Abrazar toda humanidad, eso es Navidad

Cuando aún resuenan entre nosotros  los cantos de Navidad, compartimos con todos vosotros un fragmento del Diario de misión de Mons. Jesús Ruiz, obispo auxiliar de Bangassou en Rep. Centroafricana.

Desde este lugar olvidado de África, nos invita a vivir intensamente esta gran fiesta del Dios con nosotros que abraza abraza a toda la humanidad en su hijo Jesús.

Martes 25 de diciembre de 2018

Abrazar la ternura de un bebé sonriente que te hace carantoñas es un gusto y hasta te lo comerías a besos…; limpiar su caca, o aguantar sus berridos nocturnos sin parar es otra cosa… Esta Navidad mi oración y mi cabeza están invadidas por imágenes difíciles de digerir: Sandrina, los dos gemelos, la mamá de los mellizos. Cada día en mi oración, como suplicando un milagro, he interpelado a Dios.

Con el pasar del tiempo hemos edulcorado tanto la Navidad que la hemos desfigurado totalmente con un romanticismo de luces de colores en medio de la nieve y sentimientos ambiguos de fraternidad familiar… Nos hemos acostumbrado y hemos adulterado lo que fue Belen; muchos hasta han suprimido o escondido al niño. Es como si quisiéramos borrar del belén el frío de la noche, el sufrimiento del rechazo (no había sitio para ellos en la posada), el dolor de un parto, la persecución de un tirano, o la impotencia humana de José que no puede ofrecer nada mejor a su mujer y el niño que nace…

La verdadera Navidad me da que huele mal, como en todo establo de animales… y el frío come las carnes como en estos días en Obo donde el frío es insoportable pues la gente no tiene ropa de abrigo… Es esto lo que me ha ocurrido cuando el domingo me han traído a escondidas a Sandrine para que la administre el sacramento de la Confirmación pues por la mañana no se atrevió a venir con los 85 jóvenes que recibieron ese sacramento. Sandrine, tiene 18 años y medio pero parece que tuviera 14. Un ojo se le ha salido de orbita más de 10 centímetros y el miembro enfermo está podrido y supurando pus con un olor difícil de soportar. Así lleva cuatro años… Algunos doctores la han visitado pero no le han dado ninguna esperanza. Vive escondida en casa para que nadie la vea pues es un monstruo; todo el día sola, pensando no sé en qué, comiéndose su propio olor fétido y con unos dolores insoportables… ¡Cuánto me ha costado aceptar esa humanidad enferma que supura pus! He aguantado como he podido durante el sacramento de Confirmación que le he administrado, y he intentado torpemente comunicarle la predilección de Dios por la fragilidad humana… ¡Qué habrá comprendido! El pensamiento de Sandrine me persigue desde entonces.

Antes de llegar Sandrine, al salir de la Misa, veo acercarse a dos niños de unos doce años arrastrándose por el suelo como serpientes. Son dos gemelos que nacieron sin piernas. ¡Qué horror! Tristes se me acercan, les saludo, les bendigo y cuando les doy un caramelo se acerca una mujer de unos cincuenta años también arrastrándose por el suelo… ¿Pero en qué mundo vivimos?

Durante la Misa de Confirmaciones hemos bendecido a dos niños gemelos que acaban de nacer. En la comida me explican la historia de esta mama con apenas 16 años que frecuentaba la parroquia pero se quedó embarazada y el chico que la dejó en ese estado ha huido al Sudan como hacen todos los chicos aquí… Ha huido a la aventura dejando a esa chica sin futuro; la niña ha tenido que interrumpir la escuela para cargar con las dos criaturas… Una humanidad abandonada.

Fabrice, el párroco, me había preparado los casos especiales para la confesión. Toda la tarde del sábado la pasé confesando a la gente. ¡Cuántos abortos! Más de seis en una sola tarde. Una chica de apenas 20 años… tres abortos; una mujer con cara de bruja y que pertenece al grupo de santa Rita, se confiesa que ayuda a practicar el aborto a las jóvenes… Una humanidad que destruye y se destruye, una humanidad a abrazar.

