LMC España

Laicos Misioneros Combonianos y ONGD AMANI


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Filmoteca Misionera: “De Dioses y Hombres”

En este tiempo Pascual queremos compartir  una película que nos habla de la Pascua de una pequeña comunidad de monjes cistercienses vive aislada en las montañas argelinas. Llevan una vida austera, de oración y trabajo en el campo, a la vez que se ocupan de las personas más empobrecidas y enfermas de los alrededores. Los monjes conviven fraternalmente con la población musulmana. Tras el golpe de Estado militar y civil contra el pluralismo político y el Frente Islámico de Salvación en 1992, se instala en Argelia la violencia y el terror por parte de diversos grupos yihadistas, pero también de las fuerzas de seguridad y del Ejército. Es la guerra civil. Las amenazas llegan al monasterio y los monjes discuten si quedarse allí, junto a las que gentes a la que ayudan, a riesgo de morir asesinados, o marcharse a Francia y abandonar a su suerte a los habitantes de esa tierra.

Es una prueba dramática a su fe, se aprecia la cercanía del temor y es la demostración de su valor y de su entrega total a la población musulmana entre la que viven.


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2º Domingo de Pascua (B). 11 de abril de 2021

Juan 20,19-31
Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: “Paz a vosotros.” Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: “Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado así también os envió yo.” Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.”
Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: “Hemos visto al Señor.” Pero él les contestó: “Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.”
A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: “Paz a vosotros.” Luego dijo a Tomás: “Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.” Contestó Tomás: “¡Señor mío y Dios mío!” Jesús le dijo: “¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.”
Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Éstos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.

NUEVO INICIO

Aterrados por la ejecución de Jesús, los discípulos se refugian en una casa conocida. De nuevo están reunidos, pero ya no está Jesús con ellos. En la comunidad hay un vacío que nadie puede llenar. Les falta Jesús. No pueden escuchar sus palabras llenas de fuego. No pueden verlo bendiciendo con ternura a los desgraciados. ¿A quién seguirán ahora?

Está anocheciendo en Jerusalén y también en su corazón. Nadie los puede consolar de su tristeza. Poco a poco, el miedo se va apoderando de todos, pero no tienen a Jesús para que fortalezca su ánimo. Lo único que les da cierta seguridad es «cerrar las puertas». Ya nadie piensa en salir por los caminos a anunciar el reino de Dios y curar la vida. Sin Jesús, ¿cómo van a contagiar su Buena Noticia?

El evangelista Juan describe de manera insuperable la transformación que se produce en los discípulos cuando Jesús, lleno de vida, se hace presente en medio de ellos. El Resucitado está de nuevo en el centro de su comunidad. Así ha de ser para siempre. Con él todo es posible: liberarnos del miedo, abrir las puertas y poner en marcha la evangelización.

Según el relato, lo primero que infunde Jesús a su comunidad es su paz. Ningún reproche por haberlo abandonado, ninguna queja ni reprobación. Solo paz y alegría. Los discípulos sienten su aliento creador. Todo comienza de nuevo. Impulsados por su Espíritu, seguirán colaborando a lo largo de los siglos en el mismo proyecto salvador que el Padre ha encomendado a Jesús.

Lo que necesita hoy la Iglesia no es solo reformas religiosas y llamadas a la comunión. Necesitamos experimentar en nuestras comunidades un «nuevo inicio» a partir de la presencia viva de Jesús en medio de nosotros. Solo él ha de ocupar el centro de la Iglesia. Solo él puede impulsar la comunión. Solo él puede renovar nuestros corazones.

No bastan nuestros esfuerzos y trabajos. Es Jesús quien puede desencadenar el cambio de horizonte, la liberación del miedo y los recelos, el clima nuevo de paz y serenidad que tanto necesitamos para abrir las puertas y ser capaces de compartir el evangelio con los hombres y mujeres de nuestro tiempo.

Pero hemos de aprender a acoger con fe su presencia en medio de nosotros. Cuando Jesús vuelve a presentarse a los ocho días, el narrador nos dice que todavía las puertas siguen cerradas. No es solo Tomás quien ha de aprender a creer con confianza en el Resucitado. También los demás discípulos han de ir superando poco a poco las dudas y miedos que todavía les hacen vivir con las puertas cerradas a la evangelización.

José Antonio Pagola

 


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Revistas Mundo Negro y Aguiluchos. Abril 2021

AGUILUCHOS y MUNDO NEGRO Número de Abril de 2021.
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XVII Encuentro Misionero de Jóvenes: “La Iglesia necesita tu compromiso”

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DESTINATARIOS

Es un encuentro dedicado a los jóvenes con el objeto profundizar en la dimensión misionera de la fe cristiana ofreciendo como ejemplo el testimonio de misioneros que un día descubrieron la llamada a la vocación misionera.

En este encuentro invitamos a participar a:

  • Jóvenes que participan y colaboran como voluntarios  en las Delegaciones Diocesanas de Misiones y Direcciones Diocesanas de OMP.
  • Jóvenes voluntarios misioneros de instituciones y congregaciones misioneras
  • Jóvenes que vayan a vivir la experiencia del voluntariado misionero durante el verano #VeranoMisión.
  • Jóvenes con inquietudes y espíritu misionero, que se sienten atraídos por la labor de los misioneros.

