración marxista y las guerrillas revolucionarias de los años setenta. Prejuicios refutados desde hace tiempo, gracias a los estudios del historiador Roberto Morozzo della Rocca. Romero era un religioso devoto y atormentado, que conoció la conversión pastoral frente al sufrimiento dramático del pueblo en los años de la dictadura y de los escuadrones de la muerte.

La aceleración que se ha verificado bajo el Pontificado de Francisco anula todas las cautelas y resistencias alimentadas por prejuicios de orden político. El verdadero Romero no era un agitador o seguidor de nuevas teorías políticas. Incluso sus textos y discursos más «radicales», cuando desde el púlpito decía los nombres y apellidos de quienes oprimían al pueblo, surgían de esa pasión por la suerte de los pobres, que es elemento ineludible de la Tradición de la Iglesia.

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Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado 2015

El papa Francisco, con motivo de la celebración de la 101 Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado, del año 2015, ha dirigido a toda la Iglesia un mensaje estimulante, luminoso y profético. Los obispos de la Comisión Episcopal de Migraciones, siguiendo el surco abierto por el santo padre, quieren también invitarnos a acoger su palabra, a releerla desde nuestras realidades concretas y a llevarla a la práctica. 773 Migraciones 2015
Nos invita el santo padre, en primer lugar, a contemplar a Jesús, «el evangelizador por excelencia y el Evangelio en persona»[1], a dejarnos sorprender por su solicitud en favor de los más vulnerables y excluidos, a reconocer su rostro sufriente en las victimas de la nuevas formas de pobreza y esclavitud, a acoger su palabra, tan clara, tan contundente: «Fui forastero y me hospedasteis» (Mt 25, 35-36).
La Iglesia, heredera de la misión de Jesús, a la vez que anuncia a los hombres que «Dios es amor» (1 Jn 4, 8.16) abre sus brazos para acoger a todos, sin discriminaciones. Ya en Pentecostés, los discípulos, empujados por el Espíritu, vencen miedos, superan dudas, se arriesgan al encuentro con quienes los judíos conocían como nacionalidades diversas, y, a pesar de las diferencias de lenguas, se entendían. Los hombres podemos entendernos cuando hablamos el lenguaje de Dios, que es el amor. Y cuando nos encerramos en nuestra torre, para evitar al que consideramos extranjero, pretendiendo preservar así nuestras seguridades, no hay entendimiento, sino división, violencia y marginación.
Hoy, como ayer, hemos de salir al encuentro de los hermanos emigrantes, haciendo visible la maternidad de la Iglesia, que, superando razas y fronteras, a todos acoge y «abraza con amor y solicitud como suyos»[2]. Es lo que resume admirablemente el lema elegido para esta Jornada del Emigrante y del Refugiado: «Iglesia sin fronteras, Madre de todos». La Iglesia en su conjunto y cada cristiano en particular hemos de practicar y difundir la cultura del encuentro, de la acogida, de la reconciliación, de la solidaridad.
Para una madre ningún hijo es inútil, ni está fuera de lugar, ni es descartable. Las madres, cuando se trata de los hijos, no saben de fronteras, como no lo sabía Jesús, al que vemos pasar al otro lado del lago, país extranjero, adentrarse en territorio sirio-fenicio, atravesar el país de los samaritanos, comer con publicanos y pecadores. No son las fronteras lo que le detiene, sino, más bien, los reencuentros, donde las diferencias son asumidas y transformadas en una acogida enriquecedora recíproca. Admira la fe de la sirio-fenicia (Mt 15, 21-28), hace que la samaritana se encuentre consigo misma y se convierta en evangelizadora para sus convecinos (Jn 4, 1-26). Al hilo de sus reencuentros Cristo reacciona, y a veces se irrita por el uso duro e ideologizado de las diferencias (Mc 1, 40-45; Mt 15, 1-20, Mt 9, 9-13).