El tiempo va pasando

Exactamente hace un año todavía estaba en Polonia, ahora estoy en St. Jude Children’s Home, pero no sólo ahí.

Desde mi regreso a Gulu no ha pasado un año todavía pero todo parece diferente de lo que era antes. Como todo el mundo piensa el regreso es más fácil: lugar familiar, gente, cultura. A pesar de esto, todavía estoy aprendiendo cosas nuevas. Esto también como resultado de los cambios en mi servicio misionero: no sólo estoy en el orfanato, sino también en la escuela que dirige la comunidad de Santa Mónica, en la prisión y también en la casa de nuestros chicos mayores.

El área de nuestro servicio misionero se ha ampliado considerablemente, no sólo el mío, sino también el de Asia y el de Carmen, cada una de nosotras ha encontrado nuevos lugares de compromiso que enriquecen nuestra comunidad en compartir y experimentar la misión.

Como he mencionado anteriormente, además de mis actividades diarias con niños en St. Jude (ayudando en clases de educación compensatoria, apoyo motivacional y trabajo de autoestima de los niños, alimentación y cuidado de los niños con discapacidades, actividades de tiempolibre y oración junto con las jóvenes), también me he involucrado en otros proyectos también.

Santa Mónica es un lugar administrado por una Comunidad de Hermanas. Tienen muchos proyectos y actividades diferentes como la Escuela de Alfabetización para Mujeres Adultas, la Escuela de Costura, la Clínica y el Jardín de Infancia. En este Kindergarten, dos veces por semana, tengo clases con niños que tienen dificultades de aprendizaje. Nuestras clases tienen lugar en el aula donde trato de mostrar al niño, en media hora (las clases se llevan a cabo individualmente), que él es capaz de escribir, contar o responder preguntas. Sin embargo, lo más importante es hacer que el niño se sienta aceptado y que alguien cree en él. Desafortunadamente, el mayor problema entre estos niños es que tienen la autoestima muy baja, son tímidos y no se sienten especiales. Vienen familias donde son muchos y todos son iguales y si son más lentos en aprender o escribir, significa que son peores, estúpidos.

El otro lugar donde voy es la prisión, donde ya he pasado dos semanas junto con un grupo de oración, celebrando la Misa o compartiendo el Evangelio con los prisioneros – hasta ahora este es el comienzo, así que todavía soy nueva en esto, pero estoy muy contenta de poder estar allí. Espero también ir con las mujeres presas, pero comenzaré después de Pascua.

La casa de los muchachos forma parte de St. Jude pero es una casa separada cerca de 2 kilómetros del orfanato. Los sábados por la tarde, voy allí a leer con ellos el evangelio del domingo siguiente, a hablar de sus problemas, a ayudarles con el estudio. Por ejemplo, tenemos un chico que está en la clase P.3 (Escuela Primaria) pero todavía tiene problemas para escribir su nombre, así como problemas de concentración o memorización – pero esto no es porque sea perezoso. Su dificultad para adquirir conocimientos es causada por que la madre del niño estuvo bebiendo alcohol durante el embarazo. Desafortunadamente el síndrome fetal alcohólico (FAS) y el SIDA (tienen medicamentos tan fuertes que sufren efectos secundarios) han tenido un gran impacto en su capacidad y funcionamiento en la vida diaria así como en la escuela.

El tiempo pasa muy rápido, cada día es muy parecido, pero los acontecimientos, las caras y otras situaciones son diferentes. Todo ello me enseña algo, principalmente sobre mí misma. Estoy agradecida a Dios por el don de esta vocación, a veces difícil pero con certeza llena de Su amor y poder. Porque ninguno de nosotros haría nada si no fuera Su voluntad.

Para este tiempo extraordinario de Semana Santa, deseo a todos nosotros momentos de silencio y desierto, que en nuestra tan organizada vida cotidiana encontremos tiempo para Él y en el Día de la Resurrección que nuestras almas estén llenas de Fe, Esperanza y Amor.

