LMC España

Laicos Misioneros Combonianos y ONGD AMANI

«La misión no se hace sin amor»

LMC PortugalElia María Cabrita Gomes nació el 29 de enero de 1955 y es natural de Paderne (Albufeira). Es enfermera, ya jubilada. En 2006 tuvo su primer contacto con el continente africano en un proyecto de siete meses con la Asistencia Médica Internacional (AMI) en la República Democrática del Congo. En 2011 se fue con los Laicos Misioneros Combonianos (LMC) durante dos años a la República Centroafricana. Terminó quedándose cinco años en esta misión.

Cuando sólo tenía 16 años de edad se presentó la oportunidad de hacer una experiencia de dos meses en Angola que ella considerada como “el click para cumplir un sueño.” Por desgracia, su padre no estaba de acuerdo y no salió. Mientras está estudiando enfermería seguía pensando en salir, pero en 1976 al terminar su formación comienza a trabajar en el Hospital de Faro, donde permaneció hasta la fecha de su retiro, se casó y tiene una hija. En 2006, finalmente, tiene su primera experiencia cuando parte por siete meses para la República Democrática del Congo con la AMI. “Fue una experiencia de sólo siete meses que me sirvió de estímulo y aumentó mi deseo de volver a África, de salir de mis comodidades e ir al encuentro de otros pueblos”, compartir.

Empezó como voluntaria en el Hogar de la Parroquia de Paderne, su parroquia natal, y descubrió los LMC por la revista Além-mar que encuentró en sus primeros días de trabajo. “Hice la formación con los LMC (2008 – 2010), conocí a Comboni, su lema” Salvar África con África” tenía todo el sentido para mí, así como salir, salir a los más pobres y abandonados, contribuir a la mejora de la calidad de la vida y el desarrollo humano”, nos dice.

¡Fue por dos años y permaneció cinco!
En febrero de 2011 llegó a Bangui (capital de la República Centroafricana – RCA, a Mongoumba, por un período de dos años, “sin expectativas, preparada para a aceptar y dar lo que la misión me pidiese”. Terminó quedándose cinco años “con experiencias de vida muy intensas. Los primeros momentos fueron de aprendizaje: ver y oír, aprender a estar, aceptar y respetar, en fin, dar los primeros pasos en una cultura y costumbres tan diferentes de los nuestros “, nos dice. Acerca de su destino en Mongoumba nos comenta que es la sede de uno de los diez municipios del distrito Mbaiki: “es un pueblo de unos 8.000 habitantes, situada a 190 km de Bangui, en plena selva ecuatorial, haciendo frontera con la República Democrática del Congo y Congo Brazzaville. El municipio de Mongoumba tiene una población de 25.000 personas de diferentes grupos étnicos contando entre ellos los pigmeos Aka. Los pigmeos son discriminados por el resto de la población que los utilizan como mano de obra barata, son los más desfavorecidos de la sociedad, que viven en diferentes campamentos dispersos en la selva, casi todos viven en casas de hoja, son pocos los que hacen casas de barro y ladrillo, se alimentan de lo que recogen en la selva. Sus bienes se reducen a lo que pueden llevar cuando cambian de campamento y se adentran en la selva, para las temporadas de pesca, recolección de miel, orugas… productos que venden o cambian por sal, telas para cubrirse y pequeños adornos. Rara vez tienen dinero y lo poco que tienen no es suficiente para pagar la atención médica.

