LMC España

Laicos Misioneros Combonianos y ONGD AMANI

Experiencia misionera en Ecuador

Imagen2Me llamo Ima Monzon Lara, soy Laica Misionera Comboniana de Toledo (España). Desde el 5 al 30 de julio he tenido la suerte de compartir la misión en Muisne. El tiempo ha sido muy corto pero la vida en estos días ha sido muy intensa. He tenido la ocasión de trabajar con niños y niñas, compartir en las comunidades rurales, acompañar a diferentes personas en su experiencia traumatica del terremoto y las replicas posteriores; he pasado también por los albergues… En conjunto las tareas que se me han asignado tienen que ver con mi profesión de psicóloga y en ese sentido he intentado poner mi granito de arena en la recuperación y sanación de las personas en estos momentos tan difíciles.

La experiencia personal que yo he vivido ha sido de ENCUENTRO, así, con letras grandes:

ENCUENTRO con las personas de Muisne, tanto de la isla como de las comunidades, con sus miedos, dificultades y también con su generosidad y alegría, con esa risa contagiosa que solo cabe explicar por un profundo amor a la vida.

ENCUENTRO con las religiosas y laicas, que han ido formando la comunidad intercongregacional que me ha acogido durante este mes, así como los padres “Verbitas” y el resto del equipo. Con toda la variedad de personas que ha pasado por aquí hemos compartido trabajo, risas y preocupaciones y nos hemos reunido en la oración y también en torno a la mesa compartida.

ENCUENTRO con la realidad, la del miedo y la preocupación ante el terremoto y sus consecuencias y la realidad de pobreza y privaciones de antes, durante y después de la emergencia. Esta realidad –tan distinta de la europea acomodada y quejosa- me sacude como otro terremoto, porque estando aquí y sintiendo en carne propia las dificultades e incomodidades, el mundo se ve y se siente de otra manera.

ENCUENTRO con Dios, que en esta ocasión no me ha hablado desde mi sensibilidad interior, sino a gritos y desde todos los otros encuentros con las personas de las distintas comunidades locales; con las personas que han pasado por esta casa, y con la misma realidad. A través de todo, Dios me grita lo hermoso que es el mundo que ha creado y que está lleno de hermano y hermanas y me invita, con los demás, a seguir la creación de acuerdo a su voluntad.

GRACIAS a todas las personas que me han acogido y que han compartido este tiempo de vida. Mucho ánimo en el trabajo que continua.

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Presencia Comboniana en la JMJ de Cracovia

 Los misioneros combonian13873031_1059913760764271_6100231482766587638_nos estuvieron presentes en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) 2016 en Cracovia, con miembros de otros institutos religiosos, con este motivo, se organizó una exposición misionera de carácter vocacional para los miles de jóvenes de todos los continentes, que llegaron esa ciudad. El P. Guillermo Aguiñaga, mexicano, que trabaja en Varsovia (Polonia), y el P. Rafael Pérez, español, que trabaja en Valencia (España) han sido los misioneros combonianos que se inscribieron como voluntarios para colaboraren en la JMJ 2016.

Rafael Pérez, secretario de la Evangelización de los combonianos en España nos comparte su experiencia:

“Mi participación en la JMJ  ha sido como voluntario. Toda una experiencia maravillosa para poner en práctica la gran misión del servicio, la disponibilidad y la ayuda. Han sido unos días muy intensos en los que los jóvenes de multitud de países de mundo entero han compartido con el Papa Francisco momentos intensos de oración, de testimonios de entrega generosa al servicio del Evangelio, junto a la alegría de sentirse llamados a ser valientes discípulos de Jesús. La presencia y los mensajes de Papa Francisco, siempre han animado a los jóvenes a renovar su vocación y fortalecerla cuando están comprometidos en la cercanía del necesitado. Así es como los jóvenes se convierten en un futuro de esperanza para el mundo de hoy en el nombre de Jesús. Desde la fe y la respuesta vocacional, muchas necesidades de nuestro mundo están siendo respondidas.’’

