VII Asamblea General Laicos Misioneros Combonianos

A partir de hoy y hasta el próximo 14 de diciembre se está celebrando el Maia (Portugal) la VII AsambleaGeneral de los Laicos Misioneros Combonianos. Representantes de los diferentes grupos LMC venidos de África, América y Europa se encontrarán para reflexionar juntos, compartir experiencias y fortalecer nuestro compromiso con la misión

Durante la asamblea se trabajarán temas cruciales para nuestro movimiento y se marcarán las líneas de actuación para los próximos 6 años.

Oremos juntos para que esta asamblea sea fructífera y que cada uno de nosotros pueda llevar la luz de Cristo a las comunidades donde servimos.

Buenas noticias. 2º Domingo de Adviento 08/12/2024

Lucas 3, 1-6

Todos verán la salvación de Dios

En el año quince del reinado del emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, y Herodes virrey de Galilea, y su hermano Felipe virrey de Iturea y Traconítide, y Lisanio virrey de Abilene, bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, vino la palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto.

Y recorrió toda la comarca del Jordán, predicando un bautismo de conversión para perdón de los pecados, como está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías: «Una voz grita en el desierto: Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos; elévense los valles, desciendan los montes y colinas; que lo torcido se enderece, lo escabroso se iguale. Y todos verán la salvación de Dios.»

ABRIR CAMINOS A DIOS

Juan grita mucho. Lo hace porque ve al pueblo dormido y quiere despertarlo, lo ve apagado y quiere encender en su corazón la fe en un Dios Salvador. Su grito se concentra en una llamada: «Preparad el camino del Señor». ¿Cómo abrirle caminos a Dios? ¿Cómo hacerle más sitio en nuestra vida?

Búsqueda personal. Para muchos, Dios está hoy encubierto por toda clase de prejuicios, dudas, malos recuerdos de la infancia o experiencias religiosas negativas. ¿Cómo descubrirlo? Lo importante no es pensar en la Iglesia, los curas o la misa. Lo primero es buscar al Dios vivo, que se nos revela en Jesucristo. Dios se deja encontrar por aquellos que lo buscan.

Atención interior. Para abrir un camino a Dios es necesario descender al fondo de nuestro corazón. Quien no busca a Dios en su interior es difícil que lo encuentre fuera. Dentro de nosotros encontraremos miedos, preguntas, deseos, vacío… No importa. Dios está ahí. Él nos ha creado con un corazón que no descansará si no es en él.

Con un corazón sincero. Lo que más nos acerca al misterio de Dios es vivir en la verdad, no engañarnos a nosotros mismos, reconocer nuestros errores. El encuentro con Dios acontece cuando a uno le nace desde dentro esta oración: «¡Oh, Dios!, ten compasión de mí, que soy pecador». Este es el mejor camino para recuperar la paz y la alegría interior.

En actitud confiada. El miedo cierra a no pocos el camino hacia Dios. Les da miedo encontrarse con él: solo piensan en su juicio y sus posibles castigos. No terminan de creerse que Dios solo es amor y que, incluso cuando juzga al ser humano, lo hace con amor infinito. Despertar la confianza en este amor es empezar a vivir de manera nueva y gozosa con Dios.

Caminos diferentes. Cada uno ha de hacer su propio recorrido. Dios nos acompaña a todos. No abandona a nadie, y menos cuando se encuentra perdido. Lo importante es no perder el deseo humilde de Dios. Quien sigue confiando, quien de alguna manera desea creer, es ya «creyente» ante ese Dios que conoce hasta el fondo el corazón de cada persona.

José Antonio Pagola

Fallece el misionero comboniano Miguel Ángel Ayuso Guixot, cardenal promotor del diálogo interreligioso

El cardenal español, Miguel Ángel Ayuso Guixot, misionero comboniano y Prefecto del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso, ha fallecido hoy a los 72 años.