Sí, creo que hemos edulcorado demasiado la Navidad. Navidad es ese Dios que abraza la humanidad, toda humanidad… Esa humanidad que se codea con la injusticia; esa humanidad donde los fuertes se ríen y pisotean a los pequeños… Esa humanidad desplazada como esos veinte seis mil refugiados en la catedral de Alindao que fueron agredidos, quemaron sus casas y todas sus posesiones y asesinaron a 82 personas… pero nadie les hará nunca justicia. Es esa la humanidad que Dios abraza en ese Niño de Navidad.

Abrazar la humanidad, toda humanidad: la bella, y la que repugna…, la humanidad que alaba al Criador y la que blasfema y destruye todo signo de vida…  Adorar al niño de Belén nos lleva a abrazar a Sandrine que no verá su sueño de ser querida por un hombre; abrazar a los dos gemelos sin piernas que tienen un futuro duro delante de ellos; abrazar a Eveline que se la llevaron como rehén sexual los tongo-tongo y cuánto habrá llorado estas Navidades; abrazar a esa otra joven que se ha quedado sola y con dos gemelos a cuestas…

Ayer noche celebré la Nochebuena en la capilla del Axe-Libua. En medio de la noche al finalizar la Misa me dediqué a repartir caramelos y globos a los niños. Donde hay niños hay Navidad les dije… No hagáis daño a los niños. Me dediqué en la noche a dar caramelos a los niños a pesar de que en este contexto esto se puede ser una actividad de alto riesgo, pues se agolpan cien, doscientos, trescientos niños y esto te desborda como nos desborda y nos desnorta un Dios bebé. Hoy he bautizado a 53 bebés. Aquí hay muchos niños, hay mucha Navidad… Dios sigue confiando en la humanidad a pesar de todo; nos ha dejado el volante para que hagamos participes a todos los hombres de su amor.  “… y paz a los hombres porque Dios les ama… Como signo encontrareis un niño acostado en un pesebre”

Id a buscar en un buen mapa de África dónde se encuentra esta localidad de Obo al este de la República Centroafricana haciendo frontera con el Sudán. Desde allí os digo con todos estos niños,

¡ FELIZ NAVIDAD DESDE OBO !

WENE FESTA NATALE FURIONI !

 

 

 

 

 

 

 

Finalizó la VI Asamblea General de los LMC en Roma… ánimo en la Misión.

Acaba de concluir nuestra VI Asamblea Internacional de los LMC en Roma. Durante estos días ha sido difícil poder escribir y compartir con todos como se iba desarrollando. Ha sido una semana intensa de trabajo en grupos, plenarios en múltiples idiomas y de consensuar acuerdos.

Una semana de encuentros personales, donde hemos hecho presencia en la vida de los demás, hemos entendido un poco mejor como cada uno vive nuestra común vocación LMC en cada país, en cada cultura. Donde nos hemos alegrado con los logros, preocupado por las dificultades, animado a acompañar y cuidar las heridas o a acompañar a los que caen enfermos. Pero todos y todas desde este espíritu de familia LMC internacional que quiere hacerse presente en el sostenimiento mutuo de esta vocación y en el apoyo al servicio que el Señor nos encomienda como movimiento LMC internacional.

Asamblea LMC RomaTambién ha sido un momento privilegiado de oración y celebración conjunta. De compartir desde nuestra fe, nuestra común vocación LMC. Cada uno llamado por Jesús a salir al camino de la humanidad, al encuentro personal con el más débil y excluido. Jesús que estamos esperando en este adviento y que sabemos no nace en un palacio o entre los poderosos, sino que pide posada en las periferias para terminar naciendo en un humilde pesebre. Jesús desde su nacimiento nos muestra donde debemos estar para encontrarnos con Él.

Un momento donde María ha estado muy presente. En nuestra pequeña cripta nos acompañaba un cuadro de la Virgen de Guadalupe. María que se hace cercana e intercesora de los últimos, de los pueblos indígenas de América, y posibilita la inculturación de la fe. Maestra en el camino. María que lleva a Jesús en este tiempo de adviento, tiempo de esperanza. Ella y las diferentes advocaciones de María han estado muy presentes durante esta semana, como madre que nos quiere acompañar.

Asamblea LMC RomaComboni a los pies del altar nos ha recordado en todo momento lo específico de nuestra vocación. Una vocación que busca ser “católica” (universal), porque solo si todos nos unimos será posible al regeneración de este Mundo.

