Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y Vocaciones Nativas. 22 de abril de 2018

La Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y Vocaciones Nativas es un día para invitar a las comunidades cristianas a orar para que la llamada del Señor resuene en el corazón de los fieles, de modo que cada uno, según su vocación, responda con generosidad.

El lema “Tienes una llamada. Responde” es una frase cotidiana en nuestras vidas que se convierte en toque de atención para salir del encierro en nosotros mismos. Necesitamos cortar con un modo de vivir “ruidoso” que nos impone la sociedad y que nos impide percibir la voz de Dios, su llamada personal para cada uno. Esta llamada crucial espera nuestra respuesta para, como dice el Papa, “convertirnos en protagonistas de la historia única y original que Dios quiere escribir con nosotros”.Para celebrar esta Jornada se han creado una web específica tienesunallamada.com, con un vídeo, que invita a los jóvenes a estar abiertos a la posibilidad de que Dios les llame para una vocación de especial consagración.

En las misiones son muchos los jóvenes que han sido llamados al sacerdocio y a la vida consagrada. De una manera especial el 22 de abril con las Jornadas de Oración por las Vocaciones y Vocaciones Nativas se pide la oración y la cooperación con estos jóvenes que han “respondido sí a la llamada del Señor”. Muy a menudo estas vocaciones tienen serias dificultades para seguir adelante en su formación por problemas económicos: es frecuente que un joven africano no pueda costearse los estudios del seminario, o que un convento en Asia a duras penas pueda mantener a las novicias que entran. La Jornada de Vocaciones Nativas es una nueva oportunidad para contribuir a paliar esas carencias y ayudar así al futuro de la Iglesia universal. En la web de Vocaciones Nativas están disponibles todos los materiales para celebrar la Jornada de Vocaciones Nativas y Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones.

Encuentro Misionero de Jóvenes 2018

El pasado fin de semana unos 150 jóvenes, venidos de 31 diócesis españolas, se encontraron en El Escorial (Madrid)en el XV  Encuentro Misionero de Jóvenes, organizado por Obras Misionales Pontificias.

Desde el viernes por la noche, los asistentes pudieron disfrutar de diferentes experiencias, testimonios y celebraciones que les animaron a reflexionar sobre su vocación misionera y su pasión por la Misión.

Como Familia comboniana también estuvimos presentes con algunos jóvenes del grupo de «combojoven».

 

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Visita a Rondônia en la Amazonía Brasileña

 LMC BrasilLlegada al pequeño aeropuerto de Jí-Paraná y tener una calurosa acogida de treinta y muchos grados.
A la salida José me estaba esperando para llevarme a su casa. Allá Rose y sus tres hijos me han acogido con mucho cariño en familia.
Rose trabaja en el Instituto Padre Ezequiel Ramín desde donde llevan numerosos proyectos que intentan mantener vivo el legado del Padre Ezequiel de justicia para todos.
Hemos tenido un rato para visitar el instituto conocer de sus actividades. Ahora andan de mudanzas pero pronto estarán al cien por cien.
LMC Brasil

En estos días he tenido la oportunidad de visitar una aldea indígena de los indios Arara. Rose trabajó por más de 12 años en la pastoral indígena. Conoce a todas las familias y a tenido a bien mostrarme algo de su realidad. Allá hemos pasado la mañana visitando las distintas familias de la aldea. Conversando y riendo con ellos.
En Brasil sus tierras son invadidas muchas veces, el acceso a educación y salud es complicado y las madereras intentan sacar todo lo posible. Cuentan que la entrada de la televisión también ha traído muchos cambios en poco tiempo.
Rose (LMC que lleva 14 años en la zona) me comenta que la Amazonia es una zona donde todos vienen a sacar algo ya sea de la tierra o de las personas.
José (su marido) trabaja en la pastoral de la tierra. También cuenta los muchos problemas con las ocupaciones (las que buscan el derecho de la tierra y la de algunos que hacen negocio de ellas), la violencia con los fazendeiros y otros tipos de violencia…
Realiza un trabajo en la línea del padre Ezequiel Ramín (comboniano asesinado hace 30 años). Me cuenta sobre los movimientos campesinos que intentan la reforma agraria, buscando tierras para el pequeño agricultor. La invasión y destrucción de la Amazonía por intereses económicos, los pistoleros que siguen matando y haciendo desaparecer a los líderes que incomodan…
Me va contando algunos de los casos que desde la pastoral de la tierra acompañan, documentan y ayudan (no a todos, pues no todos actúan de una manera adecuada). Un trabajo que no está bien visto por muchos y que muchas veces se hace difícil.
LMC BrasilNos hemos acercado a un campamento pero, como él sospechaba, ya estaba totalmente desalojado por la presión a la que le estaban sometiendo. Hemos evitado ir a otros que están en situación conflictiva. Os dejo algunas fotos de este campamento abandonado.
Muchas gracias a toda la familia que me han dejado ser parte de sus vidas por unos días.

