Mesa redonda con Scouts de Sevilla MSC

ScoutsEl pasado sábado nos invitaron a participar en el curso de Cooperación al Desarrollo que la escuela de formación de Scouts de Sevilla MSC organiza para la formación de sus responsables (monitores) dentro del título de Monitor de Tiempo Libre.

Para concluir este módulo de formación organizaron una mesa redonda, al igual que el año pasado, donde junto con compañeros de Videsol (Asociación Vida, Desarrollo y Solidaridad) y Acción Verapaz estuvimos conversando con los responsables scouts de los diferentes grupos de Sevilla que se encontraban en la formación.

Fue una hora y media que pasó volando, donde pudimos compartir sus inquietudes sobre la realidad de la ayuda al desarrollo, las prácticas sobre el terreno, la fiabilidad de las donaciones, maneras de colaborar, etc.

Creo muy acertada la idea de acercarles la realidad de la cooperación, no sólo desde los grandes paradigmas y reflexiones sobre cómo está organizado el mundo y los desafíos que en la lucha por la igualdad se plantean como políticas de desarrollo, sino poder traer personas que están involucradas en su día a día, traer experiencias concretas de desarrollo, testimonios de personas que han realizado este servicio fuera de España y testimonios de las personas con las que colaboramos (eso que se viene a llamar contraparte y que no dejan de ser personas comprometidas con su entorno, su gente y que en su día a día luchan por sacar adelante a sus vecinos, hijos/as y familias).

Estos jóvenes Scouts llevan adelante una labor encomiable con su trabajo educativo que, de manera voluntaria, desarrollan con los jóvenes de Sevilla. Procurando también abrirles a la realidad de un mundo desigual y globalizado del que ellos se sienten parte, y parte responsable que quiere poner su granito de arena para hacer un mundo mejor.

Ellos están ocupados en ayudar en el desarrollo personal de miles de jóvenes sevillanos y desde ahí nos ayudaron a ahondar en las motivaciones personales, en los fundamentos vitales que te hacen tener una cierta opción de vida… también cada uno de ellos y ellas (muchos terminando sus estudios o empezando su vida laboral) están en un proceso donde hacer opciones personales… hacer real su sueño de hacer un mundo mejor a través de sus opciones personales, profesionales y como movimiento Scout.

Terminamos charlando de cómo poder colaborar los unos con los otros y de cómo acercar esta realidad a los chavales de sus grupos scouts. Esperamos que esta semilla pueda ir creciendo, sea llevada a las reuniones de los sábados, a los campamentos y anide en los corazones solidarios de los más jóvenes.

Nosotros seguiremos Siempre Listos para poder colaborar con este movimiento.

Scouts Sevilla

Un saludo

Alberto de la Portilla LMC

En el día internacional de la mujer

En muchos países las niñas tienen que cuidar de sus hermanos pequeños, o incluso de sus propios hijos, o son obligadas a casarse. No van al colegio para ayudar en el campo o en casa y apenas tienen tiempo para jugar… En el mundo hay muchas  niñas y mujeres en el mundo que no sueñan con ser princesas.

Nacer mujer significa tener más probabilidades de vivir en la pobreza

De cada 10 personas pobres en el mundo 7 son mujeres. Másde 60 millones de niñas no van a la escuela y más de 500 millones de mujeres no saben leer ni escribir.

Mañana 8 de marzo, celebramos el Día Internacional de la Mujer y no podemos olvidar la difícil realidad que viven millones de mujeres y niñas en todo el mundo. Niñas que no sueñan con ser princesas de cuento, sino que luchan por poder ir a la escuela y tener las mismas oportunidades que sus hermanos.

La educación es un elemento fundamental para cambiar la vida de las personas y reducir la desigualdad. Si queremos que tengan presente y que en el futuro se conviertan en madres responsables capaces de tomar decisiones que alejen a sus familias de la pobreza, la educación es la mejor herramienta.

 

 

Arequipa, Misión bajo el volcán

La cima del impresionante volcán Misti está a casi seis mil metros de altitud. En faldas de este gigante se encuentra la parroquia del Buen Pastor, en el distrito de Selva Alegre, periferia de Arequipa. La parroquia está regida por los misioneros combonianos y nació hace 21 años cuando la congregación dejó la anterior misión que ya estaba bien organizada y asentada.

Arequipa sigue creciendo en esta periferia de barrancos y piedras volcánicas. La población, necesitada de vivienda, se va asentando sobre estos terrenos ocupados por el sistema de las invasiones, como ocurre en tantas ciudades peruanas. Unas 30.000 personas viven en la parroquia comboniana que se extiende a lo largo de varios kilómetros y por diferentes sectores, lo que hace muy difícil el trabajo misionero.

Junto a los Misioneros Combonianos, están presentes en Arequipa los Laicos Misioneros Combonianos que con su trabajo y testimonio hacen presente el Reino de Dios en medio de una población donde existen altos índices de pobreza, trabajo mal pagado, violencia familiar, falta de servicios básicos…pero con un gran espíritu de lucha y las ganas de progresar.