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También Sergio y Dori, LMC de Chiclana, acompañaron a un grupo de jóvenes de su diócesis de Cádiz y Ceuta a la JMJ de Cracovia . Allí, junto a miles de jóvenes  peregrinos celebraron la fe  y la alegría de ser testigos de la esperanza, seguidores de Jesús y misioneros de su mensaje.

 

 

 

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Experiencia misionera en Gulu

IMG-20160711-WA0000Ya han pasado unos veinte días desde que aterricé en tierras ugandesas, y la experiencia está siendo enriquecedora en todos los sentidos (social, cultural, emocional y espiritualmente).

Mi destino ha sido St. Jude Children´s Home, donde tres Laicas Misioneras Combonianas, dos polacas, Ewa y Joana, y una española, nuestra todoterreno Carmen Aranda, están desarrollando una labor encomiable.

Ewa se encarga de la gestión humana, es decir, de la labor diaria de todo el personal del Orphanage, tarea muy necesaria para que los niños perciban esa familiaridad y ese cariño en el quehacer diario de su “Mummy” y de todos los que velan por su cuidado. Es una lideresa nata, pero con toda la apertura de una misionera de su talante.

Joana acaba de volver de sus vacaciones, y ha renovado otros dos años de misión, cosa que los niños y las mummies agradecerán seguro, por su condición tan bondadosa y afable. Al parecer, su cometido va a empezar a ser la gestión del colegio de St. Jude, que nació como parte del Orphanage, pero que al que actualmente van niños y niñas sobre todo de Gulu y alrededores, y que pretenden se separe del  Orphanage y pase a depender de la Diócesis.

Y nuestra querida Carmen, como no podía ser menos, se encarga del “Hard-working”, es decir, de la gestión de los almacenes de alimentos (qué cantidad se recoge de la “farm”, el terreno cultivado que el propio St. Jude tiene con maíz, trigo, cereales, berenjenas, alubias, etc.; qué cantidad debe ser repartida para cada casa del Orphanage, en función de las necesidades de cada una y del número de niños; cuánto debe ser vendido al exterior y a qué precio, así como de venderlo y recoger el beneficio). Además, ha creado un taller de artesanía local (Hand-craft), con el fin de venderlo y poder remunerar a los chicos y chicas que se implican en este trabajo (un valor fundamental que se adquiere, el esfuerzo y la constancia en el trabajo, así como la necesaria recompensa por el mismo).

St. Jude Orphanage nació como una obra surgida de la misericordia y la entrega de una hermana (Sister Bernardeta), que durante la época de la guerra y las masacres genocidas que se produjeron en Uganda, a partir de los años noventa, fue consciente de la apremiante necesidad de ayudar a los niños huérfanos del conflicto, así como de la reinserción de los llamados “niños de la guerra”.

Actualmente, es el Hermano Elio, Comboniano italiano, el que organiza, dirige y gestiona St. Jude, en una incansable entrega, y siempre con la única preocupación de cómo hacer para un mejor crecer de los niños y niñas, qué será de ellos en el futuro, y cómo mantener esa obra que crece cada año providencialmente.

La expeIMG-20160731-WA0000riencia misionera está consistiendo en todo aquello que necesitan de nosotros desde St. Jude (principalmente por las tardes, clases de repaso con los niños de primaria; por las mañanas, labores de contabilidad, pintura de alguna clase, cuidado de algún tipo, etc.). No obstante, más que un hacer, está siendo un acompañar a la Comunidad y al Orphanage en la vida diaria, en las oraciones (comunitarias, con jóvenes y con madres) y en la eucaristía.

El día a día aquí transcurre con bastante organización, aunque no se podría hablar de monotonía, puesto que cada día tiene su “lucha” y su conseguir cambiar alguna situación, su pequeño reto (a veces no tan pequeño) y su preocupación.

