Cuándo:
– Cuatro lunes seguidos, de 19.30 a 21.30 h.: 25 de enero, 1, 8 y 15 de febrero de 2016
– El lunes 22 de febrero habrá una sesión para los participantes que quieran prepararse para impartir estos mismos talleres.
Dónde:locales de la Vicaría IV de Madrid. Calle Arroyo del olivar, 100 – 28018 Madrid (junto a la parroquia de Ntra. Sra. de la Misericordia). Metro Portazgo, salida Calle Teniente Muñoz Díaz.
Nº de plazas: 45
Organiza: Cristianismo y Ecología (anima: José Eizaguirre).
Metodología:Talleres participativos con dinámicas de trabajo personal, en pequeño y gran grupo, proyecciones didácticas y momentos de interiorización.
Las plazas se reservarán por orden de inscripción.
Se recomienda venir con puntualidad a las cuatro sesiones.
Habrá un bote para contribuir conscientemente a los gastos de materiales y local.
Contenidos:
Lunes 2 de enero: ver – Presentaciones y dinámica inicial.
– La belleza de nuestra casa común. Contemplación y alabanza.
– Todo está relacionado / Todo está conectado.
Lunes 1 de febrero: juzgar
– Lo que hay detrás de algunos objetos cotidianos de consumo. Repercusiones en las personas y en la naturaleza.
– Desenmascarando un sistema de producción y consumo injusto e insostenible.
Lunes 8: convertirse
– Nuestro bienestar se apoya en sufrimiento ajeno.
– Objeciones razonables y resistencias frecuentes ante la necesaria conversión.
– Claves de comportamiento para una conversión ecológica.
Lunes 15: actuar
– Algunas líneas de orientación y acción.
– Compromisos para una ecología integral.
– Final: oración por la Creación
Lunes 22: divulgar (sesión opcional)
– Materiales y recursos para animadores de estos talleres.
Ébola y elecciones en R. Centroafricana, los desafíos pendientes
Centro de tratamiento de Médicos Sin Fronteras contra el Ébola en Kailahum (Sierra Leona) / Fotografía Sylvain Cherkaoui-MSF
Dos retos que tenían posibilidades de conseguirse en 2015 han quedado finalmente sin resolver. Se trataba, por un lado, de poner fin a la epidemia del Ébola en África occidental y, por otro, de culminar las elecciones presidenciales en República Centroafricana, cuya primera vuelta se realizó el pasado 27 de diciembre.
En África occidental, donde ha habido 28.601 casos y el virus ha matado a 11.300 personas en Sierra Leona, Guinea y Liberia, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), hubo la esperanza de que pudiera acabarse con la epidemia a finales de 2015. Terminar con el virus no solo supone que no haya más enfermos ni casos, sino que no haya personas en cuarentena y que el país afectado supere un total de 42 días sin ningún nuevo caso.
A mediados de noviembre se celebraba el final del Ébola en Guinea, único país en el que entonces continuaba la enfermedad. Médicos Sin Fronteras comunicaba el 16 de noviembre que Nubia, una bebé de tan solo 21 días y último paciente en Guinea, se había recuperado en el centro de tratamiento de esta organización en Conakry, la capital del país.
Con esta buena nueva se esperaba el fin de la epidemia. Sin embargo, el 20 de noviembre la OMS confirmaba que un niño de diez años había dado positivo en un barrio de Monrovia, poniendo en alerta una vez más a Liberia. Este país ya había sido declarado libre de la enfermedad tras superar 42 días sin nuevos casos en dos ocasiones, la última de ellas el 3 de septiembre de 2015.
Más tarde, el padre y un hermano del chico infectado –que falleció– también daban positivo, pero eran dados de alta el 3 de diciembre. A pesar de que 165 personas siguen en cuarentena en Liberia tras este suceso, el país ha iniciado por tercera vez la cuenta atrás para ser declarado libre del virus.
Estos últimos acontecimientos hacen que permanezcamos pendientes de la evolución de la situación y esperamos que lo antes posible se pueda celebrar de manera definitiva el fin de la epidemia en África occidental.