La prioridad de la misión de Mongoumba es la evangelización de los pigmeos y la mayor parte de nuestras actividades están dirigidas a la mejora de las condiciones de vida de las personas y su integración social. En una pastoral de proximidad y trabajando en la sensibilización y promoción de la salud me permitió visitar muchos campamentos, visitar a los enfermos, desparasitar niños y en los dos primeros años, con la colaboración del ejército francés, hicimos varias campañas de tratamiento del pian (enfermedad contagiosas e incapacitante). Hice muchos kilómetros a pie en la selva… En una dura realidad que no se puede cambiar, sólo retocar con un poco de creatividad y esperar que las semillas sembradas den frutos. Después de varios años de trabajo, donde la Misión sirvió como puente entre el pueblo y el centro de salud pública, el resultado empieza a ser visible y gratificante, los pigmeos siguen siendo los últimos en ser atendidos en las consultas, pero son atendidos y cuando necesitan ser hospitalizados lo hacen en la misma sala que el resto de la población. Durante cinco años, una de mis actividades vigilar a los pigmeos hospitalizados, para que no sean olvidados, ¡porque es muy fácil olvidar el tratamiento o dar la inyección a los que no tiene voz! Ayudándome en este trabajo siempre conté con la valiosa colaboración de los dos trabajadores de la salud que trabajan en el centro de rehabilitación física de la Misión. Gran parte de nuestro trabajo es despertar conciencias porque todo el mundo es persona en Sango “Zo Zo kwe” y como tales deben ser tratados y respetados”.

Nos dice que después del golpe de estado en de marzo de 2013 “el país se sumergió en el caos viviendo bajo el imperio de las armas durante tres años. La pobreza y el sufrimiento de la población alcanzaron niveles nunca antes imaginables. A pesar de las muchas organizaciones no gubernamentales en el campo, la misión católica es casi la única institución que sigue, de manera constante, trabajando para defender y promover la dignidad de este pueblo tan sufrido, desarrollando actividades en las áreas de educación, salud, promoción humana, pastoral, justicia y paz… En los últimos dos años, mi gran dedicación fue la detección y el tratamiento de los niños desnutridos, la sensibilización y educación de los padres sobre la higiene y la nutrición. Un trabajo agotador tanto física como psicológicamente, pero con la recompensa de cada niño que se recuperó y volvió a sonreír. Tuve la posibilidad de trabajar con un buen equipo, gente de la localidad, disponible e interesada”.

Partir sin ninguna expectativa, regresar llena de sueños
Finaliza diciendo que a pesar de haber llegado en 2011 sin expectativas, vuelve en 2016 con el sueño de algún día regresar a la misión en RCA y encontrar “casas que no sean arrasadas por la lluvia, con techos que no sean llevados por el viento; niños sanos y bien alimentados que tienen libros y van a la escuela; carreteras sin agujeros (incluso los caminos de tierra) y medios de transporte que aproximen las aldeas, pueblos y ciudades; pigmeos que conocen sus deberes y son capaces de luchar por sus derechos; una nueva legislación en que las “brujas” no van al tribunal, sino las que las denuncian y atacan; centros de salud y hospitales que trabajen con médicos y enfermeras con formación, donde se hacen operaciones, análisis y pruebas, donde hay nombre y la causa de la enfermedad, dejando de existir enfermedades místicas; sueño que voy a encontrar un país donde los pilares de la educación, los maestros, van a la escuela y tienen más que el sexto o noveno grado; y, porque “Dios ama a su pueblo”, tengo fe en que el odio que todavía existe conducirá a una paz duradera en un clima de amor y tolerancia. Es un sueño y una esperanza de que la riqueza del país no sólo va a parar a los bolsillos de algunos, sino que sirvan para mejorar la calidad de vida para todos.

¡La misión no se hace sin amor! Me gusta el país y me gusta la gente, un pueblo que sufre, pero continúa riendo, canta y baila. ¡Es mi pueblo! Los más pequeños son los que guardo con más cariño en mi corazón, recordar a los niños, sus sonrisas puras y sinceras serán calor en las noches frías de invierno”.

