Líderes religiosos juntos contra la esclavitud moderna

 El Papa Francisco y el primado anglicano Justin Welby, promotores de la alianza de las grandes religiones para erradicar la esclavitud moderna en el 2020, firmaron en el Vaticano un compromiso formal junto con representantes ortodoxos, líderes musulmanes tanto sunníes como chiíes, rabinos, líderes budistas y líderes hindúes como Mata Amritanandamayi.

Después del discurso introductorio de Francisco, fueron tomando uno tras otro la palabra en la «Casina Pio IV», la sede de la Academia Pontifica de las Ciencias en los Jardines Vaticanos. Todas las intervenciones fueron aplaudidas cordialmente, en un clima de fraternidad por una buena causa, hasta concluir en la firma del documento.

«Declaramos en cada uno de nuestros credos, que la esclavitud moderna en todas sus formas, prostitución, trabajos forzados, mutilación, venta de órganos o trabajo de niños, es un crimen de lesa humanidad», ha clamado el Papa en su intervención.

El Pontífice argentino ha explicado que la esclavitud moderna, a pesar de todos los esfuerzos, sigue siendo un «flagelo atroz» y está presente en gran escala en todo el mundo, «incluso en el turismo», y ha lamentado que este crimen «se enmascara en costumbres aceptadas».

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Las religiones firmantes asumieron el compromiso de poner fin «al tráfico de seres humanos, el trabajo esclavo, la prostitución esclava, el tráfico de órganos» y cualquier otra práctica similar contraria a la dignidad humana.

La primera gran actividad conjunta de todas las religiones consistirá en sensibilizar no sólo a sus miembros sino sobre todo a multinacionales y gobiernos para poner fin a la vergüenza de que haya más de 30 millones de esclavos en el mundo contemporáneo, incluyendo unos 8.000 en España y medio millón en Europa según los datos de «Global Slavery Index».

Su programa de trabajo tiene plazos y números. El objetivo para 2014 es terminar el año con el apoyo explícito de 50 grandes multinacionales y 30 jefes de Estado de los 162 del mundo entero.

A través del «Global Freedom Forum», patrocinado por el magnate minero australiano Andrew Forrest, y otras organizaciones similares, los promotores de la erradicación de la esclavitud ayudarán a identificar tanto las redes como los productos comerciales que provienen del trabajo esclavo –balones de futbol, ropa o ratones de ordenador-, así como las redes de explotación de seres humanos en agricultura y pesca.

En su intervención, el primado anglicano Justin Welby comentó que el parlamento del Reino Unido está debatiendo una ley contra la esclavitud moderna que puede ser «un modelo muy bueno» para otros países. La nación abanderada de la lucha contra el comercio de esclavos en el Atlántico vuelve a primera fila frente a las formas contemporáneas de explotación de la esclavitud.

El Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I, participo mediante una intervención por video, mientras que el Gran Imán de Al-Azhar, principal referente de los musulmanes sunníes, estuvo representado por el subsecretario de Estado. Aparte de los discursos de los co-promotores, el Papa y el primado anglicano, las intervenciones que captaron mayor atención por su humanidad y su espiritualidad, fueron las de Mata Amritanandamayi, «Amma»; la del Gran Ayatolá Mohammad Taqi al-Modarresi, de Irak; así como la de una joven mexicana, víctima durante años de la prostitución esclava.


Declaración de los líderes religiosos para la abolición de la esclavitud

Los aquí firmantes estamos reunidos hoy aquí en pro de una iniciativa histórica, que tiene por objeto inspirar a todos los credos y a las personas de buena voluntad de todo el mundo a llevar adelante acciones tanto espirituales como prácticas con el fin de llegar al año 2020 habiendo erradicado las formas modernas de esclavitud de una vez y para siempre y en todo el Planeta.

A los ojos de Dios cada ser humano, sea niña, niño, mujer o hombre, es una persona libre, y está destinado a existir para el bien de todos en igualdad y fraternidad. Las formas modernas de esclavitud, tales como la trata de personas, el trabajo forzado, la prostitución, el tráfico de órganos, y toda relación que no respete la convicción fundamental de que todas las personas son iguales y tienen la misma libertad y la misma dignidad, constituye un delito grave de lesa humanidad.

Nos comprometemos a hacer todo lo que esté a nuestro alcance dentro de nuestras comunidades de fe y más allá de ellas para trabajar juntos, en pro de la libertad de todos los que son víctimas de la esclavitud y la trata de personas, y en aras de la recuperación de su futuro. Hoy contamos con la posibilidad de poner nuestra conciencia, nuestra sabiduría, nuestra innovación y nuestra tecnología al servicio de la concreción de este imperativo humano y moral».

-Catolicismo: El Papa Francisco

-Hinduismo: Su Santidad Mata Amritanandamayi (Amma)

-Budismo : Venerable Bhikkhuni Thich Nu Chan Khong, en representación del Maestro Zen Thich Nhat Hanh (Tailandia); Venerable Datuk K Sri Dhammaratana, Sumo Sacerdote de Malasia.