Una fila de personas delante de la Asamblea Nacional Centroafricana / Fotografía: José Carlos Rodríguez Soto Otro desafío que se quedó en la cuerda floja en 2015 es la elección de un nuevo presidente en República Centroafricana. Se trata de una convocatoria electoral controvertida puesto que, como ha demostrado el aplazamiento de estos comicios, el país tiene muchos asuntos pendientes que resolver. Los mecanismos necesarios para celebrar las elecciones presidenciales deben ponerse en marcha en todo el territorio nacional y se necesita desplegar a las Fuerzas de Seguridad para evitar la violencia en las urnas. Es necesario que los resultados sean aceptados por todas las partes, sean representativos y creíbles.
El país esperaba tener un nuevo presidente elegido en las urnas antes de terminar 2015. La fecha elegida para la celebración de los comicios fue el 18 de octubre con la intención de poner fin a la crisis que se inició en diciembre de 2012. Entonces, los líderes de la coalición de grupos armados denominada Seleka se levantaron contra el presidente François Bozizé porque consideraron que había incumplido un acuerdo firmado en 2007 en el que se acordó la liberación de los presos políticos y el pago a los rebeldes que se desarmaran. Su avance en el territorio del país, un golpe de Estado y la violencia entre musulmanes y cristianos mantienen al país en crisis desde entonces.
La cita electoral del 18 de octubre no tuvo lugar y se pospuso a finales de diciembre. En la primera vuelta, ninguno de los candidatos obtuvo la mayoría –el principal favorito, Anicet Ggeorges Dologuele, ex primer ministro, obtuvo casi el 24 por ciento de los votos, seguido por otro ex primer ministro, Faustin Archange Touadera, que consiguió el apoyo de cerca del 20 por ciento de los electores-. El balotaje tendrá lugar el 31 de enero.
El yihadismo se expande
Varios tanques en Mogadiscio, capital de Somalia / Fotografía: Archivo Mundo Negro
La lucha contra el yihadismo internacional es el tema estrella tras los atentados de París, y el continente no se queda descolgado en esta cuestión. Son tres los frentes yihadistas abiertos en África subsahariana. Por un lado, encontramos a Boko Haram sembrando el terror en Nigeria, Chad, Níger y Camerún. Por otro lado, al este del continente está el grupo somalí Al-Shabab, atentando en Somalia y Kenia. Y, por otro, Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) y otros grupos que circulan por Malí, Níger y, en los últimos meses, también en las fronteras con Burkina Faso.
El yihadismo se ha expandido en los últimos siete años en África. Fue en enero de 2008 cuando la empresa organizadora del conocido rally París-Dakar decidió la suspensión de este beneficioso evento ante las amenazas terroristas. Ya en 2007 hubo que suspender dos etapas por este motivo. A finales de diciembre de aquel año, cuatro turistas franceses habían sido asesinados en Mauritania.
En 2009, el grupo nigeriano Boko Haram intensificaba sus atentados y en 2014 y 2015 aumentaba la intensidad y gravedad de los ataques golpeando también en territorios fronterizos de los países vecinos al norte de Nigeria: Níger, Chad y Camerún. Debe tenerse en cuenta también la enésima revuelta tuareg en Malí en 2012, que fue aprovechada por los grupos yihadistas para imponerse en esta zona del Sahel.
También Somalia –donde surgió Al-Shabab por el conflicto que parte el país– es territorio de especial importancia en esta cuestión, debido a que desde él se dominan las principales rutas marítimas hacia el Índico y el mar Rojo.
Con el atentado del Estado Islámico en París como punto de inflexión en la lucha contra el terrorismo internacional, el yihadismo en África será un foco de interés este año a pesar de que los 149 estudiantes que murieron en el ataque de Al-Shabab en la universidad de Garissa (Kenia) en abril de 2015, las miles de personas asesinadas por Boko Haram, los más de 2 millones de desplazados internos en Nigeria y los casi 180.000 refugiados en Níger, Camerún y Chad a causa de sus ataques sean tratados por los medios occidentales como “víctimas de segunda”.
Burundi, la crisis olvidada
Un diputado participa en la apertura de las sesiones de la Asamblea Nacional, el pasado 27 de julio / Fotografía: Getty Images
Este año, junto a República Centroafricana, es importante tener presentes los eventos que se sucedan en Burundi, un país que desde abril de 2015 vive con tensiones constantes y al que, sin embargo –al igual que a República Centroáfrica–, no se le ha dedicado espacio suficiente en los medios de comunicación.