Una bola del Mundo que también ha estado a los pies del altar, representando todas esas situaciones que debemos servir, partiendo de la propia madre tierra, maltratada por un sistema de sobreexplotación y ocupándonos de sus hijos e hijas que sufren las desigualdades de este mundo, el injusto reparto del acceso a las riquezas y de las maravillas que Dios colocó para todos, para que pudiéramos tener un vida plena.

Asamblea LMC RomaCon un camino donde hemos reconocido el camino recorrido en estos seis años desde cada rincón del mundo. Muchas han sido las realidades de nuestra humanidad que se han hecho presentes, recordando donde cada uno de nuestros LMC está presente. Queremos seguir siendo Iglesia en salida, iglesia desacomodada que parte con humildad a acompañar la vida de los empobrecidos, que reconoce en la diversidad riqueza, que necesita seguir aprendiendo con los demás a descubrir el rostro de Dios más completo posible, aquel leído y descubierto por cada una de las culturas de este mundo.

Comunidad de comunidades que quiere estar presente allá donde el Señor nos coloca. Que quiere mirar a su alrededor y no conformarse. Acercarse a estas realidades de frontera, allá donde los demás no quieren ir, y hacerse pueblo con el pueblo. Disponible a dejar su tierra o a acompañar en su propia tierra estas realidades de misión. Porque la misión no entiende de fronteras y geografías sino de personas. Un mundo globalizado que necesita una respuesta común.

Asamblea LMC RomaPor eso reconocemos, gritamos, rezamos: ¡Un mundo, una humanidad, una respuesta común!

Por eso hemos cantado una y otra vez que “Tudo está interligado, como se fôssemos um… tudo está interligado nesta casa común”.

Ahora se abre un tiempo de oración, de discernimiento para entender el paso de Señor por nuestras vidas, por nuestra asamblea. Para entender las conclusiones que entre todos y todas hemos conseguido consensuar.

Tiempo de estudio, reflexión y oración en cada una de nuestras comunidades. Porque como la Palabra, estas conclusiones, leídas en comunidad tienen un sentido más pleno.

Que el Señor nos conceda la valentía para dar un paso adelante y la fidelidad para mantenernos junto a Él en este camino de servicio misionero.

¡Feliz Navidad a todos y cada uno!

Alberto de la Portilla, LMC

La santidad vivida en comunidad

Los dias 6 al 9 de diciembre tuvo lugar en Cubas de la Sagra, un pueblo al sur de la comunidad de Madrid, el último Encuentro de Laicos Misioneros Combonianos de España. El tema principal del encuentro fue la espiritualidad comboniana dirigido por la hermana Prado. Los asistentes tuvimos la oportunidad de profundizar, reflexionar y meditar sobre la llamada a la santidad a la que todos los bautizados somos llamados, tal y como nos propone el papa Francisco en su exhortación apostólica Gaudete et Exsultate.
Fueron tres días para el reencuentro, la fraternidad, la oración y una puesta a punto en nuestra llamada a la Misión desde el carisma de San Daniel Comboni.
En mi caso, tras mi reciente incorporación al movimiento LMC, han sido unos días para dar gracias al Padre por querer contar conmigo para la Misión y por permitirme hacerlo dentro de esta comunidad que me recibe con los brazos abiertos.

Comboni quería misioneros y misioneras santos y capaces. Hombres y mujeres dispuestos a dar lo mejor de sí mismos, queriendo vivir su llamada a la santidad desde la cotidianeidad de su vida y siempre vivida (la santidad) en comunidad.

Leo Yanes. LMC Canarias

Mes Misionero Extraordinario de octubre de 2019: presentación del sitio web, la guía y el vídeo

El pasado 30 de noviembre se presentó en Roma la web http://www.october2019.va “creada para promover y animar la celebración del mes misionero extraordinario d que se celebrará en 2019.

Esta web, posee numerosos contenidos multimedia que serán útiles para inspirar un tiempo de oración y reflexión sobre la missio ad gentes a la que están llamados todos los cristianos.

En el sitio de Internet hay varias secciones. En primer lugar, están los textos del Magisterio y de las Obras Misionales Pontificias sobre el tema misionero. Otras secciones están dedicadas a los “Testigos”, con historias de beatos, santos y mártires de ayer y de hoy; y a la “Formación”, con textos útiles para la animación misionera. La sección “Voces del mundo” recoge testimonios de los misioneros y responsables de las OMP de distintos países.