OBJETIVOS

El Encuentro Misionero de Jóvenes es un espacio de formación, participación e intercambio de experiencias misioneras de jóvenes. Con este encuentro queremos fomentar el espíritu misionero de los jóvenes; ayudarles a conocer mejor la misión universal de la Iglesia y despertar en ellos la vocación misionera y la cooperación como voluntarios misioneros.

INSCRIPCIONES

El Encuentro Misionero de Jóvenes 2021, tendrá lugar el sábado 17 de abril de forma digital. Pueden participar jóvenes menores de 35 años. Para inscribirse hay que descargar la ficha de inscripción y enviarla a las Delegaciones Diocesanas de Misiones  de cada diócesis.


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Mensaje de Pascua consejo General MCCJ

Entonces las hermanas enviaron a decirle:
“Señor, he aquí el que amas está enfermo”
Jesús dijo: “Esta enfermedad no conducirá a la muerte,
sino que es para gloria de Dios, para que por ella el Hijo de Dios puede ser glorificado “.
“Yo soy la resurrección y la vida, el que cree en mí, aunque muera, vivirá …”.
¿Cree usted esto? “Sí, oh Señor, creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el
que viene al mundo”.
(Jn 11, 3.4.25-27)

LEAD Technologies Inc. V1.01

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Nuestro mundo atraviesa un período muy difícil debido a la pandemia de Covid 19, que sigue causando tanto sufrimiento, miles de personas enfermas y muertes. Varias poblaciones están sufriendo no solo por el Covid-19, sino también por la guerra, la inestabilidad, el desplazamiento, la migración de riesgo, el problema climático y los problemas económicos. Pensando en la pandemia, recordamos aquí a muchos de nuestros hermanos y hermanas que vivieron esta experiencia de muerte y resurrección y están en la gloria del Resucitado. En esta situación de dolor, sufrimiento y muerte, donde el Cristo del Viernes Santo sigue siendo crucificado y muerto en las personas que sufren las consecuencias de esta pandemia, no es tan fácil encontrar palabras de aliento, de alegría, de vida. , en última instancia, de la resurrección.

Pero, precisamente porque somos cristianos, discípulos misioneros del Señor, en esta Pascua se nos invita a depositar nuestra confianza y nuestra esperanza en Él, Señor de la Vida, que vivió el sufrimiento, el dolor y la humillación hasta morir en la cruz. , para ser resucitado por el Padre. Por eso, sus palabras a Marta ante la enfermedad de su hermano Lázaro son más apropiadas que nunca para nosotros y para toda la humanidad en este momento: ” Yo soy la resurrección y la vida, el que cree en mí, aunque sea muere, todo el que vive y cree en mí vivirá, no morirá para siempre ”.

La fe en la resurrección y la esperanza que Él nos ha traído son el regalo más grande y hermoso que podemos anunciar y ofrecer a cada persona. No nos cansemos nunca de repetir, por tanto, a todos y cada uno: ¡Cristo ha resucitado! Animados por esta certeza, llevamos este anuncio en cada comunidad, en cada hogar, en cada familia, en cada lugar donde la gente más sufre. Como dice el Papa Francisco: “ Intentemos, si podemos, aprovechar al máximo este tiempo: somos generosos; ayudamos a los necesitados en nuestra vecindad; buscamos a las personas más solitarias, quizás por teléfono o redes sociales; roguemos al Señor por los que son probados en el mundo. Incluso si estamos aislados, el pensamiento y el espíritu pueden llegar lejos con la creatividad del amor. Esto es lo que necesitamos hoy: la creatividad del amor “(Video mensaje del Papa Francisco para la Semana Santa 2020).

Es la misión de la compasión que como misioneros estamos llamados a anunciar, la cercanía de Dios a su pueblo, su ternura y su amor. Como Jesús, que curó a tantos enfermos, hoy somos sus herramientas para curar el sufrimiento, la indiferencia, el egoísmo y la distancia que genera esta enfermedad. Es la misión del encuentro la que crea un espacio de acogida, de fraternidad, que genera vida y vida en abundancia para todos. Somos, por tanto, misioneros de la esperanza y la alegría en el contexto actual para recordar proféticamente a todos que ” no podemos avanzar cada uno por su cuenta, sino solo juntos”.“(Homilía del Papa Francisco, 27/03/2020). Es una nueva forma de ser y de estar en el mundo: no un simple regreso al pasado que conocemos, sino un desafío con creatividad y sabiduría.

Sólo enfrentándonos a la cruz podemos encontrar la esperanza y vivir resucitados, como nos enseña San Daniel Comboni : ¿Es posible que el corazón de un verdadero apóstol pueda romperse y dejarse intimidar por todos estos obstáculos y dificultades extraordinarias? No, esto no es posible, ¡nunca! Solo en la cruz está el triunfo. (S 5646). Es el triunfo del Resucitado. En Jesús resucitado, la vida ha vencido a la muerte. Es la esperanza de un mejor momento. Es una esperanza que nunca defrauda.

¡Con estos sentimientos de alegría queremos desearnos mutuamente y desearos una Santa Pascua de Resurrección!
Roma, 19 de marzo de 2021
El Consejo General MCCJ