Texto de Catherine Anthony, FEC – Fundación Fe y Cooperación

«SALIR A LA MISIÓN». REFLEXIÓN PARA LA JORNADA MUNDIAL DEL DOMUND 2016

“La misión hace a la Iglesia y la mantiene fiel al querer salvífico de Dios”, recordaba el papa Francisco, el pasado 4 de junio, a los directores nacionales de las OMP. Expresaba así el fundamento y la fuerza de la misión evangelizadora de la Iglesia, que apunta a su origen, Dios mismo. Del origen y fin de la misión brota el mandato que Cristo entrega a sus discípulos: “Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos…” (Mt 28,19-20). Este mandato, dice el Papa en su Mensaje para el DOMUND, “no está agotado, es más, nos compromete a todos, en los escenarios y desafíos actuales, a sentirnos llamados a una nueva «salida» misionera” (n. 6).

Tiene su fuente en la misión del Hijo y en la del Espíritu Santo, y su fin en hacer participar a los hombres en la comunión que existe entre el Padre y el Hijo en su Espíritu de amor. Para diseñar el recorrido que une el origen con el fin, nace la Iglesia en su condición de itinerante. Por eso, no es posible entender esta hermosa realidad de la Iglesia si no es desde la perspectiva dela peregrinación. Esta convicción está explícitamente expuesta en Ad gentes: “La Iglesia peregrinante es misionera por su naturaleza, puesto que toma su origen de la misión del Hijo y del Espíritu Santo, según el designio de Dios Padre. Este designio dimana del «amor fontal» o de la caridad de Dios Padre, que, siendo Principio sin principio, engendra al Hijo, y a través del Hijo procede el Espíritu Santo” (AG 2).

La contemplación del Misterio encarnado que nace de Dios para llegar a los hombres es la manifestación más genuina de su amor maternal por nosotros.Dios “sale” de su misterio, desvela su intimidad, en la persona de su Hijo, que se hace presente en el tiempo y en el espacio; la misericordia divina “sale” de su mismidad para ir al encuentro de la creación, y en especial de aquel que puede reconocer el amor que justifica esta peregrinación. “La manifestación más alta y consumada de la misericordia se encuentra en el Verbo encarnado”, afirma Francisco (n. 3).

El Mensaje para este DOMUND solo puede entenderse desde esta perspectiva: el misterio de amor tiene un carácter itinerante, que entraña el compromiso de estar en movimiento, en un continuo recorrido, jalonado por diversas etapas.

Punto de partida

La Jornada Mundial de las Misiones tiene su origen en el corazón de una laica muy sensible al compromiso de la fe. Paulina Jaricot siente la necesidad de “salir” de su pequeño mundo, para ayudar a sus amigos misioneros que, desde la otra orilla, le piden ayuda (cf. Hch 16,9). Lo que inicialmente fue una respuesta solidaria de un pequeño grupo de personas cercanas se convirtió en una corriente de caridad en la que la Iglesia entera se siente implicada. Ella se pone en camino, y con ella, millones de personas, que hacen posible un verdadero movimiento misionero, en el que el Papa ve reflejada la deseada “Iglesia en salida”.

De esto habla en su Mensaje, cuando invita a los cristianos a salir al encuentro del otropara poner a disposición del Evangelio sus propios talentos y capacidades. Este salir supone primariamente un romper las cadenas que aherrojan a la persona en sus egoísmos y condicionamientos internos. “Salir” como discípulos misioneros, enviados por el Espíritu, enviados por la Iglesia: “Cada cristiano y cada comunidad discernirá cuál es el camino que el Señor le pide, pero todos somos invitados a aceptar este llamado: salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio” (n. 6; EG 20).

El Mensaje evoca la experiencia de la madre que da a luz a su hijo. Es el mejor referente para entender del sentido de fe que embarga el trabajo del misionero que recorre los caminos mostrando el rostro de Dios, rico en misericordia. Cuando el misionero sale de su tierra, tiene bien experimentada la “salida” de sí mismo y la certeza de que es su madre, la Iglesia, quien le envía y acompaña: “[…] la Biblia para referirse a la misericordia remite al seno materno: es decir, al amor de una madre a sus hijos, esos hijos que siempre amará, en cualquier circunstancia y pase lo que pase, porque son el fruto de su vientre” (n. 2).

