Exclusión social y exclusión financiera, un mal endémico de nuestra sociedad

DIACO-BO-15 En ciencias sociales se entiende la exclusión social como una situación de desventaja que dificulta la integración de una persona o colectivo en algunos sistemas de funcionamiento social. Varios sindicatos y entidades sociales alertan de que una de las vertientes, y causa, de esta lacra es la exclusión financiera, que también preocupa severamente a las entidades de finanzas éticas. En este sentido, incluso el propio Banco Mundial explica que, en las últimas décadas, además de ONG u otras instituciones de desarrollo comunitario, “las cooperativas han ofrecido servicios financieros que han supuesto nuevas oportunidades a personas excluidas de este sistema”.

Los datos más impactantes se ven a nivel mundial. Según el Banco Mundial, hay 2.000 millones de personas, es decir el 38% de los adultos de todo el mundo, que no utilizan servicios financieros formales. Alerta de que ello se debe a menudo “a las distancias de viaje y a los requisitos, complejos, que hay que cumplir para poder abrir una cuenta”. En una publicación, la entidad argumenta que “a pesar de que las personas pobres puedan tener más problemas para acceder a servicios financieros, su necesidad de obtenerlos podría ser superior a la de personas con más recursos”, ya que el acceso a la financiación podría “empoderar a las mujeres, y aumentar el consumo, las inversiones productivas, los ingresos y la productividad”.

El Banco Mundial deja caer un dato definitivo. El 20% de los adultos más ricos en países en desarrollo tiene el doble de probabilidades que el 20% más pobre de tener acceso a una cuenta corriente. La exclusión social se da con datos más flagrantes a nivel mundial, y en especial en los países del Sur, pero también existe aunque de forma más moderada, en los países del llamado primer mundo.

Exclusión financiera en los países desarrollados

El catedrático de economía Joan Ramon Sanchis explica que con la reestructuración bancaria se han cerrado cerca de 10.000 oficinas, lo que ha propiciado el despido de unas 42.000 personas, “con el objetivo de eficiencia y productividad”. Se queja de que no se ha producido una verdadera reforma bancaria, sino que se han eliminado la mayoría de entidades del antiguo sistema de cajas en beneficio del tamaño y volumen de negocio de los bancos, que se han visto beneficiados. Esto provoca que se primen criterios de productividad, ante la función social, y “ha dejado una parte de la población, generalmente la más vulnerable, sin acceso a servicios financieros”. Así lo corrobora un estudio de la Fundación de las Cajas de Ahorros: desde 2012 se han cerrado un 23% de las sucursales bancarias.

Sanchis concluye que “esta vocación de servicio común e inversión en proyectos sociales ahora se encuentra en las entidades de finanzas éticas y cooperativas”.

El resultado de ello son 2,6 millones de personas en exclusión financiera en el Estado español y 12,1 millones de sub-atendidos, según un estudio elaborado por Mastercard, frente a un total de 93 millones de personas en esta situación en toda Europa Occidental. La exclusión financiera se da en varias facetas, una de las más relevantes es por motivos económicos, ya que un 40% de este grupo social no ha recibido ningún tipo de remuneración o ayuda en los últimos tres meses, y la mayoría de personas en exclusión financiera son mujeres (un 55%).

Por otra parte, se da la exclusión geográfica. Desde el estallido de la crisis hasta 2012, habían aumentado en 81.282 las personas que vivían en municipios donde no existía ninguna oficina bancaria, 16.000 de ellas en la provincia de Barcelona. Según un estudio de la Universidad de Salamanca, un 40% de los municipios del Estado español no cuenta con ninguna oficina bancaria, lo que contrasta con el escenario previo a la crisis. Entonces, España era el país con más sucursales por habitante y con una bancarización más alta, del 97’7%.

La exclusión financiera genera preocupación en las entidades de finanzas éticas, que se centran en combatirla a través de sus líneas de inversión, pero también a través de actividades educativas y de sensibilización en todas sus facetas. Tanto las mejoras tecnológicas de los últimos años en el acceso a servicios financieros, como las microfinanzas o las finanzas éticas y cooperativas de ámbito más local, contribuyen de una forma importante a la lucha contra la exclusión social y financiera, tanto en nuestro país como en países en vías de desarrollo. Sin embargo, todavía queda mucho trabajo por hacer, y también habría que preguntarse si todos los tipos de servicios financieros y bancarios generan inclusión social o no.