Aquí en Gulu, tener siempre un mismo horario no implica para nada regularidad. El día comienza con fuerza temprano: a las 8 de la mañana salen por la puerta para la labor encomendada; tras un descanso a las 1 de la tarde para comer y reponer fuerzas, el día sigue hasta las 7 o 7:30 de la tarde (aquí ya casi noche). En ese transcurso, como no puede ser de otra manera, tienen muy presente la oración comunitaria y la eucaristía: los miércoles y los viernes comienzan el día con una eucaristía en Acholi en la Chapela las 6:30 de la mañana. Los mismos días, aprovechando la presencia de los padres, que tras la misa exponen el Santísimo, a las 11 de la mañana tenemos Adoración comunitaria. Los martes, a las 6:30 de la tarde, hay una catequesis con los jóvenes de St. Jude en la Capilla, con lectura de la Palabra, explicación y oración conjunta. A diario, a las 6:00 de la tarde aproximadamente se reza el Rosario, al que acuden tanto madres como niños (una gran experiencia rezar el Rosario en Acholi). Los domingos, la Eucaristía suele ser comunitaria, en alguna de las iglesias de Gulu, o bien en la Catedral.

La oración comunitaria es a las 7 o 7:30 de la tarde, dependiendo del día, después de todo el día de servicio y trabajo, en la pequeña capillita de la casa, cada día prepara la oración una persona diferente.

Los fines de semana, principalmente los domingos (porque los sábados siguen teniendo trabajo, aunque un poco más liviano), tenemos la oportunidad de acercarnos a conocer otras casas y misiones Combonianas de Uganda, bien sea de hermanas (Comboni sisters), hermanos (Comboni brothers) o padres Combonianos (Comboni fathers). Hasta ahora, hemos estado en la iglesia del Santo Rosario (Holy Rosary Church), fundada por Combonianos, pero llevada principalmente por ugandeses hoy día, y donde las misas suelen ser en Acholi.

IMG-20160731-WA0002Por otro lado, junto con la Comboni sister Encarnita, una mujer buena y entregada donde las haya, visitamos el Santuario de Iceme, consagrado a la Virgen, en la provincia de Lira, creado durante el conflicto ugandés, para que los católicos tuvieran presente a nuestra señora y mantuviesen la esperanza; en él, tuvimos la oportunidad de asistir a una eucaristía africana festiva (con canciones, instrumentos y bailes ugandeses) entrañable, y en la que el sacerdote, el padre Comboniano John, de Ecuador, nos presentó como Laicos Combonianos a la comunidad de fieles durante la misa, explicó nuestra labor, y nos hizo sentirnos realmente acogidos (aplausos, gritos de alegría africanos, saludos… momentos que guardaré en el corazón). Otro día, fuimos a la Catedral, también construida por los Combonianos, y visitamos la casa de las ComboniSister en Uganda, donde la sister Claudia, italiana, nos acogió con cariño, nos explicó la situación de las hermanas en Sudán del Sur; a ella se unieron después dos sister más, una italiana y otra ugandesa, un encanto las dos (la última incluso nos hizo una visita a St. Jude para conocer de cerca el Orphanage).

Por último, hacer mención del padre Comboniano Ramón, que vive en el Centro Misionero de Laibi, muy cerca de Gulu: este centro Comboniano, al lado del St. Joseph School, es el postulantado de Uganda y un centro de espiritualidad donde hacer retiros, ejercicios espirituales, etc. Allí, cada vez que hemos ido de visita, el padre Ramón nos ha acogido como en nuestra propia casa. Este buen hombre es un gran apoyo para la comunidad laica de St. Jude, tanto en el ámbito espiritual (oraciones, eucaristías, formación) como en el ámbito personal y más humano, acompañándolas en la vida diaria con su alegría, su personalidad y su cercanía.

En definitiva, no puedo más que dar gracias a Dios por este regalo que está siendo esta experiencia de comunidad y misión;  gracias por Ewa, Joana y principalmente por Carmen, que tanto me está acompañando personalmente este verano; gracias por la gente con la convivo en esta casa (Fulgen o Diana), por los voluntarios españoles o italianos con los que aquí trabajamos y por los trabajadores ugandeses; por los padres Combonianos, los hermanos Combonianos y las hermanas Combonianas que estoy teniendo la oportunidad de conocer, y que están siendo un ejemplo para mí; por los Laicos Combonianos de España, que tanto fuerza me envían, y que han sido el soporte para esta experiencia; a la iglesia ugandesa, que tanto bien está haciendo por la esperanza y el servicio a su pueblo; a mi familia, por dejarme sentir su incondicional apoyo y su amor en la distancia; gracias por los niños que aquí en St. Jude viven, que son una bendición del Cielo; y a ti Padre por el don de la Fe y la vocación misionera.