Destino: la misión ad gentes

Alguien definió el mundo actual diciendo: “Nunca se corrió tan deprisa hacia ninguna parte”. Cuando se pierde el punto de mira y la meta desaparece en el horizonte, todos los vientos son adversos, como para el navegante que no ve el faro. No es así en la misión ni puede serlo en la vida de un cristiano. La meta está clara. El destino es llevar la Buena nueva de la ternura y del amor de Dios a los hombres; un mensaje de misericordia que penetra en el interior de quien lo recibe y provoca la conversión. Destinatarios de esta salida son todas las personas, sin distinciones: “Todos los pueblos y culturas tienen el derecho a recibir el mensaje de salvación, que es don de Dios para todos” (n. 6).

La principal característica de la Jornada Mundial de las Misiones es hacer visible la universalidad de la Iglesia. Losdestinatarios más inmediatos del DOMUND son los mismos cristianos, que descubren el infinito amor de Dios con la predilección por la oveja perdida y la urgente invitación a las otras noventa y nueve para que salgan del redil en busca de las que todavía no conocen al Buen Pastor y andan perdidas por el mundo. Es el mandato misionero, para hacer partícipes a otros del amor de Dios.

La misión ad gentes tiene comodestinatarios principales a quienes aún no conocen el Evangelio. Así comenzó esta singladura peregrinante, en la que se puede afirmar con certeza que la vitalidad de las comunidades cristianas se puede medir por su vibración misionera. Amplios son aún los espacios geográficos, culturales y sociales que están esperando la luz del Evangelio, y por eso Francisco no duda en afirmar que la misión ad gentes es una “grande e inmensa obra de misericordia tanto espiritual como material” (n. 1).

El Papa reitera la predilección que vivió Jesús en la tierra: “los pequeños, los descartados, los oprimidos” (n. 2). Ya expresó la misma inquietud con motivo de la Jornada del pasado año: “¿Quiénes son losdestinatarios privilegiados del anuncio evangélico? […] Los pobres, los pequeños, los enfermos, aquellos que a menudo son despreciados y olvidados, aquellos que no tienen cómo pagarte. La evangelización, dirigida preferentemente a ellos, es signo del Reino que Jesús ha venido a traer” (Mensaje DOMUND 2015). Dios Padre “se dirige también con amor a los más frágiles, porque su grandeza y su poder se ponen de manifiesto precisamente en su capacidad de identificarse” con ellos (n. 2).

Equipamiento para la misión

En este 90 aniversario del DOMUND, Francisco hace un claro reconocimiento de la mujer en el ámbito de la misión. Fue una mujer, Paulina Jaricot, quien puso en marcha esta corriente de solidaridad misionera, y se cuentan por millones las mujeres que han salido de su tierra para mostrar el amor materno de Dios a la humanidad. Nadie mejor que una misionera puede vivir el anuncio del Evangelio como el ejercicio de la caridad que nada puede romper, porque para una mujer lo primero son las personas; solo después, las estructuras. Ellas, que viven la fidelidad y la ternura maternal de Dios con todos, son fuente de inspiración para la actividad misionera de la Iglesia.

7e13f351-c769-4e2c-8a62-88e827dcaf83Aun cuando la respuesta a la vocación de Dios es personal, esta necesita insertarse en el seno de una comunidad cristiana. Así ocurrió al principio, cuando la llamada de Dios maduraba y se discernía en aquella “pequeña Iglesia” que crecía escuchando la Palabra de Dios, celebrando la fe y compartiendo sus dones. Aparentemente eran grupos pequeños, pero que se iban expandiendo, y de su interior el Espíritu hacía salir a algunos para la misión que les estaba reservada. Del mismo modo sucede hoy, cuando la semilla sembrada por el misionero comienza a enraizarse en el corazón de algunos, insertándose en la comunidad cristiana donde crecen y maduran, para después “salir” a otros lugares y dar gratis lo que gratis han recibido.