Publicado en Cristianisme i Justícia

 

JORNADA INFANCIA MISIONERA 2016

cartelLa imagen del grano de mostaza propuesta por Jesucristo al referirse a la Iglesia bien puede aplicarse a Infancia Misionera. Nació como una iniciativa humilde, integrada por un grupo de niños a quienes se pedía sencillamente una avemaría al día y una pequeña limosna al mes. Después de muchos años, ha crecido y se ha desarrollado hasta el punto de cobijar bajo sus ramas a millones de niños, procedentes de más de 130 países. Su finalidad es ofrecerles a ellos, los predilectos del Señor, algunos recursos para crecer y madurar como personas y como cristianos, a través de la labor educadora de sus padres, maestros y catequistas. Infancia Misionera no es un “verso suelto” en el contexto de la formación integral de los más pequeños, ni una “acción buena” para algunos grupos de niños. Va mucho más allá, porque se inserta armónicamente en el paulatino desarrollo de la iniciación de los niños a la fe y a la vida cristiana.

Fruto de esta convicción es desarrollar, desde la perspectiva misionera, las dimensiones de la iniciación cristiana, como se ha propuesto hacer el Secretariado de Infancia Misionera de 2015 a 2018. En este segundo año, el objetivo es ayudar a los niños a descubrir el origen de lo que son y de lo que tienen. Con la mirada puesta en la fe, se les va a invitar a contemplar a Dios como creador del universo y Padre providente, que cuida de las personas y las cosas para que toda la creación alcance la felicidad. Así, la acción de gracias nace como respuesta por el favor recibido. Ambos dinamismos, gratitud y donación, son siempre fuente de alegría. Muchas veces, ni siquiera es necesario usar palabras. Basta una acción que exprese el movimiento de todo el ser. Así es la actitud de las personas “agradecidas” que conocemos.

“Sed constantes en orar; dad gracias en toda ocasión” (1 Tes 5,17-18)

Jesús, con sus gestos y palabras, inicia a sus discípulos en el reconocimiento de que todo lo recibido es pura gratuidad de Dios. De esta certeza brota la oración de acción de gracias. Cuando aquellos le insisten en que les ayude a alcanzar una familiaridad con el Padre, como lo ven en su vida, no les enseña solo la oración del padrenuestro, sino que les indica que esta relación oracional debe ser humilde, como la del publicano que reconoce que todo lo que tiene le viene de Dios; constante, como la de la mujer cananea; y agradecida, como Él mismo hace en múltiples ocasiones.

Antes de resucitar a su amigo Lázaro, Jesús se dirige al Padre para darle gracias porque siempre le escucha (cf. Jn 11,41-42). Cuando experimenta ternura y misericordia con aquella gente que lleva tiempo sin comer, después de bendecir los siete panes, da gracias a Dios por el don de la comida (cf. Mc 8,6). También da gracias al Padre porque es a los sencillos y los pequeños a quienes les ha revelado las cosas importantes (cf. Mt 11,25). Y en la última cena, pronuncia ante sus discípulos la oración de “acción de gracias” antes de instituir la eucaristía (cf. 1 Cor 11,24). Los cristianos de los primeros siglos reconocían con ese nombre de “acción de gracias” la celebración litúrgica del memorial del Cuerpo y de la Sangre de Cristo. No podían elegir una expresión mejor, porque la eucaristía es la más grande de todas las acciones de gracias.

El niño de Infancia Misionera siempre dice: “Gracias”

La finalidad de esta Jornada misionera, por tanto, es suscitar en los niños la acción de gracias por:

El don de la creación. Al contemplar la naturaleza, conviene promover entre los niños una corriente de gratitud y respeto por la belleza de tantas cosas que proceden de la bondad de Dios.

El don de la vida. Los bienes disponibles para la subsistencia, como la comida, la vivienda, la salud, el vestido, la convivencia, etc., son regalos concedidos por Dios a través de la bondad y generosidad de los demás.

El don de la fe. Entre los dones recibidos destaca este, el cual nace de que alguien nos ha traído la buena noticia de que Dios es nuestro Padre. Al reconocer los fieles de Colosas el don del Evangelio, Pablo les anima a dar “gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados” (Col 3,16).