David Aguilera. LMC

Tengo, todavía, la tierra roja en mis chanclas.

LMC BrasilLa tierra que me gustaría permaneciese como un regalo eterno, una tierra sagrada, rica en historia y memoria. La memoria es una caja de imágenes, emociones, hechos, palabras que no debemos permitir que amarillee o se llene de polvo. La memoria me permite entender mi presente y el del mundo, me permite construir mi futuro y el futuro del mundo.
La memoria me permite alimentar mi corazón y recargarlo.
Esta memoria, para conmemorar el encuentro que forma parte de la Romería de los Mártires que se celebra en una pequeña ciudad de Mato Grosso, Ribeirão Cascalheira, cada 5 años.
En esta romería se recuerdan todas esas personas en América Latina que han dado sus vidas por la causa de la justicia: la defensa de la tierra, para defender la vida, contra la violencia, contra la dictadura, contra la opresión de los poderosos, contra la arrogancia del poder político y económico.
Hombres, mujeres, jóvenes, niños, pueblos indígenas, agricultores, trabajadores, abogados, periodistas, misioneros activistas de la Pastoral de la Tierra, los derechos humanos y, sindicalistas y personas que lucharon valientemente por la justicia, la libertad, la paz, la verdad. La lucha por la tierra ha sido siempre fuerte en Brasil, es una amenaza que sigue matando. Matando a cualquiera que se oponga y denuncie la violencia y la intimidación en las tierras indígenas, en los campos de los Sin Tierra, en las comunidades de agricultores y pescadores.
Los grandes intereses económicos dirigidos por las multinacionales y los intereses privados continúan destruyendo, amenazando, expropiando tierras y pueblos. Mártires del pasado, así como los mártires del momento, las luchas que las personas que viven en América Latina y en todo el mundo. Todas las situaciones de injusticia, violencia y desigualdad son un grito al mundo, un grito que no se puede mantener en silencio, en el olvido…. es necesario recordarlo, mantenerlo presente en la memoria.
En esta tierra roja y sagrada, encontramos la presencia de un hombre, de un profeta de la esperanza que, a pesar de sus 88 años dentro de un cuerpo enfermo y cansado, quería participar, tal vez en su última peregrinación:
!Don Pedro Casaldáliga! La vida de Don Pedro es un testimonio del Evangelio hecho carne y huesos, un testigo que vale más que un libro de teología. Una vida entregada en el servicio a los últimos, una voz importante en la lucha contra el latifundio y su crueldad. En varias ocasiones fue amenazado de muerte, tanto en tiempos de la dictadura, como recientemente. Él nunca se rindió, nunca se dejó intimidar.
Hombre pequeño de gran fe y valor.
Cuando fue nombrado obispo de San Félix do Araguaia, por su consagración, Don Pedro llevaba el sombrero de paja de los campesinos, en lugar de la mitra, un palo de madera de los indios Tapirapé y el anillo de madera de Tucum en lugar de oro.
Siempre ha estado del lado de los campesinos e indígenas, siempre defendiéndolos.
A la vista, aunque sea en una silla de ruedas, con su cuerpo curvado y dolorido, para mí fue una gran emoción, porque su espíritu aún emana energía y su persona vale más que mil palabras.
!!Don Pedro grande, grandioso el deseo de estar presente en esta celebración!! No se lo quería perder.
Hice casi 30 horas de autobús desde el estado de Minas Gerais hasta el estado de Mato Grosso, durmiendo en el asiento y parando en varias estaciones de servicio.
Muchas personas participaron en esta peregrinación, de todas partes de Brasil.
Fui con un grupo grande de Minas (dos autobuses) de varios grupos de la pastoral social. Ha sido una buena convivencia y la riqueza de conocerse. Ha sido bueno el intercambio y la energía positiva que se ha respirado en todo momento, el deseo de estar allí y continuar una parte de la historia.
La alegría, el compartir, la lucha, la oración, la comunión, la solidaridad, la construcción, la amistad, la memoria, son las palabras claves de esta peregrinación que permanecen en mí.
Amo este país, me encanta el espíritu de construcción y “lucha” que es parte de las Comunidades Eclesiales de Base, que aunque debilitado, existe y continúa. Creo que la Teología de la Liberación no es algo que se refiere al pasado, ¡está muy presente! Presente en la causa indígena, en la lucha por la defensa de la tierra y la naturaleza, en la lucha por los derechos humanos, en la lucha en defensa de las mujeres y en contra de una cultura machista, está dentro de las cárceles y los presos, en la lucha contra el racismo, contra los prejuicios, contra una cultura que separa y no acoge, como en el caso de los migrantes. Hay una iglesia que camina con las personas, que conoce la Tierra y no permanece cerrada en palacios de lujo, es una iglesia que camina descalza, capaz de tirar los zapatos y experimentar la vida sobre la piel desnuda.
Seré romántica, nostálgica, pero también realista y capaz de mantener el entusiasmo, el coraje y la voluntad de creer, una vez más, que otro mundo es posible (teniendo en cuenta el aniversario de los días del G8 en Génova) y que nosotros, sólo nosotros podemos construirlo, con nuestro trabajo, nuestras elecciones, nuestras luchas, nuestros testimonios, fieles al amor que mueve todo y que todo edifica. Vidas por la Vida, Vidas por el Reino.