-Judaísmo: Rabino Abraham Skorka y Rabino Jefe David Rosen KSG, CBE.

-Ortodoxia: Su Eminencia Emmanuel, Metropolitano de Francia (en representación del Patriarca Ecuménico Bartolomé)

-Islam: Abbas Abdalla Abbas Soliman, (Subsecretario de Estado de Al Azhar Alsharif) en representación de Mohamed Ahmed El-Tayeb, Gran Imán de Al Azhar; el Gran Ayatolá Mohammad Taqi al-Modarresi; el Jeque Naziyah Razzaq Jaafar, Consejero especial del Grand Ayatolá ,en representación del Gran Ayatolá el Jeque Basheer Hussain al Najafi; el Jeque Omar Abboud.

-Anglicanismo: Su Gracia Justin Welby, arzobispo de Canterbury.

Fuente:

News.va

“Tú, como laico o laica, ¿qué esperas hoy de la vida consagrada?”

2015 Año de la Vida Consagrada
Publicado por MARI PAZ LÓPEZ SANTOS, pazsantos@pazsantos.com en Eclesalia

Hace poco en una reunión de laicos en un monasterio nos comentaron que la Iglesia, dentro de la celebración de los 50 años del Concilio Vaticano II, dedicaría el año 2015 a la vida consagrada, y el monje nos hizo la siguiente pregunta: “Tú, como laico o laica, ¿qué esperas hoy de la vida consagrada?” Tuvimos un tiempo para adentrarnos en ella y luego poder compartir.

La Vida Consagrada en la Iglesia se refiere propiamente a la vida religiosa tanto de vida activa como contemplativa, así como a los Institutos de Vida Secular; existen, además, Sociedades de Vida Apostólica, con otras características, aunque a veces muy similares; y también son “consagrados” los sacerdotes y todos los bautizados, por los sacramentos del Bautismo y del Orden Sacerdotal.

Como para mí esta celebración del Año de la Vida Consagrada empezó en un monasterio contemplativo, con la pregunta del monje, dedicaré estas letras a la Vida Monástica Contemplativa, fuente de grandes tesoros, que me han hecho crecer en mi vida espiritual y me ayudan en la búsqueda de Dios como laica en el mundo; intentando contestar la pregunta que formuló el monje.

¿Qué espero de la vida monástica para este tiempo? ¿Qué puede interesarnos a los que vivimos inmersos en un mundo cada vez más pequeño y más amenazado? ¿Qué pueden compartir con nosotros los monjes y monjas que viven en sus claustros dedicados, a la oración y la contemplación a tiempo total? ¿Tiene la vida monástica algún mensaje para nosotros?

Por mi parte y desde una intuición muy personal, espero y deseo que monjes y monjas mantengan un equilibrio de vida en donde tradición y signos de los tiempos estén vivos en el quehacer de cada día. Que se nutran y cuiden el patrimonio espiritual de siglos de vida monástica, al tiempo que estén atentos a los signos de los tiempos que les permitan traducir esos tesoros y que puedan ser atendidos y entendidos en el mundo de hoy. He dicho “traducir”, no amoldarse.

Tesoros de la vida monástica como la oración, el silencio, la soledad, la contemplación, la comunidad, la meditación (lectio divina), el trabajo como crecimiento personal y comunitario, la acogida al otro, la sencillez, la austeridad, la alegría, etc. son temas que llaman la atención en un mundo en el que el individualismo y la falta de perspectivas coherentes deshumaniza a mucha gente.

El puro equilibrio entre tradición y signos de los tiempos vivido desde una fidelidad creativa dará frutos dentro y fuera de los monasterios. Será un bien para la Iglesia y para el mundo.

El inicio del Año de la Vida Consagrada, en el primer domingo de Adviento, comienza con la lectura de un evangelio que no puede ser más apropiado: “Mirad, vigilad: pues no sabéis cuándo es el momento.(…) Velad, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa, (…) no sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos. Lo que os digo a vosotros lo digo a todos: ¡Velad!” (Mc 13, 33-37).

Hermanos monjes y monjas: Mirad, sí, mirad con amor, compasión y cercanía la realidad del mundo. Vigilad que vuestros corazones y vuestras casas estén abiertos a quienes llaman, como decía San Benito, “como si se tratara del mismo Jesucristo”. Velad, sí, velad y animad a otros a hacerlo… no sea que acabemos todos dormidos y ni siquiera lleguemos a darnos cuenta que “el Dueño de la casa” llegó acompañado de cientos, miles, millones de seres humanos heridos, anhelando consuelo, alegría y fortaleza espiritual.

Espero seguir compartiendo a lo largo del año 2015 sobre esta realidad. Hay mucho que desgranar en la vida monástica que puede ayudar en la vida de los laicos y laicas del mundo.

Gracias, por vuestra vida, por vuestra vocación y, muy especialmente, por abriros a compartirla, dejando que el Espíritu haga su labor a través de vosotros. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Dulce Navidad

estrDULCE NAVIDAD

Publicado en ecleSALia.net por GABRIEL Mª OTALORA, gabriel.otalora@euskalnet.net BILBAO (VIZCAYA).