El don de ser “pequeños misioneros”. Los niños de Infancia Misionera descubren cada día que también ellos son protagonistas de esta corriente anunciadora de la bondad de Dios. Con su estilo de vida, su oración y generosidad, y sobre todo con su servicio a los demás, son como los misioneros que un día salieron de su tierra para estar muy cerca de los que más lo necesitan.

Para el niño de Infancia Misionera, la palabra “gracias” no es una simple respuesta de educación o convencional: es la expresión de lo que realmente siente en su corazón.

Anastasio Gil Director de OMP en España.-

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Vivir la misericordia en el trabajo por la justicia, la paz y la integridad de la creación

Vivir la misericordia en el trabajo por la justicia, la paz y la integridad de la creación

El Papa Francisco ha convocado a la Iglesia en este año a “tener la mirada fija en el misterio de la misericordia”, que es la entraña misma de Dios, para dejar que empape nuestra vida, transforme nuestro corazón y nos mueva a ser nosotros también signo de su misericordia (MV 2-3).

Dice José Laguna que la misericordia es “abrazar visceralmente, con las propias entrañas, los sentimientos o la situación del otro”[1], un amor de absoluta donación, que se vuelca sobre el otro, que desciende a su lugar para abrazar su pobreza, cargarla sobre sí y socorrer su debilidad. Este es el amor con el que Dios nos ama y que ha manifestado de forma radical en Jesús de Nazaret, identificado en el logo de este Jubileo con el samaritano de la parábola (Lc 10,25-37). En esta reflexión, queremos poner de relieve cómo la profundización en este “misterio de la misericordia” a la que nos invita el Papa puede iluminar y alimentar nuestro compromiso con la Justicia, la Paz y el cuidado de la Tierra, como señala el mismo Francisco en sus textos más significativos.

1. La misericordia nos impulsa a luchar contra la globalización de la indiferencia,  a resistir la anestesia o la sensación de impotencia que puede producir en nosotros la contemplación del sufrimiento masivo de la humanidad. Francisco nos urge a tomar conciencia de nuestra responsabilidad sobre nuestros hermanos y hermanas y a hacer de la solidaridad un programa personal de vida y una cultura social (Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2016). “Abramos nuestros ojos para mirar las miserias del mundo, las heridas de tantos hermanos y hermanas privado de la dignidad, y sintámonos provocados a escuchar su grito de auxilio. Nuestras manos estrechen sus manos, y acerquémoslos a nosotros para que sientan el calor de nuestra presencia, de nuestra amistad y fraternidad. Que su grito se vuelva el nuestro y juntos podamos romper la barrera de la indiferencia que suele reinar campante para esconder la hipocresía y el egoísmo” (MV 15). A esto nos ha de llevar el seguir a Dios en ese descenso solidario a “los abajos” de nuestra historia que es la Encarnación.

2. La misericordia nos lleva a comprometernos en el trabajo por la justicia y la transformación social. La misericordia tiene también una vertiente estructural imprescindible que la Doctrina Social de la Iglesia llama “caridad política”  y que el Papa recoge también en su encíclica Laudato si´: “El amor es también civil y político y se manifiesta en todas las acciones que procuran construir un mundo mejor. El amor a la sociedad y el compromiso por el bien común son una forma excelente de caridad, que no sólo afecta a las relaciones entre individuos, sino a las macro-relaciones, como las relaciones sociales, económicas y políticas… Las acciones comunitarias que buscan recrear un nuevo tejido social, que cuidan el mundo y la vida de los más pobres, cuando expresan un amor que se entrega, pueden convertirse en intensas experiencias espirituales” (LS 231 y 232).

3. La misericordia nos compromete en el cuidado de la casa común, a vivir a solicitud por la vida en todas sus formas y al reconocimiento de esa red interdependiente que constituyen todas las criaturas: “Todo está relacionado y todos los seres humanos estamos juntos como hermanos y hermanas en una maravillosa peregrinación, entrelazados por el amor que Dios tiene a cada una de sus criaturas y que nos une también, con tierno cariño, al hermano sol, a la hermana luna, al hermano río y a la madre tierra” (LS 92). Toda la creación es expresión de la misericordia que el Padre tiene con nosotros y hoy también necesita de nuestra misericordia. Las criaturas de la Tierra son tan valiosas que no podemos degradarlas convirtiéndolas sólo en objeto de nuestra voracidad. Y sus recursos son tan imprescindibles para la vida que no podemos acapararlos sólo para unos cuantos. La sobriedad y simplicidad de vida son, en verdad, una forma de amor y de servicio a las criaturas y a nuestros hermanos/as más vulnerables.