LMC Brasil

Emma Chiolini, LMC

Acompañando la comunidad LMC de Awassa

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Durante estos días he tenido la posibilidad de ir acompañando a la comunidad LMC de Awassa en sus diferentes servicios misioneros.

Creo que es muy destacable la sencillez con la que lo hacen y destaca a la vez el grado de acogida y relación que tienen con la gente del lugar.

Allá donde vayas van saludando a unos y otros. Ellos siempre van a pie o en bici y eso les posibilita estar muy cercanos a la gente.

Os intentaré contar un poco de cada uno.  Comenzaré de la más nueva por el lugar hasta los más antiguos.

Magda EtiopiaMagda Fiec lleva algo más de dos meses. Su misión principal en este tiempo es estudiar amhárico. Y, si bien yo no me entero de nada y me resulta difícil de valorar, al menos puedo ver que se comunica ya con las personas, y a aunque algunas veces tiene que buscar palabras y expresiones, para el poco tiempo que lleva no está nada mal (para los que no sepáis el Amárico en una lengua semítica que nada tiene que ver con nuestros caracteres latinos y os aseguro que a primera vista u oída uno no se entera). Por otro lado, saca algunos ratillos para comenzar a echar una mano en algunas cosillas. Ayuda un poco en la escuela profesional a las combonianas y ahora está preparando un encuentro de la juventud paralelo al que se realizará en Cracovia con el Papa pero con los jóvenes de Awassa. Esta semana estará con un grupo de jóvenes de retiro en Getsemaní (un centro de retiro a la orillas del lago, muy sencillo y bonito donde posibilitar, especialmente a los laicos el tener un tiempo de oración y encuentro con Dios).

 

Madzia in EthiopiaMadzia Plekan lleva ya más de año y medio en Etiopía. La idea a su llegada era que colaborara en el Hospital de Bushulo como fisioterapeuta, pero por diferentes motivos no fue posible. No tuvo problemas en reconvertir este servicio y hacerlo itinerante. De esta manera cada día va de un sitio a otro a cuidar a sus numerosos pacientes, colabora en la casa de las misioneras de la caridad de la madre Teresa donde atiende a muchos de ellos y en varios orfanatos. Se ocupa de las personas con necesidades especiales y en especial de los niños. Ver la ternura con la que los recoge de sus cunas, y trabaja con ellos es digno de admirar. Durante un buen rato les da la sesión de rehabilitación que cada uno necesita, casi sin que estos se den cuenta, y así poco a poco va ayudando a los que han sido abandonados y que aquí no tienen posibilidad de este tipo de atención especializada. También es cierto que de vez en cuando también se ocupa de los misioneros que por aquí están, ya que más de uno acude a ella cuando tiene algún achaque. Aparte de este servicio colabora en otras muchas cosas, siempre dispuesta a ir de un sitio a otro. Estos días viaja con la delegación de jóvenes que acude al encuentro de la juventud con el Papa Francisco en Cracovia. ¿Qué mejor que una guía polaca que les acompañará y enseñara todo en amhárico?, creo que es un privilegio que les pueda acompañar. Así que durante dos semanas no podremos estar con ella. Esperamos encontrarla a su vuelta en Addis Ababa.