El envío, por la Iglesia, de un misionero a la misión hay que situarlo dentro de un período muy largo de formación y discernimiento. Ellos han dedicado tiempo a su preparación. Bien saben que la fuerza les llega de lo más profundo de sí, donde ha arraigado la fe en Jesucristo. De ahí la alusión del papa Francisco a la tarea educativa de los misioneros. El misionero bien formado puede ser considerado como el sembrador que, con paciencia y confianza en la fecundidad del corazón, lanza la semilla del Evangelio en los lugares más insólitos de la Tierra: “Anunciamos el don más hermoso y más grande que él nos ha dado: su vida y su amor” (n. 5).

La celebración del DOMUND es un don para la Iglesia, porque le ayuda a reconocer su propia identidad eclesial; algo esencial para recorrer el camino de la fe y hacer posible la misión en el seno de la humanidad. El misionero, al constatar esa identidad, descubre la raíz de pertenencia en la comunidad cristiana en la que ha sido alumbrado. Su testimonio se trueca en anuncio, muchas veces silencioso, que interpela al otro a interesarse por su forma de ser y de vivir. Estilo y talante misioneros que hoy adquieren unas modalidades especiales, al mostrarse en diálogo respetuoso con todas las culturas y religiones, con la certeza de que Dios abre caminos y precede en el corazón y en la mente del otro.

Llegada y meta final

En el horizonte de este peregrinar misionero aparece con fuerza persuasiva la meta, esa frontera que el atleta, exhausto por el desgaste del recorrido, vislumbra como alcanzable. La misión ad gentes tiene como primera meta y finalidad la universalidad del mensaje. La Iglesia “tiene la misión de anunciar la misericordia de Dios, corazón palpitante del Evangelio” (n. 1; MV 12), y de proclamarla por todo el mundo, hasta que llegue a toda mujer, hombre, anciano, joven y niño. El misionero es enviado a ellos para que “todos se salven y experimenten el amor del Señor” (n. 1).

Claras y definitorias son las últimas palabras de Francisco, urgiendo a la donación espiritual y material en favor de la misión ad gentes con motivo de la Jornada, para destinar al DOMUND “todas las ofertas que las diócesis, parroquias, comunidades religiosas, asociaciones y movimientos eclesiales de todo el mundo pudieran recibir para auxiliar a las comunidades cristianas necesitadas y para fortalecer el anuncio del Evangelio hasta los confines de la tierra”. Este es su llamamiento: “No dejemos de realizar también hoy este gesto de comunión eclesial misionera.No permitamos que nuestras preocupaciones particulares encojan nuestro corazón, sino que lo ensanchemos para que abarque a toda la humanidad” (n. 7).

Hacemos nuestra su petición final: “Que Santa María, modelo misionero para la Iglesia, enseñe a todos, hombres, mujeres y familias, a generar y custodiar la presencia viva y misteriosa del Señor Resucitado, que renueva y colma de gozosa misericordia las relaciones entre las personas, las culturas y los pueblos”.

Anastasio Gil García

Director Nacional de OMP España

VIDEO DOMUND 2016: ¿Qué hace Dios por los que sufren?

En el vídeo del Domund de este año un niño habla con su abuela sobre el sentido de la creación. Pronto surge un interrogante que, seguramente tú también te habrás planteado alguna vez. ¿Por qué Dios no hace nada por los que sufren?

Es la respuesta a esa pregunta la que convierte este vídeo en una oportunidad para cualquier cristiano de plantearse su vocación misionera, sea aquí, en el propio ambiente y en las propias circunstancias, sea partiendo a la misión, como invita el lema de este año «Sal de tu tierra».