 

En la página web también se puede consultar la “Guía” especial sobre el tema “Bautizados y enviados: la Iglesia de Cristo en misión en el mundo”. El texto, creado por iniciativa de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos y de las Obras Misionales Pontificias, recopila contribuciones de todo el mundo y está dirigido a los cristianos de todo el mundo. El objetivo es proporcionar a las diócesis individuales el material necesario para la formación y animación misionera, inspirando la creatividad de las Iglesias locales para abordar los desafíos inherentes a la evangelización a partir de la missio ad gentes y su contexto. Las partes que componen la Guía corresponden a las dimensiones espirituales que indicó el Papa al decretar el Mes Misionero Extraordinario: el encuentro personal con Jesucristo vivo en la Iglesia, el testimonio de los santos y mártires de la misión, la formación catequética de la misión y la caridad misionera.

El texto está publicado en inglés, italiano, francés, español y portugués. Actualmente, el sitio está disponible pero por el momento solo se puede descargar la versión italiana de la Guía, en formato PDF. A finales de 2018 estará en los otros 4 idiomas y, en febrero de 2019, se publicará en papel.

El logotipo diseñado para el MME presenta una cruz misionera, cuyos colores recuerdan los cinco continentes, y es luminosa, llena de color, además de signo de victoria y resurrección. El mundo es transparente, porque la acción de la evangelización no tiene barreras ni límites: es el fruto del Espíritu Santo. Las palabras “bautizados y enviados”, que acompañan a la imagen, indican los dos elementos característicos de cada cristiano, el bautismo y el anuncio.

También se ha realizado un video institucional sobre el MME que se puede ver en el sitio web, y que versa sobre el significado de la misión de hoy, un viaje a través del mundo: Asia, Sri Lanka; América, Ecuador; Tierra Santa; América, México y Estados Unidos; África, Ghana, Kenia, Tanzania y Uganda; Oceanía, Australia; y Asia, Japon.
(SL) (Agencia Fides 30/11/2018)

Llegó el día……..día del envío

El pasado domingo 4 de noviembre, en las instalaciones de Casa Comboni, ciudad de Guatemala,  vivimos el día tan esperado…..después de tiempo de preparación, animación misionera, ventas, fiesta, bulla, gozo, servicio, dificultades, cansancio, trámites legales, después de tantas inquietudes, inseguridades, pero también confianza, amor, oración, entrega……..los LMC de Guatemala,  vivimos un grandioso día, para toda la comunidad, pero especialmente, por supuesto, para Alejandro, Ana Cris, Esteban, Isabel, Agustín y Lucia.

Voy a citar palabras de la homilía hermosa que escuchamos de parte del Provincial de Centro América, P. Víctor Hugo Castillo, quien Inició el mensaje de esta manera:

Toda obra de Dios nace desde lo pequeño. Así como un niño primero es pequeño e indefenso…poco a poco crece. 
Así ha sido el camino de los Laicos Misioneros Combonianos de Guatemala”. 

“La misión  transforma: La manera de pensar, la manera de vivir nuestra fe. La manera de acercarnos a los demás. 
La decisión de partir es una decisión  que se forja en el tiempo”.

Dios realiza milagros todos los días, y no parte de la perfección, ni de lo grandioso, parte de lo sencillo, lo pequeño, es su estilo de amor.  Nosotros en Guatemala, somos pocos, sencillos, con dificultades económicas, pero aún así, cuando Dios quiere llevar a cabo su obra…….y nosotros ponemos nuestra disposición, simplemente…..como sin saber……como sin poder…..sólo confiando….dejándose llevar…..poco a poco, descubriendo el plan de Dios…..caminando juntos….tropezando y levantándonos……así, llegamos como comunidad a este día.

La Primera Lectura que Alejandro y Ana Cris eligieron nos habló de este proceso, para nosotros como comunidad, y especialmente para ellos como matrimonio:
Jeremías 1:4-9

“El Señor me dijo: “Antes de formarte en el vientre de tu madre te conocí; antes que salieras del seno te consagré; como profeta de las gentes te constituí”.  Yo dije: “¡Ah, Señor Dios, mira que yo no sé hablar; soy joven!”.  Pero el Señor me respondió: “No digas: ¡soy joven!, porque adonde yo te envíe, irás; y todo lo que yo te ordene, dirás.
No tengas miedo de ellos, porque yo estoy contigo para protegerte, dice el Señor”.  El Señor extendió su mano, tocó mi boca y me dijo: “Yo pongo mis palabras en tu boca”.