Arequipa

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Encuentro anual LMC peruanos en Pangoa

LMC PangoaComo en años anteriores, los Laicos Misioneros del Perú hemos tenido el Encuentro Anual LMC. Este año lo hemos realizado en San Martín de Pangoa – Junín los días 5, 6 y 7 de febrero en la Parroquia comboniana de ese lugar de la selva. Nos encontramos casi todos los LMC de Lima y Trujillo, y algunos que están en periodo de conocimiento del grupo.
Durante esos tres días pudimos dialogar y profundizar sobre nuestro trabajo y estilo misionero, compartiendo experiencias vividas en los diferentes campos de misión donde estamos presentes los LMC. Nos acompañaron los Padres Valentin García, asesor de los LMC en Perú y el P. José Chinguel acompañante de los LMC en Trujillo. Los padres combonianos de la parroquia nos acogieron muy bien y nos dieron todas las facilidades para nuestra convivencia.
Iniciamos nuestro encuentro reflexionando sobre el tema de primeras comunidades cristianas. Haciendo una comparación con la forma de vida en las comunidades nativas, donde hasta nuestros días se vive aún el sentido de la pertenencia a la comunidad y se comparte sentados al lado del fuego las alegrías y tristezas del día y si alguien de la comunidad tiene la suerte de cazar algún tipo de animal comestible se reúne toda la comunidad para compartir como familia la presa, narrando con detalle las peripecias de la caza. Un nativo del lugar nos mostró su arte, cultura y la forma de afrontar los retos ante la avalancha de modernidad que pone en peligro las tradiciones nativas.
LMC Pangoa

El segundo día compartimos nuestras vivencias del campo de misión de un mes que concluimos con esta convivencia, además de reflexionar sobre justicia, paz e integridad de la creación (JPIC).
El domingo, último día, visitamos la comunidad nativa de San Antonio de Sonomoro que es una de las comunidades nativas donde se ha relizado el campo de misión en otras oportunidades. Allí dialogamos con las autoridades de esta comunidad nativa y con la gente.
Este encuentro anual nos fortalece como grupo y a ejemplo de las comunidades nativas nos motiva a seguir trabajando en fortalecer la comunidad LMC-Perú y sentirnos familia no sólo de palabra sino de corazón y vocación como las primeras comunidades cristianas.

Fisher Ayquipa P.
Coordinador LMC-Perú

Domingo IV Cuaresma (C). 6 de marzo de 2016

Lucas 15, 1-3. 11-32
En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: «Ése acoge a los pecadores y come con ellos.»Jesús les dijo esta parábola: «Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: «Padre, dame la parte que me toca de la fortuna.»El padre les repartió los bienes.No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente.Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad.Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de llenarse el estómago de las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba de comer.Recapacitando entonces, se dijo: «Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros.»Se puso en camino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo.Su hijo le dijo: «Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo. «Pero el padre dijo a sus criados: «Sacad en seguida el mejor traje y vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo; celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado.»Y empezaron el banquete.
Su hijo mayor estaba en el campo.Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba.Éste le contesto: «Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud.»Él se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo.Y él replicó a su padre: «Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado.»El padre le dijo: «Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado.»

EL OTRO HIJO

Sin duda, la parábola más cautivadora de Jesús es la del «padre bueno», mal llamada «parábola del hijo pródigo». Precisamente este «hijo menor» ha atraído siempre la atención de comentaristas y predicadores. Su vuelta al hogar y la acogida increíble del padre han conmovido a todas las generaciones cristianas.

Sin embargo, la parábola habla también del «hijo mayor», un hombre que permanece junto a su padre, sin imitar la vida desordenada de su hermano, lejos del hogar. Cuando le informan de la fiesta organizada por su padre para acoger al hijo perdido, queda desconcertado. El retorno del hermano no le produce alegría, como a su padre, sino rabia: «se indignó y se negaba a entrar» en la fiesta. Nunca se había marchado de casa, pero ahora se siente como un extraño entre los suyos.

El padre sale a invitarlo con el mismo cariño con que ha acogido a su hermano. No le grita ni le da órdenes. Con amor humilde «trata de persuadirlo» para que entre en la fiesta de la acogida. Es entonces cuando el hijo explota dejando al descubierto todo su resentimiento.Ha pasado toda su vida cumpliendo órdenes del padre, pero no ha aprendido a amar como ama él. Ahora solo sabe exigir sus derechos y denigrar a su hermano.

Esta es la tragedia del hijo mayor. Nunca se ha marchado de casa, pero su corazón ha estado siempre lejos. Sabe cumplir mandamientos pero no sabe amar. No entiende el amor de su padre a aquel hijo perdido. Él no acoge ni perdona, no quiere saber nada con su hermano. Jesús termina su parábola sin satisfacer nuestra curiosidad: ¿entró en la fiesta o se quedó fuera?

Envueltos en la crisis religiosa de la sociedad moderna, nos hemos habituado a hablar de creyentes e increyentes, de practicantes y de alejados, de matrimonios bendecidos por la Iglesia y de parejas en situación irregular… Mientras nosotros seguimos clasificando a sus hijos, Dios nos sigue esperando a todos, pues no es propiedad de los buenos ni de los practicantes. Es Padre de todos.

El «hijo mayor» es una interpelación para quienes creemos vivir junto a él. ¿Qué estamos haciendo quienes no hemos abandonado la Iglesia? ¿Asegurar nuestra supervivencia religiosa observando lo mejor posible lo prescrito, o ser testigos del amor grande de Dios a todos sus hijos e hijas? ¿Estamos construyendo comunidades abiertas que saben comprender, acoger y acompañar a quienes buscan a Dios entre dudas e interrogantes? ¿Levantamos barreras o tendemos puentes? ¿Les ofrecemos amistad o los miramos con recelo?

José Antonio Pagola