 

 

Mi experiencia en los Andes Peruanos

AdrianaHola. Quiero platicarles de mi experiencia personal con los niños en la montaña de la sierra Andina, en mi trabajo de Misión que duro 6 años. Esos niños pastorcitos que desde pequeños son responsables de diversas tareas y que decir de las niñas quienes están encargadas de cuidar de los pequeñitos y hasta los atan a sus espaldas con su mantita cuando salen a jugar, son ingeniosas pues de unas piedritas y una canica hacen un juego de matatena.

Los niños llevan los borregos a pastar cerca del río, antes de ir a la escuela (que muchas veces se encuentra lejos de su poblado), también ayudan en la parcelas de la familia y en la de la escuela, a sembrar, limpiar el surco y cosechar. El principal alimento es la papa y varios tipos de tubérculos como la zanahoria, oca, olluco, camote, yacón y maca, ya que por ser montañas tan altas solo germinan vegetales bajo tierra.

La vida de los niños no es fácil, pues la mayoría no viven dentro de una familia integrada, algunos papás salen a la selva a trabajar (donde se siembra la coca) y no se sabe de ellos en 10 y/o hasta 15 años, ya que se unen con otra mujer con la que tienen más hijos y solo vuelven cuando los hijos están grandes y los llevan para que les ayuden a trabajar, (esto causa graves heridas y resentimientos en los jóvenes); Por la necesidad la mama se va a la ciudad para trabajar como empleada doméstica y deja a los niños con la abuelita y ellas (las mamás) también en la ciudad se hacen de ¨compromiso con otro hombre¨, la mayoría de las abuelitas hablan quechua y su actividad es cuidar animales, sembrar para poder comer y no es prioridad para ellas mandar a los niños a la escuela porque es mejor que les ayuden en el campo. Conocí a una profesora, que una vez iniciado el calendario escolar, se la pasa quince días visitando casa por casa de sus alumnos para convencer a las abuelitas que permitan a los niños ir a la escuela.

Adriana en PeruLes comparto que mi padre falleció estando yo en misión y me avisaron al tercer día de que esto sucedió y ya lo habían sepultado, yo estaba trabajando con los niños y lo único que pensé fue en dar gracias a nuestro Señor por haberme concedido un buen padre, cariñoso atento y respetuoso con todos sus hijos (fuimos 10) y que yo contaba con su bendición y apoyo moral en este trabajo; (ya que con los niños que estaba en ese momento la mayoría difícilmente disfrutaron de un papa).

Hay momentos desesperantes y tristes como cuando Susy, una niña que por ayudarle a su mama a cocinar se quemó con el agua hirviendo detrás de la rodilla y en la posta médica le disminuyeron el número de curaciones, porque solo con ella se iban a terminar las gasas que tenían en existencia y no tenían la pomada que necesitaba. Esto me permite reflexionar y solicitar capacitación y preparación en primeros auxilios. Conocer sus cultivos y/o plantas que se dan es esa población y ver si algunas de ellas son medicinales.

En la misión me toco conocer a una pequeñita que de antes estaba infestada de hongos en el pecho y falleció por las condiciones insalubres de su vivienda. Dormía en el suelo sobre pieles de borrego, su casa muy oscura estaba ubicada por donde bajaban todas los canalitos de agua sucia del pueblo y por lo tanto muy húmeda, todo esto favoreció a que empeorara su salud. Y posteriormente falleciera. El pudor y la falta de confianza, así como la ignorancia fue motivo para que su enfermedad no fuera atendida en tiempo.

En otra ocasión tuve la necesidad de llamarles la atención a los niños por jugar futbol con una naranja, ya que el suelo está infectado por las heces del puerco y en cuanto termina el recreo levantan la naranja, la pelan con sus manitas sucias y se la comen entre los que participaron en el juego. ¡Pero es que no conocen de pelotas!

Los niños o niñas, cuanto acompañan a sus mamitas al río a lavar la ropa es cuando aprovechan para tomar un baño.