Así, parece que en Burundi no ocurriera nada tras lo vivido el 25 de abril de 2015, cuando el presidente Pierre Nkurunziza decidiera optar a un tercer mandato a pesar de que en la Constitución del país se limita a dos el número de legislaturas en el poder.
La oposición burundesa dio por inconstitucional la decisión de Nkurunziza pero el presidente de Burundi no lo vio así. Según él, su primer mandato no fue elegido en las urnas, en agosto de 2005, sino por las dos cámaras del Parlamento, tras la guerra civil y la crisis política que vivió este país entre 1993 y 2005. Por lo tanto, según esa visión, tendría derecho a un tercer mandato.
A pesar de las manifestaciones en contra de la posibilidad de otro mandato más para Nkurunziza, el Tribunal Constitucional del país aceptó la decisión del presidente. Tras la dimisión del vicepresidente, que se había manifestado en contra de esa opción, y un intento de golpe de Estado fallido, las elecciones que se iba a celebrar en junio de 2015 se aplazaron a julio después de meses de protestas. Nkurunziza ganó los comicios con el 70 por ciento de los votos, manteniendo la presidencia.
Toda esta crisis política ocasionó, además de varios muertos en diversas manifestaciones, 100.000 desplazados a los países vecinos en las primeras semanas de disturbios.
El flujo de refugiados, desde abril de 2015, ha ido aumentando cada mes. En la actualidad, 234.262 personas han huido de Burundi según los últimos datos recogidos por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Tanzania es el país que más refugiados burundeses acoge (113.124 personas). Le siguen Ruanda (72.004), República Democrática de Congo (18.382) y Uganda, (16.266), según datos de ACNUR.
La situación en el país se mantiene tensa por lo que habrá que estar al tanto de los acontecimientos en Burundi en los próximos meses.
La obsesión: el tercer mandato
Un ciudadano ruandés muestra su apoyo al presidente Paul Kagame / Fotografía: Archivo Mundo Negro
Pierre Nkurunziza no es el único presidente que ha querido optar a un tercer mandato en el continente africano. En los últimos tiempos también lo desean Denis Sassou-Ngueso, presidente de Congo desde 1997, Paul Kagamé, presidente de Ruanda desde 2000, y Joseph Kabila, presidente de República Democrática de Congo desde 2001.
El pasado 25 de octubre Sassou-Ngueso organizó un referéndum para poder modificar la Constitución, eliminar el límite de mandatos y poder ser candidato una vez más a las elecciones que Congo celebra en 2016. Con una jornada tranquila y sin mucho entusiasmo en las urnas, los resultados oficiales decretaron, con un 72 por ciento de participación, que casi el 93 por ciento de los votantes había dicho “sí” a modificar la Carta Magna para que el presidente pueda seguir siéndolo.
Paul Kagamé también quiere reformar la Constitución con el mismo fin. El pasado 17 de noviembre el Senado ruandés adoptaba por unanimidad un proyecto de reforma constitucional. Esta decisión abría la vía a un referéndum para eliminar la limitación de mandatos de la presidencia, que se esperaba celebrar en 2016. Finalmente, la consulta se organizó para el pasado 17 y 18 de diciembre. La modificación, que se espera sea aprobada mayoritariamente por la población, permitirá a Kagamé perpetuarse al frente del país.
Joseph Kabila, presidente de República Democrática de Congo es otro de los líderes que intenta prorrogar su poder en contra de la ley fundamental de su país. Su mandato debe concluir en noviembre de 2016, por lo que la cita con las urnas debería tener lugar antes de esta fecha.
En enero de 2015 la Asamblea Nacional aprobó una enmienda en la ley electoral congoleña que vinculaba la celebración de las presidenciales a la elaboración de un censo electoral. Este proceso podría retrasar los comicios incluso varios años, por lo que Kabila seguiría en el sillón presidencial que ocupa desde 2001, tras la muerte de su padre.
Tras la presión política y popular, el Senado acordó retirar dicha enmienda para aclarar que las presidenciales no estaría vinculada a la finalización del censo. Pero otro asunto está relacionado con el atraso de las elecciones: la reciente descentralización que ha dado lugar a que el país tenga nuevas provincias, pasando de 11 a 26 circunscripciones.
Así, en septiembre, el Tribunal Constitucional anunciaba que las elecciones legislativas y presidenciales previstas para 2016 se retrasarán para poder celebrar los comicios en las nuevas provincias. Esta decisión de Constitucional permite al Ejecutivo de Kabila prolongar su mandato y deja en vilo el futuro del país. Porque, al final, ¿cuándo se celebrarán elecciones en República Democrática de Congo?