Misionera en Uganda

Ewa Maziarz, LMC polaca en Uganda

XIV Encuentro Misionero de Jóvenes: «UNA COSA TE FALTA» (Mc 10,21)

 

Obras Misionales Pontificias organiza el XIV Encuentro Misionero de Jóvenes del 21 al 23 de abril con el lema «Un cosa te falta» (Mc 10,21)

Se trata de  un encuentro dedicado a los jóvenes con el objeto de dedicar un espacio y un tiempo a reflexionar sobre la dimensión misionera en la vida del cristiano. Reflexión que lleva al compromiso y, en algunos casos, al descubrimiento de la vocación misionera, como experiencia temporal de corta o larga duración.

El Encuentro Misionero de Jóvenes pretende ayudar a los jóvenes, que suelen participar y colaborar en actividades misioneras, a profundizar en la dimensión misionera de la fe para que en un ambiente de escucha oracional y búsqueda puedan ir descubriendo el valor y el sentido de la vocación misionera de la Iglesia y de aquellos que son llamados a la misión. Es un encuentro abierto a todos aquellos jóvenes con inquietudes misioneras y que se sienten atraídos por la labor de los misioneros.

Más información sobre el programa e inscripciones

 

I Encuentro del Laicado Misionero en Andalucía

El pasado día 18 de febrero, nos reunimos en la parroquia Cristo Rey de Málaga siendo acogidos por el Instituto de Misioneros de la Consolata. Acudieron a la convocatoria de Ocasha-Andalucía los siguientes grupos:
img-20170222-wa0026– Laicos Misioneros Combonianos (Granada)
– Laicos Misioneros de la Consolata (Málaga)
– Misioneros de la Esperanza (MIES) de Málaga
– Movimiento de Acción Cristiana (MAC) Málaga
– Cáritas de Granada y Almería
– Ocasha-Cristianos con el Sur (Jaén, Granada, Almería,Málaga y Sevilla)
– Amigos relacionados con la Misión
– Los Delegados de Misiones de Málaga y Granada

Comenzamos la jornada con una oración preparada por José María Fedriani (Ocasha), seguidad de una dinámica de integración que preparó Tere (Ocasha).

Ya entrando en materia, Lola Golmayo de Ocasha y actual presidenta de la CALM (Coordinadora de Asociaciones de Laicos Misioneros) nos habló de la importancia de los laicos en la misión y de lo que es la CALM.

No presentamos cada grupo, así pudimos conocer mejor nuestros diferentes estilos, lo que nos caracteriza, nuestros carismas y sobretodo el amor por la misión.

Algunas conclusiones
• Hay más misioneros retornados que en destino. Son muy pocos las personas que salen a misión de cada grupo.
• Hay que seguir haciendo animación misionera pero con nuevas formas, métodos… El lenguaje que hemos usado hasta ahora ha quedado obsoleto. Hay que adaptarse a los tiempos y poner pasión.
• Los jóvenes son un reto, hay que adaptarse a su estilo en el lenguaje y las propuestas.
• Debemos unir todas las fuerzas misioneras en las Delegaciones de Misiones, desde ellas acoger todo el sentir misionero.

img-20170222-wa0019Para finalizar la mañana, pusimos en común una lluvia de ideasde lo que podríamos hacer juntos:
• Ver las fortalezas que hay en cada grupo, asociación, movimiento misionero… y poner al servicio de los demás: Ocasha puede ofrecer la riqueza de su proceso formativo y el espacio de la sede en Madrid, los Laicos Combonianos sus espacios de encuentro, Cáritas su experiencia de trabajo con jóvenes….
• Estas propuestas deben dialogarse con cada organización y ver qué podemos aportar y cómo hacerlo.
• Fomentar este tipo de encuentros que nos enriquecen a todos.

Continuamos con una comida compartida y con un café que nos ofrecieron los misioneros de la Consolata.

Ya después de comer, celebramos la Eucaristía que ofició el actual delegado de misiones de Granada, Elías Alcalde. Elías, nos invitó a todos a participar el día 11 de este mes en Guadix a una conferencia de Bernardo Andreu, Doctor en filosofía y teología sobre “La sociedad del escándalo” de 11 a 14h.

Desde Cáritas Granada, José Carlos nos invitó a todos los presentes a dar testimonio misionero a algunos colegios y un domingo en la tarde a un grupo juvenil.

Nos despedimos con una foto de los que nos quedamos hasta el final. Pues algunos compañeros tenían otros compromisos y se fueron a la hora de la comida. Nos dijimos adiós con el compromiso de poder caminar juntos en esta hermosa tarea misionera y de que este sea el primero de muchos encuentros.

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