El Cardenal Miguel Ángel Ayuso Guixot, M.C.J., Prefecto del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso, nació el 17 de junio de 1952 en Sevilla (España) en el seno de una familia numerosa y profundamente católica. En septiembre de 1973 ingresa en la congregación Misioneros Combonianos del Corazón de Jesús, donde hizo su profesión perpetua el 2 de mayo de 1980. Ordenado sacerdote el 20 de septiembre del mismo año, en la parroquia del Corpus Christi de Sevilla. Prosiguió su formación eclesiástica en Roma, en la Pontificia Universidad Urbaniana y en el Pontificio Instituto de Estudios Árabes e Islámicos (Pisai), donde obtuvo la licencia en 1982. En 2000 se doctoró en Teología Dogmática por la Universidad de Granada. A principios de 2016, el Papa Francisco lo elevó al obispado titular de Luperciana. Él mismo le confirió la ordenación el 19 de marzo en la Basílica de San Pedro, y desde entonces ha sido una sucesión de compromisos, de viajes a todos los rincones del mundo para testimoniar a sus hermanos musulmanes, hindúes, budistas, sijs, sintoístas, confucianos o de religiones tradicionales que precisamente a través de la amistad personal es posible el diálogo.

El Papa Francisco ha hecho del diálogo interreligioso una prioridad de su pontificado, como demuestran las diversas visitas que ha realizado a países donde los católicos son minoría y en las que Ayuso Guixot ha participado en el séquito papal: las de Emiratos Árabes Unidos y Marruecos en febrero y marzo de 2019. Y en este sentido, tiene un valor significativo el Documento sobre la Fraternidad Humana para la Paz Mundial y la Convivencia Común firmado conjuntamente en Abu Dhabi por el Pontífice y el Gran Imán de Al Azhar (la institución académica suní más importante).

Fue creado Cardenal por el Papa Francisco en el Consistorio del 5 de octubre de 2019, de la Diaconía de San Jerónimo de la Caridad en Via Giulia.

Como familia comboniana nos unimos en oración y damos gracias a Dios por su vida y su servicio a la misión y a la Iglesia. Descanse en paz

Buenas noticias. Domingo 32 T.O. 10/11/2024

Marcos 12, 38-44

Esa pobre viuda ha echado más que nadie.

En aquel tiempo, entre lo que enseñaba Jesús a la gente, dijo: «¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en la plaza, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de las viudas, con pretexto de largos rezos. Éstos recibirán una sentencia más rigurosa.» Estando Jesús sentado enfrente del arca de las ofrendas, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban en cantidad; se acercó una viuda pobre y echó dos reales. Llamando a los discípulos, les dijo: «Os aseguro que esa pobre viuda ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero ésta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir.»

NEUROSIS DE POSESIÓN

Una de las aportaciones más valiosas del evangelio al hombre contemporáneo es la de ayudarle a vivir con un sentido más humano en medio de una sociedad enferma de «neurosis de posesión».

El modelo de sociedad y de convivencia que configura nuestro vivir diario está basado no en lo que cada persona es, sino en lo que cada persona tiene. Lo importante es «tener» dinero, prestigio, poder, autoridad… El que posee esto sale adelante y triunfa en la vida. El que no logra algo de esto queda descalificado.

Desde los primeros años, al niño se le educa más para «tener» que para «ser». Lo que interesa es que se capacite para que el día de mañana «tenga» una posición, unos ingresos, un nombre, una seguridad. Así, casi inconscientemente, preparamos a las nuevas generaciones para la competencia y la rivalidad.

Vivimos en un modelo de sociedad que fácilmente empobrece a las personas. La demanda de afecto, ternura y amistad que late en todo ser humano es atendida con objetos. La comunicación queda sustituida por la posesión de cosas.

Las personas se acostumbran a valorarse a sí mismas por lo que poseen. Y, de esta manera, corren el riesgo de irse incapacitando para el amor, la ternura, el servicio generoso, la ayuda solidaria, el sentido gratuito de la vida. Esta sociedad no ayuda a crecer en amistad, solidaridad y preocupación por los derechos del otro.

Por eso cobra especial relieve en nuestros días la invitación de Jesús a valorar a la persona desde su capacidad de servicio y solidaridad. La grandeza de una vida se mide en último término no por los conocimientos que posee, ni por los bienes que ha conseguido acumular, ni por el éxito que ha podido alcanzar, sino por la capacidad de servir y ayudar a otros a vivir de manera más humana.

Cuántas gentes humildes, como la viuda del evangelio, aportan más a la humanización de nuestra sociedad con su vida sencilla de solidaridad y ayuda generosa a los necesitados que muchos protagonistas de la vida social, política o religiosa, hábiles defensores de sus intereses, su protagonismo y su posición.

José Antonio Pagola

Una aventura con Jesús en Arequipa

Estimados LMC y amigos de la misión que nos leen.