Es una tradición que al acercarse las fechas navideñas, las empresas se vuelquen en campañas de publicidad omnipresentes para llevarse la mayor parte de la paga extra; y qué mejor argumento que centrarse en los mensajes entrañables navideños si tenemos en cuenta cómo se incrementa la agresividad comercial, año tras año -y mira que es difícil- manteniendo la Navidad como un telón de fondo para recordarnos las fechas consumistas más importantes del año.

El escenario es más crudo de lo que parece: iluminación festiva ahora recortada por la crisis, mensajes ininterrumpidos que nos prometen ambiente festivo y felicidad de cartón piedra si compramos cosas y servicios para regocijarnos la inmediatez. Ante un escenario tan consumista, es difícil sustraerse al estar bombardeados por tierra, mar y aire. Pero resulta cada vez más visible la otra realidad del patio de butacas: personas cercanas con muchas cruces y dolores, sin que tengamos que irnos a los nichos de exclusión social a los que Cáritas nos reclama la atención urgente.

La cercanía de las fechas navideñas agrava la soledad existencial que suelen producir muchas personas, aunque no estén con problemas económicos. Crece la brecha entre la superficialidad festiva y la realidad que viven tantas familias: estrechez económica, desamor, desesperanza, soledad y tristeza; mucha tristeza existencial. Como los años no perdonan y las enfermedades tampoco, empeñarse en mostrarnos una Arcadia feliz donde solo se ofrece la eterna lozanía y la alegría del consumismo, resulta ser el perfecto abono para la frustración y el regocijo de los colegiados en psicología y psiquiatría.

Existe otra manera menos simple y frustrante de entender la vida. No se vende tan bien ni es noticia destacada, pero no es un placebo ya que tiene consecuencias positivas reales: se puede resumir llamándola solidaridad con quien la necesita de lo que tenemos de sobra. No suena a fiesta pero es la dulce Navidad. El papa Francisco ha enmarcado este mensaje con la audacia que le caracteriza ante las comunidades indígenas, hace escasas semanas. Proponía tierra, techo y trabajo para todos (las tres tes). No ha sido muy noticiable, no sea que pudiera estropear entre nosotros unas buenas tardes de compras.

No hace falta ser cristiano para vivir la Navidad en clave más humana. En lugar de ser un tiempo materialista de compras y buenos deseos que en la mayoría de los casos no pasan de ser una mera formalidad, podemos probar a convertirla en el calor que vuelve al corazón de las personas, a la generosidad de compartirla con otros y la esperanza de seguir adelante. Como todavía faltan algunas fechas, tenemos tiempo para entrenarnos un poco. A lo mejor merece la pena y las compras navideñas reducidas en favor de una mayor solidaridad, incluso nos saben a gloria. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Una Iglesia pobre para los pobres y el Pacto de las Catacumbas

El 16 de noviembre de 1965, cuarenta padres participantes en el Concilio Vaticano II se encontraron en las Catacumbas de Domitila, en Roma, para una celebración eucarística. En esa ocasión redactaron y firmaron un documento titulado el “Pacto de las Catacumbas”, en el cual se comprometían a vivir un estilo de vida pobre y a relanzar una Iglesia “sierva y pobre”. Hoy el papa Francisco llama de nuevo a todos a la centralidad de una “Iglesia pobre y para los pobres”. Efectivamente, sólo una Iglesia pobre podrá caminar con los pobres, haciéndose voz de sus derechos negados. Cincuenta años después del Pacto de las Catacumbas, un numeroso grupo de religiosos y laicos se encontraron ayer, domingo 16, en Roma, para celebrar la memoria de aquel grande acontecimiento eclesial.

 Mientras el Concilio Vaticano II estabapor concluirse, el 16 de noviembre de 1965, cuarenta padres conciliares se dieron cita en las Catacumbas de Domitila, en Roma, para una celebración eucarística y dieron vida a un documento que marcó una etapa importante en la vida de la Iglesia.

En el texto, titulado “Pacto de las Catacumbas de Domitila”, los pastores se comprometían a vivir un estilo de vida pobre y a relanzar un Iglesia sierva de los pobres. El documento, con una poco común lucidez, tocaba los temas más candentes del momento y sigue siendo actual aunque falten enfoques más actuales como la ecología y la globalización de la guerra y del terrorismo.

Para conmemorar el 50º aniversario del hecho y del documento, convocados por los responsables de Justicia y Paz de los institutos religiosos, decenas de religiosos, religiosas y cristianos comprometidos se encontraron en las Catacumbas de Domitila para una celebración litúrgica de dos horas. En un clima de oración y de reflexión, el Pacto fue leído ante todos y luego retomado en pequeños grupos que, en diversas lengua, fue profundizado presentando algunas sugerencias concretas para ser realizadas en la comunidad religiosa los presentes.

Los organizadores manifestaron su satisfacción y reconocieron que la respuesta y la participación fue más numerosa de lo previsto.


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