No puedo dejar de agradecer al Señor por la vida de entrega y servicio a los que más lo necesitan que hacen nuestros LMC en Brasil.

Hoy será un día largo de viaje. Empezando a las 8 de la mañana en carretera hacia Porto Velho y continuando el viaje a las 2 de la mañana en avión hacia Imperatriz, via Brasília, después algo más de coche hasta Açailândia.
Un saludo Alberto

LMC Brasil

Encuentro en Granada con Mons. Jesús Ruiz, obispo auxiliar de Bangassou (Rep. Centroafricana)

El pasado lunes, aprovechando su paso por España, tuvimos la oportunidad de encontrarnos en Granada con Mons. Jesús Ruiz, obispo auxiliar de Bangassou (Rep. Centroafricana) días antes de su represo a su diócesis.

Fue un encuentro en el que nos compartió la situación de extrema violencia y pobreza en la que se encuentra el pueblo centroafricano y en especial la diócesis en la que trabaja desde el pasado mes de noviembre junto con otro obispo comboniano español, Mons. Juan José Aguirre.

Ambos vienen denunciando desde hace tiempo la situación que vive el pueblo de Bangassou sometido a las barbaridades de los numerosos grupos armados de la región. Selekas y anti-balakas, ambos fuertemente armados, están sembrando el terror y el caos entre la población lo que ha hecho que desde hace unos 10 meses la catedral se haya convertido en un verdadero “campo de refugiados” en el que varios miles de musulmanes sobreviven gracias al apoyo y solidaridad de la misión católica.

Mons. Jesús Ruiz insistía en que la raíz del problema no es tanto religiosa (enfrentamiento entre musulmanes y cristianos), sino que su origen es totalmente económico. El país, y en especial Bangassou, posee grandes yacimientos de uranio, petróleo y diamantes y su control está provocando una lucha atroz entre los distintos grupos radicales, armados por países extranjeros.

A día de hoy, la fractura social que está provocando este conflicto es enorme: todas las ONGs se han marchado de la zona, no hay ninguna estructura mínima de gobierno que garantice un poco de orden y control, no funciona ninguna escuela pública y en toda la diócesis, cuya extensión es una quinta parte de España, no hay ni un solo médico.

Es en medio de esta realidad, donde la misión católica, guiada por estos dos obispos combonianos  sigue trabajando por los más pobres y abandonados, intentando poner un poco de esperanza y paz en medio de tanta desolación.

A la pregunta de qué podemos hacer nosotros desde aquí, Mons. Jesús Ruiz nos invitaba a 3 acciones muy concretas:

Primero, la oración continua por estos hermanos/as nuestros y por toda la Iglesia centroafricana, para que se mantenga fiel a su tarea pacificadora y evangelizadora en medio de esta situación tan difícil. A día de hoy, en su diócesis sólo quedan 6 religiosas y unos pocos sacerdotes que hacen muy difícil atender tantas necesidades.

Segundo, visibilizar el problema, “lo que no se visibiliza, no existe”. La guerra de Centroáfrica es una de tantas “guerras olvidadas” que hay en el planeta. Como hijos de Comboni, hemos de hacer presente la realidad de los pueblos de África en medio de nuestra sociedad y denunciar las injusticias a las que se ven sometidos.

Y tercero, cambiar nuestra mirada.  Es fundamental que cambiemos la manera de mirar al que viene de fuera, al que es diferente. Darnos cuenta de que no es una amenaza sino una riqueza y una oportunidad para tejer lazos de fraternidad.

Termino rescatando un pequeño fragmento de la lectura del profeta Isaías que leímos en la eucaristía que compartimos y que resume la esperanza de todo un pueblo que, a pesar de todas las dificultades, sigue apostando por la VIDA.

Así dice el Señor: «Mirad: yo voy a crear un cielo nuevo y una tierra nueva: de lo pasado no habrá recuerdo ni vendrá pensamiento, sino que habrá gozo y alegría perpetua por lo que voy a crear… ya no habrá allí niños malogrados ni adultos que no colmen sus años… Construirán casas y las habitarán, plantarán viñas y comerán sus frutos.»

Que así sea.

Isidro Jiménez. LMC

 

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