4. La misericordia implica cultivar la no violencia y promover la reconciliación. “El mundo contemporáneo con sus heridas, que sangran en tantos hermanos nuestros, nos convoca a afrontar todas las polarizaciones que pretenden dividirlo en dos bandos” (Discurso del Papa Francisco ante el Congreso de EEUU). Lo estamos viendo cada día y viviendo con más intensidad en estos últimos meses. Parece que nuestras sociedades van cediendo cada vez más a la lógica del “o tú o yo”, de los “buenos” y los “malos”, de la imposibilidad de vivir juntos los diferentes y la aniquilación del adversario. El “otro” es un intruso o un enemigo. En medio de todo ello, vivir la misericordia implica también capacitarnos para con-vivir con los diferentes, superando prejuicios y generalizaciones. Supone tratar de tender puentes por el acercamiento, el encuentro y el difícil diálogo con quien es diferente y empeñarse en rehacer “el vínculo humano”, tan deteriorado.

Con todo ello, podremos prolongar en nuestras vidas la dinámica misericordiosa de la Encarnación, que nos lleva a adentrarnos, acoger y “cargar con el peso de nuestro tiempo” (Hanna Arendt) y con el de nuestros hermanos y hermanas, entrañando sus heridas y fragilidades y tratando de sanarlas con nuestra compasión, al modo de Dios….

Ana Isabel González, mmb

Área de Justicia y Solidaridad de CONFER

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La Compañía de Jesús lanza «Hospitalidad.es», para promover la acogida con migrantes y refugiados

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Doscientos millones de personas. Un hipotético «quinto país del mundo» en número de habitantes, que sin embargo viven sin tierra, huyendo, sin futuro. Son los migrantes. 60 millones de ellos son refugiados, que escapan de la guerra, de la muerte y del odio ante el ominoso silencio de Occidente. No se trata de una emergencia puntual, sino de una necesidad de actuar. Esto es lo que intenta la Compañía de Jesús, que esta mañana lanzóHospitalidad.es, una campaña global que intenta promover, de una manera integral, una cultura de acogida, sensibilización, cooperación e incidencia.

La campaña «quiere traer la voz de los refugiados que ya viven con nosotros», porque «estamos viviendo una de las mayores crisis de migración de la Humanidad«.

 Ceuta y Melilla son el principal punto de entrada de España. Al país, lamentablemente, de las 19.000 «plazas» comprometidas sólo han llegado 18 personas, «algo que da mucho que pensar». Para los responsables de esta campaña, es preciso «afrontar la globalidad de la indiferencia, que ha alcanzado unas dimensiones mundiales«.

La Compañía de Jesús ha decidido actuar con la hospitalidad, con una respuesta generosa en integral, que no deje fuera a nadie. Con cuatro líneas: acogida, cooperación, sensibilización e incidencia.

Daniel Villanueva SJ, Director de la Fundación Entreculturas, subrayó cómo » la respuesta pasa necesariamente por acompañar, es irrenunciable». «Necesitamos trabajar en este asunto de manera transnacional, vinculando origen, tránsito y destino. No podemos olvidarnos de los que no han podido escapar de los conflictos», subrayó Villanueva, quien animó a «visualizar las causas de este éxodo, derribar estereotipos ante una población que se ha visto forzada a dejar sus países».

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Jornada mundial del Emigrante y Refugiado 2016

12439260_1231612663519232_5172271590349108626_nEl próximo 17 de enero se celebra la Jornada Mundial del emigrante y del refugiado con el lema, “Emigrantes y refugiados nos interpelan. La respuesta del Evangelio de la Misericordia“. 

En este día queremos recordar que el mundo está viviendo la mayor crisis de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial. Conflictos enquistados en Siria, Afganistán o el Cuerno de África están produciendo la huida continua de población civil que busca salvar su vida y tener un futuro, sin olvidar que el Mediterráneo se ha convertido en la frontera más desigual y mortífera del mundo.

Una realidad que nos interpela y a la que no podemos dar la espalda.

 

Recursos para celebrar esta jornada