Continúo con palabras de la homilía:

 “Somos llamados para algo grande.  Para recibir bendición. Somos bendición para  los demás. Hacer misión es hacer de la vida un riesgo. La vida vale la pena vivirla cuando tenemos proyectos.  Un proyecto se construye constantemente. Crece mientras nosotros también crecemos. 
En el proyecto de vida hay confianza… Sacrificio”

LMC GuatemalaEstas palabras, resumen el camino recorrido, y el camino por recorrer.  Es maravilloso vivirlo en comunidad.  Todos con el mismo sentir, el mismo deseo, de que la misión Adgentes se lleve a cabo, de que el carisma y la identidad comboniana crezca y sea el medio para anunciar a Jesús muerto y resucitado a todas las naciones, como dice la escritura.  Unos, no saldremos de nuestras fronteras, por circunstancias diversas, pero sí colaboramos para que quienes estén con la posibilidad, lo hagan.  Reflexiono, y agradezco el hecho de ser una comunidad generosa, sin egoísmo, sin envidia, somos familia y queremos lo mejor para cada uno de nuestros hermanos.  Alejandro y Ana Cris, han sido valientes al disponerse generosamente a partir…..los amamos….los admiramos y nos sentimos orgullosos de ellos.  Mientras ellos estén allá en donde Dios los ha enviado, nosotros aquí trabajaremos fuerte y confiados para que nada les falte.

“Aquella  misión doméstica, la que nos hace mirarnos sólo al ombligo. No es una misión que crece. La única manera de crecer es a través de la experiencia. 
El camino hacia la misión conlleva un proceso: sentirse llamado. Rezar. Dialogar Discernir. Pedir Consejo, todo para ponerse en camino…..para partir.

Llevamos este tesoro de la misión  en vasijas de barro. Tengamos presente el hecho de que no hay misión sin cruz”.   Agregó a su mensaje P. Víctor Hugo.

Fortalecidos por el amor, deseamos crecer, abrirnos, tanto a  nuevos miembros, como a espacios distintos…hoy será Brasil, mañana, Dios ya lo sabe, y ya destinó a quienes irán.  Nosotros oramos por discernimiento, por luz por seguir caminando.  Sin conformidad cómoda, todo lo contrario, en movimiento, con dinamismo, mientras hay vida, hay misión, hay proyectos, hay trabajo, hay sentido, hay razón para vivir.  ¿Qué más se puede pedir al cielo? Todo está allí desbordándose, así es el amor de Dios.

María, ejemplo de servicio:

“Sólo cuando se acoge el llamado se es capaz de ir en una actitud de servicio”. 

Dijo P. Víctor Hugo acerca del Evangelio, María se puso en camino, sin pensar, solo quiso servir a su prima Isabel.  Salió….de sí misma, de su casa, de su pueblo….para ir y servir.   A eso estamos llamados todos los bautizados, y este carisma hermoso, el comboniano que une a un montón de “locos”, locos por el amor recibido y experimentado.  Locos por que todos se enteren y lo experimenten…locos por la pasión de la misión.  Locos por Jesucristo.  Esta locura nos hace ir y servir, pocos lo comprenden, varios lo critican,  pero Dios conoce el corazón del misionero y regala los medios para vivir su vocación particular.

“La misión es una locura, cuántas veces escuchamos: ¿para qué te vas tan lejos?, ¿acaso no hay aquí tanto por hacer?  Sí, es la respuesta, solo que mi vocación me llama a ir más allá.  Y la vocación, no se explica, no se comprende, sencillamente allí está como don de Dios”. 

Dichosos nosotros Combonianos por esa herencia de nuestro fundador, San Daniel Comboni.  No se explica, casados, solteros, jóvenes, menos jóvenes, pero esta vocación vivida como regalo, en donde sea que estemos, como sea que seamos, es lo que da sentido a nuestra vida, sentido al regalo de nuestro bautismo.   Sigue el tema del amor infinito de Dios, que no se mide en generosidad.

Para terminar, P. Víctor hizo una exhortación a todos los presentes:

“La misión también es de los laicos. El Papa Francisco insiste en que los laicos somos un gigante dormido que hay que despertar!” 

El Corazón de Jesús y de María, son la causa de nuestra alegría

San Daniel Comboni, ruega por nosotros