Año electoral
Ciudadanos tanzanos con el cartel electoral de uno de los candidatos en las últimas presidenciales / Fotografía: Sebastián Ruiz – Mundo Negro
Y, por último, si ya el año 2015 fue electoral en África subsahariana con la celebración de elecciones presidenciales en Zambia, Nigeria, Togo, Guinea, Costa de Marfil, Tanzania y Burkina Faso, el año 2016 se presenta aún más cargado. En más de una docena de países se prevé la celebración de elecciones presidenciales: República Centroafricana, Comoras, Níger, Benín, Uganda, Chad, Yibuti, Congo, Santo Tomé y Príncipe, Angola –donde el presidente es elegido de manera indirecta por los miembros de la Asamblea Nacional cada cinco años, y José Eduardo dos Santos es presidente desde 1979–, Zambia, Gabón, Cabo Verde, Gambia, Guinea Ecuatorial, República Democrática de Congo, Seychelles y Ghana.
En aquel tiempo, el pueblo estaba en expectación, y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías; él tomó la palabra y dijo a todos: «Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego.» En un bautismo general, Jesús también se bautizó. Y, mientras oraba, se abrió el cielo, bajó el Espiritu Santo sobre él en forma de paloma, y vino una voz del cielo: «Tú eres mi Hijo, el amado, el predilecto.»
NUEVA ESPIRITUALIDAD
«Espiritualidad» es una palabra desafortunada. Para muchos solo puede significar algo inútil, alejado de la vida real. ¿Para qué puede servir? Lo que interesa es lo concreto y práctico, lo material, no lo espiritual.
Sin embargo, el «espíritu» de una persona es algo valorado en la sociedad moderna, puesindica lo más hondo y decisivo de su vida: la pasión que la anima, su inspiración última, lo que contagia a los demás, lo que esa persona va poniendo en el mundo.
El espíritu alienta nuestros proyectos y compromisos, configura nuestro horizonte de valores y nuestra esperanza. Según sea nuestro espíritu, así será nuestra espiritualidad. Y así será también nuestra religión y nuestra vida entera.
Los textos que nos han dejado los primeros cristianos nos muestran que viven su fe en Jesucristo como un fuerte «movimiento espiritual». Se sienten habitados por el Espíritu de Jesús. Solo es cristiano quien ha sido bautizado con ese Espíritu. «El que no tiene el Espíritu de Cristo no le pertenece». Animados por ese Espíritu, lo viven todo de manera nueva.
Lo primero que cambia radicalmente es su experiencia de Dios. No viven ya con «espíritu de esclavos», agobiados por el miedo a Dios, sino con «espíritu de hijos» que se sienten amados de manera incondicional y sin límites por un Padre. El Espíritu de Jesús les hace gritar en el fondo de su corazón: ¡Abbá, Padre! Esta experiencia es lo primero que todos deberían encontrar en las comunidades de Jesús.
Cambia también su manera de vivir la religión. Ya no se sienten «prisioneros de la ley», las normas y los preceptos, sino liberados por el amor. Ahora conocen lo que es vivir con «un espíritu nuevo», escuchando la llamada del amor y no con «la letra vieja», ocupados en cumplir obligaciones religiosas. Este es el clima que entre todos hemos de cuidar y promover en las comunidades cristianas, si queremos vivir como Jesús.
Descubren también el verdadero contenido del culto a Dios. Lo que agrada al Padre no son los ritos vacíos de amor, sino que vivamos «en espíritu y en verdad». Esa vida vivida con el espíritu de Jesús y la verdad de su evangelio es para los cristianos su auténtico «culto espiritual».
No hemos de olvidar lo que Pablo de Tarso decía a sus comunidades: «No apaguéis el Espíritu». Una iglesia apagada, vacía del espíritu de Cristo, no puede vivir ni comunicar su verdadera Novedad. No puede saborear ni contagiar su Buena Noticia. Cuidar la espiritualidad cristiana es reavivar nuestra religión.