Son niños acogedores, ya que cuando llegamos las misioneras al pueblo corren a preparar una bebida caliente para ofrecernos con un panecito. Y cuando les ayudas, como gesto de amistad te invitan de sus habas tostadas que guardan en la bolsa del pantalón, ello en señal de agradecimiento

También un día en que íbamos caminando por la plaza, una pequeñita de 5 años nos gritó desde el otro extremo de la plaza ¡Dios te bendiga misionera! Imagínense que sentimiento tan lindo nos transmitió a nosotras como misioneras, que iniciábamos el trabajo del día.

AdrianaComo ellos no tienen juguetes, televisión ni celulares, conviven con sus amigos y hermanos, se cuidan entre ellos. Les gusta participar en la fiesta del pueblo a donde asisten personas de los caseríos y poblados de alrededor del pueblo. Hay una danza que celebran en muchos pueblos y le llaman Auquidanza donde hacen una representación de la muerte del Inca, por el conquistador Pizarro y las mujeres cantando ruegan por la vida del inca Es una bonita experiencia.

En varios pueblos el 25 de Diciembre los niños acuden a adorar al niño Jesús danzando y cantando.

Me admira la firmeza de sus convicciones, ya que cuando invitaron a Luis, un niño que asistía a la Iglesia,  a participar de una broma con mentiras, él se negó diciendo que no podía mentir, ya que iba a recibir a nuestro Señor Jesucristo en su primera comunión.

Un día toca a nuestra puerta un niño de 5 años llevando de la mano a su amiguito de 7 años que lloraba inconsolable, ya que se colgó del autobús que iba llegando y se cayó golpeándose la frente de donde emergía un gran chipote, esto  para que lo atendiéramos, nosotros dimos la instrucción de que acudiera con su mamá para que lo llevara a atender a la posta médica, el niño lloraba más fuerte del miedo al castigo de la mama, (Existe mucha violencia intra-familiar y en el ambiente, ya que al entrar a cada salón, se encuentra el cinturón o un palo encima del escritorio del profesor para establecer la disciplina). Mi  querida compañera misionera  Josefina, le aplico una rebanada de cebolla sobre la frente y el niño lloraba inconsolable, le ofrecimos una taza de chocolate y al tomar la bebida se le resbalo la cebolla en la taza lo que provoco la risa de los presentes y del niño accidentado, esto lo hizo olvidar el incidente. Todos quedamos impresionados de la solidaridad del pequeñito que nos trajo a su amigo para que lo curásemos.

Es muy lindo trabajar con los niños, ya que asimilan muy rápido las novedades y muchas veces lo que aprenden quieren implementarlo en su hogar.

Intentar darles felicidad a los pequeñitos, no es difícil, ya que no son exigentes y son muy agradecidos.

Y que te digo de mis “patas” los jóvenes, que sufren tanto por ir a buscar trabajo en la ciudad, durmiendo en los parques, sin que comer y solo adquiriendo enfermedades.

Una vez llegaron unos ingenieros al pueblo que iba a abrir una brecha por la montaña, atrajeron a los jóvenes invitándolos a comer a la fondita del pueblo y ofreciéndoles trabajo y buena  comida durante el periodo de trabajo, ellos se entusiasmaron y aceptaron, caminaron lejos por un gran cañón y  los obligaban a andar por laderas muy empinadas para medir los tramos, con peligro de caer de la montaña, pero como era época de lluvias se les mojaron las cobijas y la leña, solo comían papa cruda y fideos remojados, a media noche del tercer día escaparon y uno de ellos lloraba diciendo, que pecado habían cometido para merecer ese castigo, otro de ellos llevaba una taza de aluminio y la llenaban de agua de los manantiales para beber y eso les ayudo a regresar a su casa.

Son chicos entusiastas y sensibles, pero también su trabajo es muy pesado.

Ellos te esperan para que les comuniques la Buena Noticia.

Laica Misionera Comboniana de Guadalajara, Jalisco, México

Adriana