Maggie LMC EtiopiaMaggie lleva ya 6 años en Awassa y en una semana regresará a Canadá. Es la encargada de la intendencia en la comunidad, de organizar las comidas y demás necesidades. Ahora con sus tres hijos esto también ocupa gran parte de su tiempo. Pero ha sabido compaginarlo muy bien con su servicio. Continúa ayudando en diferentes orfanatos. Ocupándose de los niños pequeños y también lleva a los suyos para que jueguen con los otros durante el tiempo que ella va. Por otro lado realiza talleres de manualidades con los niños del barrio donde va enseñándoles diferentes cosas (y son anfitriones de innumerables cumpleaños en su casa pues a todos les gusta celebrarlos allí, probablemente por el bizcocho y los globos que ellos portan a la fiesta). Participa también en un grupo de oración ecuménica. Sin olvidar la actividad deportiva comunitaria que son los dos partidos de freesbi semanales para mantenerse en forma y compartir con un grupo de extranjeros y etíopes esta afición deportiva. A destacar también que vaya donde vaya siempre hay algún conocido o alguien con quien conversar. Tras seis años es una más de la comunidad, muy conocida y apreciada.

Mark LMC EtiopiaY por último hablaré de Mark. Al igual que Maggie, sus seis años aquí le ha convertido en una persona de referencia. Además Mark ha estado al servicio de la Diócesis durante estos seis años apoyando en la administración y organización de la misma. Ha sido un fuerte pilar en los programas de desarrollo y en la reorganización de la diócesis. Especialmente volcado con los sacerdotes y hermanas etíopes en el desarrollo de los diferentes proyectos y en el apoyo en la búsqueda de financiación. Como él dice, el espíritu de Comboni anima ayudar especialmente a los africanos, a apoyar las diferentes iniciativas, a mediar con los financiadores (a veces tan exigentes con los papeles), para que los proyectos de apoyo a las escuelas, hospitales, orfanatos, centros de acogida de leprosos, iglesias, pozos de agua y demás proyectos vayan saliendo adelante. Sin duda, este trabajo de seis años le ha hecho ser una persona de referencia en la diócesis y cada vez que algún misionero, sacerdote local o religiosa se lo encuentra y se va despidiendo todos le agradecen el trabajo realizado, lo echaran de menos. Este tiempo también está siendo especialmente muy intenso con la llegada del nuevo obispo. Está manteniendo muchas reuniones para ponerle al día del trabajo de la diócesis, del plan sexenal aprobado y además intentando que el trabajo que ha ido realizando se quede bien encaminado y en manos de las diferentes personas que lo seguirán de ahora en adelante. En sus ratos libres, además de estar con sus tres hijos, también participa en un grupo de estudio bíblico ecuménico que le ha permitido ir profundizando en las diferentes expresiones del cristianismo en Etiopía y en su propia fe, como él reconoce. Es una oportunidad para crecer como iglesia en Awassa en este sentido.

Para Mark, Maggie, Emebet, Isayas y Teibe se va terminado su tiempo en Awassa. A fin de mes se desplazan a Washington donde Mark realizará un master de pastoral familiar, donde se quieren especializar para continuar su servicio misionero. Es tiempo de despedida, de ponerse en las manos de Dios para afrontar este nuevo desafío.

Les deseamos lo mejor en este nuevo desafío como familia.

Familia Comboniana Awassa

Un saludo desde Etiopía