Deseándoles abundantes bendiciones en su vida misionera les saludamos Mercedes y Carolina Laicas Misioneras Combonianas de Guatemala.

Queremos compartir con ustedes, un poco de nuestra historia personal.

Mi nombre es Mercedes, soy viuda y tengo 80 años, soy madre de 3 hijos, 6 nietos y 3 bisnietos.

Antes de ser misionera trabajé en comunidades pastorales en preparación de lectores, acólitos, infancia misionera, y fui instituida como ministra de la eucaristía, también formando cenáculos abiertos en casa; a pesar de todo este trabajo realizado para el Señor, me surgió la inquietud de conocer la misión y comencé a misionar con los Laicos Misioneros Combonianos de Guatemala viajando a San Luis Peten, una vez por año, durante cuatro años. Dentro de las actividades que realizábamos era visitar aldeas marginales en la profundidad de las montañas, sin acceso a luz ni agua. Misionaba escuchando las necesidades de la gente, compartiendo y conviviendo con ellos.  

Ya tengo catorce años de estar en el camino  misión y del carisma comboniano, en diversas situaciones y proyectos, así como en Santa Cruz Chinautla, municipio con alta población indígena evangelizando niños y mujeres de escasos recursos, trabajando en el programa de evangelización, formación y nutrición de niños en Santa Catarina Pinula en unas aldeas de periferia y haciendo algunas experiencia de vida comunitaria, tanto en el Salvador en un barrio de periferia como en Santo Domingo Xenacoj, en aldeas indígenas marginales. Cada vez ha sido mayor mi deseo de salir de misión fuera de Guatemala.

Mi nombre es Carolina, soy soltera y tengo 68 años, madre de 2 hijos y 3 nietos. Antes de estar en la misión, trabaje por muchos años en un grupo católico Cristocéntrico, en retiros abiertos y cerrados de primera evangelización, también dando platicas de crecimiento personal a personas adultas que se incorporaban de los retiros al grupo, al mismo tiempo a los niños que se reunían los viernes en la reunión de asamblea de grupo.

Durante cuatro años Mercedes me compartió sobre la misión y su experiencia en ella, hasta que un día accedí ir a los Laicos Misioneros Combonianos y me quedé, tengo ocho años de estar en la misión y en el camino del carisma comboniano. Estuve en formación por dos años, luego fui al visiteo a una aldea llamada la Salvadora en Santa Catarina Pinula y he trabajado con la gente del lugar, he visto sus necesidades y he sentido ese llamado fuerte de querer salir a misionar fuera de Guatemala. 

Al igual que Mercedes, estuve con ella en Santa Cruz Chinautla y En la experiencia de vida comunitaria en el Salvador.

EN ESTE MOMENTO nos encontramos viviendo nuestra experiencia de vida comunitaria y preparación específica, para poder partir, en unos días a Villa Ecológica en Arequipa, Perú.

Esta experiencia la estamos viviendo en un Hogar Para Ancianas ubicado en Quetzaltenango a cinco horas de la ciudad de Guatemala, que es donde vivimos, hemos dejado nuestro hogar, familias, seres queridos y todo nuestro trabajo habitual para prepararnos a la misión Ad Gentes.  

Esta experiencia que estamos viviendo nos ha permitido convivir juntas, conocernos mejor. Nuestro día lo hemos organizado con un horario diario de estudio, ayuda en el hogar en lo que se nos solicite, Alberto de la Portilla nos ha dado formación, que han sido muy enriquecedora para discernir nuestra vocación, hemos orado juntas y nos hemos hechos preguntas si realmente queremos salir afuera de Guatemala por todos los problemas que conlleva llegar a un lugar de diferente cultura y costumbres, pero la respuesta ha sido siempre SÍ, confiando en la providencia divina que va adelante de nosotras.  No ha sido fácil adaptarnos al clima, pues aquí es muy frío y ha llovido mucho, por lo demás, hemos sido acogidas con mucho cariño por las hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl, de las que hemos aprendido mucho sobre la organización del Asilo, la forma en la que cosechan sus propios alimentos y atienden a las 32 ancianas que tiene a su cargo. Siempre el misionero debe aprende todo lo que pueda para poder servir en el camino de misión.

Reciban un cordial saludo, Mercedes y Carolina

LMC Guatemala