Jesús nació en Belén de Judá en tiempos del rey Herodes. Entonces, unos Magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando: «¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo». Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó, y todo Jerusalén con él; convocó a los sumos pontífices y a los letrados del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron: «En Belén de Judá, porque así lo ha escrito el profeta: «Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres ni mucho menos la última de las ciudades de Judá; pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo Israel». Entonces Herodes llamó en secreto a los Magos, para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles: «Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño, y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo». Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y de pronto la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño. Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Y habiendo recibido en sueños un oráculo para que no volvieran a Herodes, se marcharon a su tierra por otro camino.
UN RELATO DESCONCERTANTE
Ante Jesús se pueden adoptar actitudes muy diferentes. El relato de los magos nos habla de la reacción de tres grupos de personas. Unos paganos que lo buscan, guiados por la pequeña luz de una estrella. Los representantes de la religión del Templo, que permanecen indiferentes. El poderoso rey Herodes que solo ve en él un peligro.
Los magos no pertenecen al pueblo elegido. No conocen al Dios vivo de Israel. Nada sabemos de su religión ni de su pueblo de origen. Solo que viven atentos al misterio que se encierra en el cosmos. Su corazón busca verdad.
En algún momento creen ver una pequeña luz que apunta hacia un Salvador. Necesitan saber quién es y dónde está. Rápidamente se ponen en camino. No conocen el itinerario preciso que han de seguir, pero en su interior arde la esperanza de encontrar una Luz para el mundo.
Su llegada a la ciudad santa de Jerusalén provoca el sobresalto general. Convocado por Herodes, se reúne el gran Consejo de «los sumos sacerdotes y los escribas del pueblo». Su actuación es decepcionante. Son los guardianes de la verdadera religión, pero no buscan la verdad. Representan al Dios del Templo, pero viven sordos a su llamada.
Su seguridad religiosa los ciega. Conocen dónde ha de nacer el Mesías, pero ninguno de ellos se acercará a Belén. Se dedican a dar culto a Dios, pero no sospechan que su misterio es más grande que todas las religiones, y tiene sus caminos para encontrarse con todos sus hijos e hijas. Nunca reconocerán a Jesús.
El rey Herodes, poderoso y brutal, solo ve en Jesús una amenaza para su poder y su crueldad. Hará todo lo posible para eliminarlo. Desde el poder opresor solo se puede «crucificar» a quien trae liberación.
Mientras tanto, los magos prosiguen su búsqueda. No caen de rodillas ante Herodes: no encuentran en él nada digno de adoración. No entran en el Templo grandioso de Jerusalén: tienen prohibido el acceso. La pequeña luz de la estrella los atrae hacia el pequeño pueblo de Belén, lejos de todo centro de poder.
Al llegar, lo único que ven es al «niño con María, su madre». Nada más. Un niño sin esplendor ni poder alguno. Una vida frágil que necesita el cuidado de una madre. Es suficiente para despertar en los magos la adoración.
El relato es desconcertante. A este Dios, escondido en la fragilidad humana, no lo encuentran los que viven instalados en el poder o encerrados en la seguridad religiosa. Se les revela a quienes, guiados por pequeñas luces, buscan incansablemente una esperanza para el ser humano en la ternura y la pobreza de la vida.
La pasada noche de las Campanadas, desde TVE1, Ramón García y Anne Igartiburu recordaban con cariño a los 14.000 misioneros españoles (religiosos y religiosas, laicos y sacerdotes,) que, a lo largo y ancho del mundo, gastan su vida al servicio de muchos sufrientes, últimos y olvidados. En circunstancias verdaderamente difíciles, que creo que ni somos capaces a veces de imaginar.
«Son los primeros en llegar y los últimos en irse» concluía la presentadora.
Y de verdad que así es. No por un tiempo o unos años; no supeditados a un proyecto o unos plazos que vencen; no en función de la estabilidad del país o sus favorables condiciones climáticas; sin garantías, sin avales y muchas veces sin seguridades tan propias de nuestra conciencia hoy; no solo allí donde comparten su credo o es sencillo hablar de Dios; sin apenas descanso, y ni mucho menos libres de sufrir la enfermedad, el hambre, la violencia o la muerte que intentan acompañar y paliar allá donde marchan.
Con el único horizonte de gastar la vida, para que de ella, brote más y más VIDA. Con su fe como aliento y ligeros, muy ligeros de equipaje.
Por haberlos tenido presentes, por reconocer su entrega y su testimonio, por hacer MEMORIA AGRADECIDA de ellos, nuestros misioneros y misioneras… de corazón, MUCHAS GRACIAS.